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Las mejores películas de Sylvester Stallone

Escrito por el 21.08.12 a las 14:40
Archivado en: Actores y actrices, Directores

Se mire por donde se mire, el caso de Sylvester Gardenzio Stallone (Nueva York, 1946) es bastante atípico en la industria cinematográfica. Consagrado como uno de los machotes inexcusables del cine de acción de las últimas décadas, a pesar de sus limitaciones interpretativas ha tocado prácticamente todos los géneros, desde el drama ─sobre todo al inicio de su carrera─ al thriller, la ciencia ficción o la comedia; de hecho, por tocar que no quede, como demuestra su debut ante las cámaras, el porno “The party at Kitty and Stud´s” (Morton Lewis, 1970). Actor, director, productor, guionista, a pesar de estar ya convertido en un sesentón avanzado se mantiene en el candelero comercial sin perder el cariño de los espectadores, en un impulso incesante que sigue acumulando proyectos futuros como las próximas “Bullet to the head”, ya finalizada y donde se ha puesto a las órdenes del gran Walter Hill, y “The tomb”, en la que compartirá protagonismo con otro armario empotrado, su colega y ex-gobernador de California Arnold Schwarzenegger. Sly merece, sin duda, un repaso de lo más granado de su filmografía, un recorrido por supuesto subjetivo y dispuesto para ser completado y mejorado con vuestras sugerencias y opiniones. 

“Rocky” (John G. Avildsen, 1976). La definitiva entrada de Stallone en Hollywood llegó de la mano de un boxeador de Philadelphia convertido inmediatamente en uno de los iconos más contundentes de su filmografía y del cine moderno. Entrañable y emotiva desde la humildad de sus personajes ─más allá del púgil, Adrian (Talia Shire), Paulie (Burt Young), Mickey (Burgess Meredith)…─, desde la puesta en escena de Avildsen y desde la banda sonora de Bill Conti, optó a diez Oscar®, alzándose con tres de ellos ─Mejor Director, Mejor Película y Mejor Edición─; Sly se convirtió, además, en el tercer nombre de la historia ─tras Chaplin y Welles, ahí es nada─ en estar nominado como Mejor Actor y Mejor Guionista por la misma película. La brutal aceptación popular de Rocky Balboa le hizo volver al ring en cinco entregas más para lidiar con monstruos del cuadrilátero como Apollo Creed (Carl Weathers), Clubber Lang (Mr. T) o Ivan Drago (Dolph Lundgren), jubilándose definitivamente treinta años después de su alumbramiento tras perder a los puntos con Mason Dixon (Antonio Tarver), en un epílogo muy celebrado por crítica y público. ¿Y quién no ha intentado alguna vez coger una gallina o subir las escaleras más pronunciadas de su ciudad dando saltitos de felicidad escasos de fuelle?

“Acorralado” (Ted Kotcheff, 1982). El segundo gran icono de la carrera del intérprete nació de la adaptación de la novela de David Morrell, un drama de tintes survival que tomaba como fondo el desastre de la generación perdida en Vietnam. Narra la historia de John Rambo, un muchacho sin la más mínima oportunidad a su paso por la localidad de Hope ─“esperanza”, muy sutil─, que escapa de la custodia de los hombres de un brutal Brian Dennehy y se oculta en un bosque cercano para regalarnos imágenes y frases inolvidables, así como pesadillescas remembranzas de los horrores de la guerra y las amputaciones forzosas. Y si no fuese por la llegada del adorable Richard Crenna, de ahí no le sacan. Triste, tarugo y descastado pese a su amor por su país, el personaje volvió a lucir palmito ─en la segunda y tercera entregas Stallone era ya un verdadero action man─ alimentando su propia leyenda, mil veces imitado, mil veces parodiado ─el propio actor se autohomenajeó en “Tango & Cash”  (Andrei Konchalovsky, 1989)─, millones de veces citado. Se jubiló ─¿seguro?─ coqueteando con el gore balístico en la negra “John Rambo” (2008). Y entre sus virtudes, destacar su espíritu premonitorio vista la situación mundial actual, convencido de la necesidad de vivir «día a día».

