Síguenos

Las mejores películas de viajes en el tiempo (al pasado y al futuro)

Géneros

Las mejores películas de viajes en el tiempo (al pasado y al futuro)

La idea de los viajes en el tiempo está presente por toda la ciencia-ficción, ya sea en la pequeña o la gran pantalla. En uno de los más célebres capítulos de “Los Simpson” (1989-): en el magnífico segmento “Time and Punishment” —”Tiempo y castigo”— del episodio “La casa-árbol del terror V”, Homer Simpson se veía atrapado en una vorágine ininterrumpida de saltos temporales provocados por una tostadora estropeada; en cada uno de esos momentos históricos y de forma más o menos accidental, acababa tocando algo que modificaba el curso de la historia, para derivar en versiones cada vez más aberrantes de su presente. Con similares argumentos y viajes intratemporales para evitar un pasado/presente/futuro concreto y restaurar o alterar la normalidad, repasamos una selección de películas fundamentales para acometer un desplazamiento espacio-temporal con éxito.

regreso al futuro back to the future

“Regreso al futuro” (Robert Zemeckis, 1985). La saga de viajes en el tiempo por excelencia —pese a no ser concebida, inicialmente, como la trilogía que terminó siendo— es la de Robert Zemeckis. O sea, la de Doc/Christopher Lloyd, la de Marty McFly/Michael J. Fox, la del DeLorean. “Regreso al futuro” es una de las mejores películas de los 80, una inspirada comedia en la que el pasado, para variar, es motivo de estrés y no de nostalgia, y que funciona como complejo entretenimiento que aguanta de manera formidable el paso del tiempo. Un análisis a fondo llevaría un reportaje tanto o más extenso que el que nos ocupa, así que mejor recurrir al especial que Almudena Muñoz le dedicó a la serie.

“Terminator” (James Cameron, 1984). Un año antes de que Zemeckis pusiera en marcha el Delorean, James Cameron firmaba su primera gran película: una cinta de acción en la que Arnold Schwarzenegger era un letal cyborg llegado del futuro para cargarse a la madre del futuro líder de la resistencia en de mundo dominado por las máquinas. Imprescindible por tantas y tantas razones, “Terminator” fue la rotunda carta de presentación de un cineasta tremendo, la confirmación de una estrella —Schwarzenegger había triunfado ya con “Conan, el bárbaro” (John Milius, 1982)— y el inicio de una de las sagas más estimulantes de la sci-fi action, proseguida con la igualmente memorable “Terminator 2: El Juicio Final” (Cameron, 1991), la interesante “Terminator 3: La rebelión de las máquinas” (Jonathan Mostow, 2003) y la insípida “Terminator salvation” (McG, 2009). También dio lugar a la serie “Terminator: las crónicas de Sarah Connor” (2008-2009), con Lena Headey sucediendo a Hamilton en el papel.

“Atrapado en el tiempo” (Harold Ramis, 1993). Sólo puede haber algo peor que tratar de escapar a un pasado en tu contra: despertarte reiteradamente en un presente gris y agotador, repetir el mismo día una y otra vez. Phil Connors se quedaba atrapado en el Día de la Marmota y se veía condenado a repetir la odiada jornada una y otra vez. En definitiva, una premisa aterradora convertida en una de las mejores comedias de los 90, una fábula en la que cualquiera puede reconocer de inmediato su propio atasco existencial o comprobar el enorme talento de Bill Murray.

“Looper” (Rian Johnson, 2012). Quizá estemos ante una de las más dignas herederas de “Terminator” —con toques de “Scanners” (David Cronenberg, 1981)—, una espléndida película de viajes en el tiempo en la que Rian Johnson prefiere centrarse en encrucijadas la identidad antes que ensimismarse en explicaciones en torno a las paradojas temporales. Precisamente, el mérito de “Looper” es su capacidad de armar un discurso complejo que se presenta con meridiana claridad, acompañando a una trama trepidante en la que, incluso, Johnson se permite hacer una concesión al subgénero que supone Bruce Willis en sí mismo. 

