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Las mejores películas de terror (de las últimas décadas)

Escrito por el 22.01.13 a las 12:55
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Terror, un género concebido para aislarnos del mundo durante un par de horas y abandonar la sala celebrando la vida misma, comentando entre sonrisas las peripecias de unos protagonistas que, a buen seguro, lo han pasado mal. Y nosotros lo hemos pasado bien, abrazados a un bol de palomitas. Recordamos en este reportaje parte de lo más granado de una filmografía siempre activa e inagotable, sabedora del amor incondicional del fan, distinto al de cualquier otro ramal del séptimo arte. Por aquí pululan psicópatas, asesinos en serie, monstruos, alienígenas, demonios, fantasmas, zombis, niños que dan mal rollo, animales que dan mal rollo, hogares que dan mal rollo…

“Alien, el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979). Tom Skerrit, John Hurt, Sigourney Weaver, Yaphet Kotto, Harry Dean Stanton, Veronica Cartwright e Ian Holm componían la tripulación de la nave comercial Nostromo. Pero algo subía a bordo con ellos para deleitar al espectador con una de las películas más impactantes e icónicas del género moderno. Seca, aterradora, con una puesta en escena espectacular, unos increíbles decorados y efectos ─Oscar® para H.R. Giger, Carlo Rambaldi, Brian Johnson, Nick Allder y Dennis Ayling, artífices de una criatura totalmente imprescindible─, una banda sonora acongojante ─gran Jerry Goldsmith─ y tensión intuida y asfixiante de la buena. Y la Weaver en ropa interior de batalla para deleite de una generación poco acostumbrada todavía a ese tipo de delicias en pantalla grande. Los colegas del xenoformo siguieron dando guerra en “Aliens, el regreso” (1987), “Alien 3” (1992) y “Alien: Resurrección” (1997). Y en una cosa parida por Paul W.S. Anderson, bah.

“El resplandor” (Stanley Kubrick, 1980). Jack Torrance (Jack Nicholson) se traslada con su familia al Hotel Overlook para encontrar la paz necesaria que le inspire a la hora de escribir una novela. Él se lo va a pasar pirata dejándose llevar por los espíritus del edificio, su mujer (Shelley Duvall) y su hijo (Danny Lloyd) no lo van a disfrutar tanto. En cuanto al espectador, depende de su capacidad para aguantarse los nervios ante este ejercicio de parquedad cinematográfica del maestro Kubrick. Terror e histrionismo se dan aquí la mano como pocas veces se ha visto ─y se verá─, en una de las más celebradas adaptaciones cinematográficas de Stephen King, pilar literario del fantaterror moderno. Como de esta película ya se ha dicho todo ─y de sus aledaños, como el eterno debate acerca de su doblaje castellano─, aprovechamos para reivindicar la figura de Joe Turkel, el inolvidable camarero fantasma, que ya había colaborado con el cineasta en un par de ocasiones.

“El silencio de los corderos” (Jonathan Demme, 1991). Uno de los títulos más exitosos del terror de las últimas décadas. Tan exitoso, de hecho, que parece que la gente ni siquiera la percibió como una película de género, tal fue su aceptación popular ─costó veinte millones de dólares y recaudó más de diez veces más─ e industrial ─reventó los Oscar® de su año, llevándose las cinco categorías principales─. El duelo entre Clarice Starling (Jodie Foster) y el refinado caníbal Hannibal Lecter (Anthony Hopkins, que heredaba el papel de Brian Cox) forma parte de las pesadillas ─húmedas y/o aterradoras─ de más de una generación atenazada en su butaca durante el viaje a los infiernos que maravillosamente dirigió Jonathan Demme a partir de la novela de Thomas Harris. Convertido en tótem, Lecter volvió en entregas que viajaban en el tiempo, pero nunca con la misma deliciosa contundencia.

“El exorcista” (William Friedkin, 1973). Dicen de ella que es la película más terrorífica de la historia, y desde luego debió de serlo para los espectadores que acudieran a su estreno. Porque hasta el momento no se había visto nada igual. A día de hoy, aunque su impacto sigue siendo evidente, es inevitable sonreír ante los arrebatos soeces de la joven Regan (una Linda Blair marcada de por vida por un personaje al que quitó hierro en la paródica “Reposeída” [Bob Logan, 1990]) ante los pasmados ojos de los no menos legendarios padres Merrin y Karras (Max von Sydow y Jason Miller). Consiguieron expulsar al diablo del cuerpo de la pequeña entre insultos y puré de guisantes, pero el muy puñetero regresó en “El hereje” (John Boorman, 1977), “El exorcista III” (dirigida por el autor de la novela original, William Peter Blatty, en 1990) y “El exorcista: El comienzo” (rodada por Paul Schrader y desastrosamente filmada de nuevo por Renny Harlin en 2004). Esta es la saga oficial, pero tiene tantas hijas bastardas que configuran un subgénero propio.

“La cosa” (John Carpenter, 1982). La tercera colaboración entre Carpenter y su actor fetiche, Kurt Russell, fue esta readaptación ochentera de “El enigma… de otro mundo”  (Christian Nyby, 1951). Estupendo ejercicio de tensión atmosférico salpicado por los chocantes, mutantes y desparramados FX artesanales de Rob Bottin ─forzosamente reivindicables en los tiempos del apogeo digital que vivimos─, la cuenta atrás vivida por un grupo de científicos aislados en el desierto polar no pierde un ápice con visionados posteriores. La banda sonora de Ennio Morricone, la fotografía de Dean Cundey y la propia dirección de Carpenter siguen logrando que el frío traspase la pantalla, en un survival horror que incluso consigue que la desolada secuencia final aporte una sensación de paz coleguil decadentemente agradable. Primera entrega de la Trilogía del Apocalipsis, seguida por la divertida “El príncipe de las tinieblas” (1987) y la gran “En la boca del miedo” (1995). Existe un reboot-precuela-remake-mejunje (“The thing”, Matthijs Van Heijningen Jr., 2011), pero nada que ver con esto.

“La matanza de Texas” (Tobe Hooper, 1974). Con un presupuesto algo inferior a los ciento cincuenta mil dólares compensado con una inteligencia intachable a la hora de filmar, Tobe Hooper debutó tras las cámaras con una pesadilla redneck que incrustó inmediatamente al monumental Leatherface (Gunnar Hansen) en el imaginario colectivo de los incondicionales del horror puro y duro. Además de lograr una puesta en escena cruda, visceral e insana como pocas veces se ha visto, el cineasta optó por dejar fuera de campo escenas brutales para que fuese el observador el que rellenara los huecos con imágenes nacidas de su subconsciente más animal. Todo un acierto, desde luego. Funcionó estupendamente allí donde se estrenó, así que las andanzas del clan caníbal siguieron en tres aventuras más; y en un ejemplo claro de que le género no conoce límites, en 2003 nos tiraron a la cara un remake que inició una nueva saga que va camino de superar en número de entregas a la original. La sierra nunca dejará de ser la familia.

“Posesión infernal” (Sam Raimi, 1982). Muchos directores que marcan la pauta industrial actual dieron sus primeros pasos en el terror de escaso/nulo presupuesto. Sam Raimi es uno de ellos, y su debut tras las cámaras sigue siendo su mejor trabajo. Una aventura totalmente loca, ultraviolenta, con un grupo de chicos y chicas encabezado por el enorme Bruce Campbell ─a estas alturas, qué decir de Ash que no se haya dicho ya─ sumergido en el horror purulento de una cabaña convertida en el patio de juegos de unos demonios liberados vía lectura inconsciente del Necronomicón. El magistral dominio de la cámara demostrado por Raimi y la colorida libertad creativa propia de las B-movies ochenteras convirtieron la película en un título de culto inmediato seguido por una especie de reinvención/remake (“Terroríficamente muertos”, 1987), y una epopeya interdimensional abiertamente cómica (“El ejército de las tinieblas”, 1992). Mesmerizante.

“Henry, retrato de un asesino” (John McNaughton, 1986). Zambombazo radical que adaptaba para el cine las andanzas de Henry Lee Lucas, uno de los asesinos en serie más sanguinarios de todos los tiempos. Amarga, cochina, sucia, repulsiva y ajena a toda concesión con el espectador, quedará para los anales como una de las cumbres del cine de psicópatas por su veracidad documental ─tremendos Michael Rooker y Tom Towles, incrustados para siempre en el lado más oscuro del cerebro de los aficionados─ y la maestría técnica de su puesta en escena. También quedará, a menos que él mismo lo remedie, como la mejor propuesta del director, que se quedó un rato en el género (“The borrower”, 1991) y luego se fue de varas para jugar al thriller, la comedia o, en definitiva, lo que le ofreciera la industria. Que hay que comer.

