Inicio > Las mejores películas > Las mejores películas de Sacha Baron Cohen

Las mejores películas de Sacha Baron Cohen

Escrito por el 10.07.12 a las 13:22
Archivado en: Actores y actrices

Posee un nombre tan extravagantemente largo que bien podría corresponderse con un soviético (mal) camuflado o con el último representante de un linaje inglés perdido. Y, lo crean o no, Sacha Baron Cohen se aproxima mucho más a lo segundo: nacido en las islas de Su Graciosa Majestad, de una familia judía entre cuyos antepasados se encuentra una bailarina de ballet, estudiante en colegios privados, de los que reclutan a jóvenes con mocasines negros, y de la prestigiosa Universidad de Cambridge; más tarde casado con una bella pelirroja y padre de dos niñas… ¿No es el Sacha que todos conocen, verdad? Digamos que el punto de inflexión sucedió en esos elitistas ambientes de college, donde se sumó al club de teatro e hizo sus pinitos en una actuación musical que, vistos sus antecedentes, fue, cómo no, “El violinista en el tejado”.

A uno lo tienta el pensamiento facilón de que cierto ánimo de rebeldía, parece que tan común a la media del alumno británico de clase alta, picase a Baron Cohen y lo condujera por los caminos de las agencias de modelos y las primeras apariciones televisivas y fílmicas, totalmente olvidables. O, para ser justos, quizá el mucho más puro y honesto propósito de llevar hasta sus últimas consecuencias el oficio que de pronto le había ocupado el currículum, y convertirse en un actor las veinticuatro horas del día, sin que ninguno de sus personajes guardase ningún parecido con sus orígenes, sus inquietudes culturales, su trato con compañeros de gremio, su vida doméstica. Quien tomara a Peter Sellers como faro en sus habilidades cómicas se ha convertido ya, con una filmografía breve, en un referente de los humoristas dotados con el ilusionismo de la metamorfosis y el despiste. Ofrecemos aquí unos cuantos argumentos de por qué sus mejores películas revelan a un actor versátil que conviene seguir de cerca.

“La invención de Hugo” (Martin Scorsese, 2011): No es el Baron Cohen típico, ni siquiera tiene un momento de broma falaz o hiriente en el largo metraje de la película. Es más, véanlo renquear, tropezarse y caerse por los suelos en la tradición del slapstick y de humoristas del cine tan diferentes a sí mismo. Scorsese demostró buen ojo, no obstante, al ficharlo como vigilante de la estación de tren en la que vive escondido el pequeño Hugo Cabret. La planta altísima del actor bastaba para invocar una sonrisa que, de manera melancólica y bufa, debía inspirar el personaje con sólo doblar la esquina, a pesar de su rígido uniforme y su feroz dóberman. El esquema de huérfano convertido en un adulto inflexible y que halla ciertas redenciones románticas parecía demasiado previsible como para que un personaje secundario se mereciera la ampliación en pantalla de lo que en el libro sólo era anecdótico y funcional. Y, aunque estas escenas son las que, intentando aportar color al conjunto, ralentizaron un tanto su ritmo, Baron Cohen compuso un gran trabajo y protagonizó, de paso, uno de los momentos 3D más conseguidos de la película —ese rostro que estudia detenidamente a Hugo, aproximándose a él a medida que abandona los límites del fotograma para rozar a la platea de espectadores—.

“Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” (Tim Burton, 2007): Pudo haber sido uno de los estrafalarios one man show de su carrera cinematográfica, y en “Brüno” (Larry Charles, 2009) ya emplearía la estética de pista de arena, con trajes de luces, monteras y toros extraídos del paraíso de souvenirs más hortera. Pirelli era ese barbero italiano con nombre de neumático y estampa de no haber pisado un ruedo en su vida, un titiritero de las ventas de panaceas que no soporta la competencia del hijo pródigo que regresa a la ciudad, el sangriento Sweeney Todd. En ese número de duelo entre toallas calientes y navajas, Baron Cohen demostró que los gorgoritos de la universidad se le habían dado realmente bien, así como la mímesis de acentos, y que su aprovechamiento como secundario daba lugar a escenas brillantes que no eclipsan el argumento central de la película. Tal vez el final de Pirelli no era muy bonito, pero cómo había de serlo siendo Sacha un actor dispuesto a dejarse odiar y amenazar de muerte, sin que se le ricen de más las puntas del bigote.