“12 monos” (Terry Gilliam, 1995). Uno de los cortometrajes más famosos del cine, “La jetée” (1962), de Chris Marker, encontró su remake en esta cinta de Terry Gilliam. El punto de partida era el año 2035, en el que la Tierra había quedado devastada por un holocausto nuclear y un prisionero al que daba vida Bruce Willis se presentaba voluntario para viajar al pasado y encontrar una muestra del virus. Con “12 monos”, Gilliam firmó una lograda aventura pre-apocalítpica, culminada en un desolador final que proclamaba la inevitabilidad del caos bajo la suave melodía del What a wonderful world de Louis Armstrong.

“El tiempo en sus manos” (George Pal, 1960). De origen húngaro, George Pal consagró su carrera en Hollywood al fantástico, especialmente a través de sus muchos cortometrajes animados, con los que fue nominado en siete ediciones consecutivas de los Oscars® (1942-1948) y con los que, entre otras cosas, desarrolló la técnica Puppetoon —a grandes rasgos, un tipo de stop-motion—. Quizá su largometraje más conocido fue “El tiempo en sus manos”, adaptación de la novela “La máquina del tiempo” de H.G. Wells con Rod Taylor como protagonista, un viajero que descubría la futura catástrofe de las dos grandes guerras, a los elois y a los morlocks. En 2002, el bisnieto del escritor, Simon Wells, realizó “La máquina del tiempo”, nueva adaptación de la obra con Guy Pearce sucediendo a Taylor. Y en 1979, “Los pasajeros del tiempo”, de Nicholas Meyer, hacía protagonista a un H.G. Wells que perseguía a Jack el Destripador a través del tiempo.

“El planeta de los simios” (Franklin J. Schaffner, 1968). La famosa última escena de la película de Schaffner desvelaba su gran secreto: Charlton Heston no había llegado con su nave a otro planeta, sino que había vuelto a la Tierra en un futuro en el que la humanidad había sido esclavizada por los simios. Su secuela, “Huida del planeta de los simios” (Don Taylor, 1971) también incluía viaje en el tiempo, al igual que el prescindible remake de Tim Burton.

“Primer” (Shane Carruth, 2004). Ciencia-ficción en pequeño, con esta diminuta película Shane Carruth buscaba su propio relato de bolsillo de viajes en el tiempo y las innumerables paradojas y asimetrías que estos desencadenaban. Con un presupuesto mínimo, un reparto reducido y pocos escenarios, “Primer” era un estimulante y reposado thriller que no descuidaba la evolución en la relación de sus protagonistas —lentamente erosionada por los viajes— y con fe en la ciencia nacida como fruto de la casualidad o el accidente en, por ejemplo, un garaje.

“Midnight in Paris” (Woody Allen, 2011). Sin máquinas del tiempo ni dispositivos de ningún tipo más allá de un sencillo carruaje, Allen mandó atrás en el tiempo a Owen Wilson sin más mediación que la de un paseo por las calles de París y de la nostalgia, esa traidora compañera de viaje cuya inutilidad el director desenmascaraba. Una de las mejores películas de Woody Allen, en “Midnight in Paris” el delicioso paseo por los mitos personales acaba concluyendo en la recomendación de vivir el presente con toda intensidad.

“Star Trek” (J.J. Abrams, 2009). En el reboot de la saga, J.J. Abrams tiró mano de un viaje en el tiempo de James T. Kirk (Chris Pine) decisivo para el éxito de la Enterprise y su tripulación. No era una novedad: en “Misión: Salvar la Tierra” (1986), la cuarta de la antigua franquicia y la segunda dirigida por Leonard Nimoy, ya se introducía este recurso, también presente en “Star Trek: Primer contacto” (Jonathan Frakes, 1996).

“Los héroes del tiempo” (Terry Gilliam, 1981). Cuando a los Monty Phyton les dio plantón EMI Films y se quedaron sin poder hacer “La vida de Brian” (Terry Jones, 1979), el bueno de George Harrison se rascó el bolsillo y hasta hipotecó su casa para que pudieran terminarla. Así nació la productora HandMade Films, que dos años más tarde financió “Los héroes del tiempo”, loca y fantástica aventura dirigida por Terry Gilliam —que ya había co-dirigido junto a Terry Jones “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores” (1975)— en la que un solitario niño era arrastrado por un grupo de enanos a través de tempestuosos episodios de la historia, en los que se topaban con Napoleón, Agamenón o Robin Hood. Un poco en la línea de lo que les sucedía a Bill y Ted, Alex Winter y Keanu Reeves, en “Las alucinantes aventuras de Bill y Ted”  (Stephen Herek, 1989), en la que un emisario del futuro les daba la oportunidad de conocer a Napoléon, Freud, Lincoln, Beethoven, Sócrates, Billy el Niño o Genghis Khan.

