Inicio > Las mejores películas > Las mejores películas de Audrey Tautou

Las mejores películas de Audrey Tautou

Escrito por el 04.07.12 a las 14:44
Archivado en: Actores y actrices

Si hay algo que no puede achacársele a Audrey Tautou es, precisamente, lo que voces más críticas suelen echarle en cara: la actriz francesa no continúa aferrada a la cola de cometa de su Amélie Poulain. Aquel ¿infausto, maldito, inolvidable? personaje reafirmó el vínculo del iconoclasta Jean Pierre Jeunet con el público internacional, pero ¿qué bien trajo consigo para la Tautou? Las explicaciones admiten infinitas variantes y pocas certezas: la intérprete no aprovechó aquel inesperado éxito ni su paso a las los listados de protagonistas preferidos por el espectador, al menos no para lo obvio, marcharse a Hollywood. Su única concesión al mainstream se saldó con muchos millones y un recuerdo diluido: “El código Da Vinci” (Ron Howard, 2006).

Miedo, parálisis de talento, decisión de explorar el territorio europeo y registros menos comerciales… La respuesta importa bien poco, aunque el caso de Audrey Tautou sea el de esas extrañas divas que ostentan el título pero no su práctica. Sin apenas nuevos golpetazos de taquilla desde las correrías parisinas de la Poulain, y desde luego no mucho más allá de las fronteras de su patria, la actriz sigue considerándose una de las más amadas y un nombre de referencia en las discusiones acerca de odios y defensas tenaces de la nueva generación de intérpretes galas. Descubramos cuántos motivos hay para situarse de uno u otro bando con sus mejores películas.

“Amelie” (2000): Éste fue el lugar donde empezó todo, suelen recitar con voz queda los que contemplan el lugar de un milagro… o de alguna catástrofe. Pues bien, éste fue el lugar donde comenzó la proyección estratosférica de Audrey Tautou, de pronto ídolo de masas y curioso modelo de comportamiento. No olvidemos que su inocente Amélie cometía allanamiento de morada e intentaba electrocutar a su vecino. Por una buena causa, podrán rebatir, pero por causas mejores se han provocado auténticas debacles… Más allá de los chirridos emocionales que produzca un inconveniente análisis detallado de la película, no cabe duda de que ésta favoreció la imagen de la actriz, asociada de por vida al nombre y apellido de su homóloga de ficción, a su melena a lo garçon y a su paleta de colores rojos y verdes intensos. A estas alturas, ¿alguien necesita saber quién es Amelie? Para neófitos, una joven que trabaja como camarera en Montmartre y que se dedica en cuerpo y alma a iluminar de modo encubierto las vidas de los demás, a la vez que se enamora de otro joven pluriempleado. Pero la Tautou sabe que Amelie siempre será ella.

“Negocios ocultos” (Stephen Frears, 2002): Que Audrey Tautou no halle en registros opuestos a los de Amelie la misma respuesta entusiasta de público y crítica se hace evidente. Sus admiradores, inyectados de fidelidad irracional, no querrían ver a la dulce actriz velada por papeles oscuros y dramáticos; aquellos a los que les han diagnosticado una urticaria auténtica sólo por oír los compases de Yann Tiersen, compositor de “Amelie”, también descartarán cualquier nuevo encontronazo con la intérprete. Aunque sea en un paraje tan distinto como éste propuesto por Frears, un hotel en el que trabaja un inmigrante nigeriano que comparte piso con un alma delicada, que cuida de compatriotas turcos en un Londres desapacible. La controversia tabú del tráfico de órganos aderezaba el calado social de esta historia tristona y sucia como el empapelado de un hotel de segunda categoría. Sergi López, encargado de uno de esos villanos que se le han ido imponiendo lentamente en su carrera, hacía que la acción se inclinara hacia el lado del suspense, equilibrado de manera irregular con el contenido de denuncia y las razones personales de los implicados.