“Demolition man” (Marco Bambrilla, 1993). El único éxito comercial como director de Bambrilla fue precisamente su debut, una divertida y dinámica mixtura entre el mundo feliz de Huxley, con su planteamiento de un futuro infantilizado y eufemístico, y el cine de acción y ciencia ficción industrial. Sly, en el papel de John Spartan ─gran nombre, algo habitual en su carrera─, era un maniaco lanzado a por otro de nombre Simon Phoenix (un Wesley Snipes de aspecto imposible) en una propuesta sin freno, con ricos alelados arriba ─liderados por Nigel Hawthorne, ni más ni menos─ y pobres aficionados a la hamburguesa de rata abajo ─con Denis Leary al frente─. Funcionó estupendamente en taquilla, en parte por sus méritos propios y en parte por el cacareado desnudo frontal integral de un Stallone por aquel entonces convertido en una estatua clásica viviente; Bruce Willis tomó nota del asunto y un año más tarde nos regaló un plano acuático de su mayor secreto en “El color de la noche”… perdiendo por goleada. Más allá de lindezas cárnicas, en el recuerdo quedan las cándidas interpretaciones de unos delirantes Benjamin Bratt y Sandra Bullock, además de detalles como las famosas tres conchas que hacen las veces de papel higiénico. Propicios días.

“Cop land” (James Mangold, 1997). Todo un regalo para el actor y un reconocimiento a su capacidad para escapar puntualmente del estereotipo de mamotreto de acción al uso. Y es que, con veinte kilos más encima y una sordera resultado de liarse a orejazos con un cristal bajo el agua ─Annabella Sciorra bien lo vale─, lideró un repartazo de aúpa ─Harvey Keitel, Robert De Niro, Ray Liotta, Michael Rapaport, Robert Patrick, Janeane Garofalo, Noah Emmerich…─ dando vida al sheriff de una pequeña localidad habitada casi total y exclusivamente por agentes de policía de dudosa moralidad. A pesar de flojear en su tramo final después de establecer brillantes líneas relacionales entre los personajes principales, se trata de un más que correcto thriller dramático que aportó un soplo de aire fresco al currículo de nuestro protagonista, para recordarnos que el brazo de la ley es largo pero tiende a torcerse más de la cuenta en demasiadas ocasiones. A recuperar si no la tenéis fresca y si sois incondicionales de “Los Soprano” (1999-2007), porque la tremenda elección de actores secundarios parece responder directamente a una prueba de casting para la descomunal  serie de David Chase.

“Máximo riesgo” (Renny Harlin, 1993). Otro honor en la carrera de Stallone: protagonizar una de las pocas películas buenas de Harlin, cineasta que parecía prometer entretenimiento a raudales pero que no ha hecho más que repartir guantazos a los espectadores ─artísticamente, se entiende─. Espectacular producción de acción montañera rodada en Dolomitas, todo un bombardeo de adrenalina adornado por un entorno natural increíble y muy bien recogido tras las cámaras por el cineasta en un conjunto potenciado desde el protagonismo de un Sly entregado en su recreación de Gabe Walker, personaje de pasado atormentado ─buen prólogo─ y presente puñetero por culpa de un malo verdaderamente molón, el Eric Qualen del gran John Lithgow. Por parte de los incondicionales de la escalada, además, la propuesta es recordada con especial cariño por la participación de profesionales de leyenda como Ron Kauk y el trágicamente fallecido Wolfgang Gülich, volcados en hacer creer al espectador que el actor principal era quien trepaba por escenarios verdaderamente impactantes. Y sale Michael Rooker, además.

“F.I.S.T. Símbolo de fuerza” (Norman Jewison, 1978). A renglón seguido de “Rocky”, y aún haciendo camino para convertirse en un titán de la testosterona, Sylvester Stallone firmó junto a Joe Eszterhas una buena historia de sindicalismos ─las siglas del título corresponden a Federation of Inter State Truckers─ e injusticias varias en la década de los 30 en la que se metía en la piel de Johnny Novak, un humilde empleado de una fábrica que, harto de sufrir el maltrato de sus jefes, acababa sellando alianzas con gentes de mala vida para liderar a sus compañeros trabajadores. Toda una invitación a luchar por nuestros derechos, con un protagonista correcto y capaz de meter tanto miedo trajeado y con un bate de béisbol en la mano como medio desnudo y liquidando charlies ametralladora en mano. Aunque sepamos que es el bueno de la función. Pululando en el reparto a ambos lados de la legalidad, Rod Steiger, Peter Boyle y Tony Lo Bianco, ahí es nada.  