“Los cronocrímenes” (Nacho Vigalondo, 2007). No es necesario viajar años en el tiempo para poner patas arriba la vida de cualquiera. Unas horas le bastan a Héctor (Karra Elejalde) para encontrarse consigo mismo, a un tipo con la cara cubierta de vendas rosas y a una chica desnuda en mitad del bosque. “Los cronocrímenes” fue la ópera prima de Nacho Vigalondo, una pequeña pero contundente muestra de género que alcanzaba su propia iconicidad —la momia rosa—, conjugaba con destreza sus herencias —el giallo estaba muy presente— y contaba con un estupendo Karra Elejalde como protagonista. 

“Peggy Sue se casó” (Francis Ford Coppola, 1986). Peggy Sue es un ama de casa divorciada y no muy feliz. En la reunión de ex alumnos de instituto, un golpe en la cabeza le sirve como pasaporte para volver a los 70 y revivir aquellos años. A finales de los 80, Coppola firmó esta comedia dramática con Kathleen Turner y Nicolas Cage como pareja principal, en la que primera era una Peggy que se planteaba aprovechar la ocasión del viaje para cambiar su futuro/presente. 

“Jacuzzi al pasado” (Steve Pink, 2010). El pasado también puede ser ese lugar idóneo para ahogar las penas de la crisis de la mediana edad en una buena fiesta en los 80. Deliberadamente chiflada, absurda y con la presencia hilarante de Chevy Chase, Steve Pink consiguió con “Jacuzzi al pasado” una “Regreso al futuro” más gamberra y desmadrada —incluso tenía su propia intervención musical, con Craig Robinson adelantando a 1986 el Let’s Get It Started de The Black Eyed Peas— que merece ser reivindicada entre la comedia de los últimos tiempos. 

El tiempo relativo: otras ventanas al pasado. Otras películas, sin presentar un estricto viaje en el tiempo, proponen variantes interesantes como la de “Código fuente” (2011), segundo y muy interesante trabajo de Duncan Jones en el que Jake Gyllenhaal era enviado a una suerte de simulacro de los ocho minutos previos a una explosión en un tren, con el fin de investigar y poder evitar nuevas acciones terroristas. Sin embargo, en su conclusión se daba pie a nuevas cavilaciones sobre las posibilidades de ese viaje virtual. Otro ejemplo: en la muy estimable “Déjà vu” (Tony Scott, 2006), Denzel Washington era un detective que utilizaba una literal ventana al pasado para enviarse pistas que puedan evitar un atentado. Algo similar —pero al mismo tiempo, distinto— sucedía en “Frequency” (Gregory Hoblit, 2000), en la que una radio servía para comunicar a un hijo con su padre e intentase evitar su muerte, y en “La casa del lago” (Alejandro Agresti, 2006), en la que un buzón era la conexión temporal y romántica entre Keanu Reeves y Sandra Bullock.

Algo más complicado es el ejemplo de “Donnie Darko” (Richard Kelly, 2001), en la que el colapso del universo de su protagonista, tangente o primario, planteaba serias dudas para identificar el desplazamiento temporal. Y más sencillo era el de “Pleasantville” (Gary Ross, 1998), en la que Tobey Maguire y Reese Witherspoon aparecían, con la mediación de un mando a distancia, en una serie en blanco y negro de los años 50 de la que eran fans. Una experiencia tan retro como la que vivía Austin Powers en “Austin Powers en Miembro de Oro” (Jay Roach, 2002), en la que se iba hasta los 70 —aquí sí, de una manera más tradicional— para mantener a su padre a salvo de los planes del Doctor Maligno y de Miembro de Oro. También de cosas de familia iba “Descubriendo a los Robinsons” (Stephen J. Anderson, 2007), película animada de Disney en la que un niño viaja en el tiempo para descubrir los secretos del apellido Robinson.