“Una casa de locos” (Cédric Klapisch, 2002): El título alude, en teoría, a los pisos de estudiantes cuyos destinos convergen por las becas del programa de intercambio universitario Erasmus. Klapisch, experto en sales gruesas, reparte entonces el argumento entre múltiples voces, no muy distintas o basadas en la diferencia más radical, entre las cuales Audrey Tautou sólo era una presencia secundaria. El centro de la trama, un estudiante de Económicas, la dejaba en Francia como esa novia que debía aceptar las variadas experiencias que el muchacho obtendría durante su estancia en Barcelona. Allí, entre muchos saltos y pantallas divididas para abordar todos los encuadres de esta reunión de jóvenes, se pretendía reflejar un microcosmos que, visto el devenir de la Europa actual, se corresponde con más tópicos y ensoñaciones cinematográficas que con realidades. Tuvo una continuación en “Las muñecas rusas” (2005), donde la Tautou repitió papel y los ya ex estudiantes seguían dando tumbos unos sobre otros, como ese juego de muñecas de madera que encierra el metafórico vacío del universo de las secuelas.

“Pas sur la bouche” (Alain Resnais, 2003): Confirmada como musa de una nueva generación de cineastas franceses, a Audrey Tautou le quedaba la asignatura pendiente de probar suerte con miembros de corrientes pasadas y prestigiosas, abrazados como mejillones a actrices más maduras, como Juliette Binoche. Pero el imbatible Resnais se fijó en ella para esta peliculita tan frívola como la apariencia de la intérprete que quiso ser Audrey Hepburn; un Resnais menor, pero un Resnais a fin de cuentas, lo cual basta en lecturas superficiales del currículum. Ambientada en los años veinte, época ideal para el físico grácil y algo andrógino de la Tautou, la historia adquiría esqueleto de musical y narraba a lo Mark Sandrich un vaivén de amoríos y flechazos. Vestida premonitoriamente como un maniquí de Chanel, Audrey Tautou regresaba a su rol de ingenua y enamorada hasta las trancas y en silencio de un americano que trata de reconquistar a su ex esposa. No hay que olvidar el detalle de que la película se basa en una opereta de 1925, firmada por André Barde; por tanto su tono insustancial es un pretendido ardid para que Resnais vuelva a relajarse en territorios conocidos y para que actores como la Tautou se diviertan desmontando, aunque sea sólo un poco y en clave demodé, sus propios tópicos.

“Largo domingo de noviazgo” (Jean-Pierre Jeunet, 2005): ¿Amélie en la guerra?, clamaron cientos de miles de cejas arqueadas al contemplar la espalda de Audrey Tautou en los carteles promocionales de la nueva aventura de Jeunet. Algo así: Amélie frente a los avatares de la Primera Guerra Mundial, pero como flashback inconfeso de alguna de sus antepasadas. La protagonista de esta larga odisea que mezcla los más variados referentes del género bélico y del melodrama años cincuenta era otra joven naíf y de espíritu blanquísimo, deshecha por la partida de su prometido al frente y empeñada en encontrarlo allá donde esté, preferiblemente vivo. Basándose en juegos de supersticiones y corazonadas, Mathilde se iba cruzando con una galería de secundarios más interesantes que su claro objetivo romántico, entre ellos una curiosa Jodie Foster y otra de las representantes de la nueva ola de actrices galas amadas y odiadas, Marion Cotillard. Al igual que en su anterior colaboración con la Tautou, Jeunet potenciaba el apartado estético, esta vez en predominancia terrosa, y la carga sentimental de una historia competente, consciente de sus exageraciones, con ecos de “El puente de Waterloo” (Mervyn LeRoy, 1940), “Alas” (William A. Wellman, 1927) y la literatura victoriana de una Charlotte Brontë.