La Trilogía de las Madres (Dario Argento, 1977-2007). Justa y universalmente considerado como uno de los grandes maestros del terror moderno, Argento dedicó tres películas a otras tantas brujas, Mater Suspiriorum (“Suspiria”, 1977), Mater Tenebrarum (“Inferno”, 1980) y Mater Lacrimarum (“La madre del Mal”, 2007). Jessica Harper, Irene Miracle y Asia Argento ejercen de iconos femeninos principales en una saga que tiene su cumbre en la primera entrega, joya intemporal seguida de cerca por “Inferno” ─ambas mantienen la opresiva atmósfera asesina de los mejores trabajos del director romano, y lucen secuencias inolvidables adornadas por las bandas sonoras de Goblin y Keith Emerson─ y totalmente defenestrada en el telefílmico y tardío capítulo final, piedra de toque para un Argento definitivamente vetusto ─a ella seguirían las nefastas “Giallo” (2009) y “Dracula 3D” (2012)─. Para un recomendable maratón cuchillo en mano.

“La noche de Halloween” (John Carpenter, 1978). La celebración más terrorífica del año lo es aún más desde que el maestro Carpenter nos presentó a Michael Myers (Tony Moran, Will Sandin y Nick Castle en diferentes momentos de la película), que escapaba de la institución mental en la que llevaba recluido desde niño para sembrar el caos en Haddonfield, Illinois. Título de leyenda con un psycho de leyenda, una scream queen de leyenda (Jamie Lee Curtis), un héroe de leyenda (Donald Pleasence) y una banda sonora de leyenda. Todo de leyenda. Sigue siendo una de las producciones más rentables de la historia, y con razón. Seguida de montones de secuelas oficiales e imitaciones a granel, Rob Zombie se encargó de reiniciar la saga en 2007 con un remake muy potable y una secuela sencillamente colosal y esquizoide; de hecho, tan colosal y esquizoide que le pidieron que no se encargase de la tercera, por favor. Se la dejamos a Patrick Lussier, un tipo mucho más dócil y con mucho menos talento, no vaya a ser.

“Maniac” (William Lustig, 1980). Una de las cumbres del malrrolismo cochino ochentero. El gran Joe Spinell vivía felizmente emparejado con un hermoso maniquí, pero la tentación de asesinar y esquilmar a las guapas mujeres de carne y hueso que vivían en Nueva York ─Caroline Munro, especialmente─ era demasiado grande. Por si no fuese suficiente la amenaza homicida chunga que suponía el regordete, sudoroso y edípico Spinell ─también al guion─, la película lucía una dirección sucísima de Lustig ─responsable de otro clásico, “Maniac Cop” (1988), y sus secuelas─, una banda sonora electrónica y punzante de Jay Chattaway y unos animales efectos especiales del bigotudo Tom Savini, que se reservaba para sí una de las muertes más brutales de la historia del cine ─¡y qué clímax!─. Alto impacto en general de principio a fin. «Ya te advertí que no salieras esta noche»… desde luego, bastante claro lo dejaba.

“Viernes 13” (Sean S. Cunningham, 1980). Si Michael Myers estableció las pautas comerciales definitivas del slasher moderno, Jason Voorhes las fundió con las delicias palomiteras del gore más descerebrado. En el campamento Crystal Lake la chavalada se dedicaba a hacer todo lo que la Enciclopedia Básica del Terror advierte que no se debe: ir solo por aquí, fornicar en pecado por allá, dejar sin vigilancia a un niño bañándose en el lago… En esta primera entrega, la señora Voorhes (Betsy Palmer) lo hacía pagar a la cuadrilla protagonista (Kevin Bacon incluido); en las restantes ─nueve, más allá de cortos, parodias, homenajes y el inevitable remake con Michael Bay al fondo─, sería el asesino de la máscara de hockey el que aplicara su torcido sentido de la justicia. Con motivo del regreso del bueno de Jason a los cines en 2009 repasamos el nutrido serial con mayor profundidad; en este enlace está a vuestra disposición, amantes de la víscera.

“[Rec]” (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007). La nota nacional de la lista. Un edificio barcelonés poblado por vecinos que podríamos perfectamente reconocer como nuestros se convertía en un infierno repleto de infectados caníbales purulentos ante la aterrada mirada de Manuela Velasco y el cámara Pablo Rosso, que lo grababa todo en un ejercicio de profesionalidad periodística que nunca dejaremos de agradecerle. Más allá de la diversión que garantizaba su ritmo implacable al más puro estilo tren de la bruja, pasará a la Historia por abrir el camino a la primera franquicia de género que ha parido el cine español. La secuela de 2009 bajaba el nivel, la verdad, aunque entretenía; la tercera se volvía turulata abrazando el gore cómico en un bodorrio typical spanish, y la cuarta… ya veremos. Los americanos no dejaron pasar la ocasión, por supuesto, y se marcaron un buen remake, “Quarantine” (John Erick Dowdle, 2008), que ya estaba rodado antes de que por aquí se estrenara la original. Sí señor. “Quarantine 2: Terminal” (John Pogue, 2011) no la hemos visto.

“Al final de la escalera” (Peter Medak, 1980). Hecho polvo por una tragedia familiar, John Russell (George C. Scott) decide mudarse a un caserón que daría miedo hasta al mismísimo general Patton. Menuda idea. La década de los 80 arrancaba con este clásico del terror crudo a la antigua usanza, prácticamente huérfano de efectos especiales, atestado de elementos chungos ─pelotitas, soniditos, pozos, escaleras en penumbra, cajas de música, portazos, sillas de ruedas… presencias varias─ y con un protagonista inolvidable alejado de las exageraciones tantas veces cómicas que convierten el cine de terror en algo que finalmente poco tiene que ver con el terror. Tan fría como sus propias localizaciones, tan inquietante como la propia silueta de su actor principal, un título que nunca pasará de moda y uno de esos extraños casos cinematográficos en los que el tiempo beneficia su estética.

“La profecía” (Richard Donner, 1976). Gregory Peck adopta al Anticristo. Así de sencillo. Un auténtico clásico setentero, que tiene entre sus aciertos el de haber escogido para el papel de Damien al pequeño Harvey Stephens, que dibujó uno de los niños más inquietantes y torcidos de la historia del cine; curiosamente, su carrera cinematográfica prácticamente empezó y acabó con este personaje. La narrativa que aplica Donner es la de una auténtica apisonadora, y apoyada en una pavorosa banda sonora ─Oscar® para Jerry Goldmisth─ y en la sensación de inevitabilidad del guion firmado por David Seltzer, la película avanza hacia el desastre sin que nadie ─básicamente el estresado Peck, con la ayuda de Patrick Troughton y David Warner─ pueda hacer nada por evitarlo. El espectador tampoco pudo evitar las secuelas posteriores, tan innecesarias artísticamente como inevitables en términos industriales. Como el remake/fotocopia de 2006.

“Phantasma” (Don Coscarelli, 1979). Mike (Michael Baldwin) y Reggie (Reggie Bannister) se enfrentaban al totémico Hombre Alto ─adorable/pavoroso hasta lo indecible Angus Scrimm─ en una historia ambientada en los alrededores e interiores de una morgue que sigue provocando mieditos y desasosiegos a día de hoy gracias a una atmósfera acertadamente empecinada en suplir la falta de presupuesto. Tanto el villano como su arma favorita, las esferas voladoras equipadas con cuchillas ─sin menospreciar a los enanos con capucha que parecen expulsados de Tatooine─, forman parte de la iconografía clave del género, evolucionados a lo largo de una saga progresivamente palomitera finiquitada en una cuarta entrega, “Oblivion”, filmada dos décadas más tarde. Muchos fluidos de colores, diversión a raudales a toda carrera ─la franquicia se convirtió progresivamente en una especie de road movie pulp─, y una amenaza inolvidable: «¡Chiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiicooooooooooooo!».

“Hellraiser” (Clive Barker, 1987). El malrollismo sado de la obra escrita del genial Clive Barker saltó a la pantalla adaptado por él mismo con esta propuesta en la que los Cenobitas, ángeles para unos, demonios para otros, traían el infierno a las puertas de la casa de la familia de Kirsty (Ashley Laurence). Doug Bradley imponía lo suyo como Pinhead, e incomodaba resultando extrañamente tentador a la hora de encabezar un grupo salvaje de encuerados mutilados obstinados en convertir a quienes jugaban con La Caja en indagadores de los laberintos de la carne, la sangre y el placer/dolor. La popularidad de la película tuvo una consecuencia habitual: incontables secuelas decadentes destinadas a completistas y amantes de la purulencia nacida de los genios del maquillaje del momento. Como anécdota, citaremos la basuril “Revelations” (2011), por aquello de que la dirige un español, el barcelonés Víctor García, especialista en caspa de la buena. De la mala, es decir. 