“Los halcones de la noche” (Bruce Malmuth, 1981). Los irrecuperables ochenta empezaban fuerte para nuestro héroe en este thriller ─concebido en principio como el tercer capítulo de la saga “French connection”─ dirigido por el escueto Bruce Malmuth, que posteriormente tendría a sus órdenes a otros repartidores de sopapos del calibre de Steven Seagal ─“Difícil de matar” (1990)─ y Dolph Lundgren ─“Pentathlon” (1994)─. Stallone, barbudo en plan Frank Serpico, hacía pareja con Billy Dee Williams ─toma ya─ para desde el lado brillante de la ley hacer frente al maloso Rutger Hauer, cuya frialdad en el que supondría su debut en territorio USA queda de lejos como lo mejor de la película. Vista hoy en día puede resultar un tanto sosaina en los que se supone son sus pasajes más trepidantes, pero en general se trata de una propuesta de lo más respetable; además, los mitómanos seguimos gozando de la quinta y última colaboración entre Sly y el icónico Joe Spinell.

“Evasión o victoria” (John Huston, 1981). Una de las películas más extrañas de la filmografía de Stallone, inspirada en el terrible Partido de la Muerte de 1942, en el que un equipo ucraniano se enfrentó a uno alemán a sabiendas de que, si ganaba, sus integrantes serían ejecutados; ganaron, y fueron ejecutados. Con un par. Y decimos extraña porque Sly se mete en la piel del portero (¡!) de un equipo de balompié integrado por leyendas reales como Pelé, Bobby Moore, Osvaldo Ardiles o Paul Van Himst, entre otros, acompañados todos ellos de un pizpireto Michael Caine (¡!) y observados atentamente por una plana de militares nazis comandados por un inquietante ─por la pose─ Max von Sydow. La parte puramente carcelaria, clarísimamente influenciada en fondo y forma por la anterior “La gran evasión” (John Sturges, 1963), funciona bastante bien; el encuentro final sobre el césped es un poco desastroso en su puesta en escena, la verdad. Eso sí, para un visionado pintoresco en compañía, no tiene precio, máxime en estos tiempos de obsesión colectiva por el deporte rey. Anécdota: se dice que Sylvester insistió en marcar el gol final de penalti, aunque finalmente pudieron convencerle de que era una chorrada como una catedral. Pues sí.

“Los mercenarios” (Sylvester Stallone, 2010). Tras comprobar el éxito de los retornos de sus dos papeles más recordados, Stallone decidió rendir un sentido autohomenaje múltiple a los iconos que habían llenado de emociones y palomitas las tardes de varias generaciones de espectadores más o menos exigentes. Y a partir de un guion de Dave Callaham dirigió una película en la que logró reunir a un grupo salvaje de integrantes entre lo popular, lo defenestrado y lo intermedio: Dolph Lundgren, Mickey Rourke, Jet Li, Randy Couture, Terry Crews, Steve Austin, Eric Roberts y Jason Statham ─el más macho de los machos del cine actual─, un elenco infartante adornado por las pequeñas participaciones de Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger. Artísticamente el invento no era lo más de lo más, pero ver compartir plano a semejantes contenedores de mazas andantes es una experiencia que ningún espectador avezado debería perderse. En la inevitable secuela ─en teoría se trata de una trilogía─ se amplía el catálogo de mamporros con las participaciones de Jean-Claude Van Damme y el mismísimo Chuck Norris, dos de los reyes indiscutibles de la patada voladora. 