“Un engaño de lujo” (Pierre Salvadori, 2006): Existe un tropo interesante para designar al prototipo de personaje femenino que surge de la nada, como extraído con pinzas por el narrador, para cambiar la vida del protagonista masculino. Es la Manic Pixie Dream Girl, o muchacha de feminidad a ultranza que, sin malas intenciones, trae de cabeza a su compañero, quien por lo común tiende a idealizarla sin percibir sus muchos caprichos y brechas. Y en la distancia es como Jean (Gad Elmaleh) admira a Irene, una ‘chica de compañía’ que únicamente acepta citas con millonarios. El enredo a la screwball comedy está servido, o al menos anunciado en el menú, algo menos completo que el rimbombante nombre de los platos. Y en parte se debe a que Audrey Tautou, quien interpreta a la veleidosa Irene, no es la Manic Pixie Dream Girl por la que pretenden hacérnosla pasar. Demasiado tierna o demasiado gélida, y tanto misterio concentrado en una anatomía de huesos puntiagudos sin la fiereza de otra Hepburn, con la que no se suele comparar a la Tautou, Katharine. La película se correspondía con su escenario: una producción de verano, de costa lujosa y fuera de alcance para la mayoría de los mortales, ocupada por un jijí-jajá de comedia ligera como un vestido del que se desconoce su auténtico coste. Un engaño de lujo podría haber sido el título admonitorio de la cinta, pero realmente era una bagatela, al servicio de la Tautou más glamurosa, con poco fingimiento.

“Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel” (Anne Fontaine, 2009): A la vez que Audrey Tautou daba el paso decisivo de los ingresos publicitarios con un spot para Chanel nº 5 —rodado con su cineasta fetiche Jeunet y en una galería de ambientes reminiscentes a “Un engaño de lujo”—, la actriz se metamorfoseaba en la mítica fundadora de la casa de modas parisina. Y no para un biopic al uso, en el que cualquier espectador habría esperado grandes dosis de ropa, perlas, desfiles y dramas de bambalinas, como hizo “La vie en rose” (Olivier Dahan, 2007) con Edith Piaf. El retrato de Coco Chanel, antes de escudarse tras su apellido comercial, comenzaba en un internado infantil y transcurría en ambientes privados, con una protagonista taciturna y callada, o el monto resultante de tantos años de sonrisas y pucheros con Amelie Poulain. Quizá la transformación de la Tautou en Chanel no era tan arrebatadora a través de esas imágenes como hubiese podido soñarse, y se obviaba la faceta interesantísima de una diseñadora como espía de guerra, quizá incluso al servicio de los nazis, y promotora de una filosofía estética que hoy sigue llenando las perchas de las tiendas. Pero el título lo avisaba: era Chanel antes de serlo, o esa Gabrielle cargada de dudas y complejos que, como Audrey Tautou, escaló de pronto a un pedestal desde el que cualquier gesto sería cuestionado.

 

Siempre que las preguntas o las etiquetas la acosen, Audrey Tautou puede recordar que su historia tuvo su correspondencia en ficción con la de tantas aspirantes al estrellato —y que reflejó en “Quiero ser famosa” (Amos Kollek, 2004)—: desde una peluquería, la de “Venus, salón de belleza” (Tonie Marshall, 1999), al César como Actriz Más Prometedora, un equivalente de la categoría Actriz Revelación. Ese año también rodaría “Voyous voyelles” (Serge Meynard, 1999), una mezcla de drama y comedia marciana que se ha ido convirtiendo en su especialidad. Pues inquietantes son esas protagonistas que convierten la presunta gazmoñería de Amelie Poulain en trastornos obsesivos y crisis románticas, como en “Dios es grande, yo soy pequeña”  (Pascale Bailly, 2001), donde se pasaba al judaísmo por amor; la adaptación de la novela de la popular Anna Gavalda, “Juntos, nada más” (Claude Berri, 2007); el cruce de lugares ya frecuentados por Tautou, peluquería y cartas perdidas, en “Una dulce mentira” (Pierre Salvadori, 2010); o la menos conocida “Le Battement d’ailes du papillon” (Laurent Firode, 2000).