“La mosca” (David Cronenberg, 1986). El maestro canadiense propuso un majestuoso drama romántico de horror disfrazado de remake del clásico de 1958 a partir del relato corto de George Langelaan. Todo en esta película funciona desde su mismo arranque gracias a una estilizada y aséptica puesta en escena ─propia del cineasta─, unas fabulosas interpretaciones de Jeff Goldblum y Geena Davis ─y el pobre John Getz, claro─ y un espectro técnico que brilla con luz propia ─con oscuridad propia, mejor dicho─ especialmente desde la banda sonora del imprescindible Howard Shore y el tremebundo maquillaje de Chris Walas ─que se hizo con el Oscar® batiendo a Rob Bottin y su demonio de “Legend”─, responsable de dirigir la flojita secuela. Una maravilla total y absoluta mil veces recomendable, llena, además, de información útil ─«así come BrundleMosca»─. De Cronenberg lo recomendamos todo, todo, todo, así que os instamos a bucear en su filmografía en este otro reportaje.

“Tiburón” (Steven Spielberg, 1975). La fantasía compartida por millones de urbanitas de todo el mundo de retirarse a vivir a un pueblecito playero tuvo de golpe una imposición inevitable: que no fuese en Amity Island, Nueva Inglaterra. La culpa la tuvo un joven cineasta que había atraído miradas unos años antes con la pesadillesca “El diablo sobre ruedas” (1971), un Spielberg que por aquel entonces ─bueno, en cierto modo aún lo sigue haciendo─ dinamitaba la industria con cada trabajo que presentaba. La batalla abierta entre Roy Scheider, Robert Shaw y Richard Dreyfuss con cierto escualo puñetero abrió definitivamente el campo abonable del horror mainstream palomitero, en una película que solo puede definirse como gozada total y que nos dejó imágenes inolvidables, una banda sonora de leyenda ─estatuilla para John Williams─y el inicio de una franquicia progresivamente decadente.

“Zombi” (George A. Romero, 1978). Una década después de su seminal “La noche de los muertos vivientes”, el indiscutible papá del no-muerto cinematográfico moderno machacó la fantasía que todos hemos tenido alguna vez, consiguiendo que quedarse atrapado en un centro comercial fuese divertido durante muy, muy poco tiempo. Un auténtico festival de horrores carniceros protagonizado por un variopinto grupo de humanos (destacamos a Ken Foree, Scott H. Reiniger y David Emge, por ese orden) tratando de sobrevivir malamente a las hordas antropófagas. Una auténtica joya, una virguería artesanal que jamás pasará de moda; en 2004, cuando los zombis ya corrían que se las pelaban, Zack Snyder se marcó un remake de corte estético molón, “Amanecer de los muertos”. Pero Romero nunca ha dejado de configurar su visión del cadáver andante: “El día de los muertos” (1985), “La tierra de los muertos vivientes” (2005), “Diary of the dead” (2004) y “Survival of the dead” (2007).

“Déjame entrar” (Tomas Alfredson, 2008). Obra maestra que trasciende todo género por la capacidad del director para hipnotizar al observador al tiempo que le mete el frío en el cuerpo. La relación entre los pequeños Kåre Hedebrant y Lina Leandersson sobrecoge, aterra y enternece a partes iguales en un título multipremiado, multiadorado y mutialabado con razón. Una vuelta de tuerca a la temática vampírica con tragedia social al fondo que demostró una vez más que el espectador norteamericano no es amigo de los subtítulos: en 2010 Matt Reves firmó un remake protagonizado por Chloë Grace Moretz y Kodi Smit-McPhee que, siendo sinceros, salvó la situación de enfrentarse a un clásico contemporáneo sin caer en el más absoluto de los ridículos. En cuanto a Tomas Alfredson, también demostró con la soberbia “El topo” que lo suyo es dirigir, sin más. Qué tío.

“The driller killer” (Abel Ferrara, 1979). El primer largometraje del imprescindible Ferrara ─segundo, si consideramos como película la escueta “9 lives of a wet pussy” (1976)─ habla de un artista frustrado, estancado, agobiado, torturado y hecho polvo (al que interpreta él mismo bajo el seudónimo de Jimmy Laine), que no consigue finalizar la que ha de ser su obra maestra, vive en un espacio angosto con dos mujeres cortadas por el mismo patrón y tiene unos vecinos rockeros que tocan fatal y hacen muchísimo ruido… suena mal, ¿verdad? Y de pronto empiezan a aparecer cadáveres por todas partes. Blanco y en botella. Firmada por Nicholas St. John, por supuesto, se trata de una obra insana, putrefacta, violentísima y fundamental, con uno de los arranques más raros del cine moderno y un desarrollo turbador, chocante y lleno de lecturas para aquel que quiera pararse a pensar un momento o dos. Pocas veces la etiqueta “Título de culto” se ajusta tan bien a un ejercicio artístico.

“La angustia del miedo” (Gerald Kargl, 1983). Inspirada en el psycho real Werner Kniesek, el único largometraje dirigido por Kargl sigue las primeras horas de un asesino en libertad tras cumplir una condena de diez años de prisión. Técnicamente impactante, realista y cruda a más no poder, con un tremendo trabajo de cámara y un espeluznante Erwin Leder en el papel principal, una joyita de culto curiosamente disponible en nuestro país en una edición en DVD que incluye los 7 minutos que acompañaban su proyección televisiva original. Tremenda, ineludible, obligada, ideal para iniciar un maratón de chaladuras turbadoras integrado, por ejemplo, por “Ocurrió cerca de su casa” (Rémy Belvaux, André Bonzel, Benoît Poelvoorde, 1992), “Schramm” (Jörg Buttgereit, 1994) y “Funny games” (Michael Haneke, 1997).  Ahí queda eso.

“Pesadilla en Elm Street” (Wes Craven, 1984). La verdad es que no podemos justificar la ignominiosa actitud de Freddy Krueger (Robert Englund), depredador sexual y asesino de tiernos pequeñuelos. Pero teniendo en cuenta que el hombre era fruto de la violación de una monja por parte de un centenar de maníacos y que dejó este mundo cruel quemado vivo por una caterva de padres furibundos, lo cierto es que tampoco extraña que regresara del más allá para liquidar desde sus sueños a los chavales de la calle del título. Más allá de la clásica, contundente y elaborada primera entrega hay que destacar la insistencia del asesino del jersey y las cuchillas, que siguió reduciendo el índice de natalidad de Springwood a lo largo de seis secuelas ─la visión que del pueblo se daba en “Pesadilla final: La muerte de Freddy” (Rachel Talalay, 1991) habla por sí sola de su homicida efectividad─, un remake y una serie de televisión. Siempre seremos tus niños, Fred.  

“El ente” (Sidney J. Furie, 1982). Siempre ha habido terrores basados en hechos reales. Y este título fue uno de los más populares en su momento dentro del subgénero de contactos psíquicos. En este caso la china le tocaba a Barbara Hershey ─Mejor Actriz en el Festival de Avoriaz─, acosada de un modo terriblemente físico por la presencia invisible del título hasta extremos verdaderamente desagradables pero extraordinariamente entretenidos para el espectador afortunadamente ajeno a seres invisibles puñeteros en su vida cotidiana. La pobre mujer que inspiró la historia, Carla Moran, afirmaba no haberse librado del espectro después de haberse estrenado la película, aunque los ataques se habían atenuado considerablemente. El llorado Ron Silver participaba como el doctor Sneiderman, líder del grupo de investigadores de lo paranormal encargado de tratar de solucionar el marrón etéreo sin demasiado éxito pero abundantes quebraderos de cabeza. 

“Candyman” (Bernard Rose, 1992). Adaptación de uno de los más populares relatos de Clive Barker que anticipa su progresiva inquietud ya desde los créditos iniciales, con ese travelling aéreo por entonces tremendamente llamativo adornado por el hermoso y temible piano de Philip Glass. La estupenda Virginia Madsen se sumergía en los laberintos oníricos de una leyenda urbana que afirmaba que pronunciar cinco veces cierto nombre ante el espejo invocaba una presencia maligna y seductora. Sórdida, desarrollada en los arrabales de la gran ciudad, el buen trabajo del cineasta se apoyaba en una fantástica puesta en escena y una ambientación que potenciaba la buena química entre Madsen y el sugerente y terrible Tony Todd, inmediata figura clave del panteón del terror moderno que volvería a meterse en la piel del amante injustamente ajusticiado en dos ocasiones más. Aprovechamos la ocasión para recomendar “La casa de papel”, dirigida por Rose en 1988.