“Cobra” (George P. Cosmatos, 1986). Sylvester Stallone era algo más que el brazo fuerte de la ley: era el remedio para esa enfermedad llamada crimen en esta película de acción en la que la leyenda generada en torno al personaje central, adorno de miles de paredes de habitaciones de adolescentes a lo largo y ancho del globo, supera sus propias limitaciones artísticas. La novela de Paula Gosling ─adaptada por el propio Sly, por supuesto─ no guardaba mayor misterio, con la mujerona de piernas interminables Brigitte Nielsen ─pareja del actor en ese momento─ tratando de sobrevivir a un asesino nocturno al que daba vida la aterradora mole que es Brian Thompson. No pasa nada, porque un policía imperturbable con gafas de espejo, 45 con empuñadura labrada y cerilla boquera estaba allí para protegerla, a pie o a la carrera en su Mercury Coupé. Abiertamente fascistoide, un título mítico que se enmarca en el cine de justicieros con libertad para exterminar chusma urbana típico de la era Reagan. Hoy, como tantas y tantas hermanas, es un delirio trash carente de significación y dobles lecturas en este presente tan bonito, delicado y democrático que vivimos, nada que ver con aquello… ejem. 

“La carrera de la muerte del año 2000” (Paul Bartel, 1975). El aporte más psicotrónico de este listado. Como todo buen profesional del cine norteamericano que se precie, Stallone también se acurrucó bajo el ala del Roger Corman productor antes de convertirse en estrella mundial. Dirigida por el gran Paul Bartel ─para quien Sly haría un pequeño cameo en su “Cannonball” el año siguiente, justo antes de subir al cuadrilátero─, la película planteaba uno de esos habituales futuros desoladores en los que la competición del título es pasto para que las masas sociales desahoguen su furia y su frustración al otro lado del televisor. Caspa, ultraviolencia, histrionismo ─por parte de nuestro chico, además; increíble su despliegue gestual─ y un final explosivo ─la prótesis final de David Carradine es un icono definitivo del cine Z contestatario─ para un pequeño título de culto de esos que ni quieren ni necesitan disimular sus evidentes limitaciones. En el año 2008 Paul W. S. Anderson osó filmar un remake con Jason Statham al frente, una de sus típicas maquinarias de ciencia ficción en la que optó por tomarse en serio lo que contaba. Error. Pero bueno, decir que Tyrese Gibson heredaba el papel de Stallone, Machine Gun Joe; el nombre, al menos.

“Yo, el halcón” (Menahem Golan, 1987). Bueno, esta sí que es mala, más que algunas que no están en este listado. Pero, ¿de qué sirven compilaciones como estas si no se puede desbarrar un poco? Considerada como un fallo por el propio Sylvester Stallone, sólo por la colección de tarugos descerebrados talla XXXL que encumbra el torneo final ─incluido el propio Lincoln Hawk, que acudía al evento obcecado con ganar el camión, no el dinero del premio─ ya merece la pena, aprovechando la liberadora opción de selección de escenas de cualquier reproductor de DVD o Blu-ray; quien quiera bucear más allá, encontrará/recordará un drama de reconciliación paternofilial con niño insufrible de por medio (David Mendenhall, posteriormente centrado casi exclusivamente en la pequeña pantalla yanqui) cuya trama parece haber inspirado la reciente “Acero puro” (Shawn Levy, 2011), con Hugh Jackman en tesitura calcada pero en un futuro próximo con robots boxeadores de por medio. Para cerrar este bloque nos parece una opción perfecta, y nos permite además nombrar al gran Robert Loggia, malévolo-pero-no-tanto suegro forrado del protagonista.

 

Y además… Que haya sido capaz de esquivar hasta cierto punto el estigma del tarugo incapaz de expresarse artísticamente más allá de repartir tortazos no quiere decir que Stallone haya pisado siempre firme alejado de la acción pura y dura. La comedia parece ser el género que más se le resiste, como demuestran las epatantes “Oscar ¡quita las manos!” (John Landis, 1991) y “¡Alto!, o mi madre dispara” (Roger Spottiswoode, 1992), filmadas una detrás de la otra y que quedan como los mejores ─y únicos─ ejemplos de que nuestro héroe no se desenvuelve bien tratando de provocar la carcajada ajena. La primera, remake de la película gala de Edouard Molinero de 1966, propone la historia de un contrabandista que promete a su padre en el lecho de muerte (¡Kirk Douglas!) convertirse en un hombre decente; le costará mucho, evidentemente, tanto como divertir a la audiencia. Al menos, el reparto era enorme ─Chazz Palminteri, Tim Curry, Kurtwood Smith, Yvonne de Carlo, Don Ameche, Ornella Muti, Marisa Tomei…─, además de incluir los cameos habituales del cine de Landis ─Joe Dante, Jim Abrahams…─. En cuanto a la segunda, nada que decir, con Stallone y la chica más dorada de todas, Stelle Getty, haciendo el memo durante 87 minutos. Y sin repartazo.