“Borat” (Larry Charles, 2006): El lanzamiento al estrellato mediático de Sacha Baron Cohen se produjo cuando un repelente individuo de Kazajistán recorrió los Estados Unidos a bordo de una camioneta de helados con el objetivo de casarse con Pamela Anderson. El contenido era demasiado rocambolesco como para que nadie confundiera este mockumentary con nada real, pero las ampollas aparecieron como en temporada de setas. El antisemitismo del protagonista Borat —que no debió haberse tomado en serio, dados los orígenes judíos del propio Baron Cohen—, su misoginia, machismo, principios retrógrados y desprecio velado por lo norteamericano tuvo reacciones airadas en medios y espectadores de a pie. Lo curioso es que no recibiera unas cuantas denuncias por lo que hería con mucha mayor obviedad: ese bañador verde fosforito, o llamémoslo tanga en pruebas de elasticidad, y los chándales de táctel que ya debían haber sido quemados junto al fondo de armario de todos los joggers de los ochenta. En cualquier caso, y aunque le valió un Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia y una nominación al Oscar® por su guion, por cansancio creativo o para ahorrarse más controversias, el actor anunció al año siguiente que no volvería a utilizar el personaje de Borat en ninguna de sus apariciones.

“Pasado de vueltas” (Adam McKay, 2006): Tras la consagración rotunda que “El reportero: La leyenda de Ron Burgundy” (2004) supuso para Adam McKay y Will Ferrell, ambos coescritores del guion, su nuevo proyecto implicó unas esferas no menos mitificadas que el periodismo de hora punta: las competiciones de automóviles deportivos. Y aunque la película pasó más desapercibida que las aventuras y pifias de Burgundy y compañía, el material era igualmente memorable, con una comedia algo más física. John C. Reilly se sumó al equipo de los buenos y Sacha Baron Cohen al de los villanos, papel que parece atraer su facilidad para la sonrisa y la ceja onduladas, diabólicas. Ahora le correspondía ser un francés inaguantable, de pelo engominado; niño preferido de la Fórmula 1 que pretende eclipsar con sus amaneramientos la tozudez y rotundez de los representantes estadounidenses de la NASCAR, a punto de perder el sueño americano. Citaba a William Blake en el momento de lanzar un desafío y leía a Albert Camus mientras conducía: el estereotipado y descacharrante competidor de Ferrell se mantuvo al nivel de villanía esperado… aunque todo lo que quisiera fuese un simple beso del héroe.

“Madagascar” (Eric Darnell y Tom McGrath, 2005): Una de las réplicas de Dreamworks a la casa Pixar, e intentando repetir el éxito de la saga “Shrek”, no se saldó con una animación de altura ni con una película para las antologías, pero demostraba una vez más esa regla no escrita acerca de la importancia de los secundarios que vienen a salvar las ruinas de unos protagonistas algo menos carismáticos. Fue el caso de los pingüinos —después merecedores de una serie televisiva propia— y, en especial, del rey Julien, un lémur egocéntrico que parece anticipar las hechuras de “El dictador”  (Larry Charles, 2012) de Sacha Baron Cohen gracias a su voz y su acento particularísimo, a medias de una borrachera y una malformación bucal. El bicho vive en la gloria de su trono de ramas, adorado por lémures aún más tontos que él que lo agasajan con un coco loco siempre que algún estrés ridículo aprieta. La estupidez supina de Julien tiene que ver más con la estrechez de su mundo que con el carácter decididamente chusco del típico secundario bonachón Disney, y a medida que amplía sus miras en una segunda y tercera entrega, el animal aprendía unas cuantas cosas antes de seguir viniéndose arriba. El lema de una postura vital que traspasa continentes: I like to move it, move it.

La Academia de Hollywood vetó la presencia de Sacha Baron Cohen en la ceremonia celebrada en febrero de 2012, temerosa de que el intérprete llevase a extremos imposibles de soportar por el equipo de publicistas y las amas de casa del Medio Oeste los chistes ofensivos que puso de moda Ricky Gervais en los Globos de Oro. Pero Sacha es como nuestro Santiago Segura, y allá donde pueda llevar su interpretación y convertirla en performance que incluye dardos críticos o en una simple prolongación de marketing, allá estará él, contraviniendo los mandatos. Así se personó en la alfombra roja, caracterizado como su dictador Aladeen, y las imágenes coparon las primeras planas: con una escolta escotada y una urna que contenía las cenizas de Kim Jong II, su (ya ex) «compañero de tenis».