“The blob. El terror no tiene forma” (Chuck Russell, 1988). A renglón seguido de su debut como director enfrentando a Freddy con los Guerreros del Sueño, Chuck Russell se marcó una de las más divertidas películas de género de la década ─con la estimable colaboración de Frank Darabont en el guion─, un remake del clásico protagonizado por Steve McQueen treinta años antes en el que una masa rosa llegaba del espacio exterior para absorber asquerosamente los deliciosos flujos vitales de los habitantes de la pequeña localidad de Arborville, California. Shawnee Smith y Kevin Dillon hacían frente a la amenaza viscosa de la mejor manera posible mientras sus conciudadanos eran víctimas del espectacular trabajo del equipo de FX comandado por Tony Gardner. Una joyita de la época, a la espera de ser reubicada en el siglo XXI, en teoría, por Rob Zombie. Ya se verá.

“Re-Animator” (Stuart Gordon, 1985). ¿Qué aficionado del género no conoce a Herbert West, reanimador? A partir del texto de H.P. Lovecraft, la pareja creativa formada por Stuart Gordon y Brian Yuzna articuló un delicioso delirio entre el terror, la comedia y el gore radical en el que West (intachable Jeffrey Combs) y Dan Cain (entregado Bruce Abbott) experimentaban con cadáveres a los que resucitaban inyectándoles cierto líquido fluorescente… con nefastos resultados. Repleta de imágenes inolvidables ─entre ellas, el calentón post-mortem de David Gale sobre las carnes de Barbara Crampton─, sigue siendo una propuesta divertidísima y tremendamente inteligente en su planteamiento narrativo. La pareja principal regresó en “La novia de Re-Animator”  (Yuzna, 1989), inferior pero entretenida, y West insistió en sus experimentos en solitario en “Beyond Re-Animator” (Yuzna, 2003), inferior pero inferior lanzamiento dentro del decadente proyecto hispano-yanqui Fantastic Factory.

“El más allá” (Lucio Fulci, 1981). La magistral obra maestra del maestro, toda una virguería definida por él mismo como una sucesión de imágenes al margen de argumento alguno ─aunque el guion viene firmado por otro legendario, Dardano Sacchetti─. Tiene todo lo que caracteriza sus trabajos anteriores y posteriores, tanto en términos de salvajismo ─la mala leche de la película trasciende géneros y consideraciones de cualquier tipo; como ejemplo, el perro lazarillo asesinando a su dueña─ como en términos atmosféricos. El trabajo de efectos especiales de Gianetto de Rossi es tremendo, aunque la verdad es que todo el espectro técnico ─el acompañamiento musical de Fabio Frizzi, la fotografía de Sergio Salvati─ lo es. Hay más horror que terror en “El más allá”, desde luego, pero en cualquier listado global de género debe ser incluida sin duda alguna.

“El padrastro” (Joseph Ruben, 1987). El gran Terry O´Quinn simbolizó el terror casero en este thriller homicida, dirigido por el irregular Joseph Ruben a partir de una historia de Donald Westlake y Brian Garfield, ni más ni menos. Parecía el hombre perfecto para unas segundas nupcias si eras una madre soltera atractiva con hija adolescente; en realidad era un psicótico ejemplo de coordinación conyugal, porque mantenía vidas distintas en diferentes lugares ─tremendo el ya legendario «¿cómo me llamo aquí?»─. Apoyada en la estupenda interpretación del protagonista ─inolvidables arrebatos en el sótano─ la película funciona perfectamente, y sus buenos resultados propiciaron una secuela más o menos clónica con Meg Foster ─¡esos ojos!─ como objetivo principal. Luego la cosa se salió de madre, como suele pasar, con una tercera entrega en forma de agotador telefilm del que no vale la pena decir nada más allá de su hilarante clímax y sus arrebatos sanguinarios. El mojigato remake de 2009, sencillamente, sonroja.   

“Saw” (James Wan, 2004). Dos hombres (Cary Elwes y Leigh Whannell) despiertan en una mugrienta habitación atados por los tobillos. ¿Por qué? Una voz en una pantalla, un muñeco, una explicación… “Saw”, uno de los más notables triunfos comerciales del género reciente, dio la bienvenida al último gran integrante del Salón de la Fama del Terror Moderno, Jigsaw (Tobin Bell), espíritu vengador capaz de pergeñar rebuscadísimos, divertidísimos y tremendamente explícitos mecanismos de tortura para vengarse de aquellos que, según su criterio ético personal, han obrado mal a mayor o menor escala. Desde el éxito de la primera entrega la franquicia se ha mantenido fiel a su cita con los incondicionales del horror palomitero cada Halloween ─en USA, claro─, consiguiendo un nivel hemoglobínico sorprendente en los tiempos que corren. Por aquí hicimos el ridículo más absoluto cuando los guardianes de la moral patria censuraron la sexta parte e impidieron su estreno en salas. En fin.

“Holocausto caníbal” (Ruggero Deodato, 1980). La ya mítica imagen de la mujer empalada ─aún tapada con pegatinas en las ediciones actuales en formato doméstico, en un ejemplo de marketing imperecedero─ ha trascendido el género de esta película de horrores gastronómicos que nos colaron como total y absolutamente veraz. Por aquí nos lo creímos ─grande, Interviú─, luego nos dijeron que era mentira; que se lo cuenten a los pobres animales que aparecen en el film. Cafre, cutre, imposible de tomar en serio ─a pesar de jugar a destilar una veracidad heredada directamente del añorado mondo─, la pesadilla vivida por un grupo de periodistas yanquis en tierras amazónicas la lió tan grande que Umberto Lenzi, Antonio Margheritti, Bruno Mattei y demás charcuteros italianos del momento se apresuraron a exprimir la temática del antropófago sanguinario hasta que, suponemos, los ministerios de turismo de más de un país les instaron a que dejaran de hacer publicidad negativa de sus territorios. Y a otra cosa. 

“Las colinas tienen ojos” (Wes Craven, 1977). Cuando el espectador USA todavía se estaba recuperando del impacto provocado por “La matanza de Texas” (Tobe Hooper, 1974), Craven soltó este bofetón ultraviolento e hipersucio en el que una familia normal y corriente ─enfrentamientos generacionales aparte, una temática recurrente en el cineasta─ sufría una accidente en pleno desierto para vivir una pesadilla cósmica a manos de otra familia medio mutante, con papi Jupiter (James Whitworth) a la cabeza ─este clan también andaba a la gresca entre sus integrantes, compárense ambas camarillas y sáquense las conclusiones sociológicas que se quiera─. Mucho horror, mucho terror, mucha apuesta por la necesidad de adaptarse para sobrevivir a las circunstancias. Y mucho Michael Berryman, icono para todos nosotros. La secuela de 1984 es una castaña, el remake de 2006 a manos de uno de los especialistas del acongoje moderno, Alexandre Aja ─responsable de la estimable “Alta tensión” (2003)─, no está mal. 

“The descent” (Neil Marshall, 2005). Tras debutar haciéndoselas pasar canutas a un grupo de militares de prácticas rutinarias en “Dog soldiers (2002), el simpático artesano Neil Marshall se llevó de excursión espeleológica a una pandilla de amigas que debería enfrentarse a un horror visceral en lo profundo de las montañas. Es verdad que el tramo final cede a sus propios excesos y hecha un poco por tierra toda la labor previa de creación de atmósferas desasosegantes ─gran puesta en escena, gran trabajo de las actrices en su conjunto─, pero queda como un notable ejemplo de que el género, de vez en cuando, nos da sorpresas de lo más (des)agradables. Sigue siendo el mejor trabajo del director.

“Muñeco diabólico” (Tom Holland, 1988). Holland, a quien también debemos la palomitera “Noche de miedo” (1985), se encargó de dirigir una historia firmada por Don Mancini que convirtió al monigote homicida en uno de los grandes iconos de la década de oro del horror masivo. Brad Dourif era Charles Lee Ray, asesino locuelo que a punto de ser liquidado introduce su alma vía vudú en un Good Guy, el más popular de los juguetes del momento. Acababa en manos de Andy (Alex Vincent) tras ser comprado de segunda mano por su madre, Karen (Catherine Hicks). El resto es historia del género. Fue un éxito de lo más popular, así que Chucky volvió una vez, y otra, y se echó novia (Jennifer Tilly), y hasta tuvo un retoño (Billy Boyd). En fin, la fidelidad del fan hacia sus ídolos es lo que tiene, y aunque la franquicia decae, se sigue dejando ver en modo nostalgia. 