Un rostro cada vez menos amable que mantuvo ese aire perturbador de muñeca inocente en “Sólo te tengo a ti” (Laetitia Colombani, 2002), o cómo transmutar a la actriz de ojos redondos en un redondo perfil de psicokiller. La languidez engañosa, que le vale tanto para partir corazones en romances ñoños como para interpretar la personificación de la melancolía, lo cual le ha valido el acceso a dramas como “La delicadeza” (David Foenkinos y Stéphane Foenkinos, 2011), basada en otro best seller francés del propio David Foenkinos; y pequeñas cintas como “Épouse-moi” (Harriet Marin, 2000), “Les marins perdus” (Claire Devers, 2003) y “Des vents contraires”  (Jalil Lespert, 2011). La tendencia de los medios a asociarla a otro tiempo dorado, en especial aquéllos que la alían con su tocaya Hepburn o la Belle Époque, se ha roto con la participación de Tautou en películas de ambientación poco mitificadora, como le ocurriera con Coco Chanel: “El libertino” (Gabriel Aghion, 2000) o “Thérèse Desqueyroux” (Claude Miller, 2012), obra de François Mauriac en la que es una esposa asesina a caballo entre “El caso de la viuda Lafarge”, de Alejandro Dumas, y “El amante de lady Chatterley”, de D.H. Lawrence. Que no se diga que por lo menos Audrey Tautou no ha intentado matar dulcemente, a través de nuevos registros, la presencia de Amélie Poulain. Que el cadáver continúe moviéndose es otra historia.

   

En las imágenes:  “La delicadeza” © 2011 2.4.7. Films. “Amelie” © 2001 Claudie Ossard Productions, Union Générale Cinématographique (UGC), Victoires Productions, Tapioca Films, France 3 Cinéma, MMC Independent, Sofica Sofinergie 5, Filmstiftung Nordrhein-Westfalen y Canal+. “Negocios ocultos (Dirty pretty things)” © 2002 Buena Vista International. “Las muñecas rusas” © 2005 Ce Qui Me Meut Motion Pictures, StudioCanal, France 2 Cinéma y Lunar Films. “Pas sur la bouche” © 2003 Arena Films, France 3 Cinéma, Arcade y Vega Film. “Largo domingo de noviazgo” © 2004 Warner Sogefilms. “Un engaño de lujo” © 2006 Flins & Pinículas. “Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel” © 2009 Warner Bros. Pictures International España.  ”Sólo te tengo a ti” © 2002 Telema y TF1 Films Production. “Thérèse Desqueyroux” © 2012 Les films du 24, France 3 Cinéma y Canal+. Todos los derechos reservados.

Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrará)



1 - micky - 6:27 - 23.07.13

te amo audrey eres hermosa!!!




   Las mejores películas de Sandra Bullock
   Las mejores películas de Jodie Foster
   Las mejores películas de Leonardo DiCaprio
   Las mejores películas de Park Chan-wook
   Las mejores películas de Robert Downey Jr.
   Las mejores películas de Gus Van Sant
   Las mejores películas de zombies
   Las mejores películas de Steven Soderbergh
   Las mejores películas de Andrew Niccol
   Las mejores películas de Bryan Singer
   Las mejores películas de Keira Knightley
   Las mejores películas de Sam Raimi
   Las mejores películas de Zhang Yimou

Reportajes más leídos 

   Las mejores películas románticas
   Las mejores películas de ciencia-ficción
   Las mejores comedias
   Las mejores películas de animación
   Las mejores películas de viajes en el tiempo
   Las mejores películas del 2012
   Las mejores películas de género carcelario
   Las mejores películas de fantasía
   Las mejores películas de acción
   Las mejores películas de superhéroes
   Las mejores películas de cine bélico moderno
   Las mejores películas de terror
   Las mejores películas apocalípticas
Síguenos en Facebook

Síguenos en Twitter


 
Mapa del sitio Más secciones Archivo de películas Facebook  Twitter  Google+  RSS
Nube de tags:  los boxtrolls | rec 4 apocalipsis | dracula | ninja turtles | relatos salvajes | torrente 5 | el juez | the equalizer | perdida | annabelle

© LABUTACA.NET - Avda. Jacarandas, 2, 722 - 46100 Burjassot, Valencia, España - Telf.: 96 375 58 22 - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducción de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.