Siguiendo con el apartado de castañazos, no es de extrañar que encontremos más de uno, y más de dos, en el currículo del héroe. Y no sólo ante las cámaras sino también detrás de ellas, como demuestra “Staying alive (Sigue la fiebre)” (1983), secuela infumable del clásico disco “Fiebre del sábado noche” (1977) cuya existencia es desconocida para una enorme parte de la población… afortunadamente. No diremos más del bodrio que inició el purgatorio que durante una década atravesó John Travolta. Otro pestiño: “Juez Dredd” (1995), insultante adaptación al cine del seminal personaje de John Wagner y nuestro querido Carlos Ezquerra a cargo de un Danny Cannon que no entendió en absoluto el espíritu cínico del cómic. Mal. A ver qué pasa con la nueva versión con Karl Urban. También tenemos por aquí “Get Carter” (Stephen Kay, 2000), bobo remake del título homónimo protagonizado por Michael Caine en 1971 en el que un elegante y bestiajo Stallone iniciaba uno de los peores tramos de su carrera, protagonizando una detrás de otra pedradas como “Driven” (de nuevo con Harlin, 2001), “D-Tox (Ojo asesino)” (Jim Gillespie, 2002) y la sosa “El protector” (Martyn Burke, 2002). Menos mal que, ante la que se le venía encima, los hados se conjuraron para que se le pasara por la cabeza jugársela con la resurrección comercial de Rambo en 2008, afortunado punto de inflexión fundamental para no ser relegado al directo a vídeo por el respetable.

Y para terminar, un brevísimo repaso a otro puñado de títulos que, sin ser cúspides del séptimo arte en sentido alguno, sí pueden ser valorados como divertimentos pasajeros que seguir disfrutando cada vez que son emitidos por televisión, al menos. Aquí están el drama “Encerrado” (John Flynn, 1989), integrada en el subgénero carcelario yo-soy-bueno-y-aguanto-las-perrerías-del-alcaide (Donald Sutherland)-mientras-mi-novia (Darlanne Fluegel, clásica)-me-espera; “El especialista” (Luis Llosa, 1994), dirigida por el sobrino de Mario Vargas Llosa y abarrotada de titanes como Rod Steiger, Eric Roberts y James Woods, por no hablar de una Sharon Stone post-Catherine Tramell sexy a rabiar; “Asesinos” (1995), frío thriller dirigido por el ínclito Richard Donner a partir de un guion de los Wachowski, con Stallone de malo-bueno, nuestro Antonio Banderas de malo-malo y una candorosa Julianne Moore entre medias; y “Pánico en el túnel” (Rob Cohen, 1996), auténtico slasher urbano envuelto de hormigón en el que un grupo de ciudadanos anónimos van pasando a mejor vida a pesar de los esfuerzos de nuestro machote, de nombre Kit Latura ─¡uf!─, en esta ficción descerebrada con un Viggo Mortensen visto y no visto que llegaba de interpretar maravillosamente al mismísimo Satanás en “Ángeles y demonios” (Gregory Widen, 1995). Y hasta aquí hemos llegado.