“Cujo” (Lewis Teague, 1983). Dos años después de enfrentarse a los peligros de la licantropía (“Aullidos”, Joe Dante, 1981) y tan sólo uno después de entablar relación con el extraterrestre cabezón más conocido de la historia del cine (“E.T.”, Steven Spielberg, 1982), la musa Dee Wallace se quedó encerrada en un coche con su hijo de cinco años y problemas respiratorios, Tad (Danny Pintauro), con la esperanza de que el San Bernardo del título, presa de una rabia asesina, incontenible e involuntaria, no consiguiera destrozar los cristales para comérselos vivos. El simpático Lewis Teague dirigió la adaptación de la novela de Stephen King ─repetiría con “Los ojos del gato”  (1985) ─ manteniendo un sobrio pulso narrativo que convierte la odisea de la mamá protagonista en un ejercicio de desasosiego mortalmente efectivo, beneficiado del look salvaje propio de la época. Otro horror perruno recomendable: “El amigo del hombre”  (John Lafia, 1993). Y uno en absoluto recomendable: “Rottweiler” (Brian Yuzna, 2004).

“Carretera al infierno” (Robert Harmon, 1986). El guionista Eric Red ─a quien debemos “Los viajeros de la noche” (1987) y “Cuerpo maldito” (1991)─ se inspiró en el legendario “Riders on the storm” de The Doors para regalar a Rutger Hauer uno de los personajes más recordados de su carrera: John Ryder, autoestopista homicida que pacientemente espera a buenos samaritanos que le recojan para matarlos, sencillamente. Y aquí entra C. Thomas Howell, una de esas almas caritativas. Árido, seco, angustioso y desasosegante ejercicio tras las cámaras de Robert Harmon, que tiene en este suspense desarrollado entre asfaltos y moteles de carretera su mejor trabajo. La batalla interpretativa entre los antagonistas principales rinde a gran nivel, más aún si añadimos como tercera pata dramática a Jennifer Jason Leigh, una de nuestras musas indiscutibles. Seguida de un flojo directo a video y un mal remake.

“Pin” (Sandor Stern, 1988). Buen terror psicológico desde Canadá de la mano del especialista de la pequeña pantalla Sandor Stern. El simpático David Hewlett es Leon, un muchacho acostumbrado a la presencia pedagógica de un muñeco anatómico al que, como todo niño inocente, cree realmente vivo. Cuando sus padres mueren en un accidente de coche, el chaval traslada su trauma y su obsesión sobreprotectora con su hermana (Cyndy Preston) al monigote. Y a ella se le ocurre echarse novio… Lenta, extraña, paranoica, hipnótica, una propuesta oscura y turbadora que ha quedado como un reducido título de culto con el paso de los años. Desde aquí la recomendamos abiertamente por su coraje narrativo, ajeno casi al espectador, y por tener algunas secuencias que no describiremos pero que garantizamos permanecen en la memoria durante largo, largo tiempo. Tendréis pesadillas, pesadillas de plástico…

Y además… El miedo trágico de M. Night Shyamalan. En 1999, un joven director de origen indio se apuntaba un contundente tanto comercial con “El sexto sentido”, título de final aún hoy comentado que le abrió las puertas de una industria ante la que exhibió su independencia artística, visual, narrativa y estructural hasta hace bien poco. “El protegido” (2000), “Señales” (2002), “El bosque” (2004), “La joven del agua”  (2006) y “El incidente” (2008) se servían del envoltorio de género ─no siempre terror, ya, pero bueno─ para enmascarar profundos dramas humanos protagonizados por personajes traumatizados, lánguidos, tristes, molidos anímicamente en general. Pero cuando quería inquietar lo conseguía, y si no que le pregunten a sus protagonistas, enfrentados a sus miedos ─compartidos con el espectador, claro─ en una colección de títulos odiados y amados a partes iguales. Nosotros estamos totalmente rendidos a las seis propuestas aquí mencionadas, es lo que hay.

“Gremlins” y derivados. Dentro de las características del fantaterror, dos destacan por encima del resto: por un lado, casi siempre hay reglas que seguir; por otro, si una película funciona, va a parir hijas bastardas a patadas. Zach Galligan, protagonista de la clásica aventura de terror para disfrutar en familia “Gremlins” (Joe Dante, 1984) era incapaz de acatar la primera ─en este caso, una de tres: que no se moje tu mascota─, de suerte que el adorable Gizmo generaba hermanastros verdes y golfos para delirio de una generación entera de espectadores. Fue un pelotazo total, así que a su propia secuela (“Gremlins 2: La nueva generación”, 1990) hay que unir montones de exploits más o menos de saldo entre los que destacan sagas paralelas que gozaron de cierta relevancia al menos en su primera entrega como “Critters” (1986-1992), “Ghoulies”  (1985-1991) y “Munchies” (1987), esta última auspiciada por el totémico Roger Corman. 

Payasos. El lado perverso del clown ha sido explotado profusamente por el terror, alcanzando su mayor cota de popularidad comercial con la miniserie en dos entregas “It (Eso)” (1990), dirigido por Tommy Lee Wallace a partir de la novela de Stephen King y con Tim Curry, uno de nuestros cachondos favoritos, dando vida al legendario y fastidioso Pennywise. En otro orden más palomitero, “Killer Klowns from outer space” (1988), con los hermanos Chiodo orquestando una imposible invasión alienígena de payasos cabezones que alternan el algodón de azúcar con el desgarro caníbal. Y no podemos olvidar la inquietante “Clownhouse” (1989), con tres pobres chavales ─atención a Sam Rockwell─ haciendo frente a otros tantos tarados ataviados con los trajes robados a los miembros de un circo ambulante; además del miedito que daba la propia película, el terror traspasó la pantalla cuando Nathan Forrest Winters, uno de los muchachos protagonistas, denunció al director Victor Salva por abuso sexual. Mal rollo. Tras pasar en prisión una temporadita, Salva recuperó el pulso de la taquilla con la divertida saga “Jeepers Creepers” (2001-2003).

¿De qué me suena? Muchos de los rostros más populares de Hollywood se sirvieron del género para caminar sus primeros pasos o darse a conocer más ampliamente en la industria. Jamie Lee Curtis se convirtió en musa inmediata por su parentesco con Michael Myers, Kevin Bacon pasó por Crystal Lake, Johnny Depp y Patricia Arquette vivieron en Elm Street y Leonardo DiCaprio y Angela Bassett se enfrentaron a los Critters, pero no son los únicos: Brad Pitt (“Clase sangrienta”, 1989), George Clooney (“El retorno de los tomates asesinos”, 1988), Hugh Grant (“La guarida del gusano blanco”, 1988), Renée Zellweger y Matthew McConaughey (“La matanza de Texas: La nueva generación”, 1994), Jennifer Connelly (“Phenomena”, 1985), Jennifer Aniston (“Leprechaun”, 1993), Jack Black (“Aún sé lo que hicisteis el último verano”, 1998) y Holly Hunter (“La quema”, 1981) son algunos de los casos más notorios. 

Tres joyas francesas. “À l´intérieur” (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2007). Alysson Paradis está destrozada porque ha enviudado de modo inesperado y además está embarazada, lo que le anticipa un futuro complicado como madre soltera. Pero esos problemas no son nada cuando aparece en escena Beatrice Dalle. Mucha sangre, infinitos horrores, eternos furores uterinos. “Frontière(s)” (Xavier Gens, 2007). Un grupo de chavales perpetra un robo y se oculta en lo que resulta ser la oficina central de un clan de neonazis degenerados. Así, como suena, todo un catálogo mastodóntico de sufrimientos con una puesta en escena que enerva de principio a fin. “Martyrs”  (Pascal Laugier, 2008). Una exploración de los caminos del conocimiento a través del dolor rodada con una crudeza que por momentos parece pasar incluso del espectador. El infierno vivido por Morjana Alaoui y Mylène Jampanoï se queda grabado en la retina del observador para siempre.  

No es lo que parece. En 1986 el especialista en calentones comerciales Adrian Lyne dirigía “Atracción fatal”, un éxito que impulsó la llegada de un aluvión de thrillers psicológicos que proponía para el público masivo películas de psicópatas con suspenses progresivos que terminaban reventando en un clímax más o menos aterrador pero generalmente efectivo. Ya hemos hablado de “El padrastro”, pero en un espectro más generalista podemos mencionar títulos entretenidos como “De repente, un extraño” (John Schlesinger, 1990), “Malas influencias” (Curtis Hanson, 1990), “Mujer blanca soltera busca…” (Barbet Schroeder, 1992) o “La mano que mece la cuna” (Hanson, 1992). Todas ellas apostaban por un creciente malrollismo nacido de la desconfianza forzosa hacia aquellos que parecen afables, buenas personas en general. Tan viejo como el mismo género, disfrazado de producto cercano al mainstream.