 

Sacha llegó a derramar las falsas cenizas sobre el esmoquin de un famoso reportero, despertando las iras del periodista ante las cámaras y propiciando eso que se le da tan bien, las opiniones encontradas. Broma excelsa o de mal gusto, el caso es que se trata de una actitud tan inherente a las creaciones de Baron Cohen que ya nadie debería no sólo tomárselas a pecho, sino mesarse los cabellos en cuanto ocurren, como si fuesen novedades inesperadas. Desde que ‘inventase’ a Ali G, un rapero deslenguado que dio el salto de la televisión británica a un videoclip de Madonna. Gracias al personaje, el actor se convirtió en improvisado reportero —y entrevistador de gente tan dispar como Gore Vidal, Noam Chomsky o David Beckham—, papel que en numerosas ocasiones ha volteado, yendo con su vestuario y personalidad de pega a programas como el de Jay Leno —o “El hormiguero” español—, que contaban con una entrevista más al uso.

Otro de sus álter ego, el (amanerado es decir poco) modelo austriaco Brüno, ya había comenzado a perfilarse en la carrera de Sacha Baron Cohen antes de Ali G, pero no tuvo su propia película hasta 2009, para la que se embarcó en giras de promoción tan agresivas como había hecho con Borat. Y sin desatarse de la polémica: recibió acusaciones de plagio y se perpetuó el cuestionamiento de la clase de humor, regado por notas homófobas y racistas, del cómico. Pero ha demostrado su inmunidad a estos revuelos huecos, de gallinas ruidosas, y parece preparado tanto para más locuras irreverentes como para lanzamientos serios en papeles que amplíen su registro. ¿Llegaremos a verlo caracterizado como Freddy Mercury en ese biopic del líder de Queen, largo tiempo previsto?

En las imágenes: Sacha Baron Cohen en la premiere de “La invención de Hugo” en Nueva York © 2011 paramount Pictures y GK Films. ”La invención de Hugo” © 2011 GK Films e Infinitum Nihil. “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” © 2007 Warner Bros. Pictures, DreamWorks Pictures, Parkes/MacDonald Productions y Zanuck Company. “Borat” © 2006 Four By Two, One America y Everyman Pictures. “Pasado de vueltas” © 2006 Columbia Pictures, Relativity Media, Apatow Company y Mosaic Media Group Production. “Madagascar 3: De marcha por Europa” © 2012 DreamWorks Animation. “El dictador” © 2012 Four By Two Films. “Ali G anda suelto” © 2002 Working Title Films, FilmFour, Talkback Productions, WT2 y Studio Canal. “Brüno” © 2009 Everyman Pictures, Four by Two y Media Rights Capital. Todos los derechos reservados.

Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrará)




   Las mejores películas de Sandra Bullock
   Las mejores películas de Jodie Foster
   Las mejores películas de Leonardo DiCaprio
   Las mejores películas de Park Chan-wook
   Las mejores películas de Robert Downey Jr.
   Las mejores películas de Gus Van Sant
   Las mejores películas de zombies
   Las mejores películas de Steven Soderbergh
   Las mejores películas de Andrew Niccol
   Las mejores películas de Bryan Singer
   Las mejores películas de Keira Knightley
   Las mejores películas de Sam Raimi
   Las mejores películas de Zhang Yimou

Reportajes más leídos 

   Las mejores películas románticas
   Las mejores películas de ciencia-ficción
   Las mejores comedias
   Las mejores películas de animación
   Las mejores películas de viajes en el tiempo
   Las mejores películas del 2012
   Las mejores películas de género carcelario
   Las mejores películas de fantasía
   Las mejores películas de acción
   Las mejores películas de superhéroes
   Las mejores películas de cine bélico moderno
   Las mejores películas de terror
   Las mejores películas apocalípticas
Síguenos en Facebook

Síguenos en Twitter


 
Mapa del sitio Más secciones Archivo de películas Facebook  Twitter  Google+  RSS
Nube de tags:  el niño | en el ojo de la tormenta | lucy | guardianes de la galaxia | infiltrados en la universidad | los mercenarios 3 | como entrenar a tu dragon 2

© LABUTACA.NET - Avda. Jacarandas, 2, 722 - 46100 Burjassot, Valencia, España - Telf.: 96 375 58 22 - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducción de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.