En las imágenes: “Rocky Balboa” © 1976 Chartoff-Winkler Productions y United Artists. “Acorralado” © 1982 Anabasis N.V. y Elcajo Productions. ”Demolition man” © 1993 Warner Bros. Pictures y Silver Pictures. ”Cop land” ©1997 Miramax Films, Woods Entertainment y Across the river Productions. “Máximo riesgo” © 1993 Carolco Pictures, Canal+, Pioneer, RCS Video y Cliffhanger Productions. “F.I.S.T. Símbolo de fuerza” © 1978 Chateau Productions. “Los halcones de la noche” © 1981 Universal Pictures, Martin Poll Productions y The Production Company. “Evasión o victoria” © 1981 Lorimar Film Entertainment, Victory Company. “Los mercenarios (The expendables)” © 2010 Millennium Films, Nu Image Films y Rogue Marble. “Cobra” © 1986 Cannon Group, Golan-Globus Productions y Warner Bros. Pictures. “La carrera de la muerte del año 2000” © 1975 New World Pictures, Columbia Associates. “Yo, el halcón” © 1987 Cannon Group, Golan-Globus Productions y Warner Bros. Pictures. “¡Alto!, O mi madre dispara” © 1992 Northern Lights Entertainment y Universal Pictures. Todos los derechos reservados. “Juez Dredd” © 1995 Hollywood Pictures y Cinergi Pictures Entertainment. “Asesinos” © 1995 Canal+, Donner/Shuler-Donner Productions, Evansgideon/Lazar, Les Productions Lazennec, Silver Pictures y Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados.

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7 - vago - 15:44 - 06.01.13

Stallone es y seguirà siendo un actor fuera de serie…Una marca de por si…Unos de los tipos mas lucidos de la industria del cine…Mis loas para el.



6 - Edin - 17:40 - 23.10.12

He de dedicar unos minutos, como todos aqui a aplaudir la carrera de Stallone, un hombre, como dicen increiblemente inteligente que no solo actua, dirige, escribe y produce la gran parte de las peliculas de su filmografia.
En lo personal en mi videoteca cuanto con rambo 1,2 y 4. La tres es realmente mala. Además de Roky 1, aunque me gustan las demás… y Cobra, que además, entre Cobra y Rambo II, ambas dirigidas por P. Cosmato, son la guia del cine de acción, sobre todo Cobra, la persecuacion de esa pelicula lo hizo “todo” lo que se puede hacer con un auto en una persecucion a alta velocidad.
Si tuviera la oportunidad de platicar con Cameron y Michel Bay mi primer pregunta seria: ¿cuanto los influencio Rambo II y Cobra en su cine de acción?…



5 - Joaquim - 20:54 - 05.09.12

matmo; me ha emocionado tu crítica, totalmente de acuerdo contigo, captas lo que sentímos muchos al verla, se nota que somos de la misma generación.



4 - matmo - 13:44 - 31.08.12

Stallone es un mito de mi infancia. Sus películas eran especiales porque casi siempre estaban protagonizadas por un pobre diablo maltratado (por un sheriff cabrón, o un alcaide joputa, o un hijo que te desprecia, o por la vida misma, que se niega a darte una oportunidad para demostrar tu valía) que lejos de rendirse ante las circunstancias siempre presentaba batalla. Eran historias simples, pero inspiradoras y honestas. Algunas también podían ser semifascistoides y propagandísticas, pero eso a un chaval de diez años se la resbala y, además, no es el tema. Stallone era el más humano de los héroes de acción. El Chuache molaba también e incluso tenía más músculos pero no era un ejemplo de superación como Sly. Sus películas podían ser mejores o peores, pero tenían el poder de tocarte la fibra. Si quereis leer mi personal viaje sentimental por los 80 de la mano de su filmografía con parada final en “Los mercenarios 2″, visitad: http://elcadillacnegro.com/2012/08/31/los-mercenarios-de-stallone-los-viejos-rockeros-nunca-mueren/