 

Found footage. No inventaron nada nuevo, pero revolucionaron su uso: en 1999, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez convencieron a medio planeta de que las imágenes de “El proyecto de la bruja de Blair” eran absolutamente reales, sublimando el pelotazo del holocausto de Deodato veinte años antes. En consecuencia, el género ha ido abrazando progresivamente la moda del metraje encontrado ─especialmente a partir del éxito de “Paranormal activity” (Oren Peli, 2007-2012), en una democratización del arte cinematográfico verdaderamente saludable en términos socioindustriales pero peligrosamente irregular en términos artísticos. Por citar algunos ejemplos de calidad variable, junto a la ya mencionada “[Rec]” encontramos “The Poughkeepsie tapes”  (John Erick Dowdle, 2007), “Monstruoso” (Matt Reeves, 2008), “Monsters” (Gareth Edwards, 2010), “Troll hunter” (André Øvredal, 2010), “El último exorcismo” (Daniel Stamm, 2010), “Atrocious” (Fernando Barreda Luna, 2010), “Apollo 18” (Gonzalo López-Gallego, 2011) o “Chronicle” (Josh Trank, 2012). Suma y sigue.

J-Horror. Los japonenes saben mucho de meter el miedo en el cuerpo al espectador/oyente/lector. La tradición fantaterrorífica nipona se remonta siglos atrás ─las famosas kaidan─, pero su masiva aceptación cinematográfica mundial es más reciente. Podríamos decir que su punto de partida definitivo se sitúa en los albores del siglo XXI, con el estreno de “The ring” (Hideo Nakata, 1998), título que abrió la puerta al desembarco intensivo, en cines o formato doméstico, de pavorosas producciones hermanas llenas de agua, tecnología, espectros, tormentos varios y gente alienada y con cara de pasmo en general; entre el ingente catálogo de terror llegado del país del Sol Naciente, imprescindibles son “Audition” (Takashi Miike, 1999), “La maldición”  (Takashi Simizu, 2000), “Kairo” (Kiyoshi Kurosawa, 2001) o “Dark water” (Nakata, 2002).

Más Stephen King. No son pocas las producciones que hemos nombrado en esta somera compilación basadas en textos escritos por el genio nacido en Maine en 1947. Pero es que a nadie se le escapa que su influencia en el género moderno es fundamental, sin más. Junto a las mencionadas quedan muchas otras, algunas de ellas merecedoras también de un reconocimiento en estas líneas, aunque sea tan sólo de pasada: “Carrie” (Brian De Palma, 1976), “Salem´s Lot” (Tobe Hooper, 1979, “Creepshow” (George A. Romero, 1982), “La zona muerta” (David Cronenberg, 1983), “Christine” (John Carpenter, 1983), “Los chicos del maíz” (Fritz Kiersch, 1984), “Miedo azul” (Daniel Attias, 1985), “Cementerio viviente” (Mary Lambert, 1989), “Misery” (Rob Reiner, 1990), “Sonámbulos” (Mick Garris, 1992) o “La mitad oscura” (Romero, 1993). Es cierto que los últimos tiempos el nivel de las adaptaciones ha bajado bastante, así que saltaremos en el tiempo hasta 2007, con “1408” (Mikael Håfström) y “La niebla”, del especialista Frank Darabont.  

Un texto de Jack Finney. Publicado originalmente en tres entregas en Collier´s Magazine en 1955, la novela corta “Los ladrones de cuerpos” colocó a Finney como uno de los pilares básicos del terror moderno. Al margen de si se trata de una crítica más o menos velada a la amenaza comunista ─él siempre sostuvo que sólo quería entretener, claro─, inspiró cuatro adaptaciones cinematográficas entre lo sobresaliente y lo potable: “La invasión de los ladrones de cuerpos” (Don Siegel, 1956), “La invasión de los ultracuerpos” (Philip Kaufman, 1978), “Secuestradores de cuerpos” (Abel Ferrara, 1993) e “Invasión” (Oliver Hirschbiegel, 2007). La alienación del individuo en una sociedad neutra y la lucha de unos pocos por escapar a la suspensión de lo que nos hace humanos sigue generando comentarios, polémicas y miedos varios de un modo tan efectivo como intemporal.

Bichos. La prepotencia de la especie humana insiste en colocarnos constantemente por encima del resto de compañeros del reino animal. Y todo por andar erguidos, tener (dicen) el cerebro más desarrollado y, sobre todo, por gozar de las delicias prácticas del pulgar prensil. Paparruchas, pensarán los simpáticos protagonistas de títulos como “Tarántula” (John ‘Bud’ Cardos, 1977), “Piraña” (Joe Dante, 1978), “De origen desconocido” (George P. Cosmatos, 1983), “Slugs, muerte viscosa” (Juan Piquer Simón, 1988), “Arachnofobia” (Frank Marshall, 1990), “Garras asesinas” (John McPherson, 1991), “Ticks” (Tony Randel, 1993), “Anaconda” (Luis Llosa, 1997), “La criatura” (Stuart Gillard, 1998), “Deep blue sea” (Renny Harlin, 1999), “Bats” (Louis Morneau, 1999), “Octopus” (John Eyres, 2000), “Cocodrilo” (Tobe Hooper, 2000), “Rats” (John Lafia, 2002), “El territorio de la bestia” (Greg McLean, 2007)… y un amplio catálogo al que sumar todo el inventario de Megatal vs. Supercual/Giant Tal vs. Cualsaurus. Uf.

En las imágenes: “Alien, el octavo pasajero” © 1979 Brandywine Prods. y 20th Century Fox Prods. “El resplandor” © 1980 Warner Bros. Pictures, Hawk Films, Peregrine y Producers Circle. “El silencio de los corderos” © 1991 Strong Heart/Demme Prod. Y Orion Pictures Corp. “El exorcista” © 1973 Warner Bros. pictures y Hoya Prods. Todos los derechos reservados. “La cosa” © 1982 Universal Pictures y Turman-Foster Company. “La matanza de Texas” © 1974 Vortex. Todos los derechos reservados. “Posesión infernal” © 1981 Renaissance Pictures. “Henry, retrato de un asesino” © 1986 Maljack Prods. “Suspiria” © 1977 Seda Spettacoli. “Halloween” © 1978 Compass International Pictures y Falcon International Prods. “Maniac” © 1980 Magnum Motion Pictures Inc. “Viernes 13” © 1980 Paramount Pictures, Georgetown Prods. Inc. y Sean S. Cunninham Films. “[Rec]” © 2007 Castelao Producciones, Filmax, TVE, Canal+ España, ICAA, ICO, ICF e ICIC. “Al final de la escalera” © 1980 Chessman Park Prods. “La profecía” © 1976 20th Century Fox Film Corp. y 20th Century-Fox Prods. Todos los derechos reservados. “Phantasma” © 1979 New Breed Prods. Inc. “Hellraiser” © 1987 Cinemarque Entertainment BV, Film Futures e Rivdel Films. “La mosca” © 1986 Brooksfilms. “Tiburón” © 1975 Zanuck/Brown Prods. y Universal Pictures. Todos los derechos reservados. “Zombi” © 1978 Laurel Group. ”Dejame entrar” © 2008 Bavaria Film International y EFTI Film. Todos los derechos reservados. “The driller killer” © 1979 Navaron Films. “La angustia del miedo” © 1983 Gerald Kargl. “Pesadilla en Elm Street” © 1984 New Line Cinema, Media Home Entertainment, Smart Egg Pictures y The Elm Street Venture. “El ente” © 1982 American Cinema Prods. “Candyman” © 1992 PolyGram Filmed Entertaiment y Propaganda Films. “The blob” © 1988 Palisades California Ic. y TriStar Pictures. “Re-Animator” © 1985 Empire Pictures y Re-Animator Prods. “El más allá” © 1981 Fulvia Film. “El padrastro” © 1987 ITC. “Saw” © 2004 Evolution Entertainment, Saw Prods. Inc. y Twisted Pictures. “Holocausto caníbal” © 1980 F.D. Cinematografica.  “Las colinas tienen ojos” © 1977 Blood Relations Co. “The descent” © 2005 Celador Films, Northmen Prods. y Pathé. “Muñeco diabólico” © 1988 United Artists. “Cujo” © 1983 Sunn Classic Pictures y TAFT Entertainment Pictures. “Carretera el infierno” © 1986 HBO Pictures y Silver Screen Partners. “Pin” © 1988 Image Organization, Lance Entertainment, Malofilm Communications Inc. Y Malofilm Group. “El bosque” © 2004 Touchstone Pictures, Blinding Edge Pictures y Scott Rudin Prods. “Critters” © 1986 New Line Cinema, Sho Films y Smart Egg Pictures. “It” © 1990 Green-Epstein Prods., Konigsberg-Sanitsky Company, Lorimar Television y Warner Bros. Television. “El retorno de los tomates asesinos” © 1988 Four Square Prods., Tomatos II y Transatlantic Entertainment. “Frontière(s)” © 2007 Cartel Prods., BR Films, Europa Corp., Pacific Films y Chemin Vert. “La mano que mece la cuna” © 1992 Hollywood Pictures, Interscope Communications, Normura Babcock & Brown y Rock´n Cradle Prods.  “Troll hunter” © 2010 Filmkameratene A/S, Film Fund FUZZ, SF Norge A/S, Norsk Filminstitutt y Sogn og Fjordane Fylkeskommune. “Audition” © 1999 AFDF, Creators Company Connection y Omega Project. “El cementerio viviente” © 1989 Paramount Pictures y Laurel Prods. “Secuestradores de cuerpos” © 1993 Dorset Prods., Robert H. Solo Prods. y Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados. “Slugs, muerte viscosa” © 1988 Dister Group. Todos los derechos reservados.

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21 - malena - 3:09 - 07.10.14

juan carlOs y dean la pelicula se llama el despertar del miedo



20 - Luis - 18:59 - 06.10.14

Si no recuerdo mal la película en la que salía un DEMONIO de la televisión era la 2 parte de DEMONS, en la primera parte la acción se desarrollaba en un cine



19 - Tomy - 16:42 - 22.09.14

Perfecta la lista. Tengo 50 años y casi todas las pude ver en su estreno, vaya recuerdos! No como ahora que la mayoría las olvido a los 10 minutos. Puede que falte alguna, pero no sobra ninguna. Felicidades por la forma de analizarlas, amena y entretenida, y con información útil en muy poco espacio. Enhorabuena!



18 - CaraPAN - 9:37 - 22.09.14

Claudia :

La pelicula que dices de la mancha de agua,es Cuentos de la Crypta.



17 - CaraPAN - 9:31 - 22.09.14

Falta poner portelgeist,son 3 peliculas y no mencionaste ninguna.



16 - anonimo - 3:00 - 21.08.14

basura no entiendo por que ponen películas antiguas, que ahora no dan nada de miedo es mas me da risa ver eso… -.- no todo lo antiguo tiene que ser mejor… un asco



15 - francisco - 3:55 - 08.08.14

como se llama la peliculas donde unos jovenes se encierran en una mansion creo que a pasar la noche y de repente unos locos asesinos comiensan a matarlos uno auno sin dejarlos salir esta peli la vi por los años 80



14 - anonimo - 2:04 - 03.06.14

quiero saber como se llama una pelicula que la pasaron hace años por halloween que trataba de una chica con una chico que estaban teniendo relaciones sexuales en una cabaña y lo mataron al chico con un trinche por la espalda…

porfabor si la han visto me la pueden decir



13 - Claudia - 4:10 - 02.06.14

Hola busco una pelicula de terror de los 70′s o 80′s donde los muertos se salian de un televisor. Se que en español la llamaban pesallida on tv o algo asi. Muy buena pelicula de miedo. Si alguien sabe el nombre en ingles o como la pudiera ubicar por favor escribame.
Tambien otra pelicula llamada cuentos de terror donde contaban 3 historias de miedo una era de un indio asesino, otra de una mancha asesina dentro del agua. La otra no me acuerdo.

Muchas gracias
Muchas gracias



12 - Justiciero - 6:24 - 16.05.14

La lista está bastante completa.

Las dos últimas en comentar, las piñeyro, id al super a compraros un criterio… o mejor… un cerebro :D



11 - jazmin de piñeyro - 23:51 - 05.05.14

las peliculas de terror son lentas y aburida y pier de ladibersion y de terror no tiene nada de terrror



10 - sofia de piñeyro - 23:46 - 05.05.14

yo pineso que la peliculas de terror son mentiras, y ADEMAS NO MEDA MIEDO



9 - blue - 2:34 - 09.04.14

En realidad esta no es una lista sino un repaso de pelis de terror y suspenso, mis favoritas, evil dead 1 y 2; incluido el remake, pesadilla 1 y 2, el regreso de los muertos vivientes, maleficio, exorcista, exp. Warren,…



8 - Flavi Gonzalez - 2:18 - 07.04.14

Sería posible ubicar el nombre de una pelicula que no sé si es catalogada como terror… pero son unos lobos que asesinan personas en un edificio y estaban o aparecian no se si por vengarse de algo o alguien en un piso alto y eran espiritus de lobos ancestrales que al final desaparecen. No he podido hallarla…



7 - BLUE - 9:55 - 23.03.14

Hello, muy buena lista, varias ya apunte para alquilarlas, el terror de ahora no asusta como el de antes , de Boris karloff o los dracula de antaño, pero lo bueno que se sigue con el genero, menos mal que no has puesto las insidius o actividad paranormal, películas de bajo presupuesto, aunque extraño pelis como Maleficio (An American Haunting) o el regreso de los muertos vivientes(la mejor peli de zombies hasta la fecha), sigan con el terror.



6 - Jon - 19:35 - 16.03.14

echo en falta titulos como “Session 9″ (2002,Brad Anderson) o como crear un clima de terror psicologico sin necesidad de zombies, monstruos ni sangre



5 - Silvia Montes Ortiz - 7:03 - 26.01.14

Gran post, muy informativo. Me pregunto por qué los otros especialistas de este sector no lo tocan en profundidad. Usted debe continuar con sus publicaciones. Estoy seguro, que tiene una enorme base de lectores en este momento.



4 - Juan Domingo Celis García - 2:05 - 25.01.14

Hay una pelicula, que en la priemra escena se ve que cae un meteorito a la tierra y de ahi baja un monstruo que anda atando gente, pero lo interesante es que mara en la oscuridad, se ve en una escena que un tipo baja a un estacionamiento y se oye de fondo la panara “la oscuridad” varias veces es de l decada de los 80′s, saludos



3 - william antonio palomino fernández - 21:36 - 30.12.13

Hola, estupenda selección.
Hay una peli, se reunen en un mausoleo, y cada uno de los presentes habla de cómo murió. Uno de ellos fue cuando fuerona a buscar extraños trucos para un circo, y el viejo mata a la chica y se queda con la flauta y la soga que sale de la canasta misma cobra, al final la soga mata al viejo. Una de las siguientes historias es de un hombre que se hace pasar por muerto, al revivir coincide con uno que buscaba muerto, y acaba muerto,si me dijeran el titulo.



2 - Deisi maclaren obrayan - 16:54 - 18.12.13

son las mejores peliculas de terror que e visto



1 - dean - 7:19 - 01.12.13

16 – juan carlos – 15:43 – 31.07.13
Me gustaría saber como titula aquella pelicula que trata de dos amigas que salen de vacaciones y regresan a casa de granja de una de ellas y un hombre con motocierra en un un camioncito las persigue para asesinarlas y al final resulta que el asesino era la misma chica que tenía doble personalidad…..

Esa se llama “Alta tensión” del 2003 es francesa
Título original:
Haute Tension
Dirección:
Alexandre Aja



0 - LuisPellado - 9:41 - 04.11.13

Ni Tiburón o el Silencio de los Inocentes entran en genero terror. Esas son de suspenso.



-1 - Koral Torrance - 23:44 - 01.11.13

La recopilación es muy buena, yo las he visto casi todas y muchas más… (me encanta el terror, pero veo de todo)
Faltan 2 muy importantes: “La Semilla del Diablo” y “Psicosis”
Creo que títulos pasados por encima como “Carrie”, “Cristine” o “Misery” se merecian mas lugar por la importancia que tuvieron en su momento… (y no es por Stephen King, es un autor estupendo, tengo casi todos sus libros, pero “Dejame Entrar” aparte de una película genial, es un libro estupendo, también lo tengo y la mención que haceis sobre ella es la justa y merecida, no asi, sobre todo, con “Carrie”)



-2 - terror - 0:37 - 23.10.13

Haber si alguien me puede ayudar a buscar una película de terror Que veía mucho de chico y ya no me acuerdo Del título.
Me acuerdo de un parde de detalles, recuerdo que el protagonista era un chaval de 12 o 13 años que tenía en un bote de cristal con palomas chiquitita dentro, también salía un moustro que se convertía en muchos moustros chiquitito y despué formaban uno grande.
La verdad es que no recuerdo mucho pero alguien me podría ayudar a buscar el título de esa película.
Muchas gracias



-3 - jordan da silva - 4:22 - 22.10.13

hola estoy buscando una pelicula de terror pero el nombre no me acuerdo espero que alguien me ayude la trama trata de una piedra grande como una puerta con inscripciones antiguas y que termina en un museo y el director desea tener un trozo de esa piedra como recuerdo pero al final esa piedra antigua es un portal al infierno y el director termina siendo poseido por un demonio que ataca a todas las personas que se le cruce y el nonbre del demonio es penrhill y un viejo le hace frente al demonio lo pasaron por canal 13 canal peruano espero que me ayuden al menos recuerdo un poco como esel trama de la pelicula la pasaron entre los años 92 al 2000 es por esos años espero que me ayuden les agradecere gracias



-4 - ckarlaiabaceta - 2:52 - 16.10.13

wacalaaa loq me dio mas miiiedo fuee el caracolluufff que sustooooohh…. prefiero q me tieren un cadaber a un vichoooo iiuffff iiuff ,,,,,,,,,,,,,,



-5 - Alvaro - 20:52 - 15.10.13

Hola! necesito saber como se llama una pelicula de los 80′ creo, que transcurre en un cementerio donde uno de los individuos enterrados tenia poderes spíquicos antes de morir y se maniefiestan en ese cementerio una vez enterrado él ahi. Gracias!!!!