3 - Joaquim - 10:53 - 24.08.12

Un punto y aparte en la carrera de Stallone fué “Rambo: Acorralado Parte II(1985)”, con un guión de Stallone junto a…. James Cameron!!
Esa película, dirigida por Joe Pan Cosmatos, supuso un antes y un después en lo que cine de acción se refiere y marcó el icono del “Action Hero” ahora reivindicado en “Los Mercenarios 2″.
Bajo mi punta de vista, esta película estaba claramente inspirada en el clásico de John Carpenter “1997: Rescate en Nueva York (1981)”, película con la que guarda notables paralelismos, aunque hay cinéfilos que encuentras notables coincidéncias con antiguas películas de Tarzan.
Pero bueno, en “El Rey Escorpión(2002)” también hay una escena que es un calco de una de “Rambo II” aunque cambiando la selva por el desierto.
Como curiosidad, decir que ese mismo año Schwarzenneger estrenó “Commando(1985)”, película de similares características a “Rambo II” y que junto a ella forman lo más icónico del cine de acción ochentero.
Pues nada, Schwarzie entonces tenía un pique con Stallone para ver quien era el gran héroe de acción de la época y hizo unas declaraciones sobre Rambo II “Mi película es más buena y el tiempo me dará la razón, porque todas esas banderas al viento no pueden tapar el montón de mierda(en referéncia a Rambo II)”.
Curiosamente después han sido muy amigos, e incluso socios junto a otro grande de la acción de la época, Bruce Willis, en la cadena de restaurantes Planet Hollywood.
Incluso llevaron su amistosa rivalidad al cine con divertidas referéncias de Schwarzenneger a Stallone en “El Ultimo Gran Héroe(1993)” y de Stallone a Schwarzenneger en “Demolition Man(1994)”.
Después, la escena en la que salen Stallone, Willis y Schwarzenneger en “Los Mercenarios” fue un no parar de divertidos chascarrillos con doble significado entre los tres… veremos que nos depara “Los Mercenarios 2(2012)”.



2 - Joaquim - 0:00 - 24.08.12

Según tenía entendido “Oscar(1991)” era un Remake de la película de Louis de Funes “Oscar: Una maleta, dos maletas, tres maletas(1967)”.

Fue un error en la carrera de Stallone, al igual que “Alto o mi madre dispara(1992)” o “Rocky V(1990)”, por suerte lo enderezó con “Máximo Riesgo(1993)” y lo encarriló con “Demolition Man(1994)” donde demostró como podía ser divertido sin dejar de ser un “Action Hero”.

A finales de los 90 se dejó llevar más por los cheques que por otra cosa, con un por entonces famoso contrato de 60 millones de dólares por 3 películas, “Asesinos(1995)”, “Juez Dredd(1996)” y “Daylight: Pánico en el Tunel(1997)”, a partir de allí volvió a producciones que no destacaron como “D-Tox”, “Driven” o “Get Carter” quedando luego relegado a cameos graciosos como el de “Taxi 3(2003)”, la serie “Las Vegas” o como secundario de lujo en “Spy Kids 3-D(2004)”.

Grácias a “Rocky Balboa(2006) volvió a reencontrarse con crítica y público haciendo lo que tocaba hacer, darle al personaje el final que merecía y que no supo darle en “Rocky V(1990)”.

A partir de allí encaminó su carrera con “John Rambo(2007)” y de allí al acierto que fué “Los Mercenarios(2010)”… y mañana estrenan “Los Mercenarios 2″.

Por cierto, como curiosidad Stallone fué de los primeros en crear eso de las segundas partes con “Rocky II(1981)”, aunque el primero fué Francis Ford Coppola con “El Padrino: Parte II(1974)”. Esto y su participación en “Bananas(1971)” de Woody Allen.

Me habría gustado también Joaquín, que aparte de su labor como actor hubieses echo mención a su labor como Director, sobretodo de esa obra maestra riefensthaliana que es “Rocky IV(1985)” y a ese genial compositor infravalorado que es Vince di Cola.

Realmente, cuando los gafapastas consideran a Stallone “tonto” me coje la risa… este tio es muy listo, sino no habría logrado lo que ha logrado; pese a que a cometido errores en su carrera, cosa que el mismo ha sabido reconocer y correjir (señal de inteligéncia, por cierto).



1 - cor - 20:17 - 21.08.12

Lo he pasado pipa recordando títulos, gracias. Y, más o menos, coincido en las valoraciones.
Eso sí, yo la película de Oscar la tengo en bastante mayor estima que lo que veo en muchos sitios. Yo no se, a mí me ha parecido desternillante (y la he visto en épocas diferentes de mi vida), y cada vez que veo reseñas que la ponen verde (esta es amable, pero un vistazo por imdb hace que te entre la depre) me pregunto si soy el único que la ha disfrutado como un enano…




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