-6 - carla - 9:05 - 25.09.13

hola quisiera saber el nombre de una película que vi hace mucho y la estoy buscando sin éxito la trama trata de una chica adolescente que en su infancia sufre un accidente automovilístico mientras viajaba con sus padres los cuales mueren y ella después de haber sobrevivido al accidente desarrolla una fobia incontrolable a viajar en auto años después del accidente recurre a una medica terapeuta para que le ayude a superar el miedo y esta decide que viajasen a la montaña pero al llegar no se percatan de un cartel que decía cerrado hasta temporada y siguen hasta encontrarse con un extraño que les pide que lo lleven un tramo mas adelante hasta que se baja y se dan cuenta que alquien les pincho las ruedas del auto la terapeuta se baja a buscar ayuda pero no regresa y la chica desesperada sale a buscarla asustada vuelve al auto y encuentra a la mujer muerta al volante y ahí empieza a ser merodiada por el asesino… porfavor si alguien vio la película y me puede ayudar a encontrarla se lo agrazco mucho.



-7 - ana - 4:14 - 14.09.13

Buena lista, adoro las peliculas de terror!
queria saber si sabes el titulo de una pelicula que trata de una niña que ve como un loco vestido de mujer o algo asi, mata a sus padres y ella de mayor se rien de ella y la humillan tanto que se vuelve como ese loco y empieza a matar con un hacha. Hay una escena que encierra a una chica en la piscina y la ahoga.

No me accuerdo de mucho mas, gracias !



-8 - esmeralda arroyo - 22:13 - 02.09.13

estas si son peliculas no mms como las de ahora c:



-9 - raybelis LALO - 21:26 - 11.08.13

k mierdas de peliculas



-10 - Vaiser - 18:56 - 06.08.13

Juan Carlos el título es “Alta Tensión”.



-11 - Rey - 22:15 - 04.08.13

Osea como que te falto La bruja de blair y actividad paranormal.



-12 - juan carlos - 15:43 - 31.07.13

Me gustaría saber como titula aquella pelicula que trata de dos amigas que salen de vacaciones y regresan a casa de granja de una de ellas y un hombre con motocierra en un un camioncito las persigue para asesinarlas y al final resulta que el asesino era la misma chica que tenía doble personalidad…..



-13 - carla - 11:26 - 26.07.13

hola quisiera saber el nombre de una película que vi hace mucho y la estoy buscando sin éxito la trama trata de una chica adolescente que en su infancia sufre un accidente automovilístico mientras viajaba con sus padres los cuales mueren y ella después de haber sobrevivido al accidente desarrolla una fobia incontrolable a viajar en auto años después del accidente recurre a una medica terapeuta para que le ayude a superar el miedo y esta decide que viajasen a la montaña pero al llegar no se percatan de un cartel que decía cerrado hasta temporada y siguen hasta encontrarse con un extraño que les pide que lo lleven un tramo mas adelante hasta que se baja y se dan cuenta que alquien les pincho las ruedas del auto la terapeuta se baja a buscar ayuda pero no regresa y la chica desesperada sale a buscarla asustada vuelve al auto y encuentra a la mujer muerta al volante y ahí empieza a ser merodiada por el asesino… porfavor si alguien vio la película y me puede ayudar a encontrarla se lo agrazco mucho.



-14 - marita - 4:40 - 12.07.13

busco una película de los años 80 o 90 de 2 hermanos mellizos que eran adoptados por diferentes familias por que uno de ellos era asesino no recuerdo el nombre era algo con sangre si alguien se acuerda respondan me



-15 - carlos - 7:02 - 27.06.13

Falto el bebe de rosemary, psicosis, los chicos perdidos. son clasicos fenomenales. Y habia una pelicula de gusanos que se llamaba guerra satanica muy buena.



-16 - diana - 15:28 - 26.06.13

q miedo uhiiiiii



-17 - enrique hernandez - 1:26 - 11.05.13

Por favor quisiera poder ver una pelcula que trata de un cirujano que mata en el salon de operacione para vender los los organos En Cuba la presentaron con el nombre de SALA 8



-18 - nadia - 21:19 - 05.03.13

Quien no vio las tres recomendadas del terror frances, busquenla y no se las pierdad: IMPRESIONANTES!!! “À l´intérieur”, “Martyrs”,. “Frontière(s)”. En este orden.



-19 - skymonty - 23:06 - 21.02.13

Me flipa que ni si quiera hayais nombrado Ringu, que es sin duda la película de miedo mas influyente de los ultimos 15 años. De ella salen cosas como la maldicion, dark water, y todos los remakes americanos y orientales, incluida la actual Mama. Y tambien os olvidáis de El proyecto de la bruja de Blair. Sin ella REC no hubiera ni existido.



-20 - angel rodriguez oliva - 20:24 - 16.02.13

y LA SEMILLA DEL DIABLO , por favor, me da verguenza hasta de haberla olividado



-21 - angel rodriguez oliva - 20:17 - 16.02.13

imperdonable el no incluir CARRIE de depalma entre las 10 primeras, por muchas razones,lo que supuso esa peli para los adolescentes de la epoca,sus grandes interpretaciones, su maestria en el manejo de la camara, su musica,fotografia y estetica general la hacen una obra maestra del genero….tambien te olvidastes de LA CENTINELA,fascinante y desconocida pelicula y la de nuestro amenabar LOS OTROS…en fin tendrias que revisarlas otra vez , sobre todo CARRIE



-22 - Merrick - 18:07 - 01.02.13

Muy buena recopilación. Como es razonable, hay algunas ausencias (Quién puede matar a un niño, de Chicho Ibáñez Serrador, y algunas nombradas en los otros comentarios), pero ya entra en gustos personales o en puntillismo. A ver si veo unas cuantas que me faltan!



-23 - naps - 7:35 - 27.01.13

vi el otro día la casa muda película uruguaya muy buena unas escenas de suspenso q´ t´ atrapan . muy recomendable.



-24 - Nacho - 10:58 - 23.01.13

Falta “Braindead”… Aunque tiene mucho de comedia, tampoco podemos negar que es claramente una película de terror y que supera a unas cuantas de las aquí expuestas y que gracias a ella, Peter Jackson empezó a hacerse un nombre que ratificó con “Criaturas Celestiales”

Aunque está mencionada, hubiese dado una mención aparte a “El Amanecer de los Muertos” de Zack Snyder.

También hubiese incluido la versión americana de “The Ring” de Gore Verbinski, en mi opinión una de las mejores películas de terror de los últimos años, que es decir mucho ya (está de capa caída).

Y efectivamente no está “La Semilla del Diablo” de Polanski.

Yo hay algunas que quitaría: Por ejemplo, “Viernes 13″ no deja de ser una película que aprovecha el tirón de los primeros slashers: “La Matanza de Texas” y “Halloween” y realmente tiene poco de original.



-25 - Nacho - 3:00 - 23.01.13

Seguramente la película que más miedo me ha dado nunca ha sido Posesión infernal (sobre todo el final), pero en este listado también me gustan mucho Alien, El resplandor, La profecía, La mosca, Tiburón, Saw, Muñeco diabólico… y añadiría otras como La semilla del diablo, Carrie, Ojos de fuego…



-26 - Ana María - 22:23 - 22.01.13

Qué bueno, ¡qué recuerdos!

Me ha alegrado ver títulos como Al final de la escalera. Esa pelotita me puso los pelos de punta ;)

Muchas imprescindibles y algunas por descubrir. Me apunto las que no conocía y subrayo las que sí conocía pero aún no había visto, a ver si pronto puedo hacerme con ellas.

Gran selección en cualquier caso :) ¡Gracias!



-27 - Nagore - 16:22 - 22.01.13

Mi favorita Al final de la escalera,con fredy es amor platonico y destacar en carretera al infierno una superdivertida escena en la que empujar a un chiquillo sobre el capò de un coche, para arrestarle, por parte del poli….,le puede salir caro.Salu2




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