Otros casos más ortodoxos de viajes en el tiempo, pero menos en la forma de hacerlos, serían los que tienen lugar en las varias versiones de “Un cuento de Navidad”, de Charles Dickens —a través de un fantasma—, en “Los visitantes” (Jean-Marie Poiré, 1993) —un hechizo equivocado—, en “El ejército de las tinieblas” (Sam Raimi, 1992) —un portal abierto por el Libro de los Muertos—, en “Kate & Leopold”  (James Mangold, 2001) —un portal que conecta la Nueva York del siglo XIX y la del XXI para que Hugh Jackman y Meg Ryan se enamoren— en “Timeline” (Richard Donner, 2003) —un agujero de gusano— en “El experimento Filadelfia” (Stewart Raffill, 1984)  —un sistema de camuflaje de barcos de guerra, un error y un tornado— y en “El efecto mariposa (The butterfly effect)” (Eric Bress y J. Mackye Gruber, 2004) —un diario—, por no mencionar al viajero en el tiempo por excelencia, un Doctor Who que lleva en activo y usando las TARDIS —máquinas del tiempo integradas en una suerte de cabinas telefónicas británicas— desde principios de los 60. Menos extraña resulta la variante del Giratiempo en “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” (Alfonso Cuarón, 2004), instrumento del que se sirven los protagonistas para retroceder unas horas y rescatar a Sirius Black. 

También son felices curiosidades las que marcan “Freejack (Sin identidad)” (Geoff Murphy, 1992) y “Timecop, policía en el tiempo” (Peter Hyams, 1994). En la primera, cazarrecompensas del futuro llegaban al presente para llevarse cuerpos que permitían prolongar la vida de los millonarios que les habían contratado —ojo al reparto, con Emilio Estevez, Mick Jagger, Rene Russo y Anthony Hopkins—. Y en la segunda, Jean-Claude Van Damme formaba parte de una Comisión de Control del Tiempo, que se encargaba de vigilar que a nadie se le ocurriera hacer un viaje para alterar hechos en beneficio propio.

Los peores viajes en el tiempo. Por último, y entre las películas de este género más vapuleadas por la crítica e/o ignoradas por el público, toca mencionar “El caballero negro” (Gil Junger, 2001), en la que un Martin Lawrence entregado a su histrionismo se veía metido en un lío monumental de la Edad Media; “Más allá del tiempo” (Robert Schwentke, 2009), o el fantástico al servicio del dramón romántico azucarado; “Perdidos en el espacio” (Stephen Hopkins, 1998), prescindible adaptación de la serie de televisión de los 60; “El sonido del trueno” (2005), nueva incursión en el tema por parte de Peter Hyams, esta vez con safaris para cazar dinosaurios en la prehistoria —adaptación de un cuento de Ray Bradbury—; “Masters del universo” (Gary Goddard, 1987), salto a la gran pantalla de la línea de juguetes de Mattel con Dolph Lundgren y Frank Langella como He-Man y Skeletor, respectivamente; y “El niño invisible” (Rafael Monleón, 1995), cinta al servicio del grupo de música infantil Bom Bom Chip que enviaba a sus protagonistas a cantar al siglo XII.

En las imágenes: “Regreso al futuro” © 1985 Universal Pictures y Amblin Entertainment. “Terminator” © 1984 Hemdale Film, Pacific Western, Euro Film Funding y Cinema 84. “Atrapado en el tiempo” © 1993 Columbia Pictures.  “Looper” © 2012 Endgame Entertainment, DMG Entertainment y Filmnation Entertainment. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados. “12 monos” © 1995 Universal Pictures, Atlas Entertainment y Classico. “El tiempo en sus manos” © 1960 MGM, George Pal Productions y Galaxy Films Inc. “El planeta de los simios” © 1968 APJAC Productions y Twentieth Century Fox Film Corporation. “Primer” © 2004 ThinkFilm y ERBP Production. “Midnight in Paris” © 2010 Mediapro, Versátil Cinema y Gravier Productions. “Star Trek” © 2009 Paramount Pictures, Spyglass Entertainment y Bad Robot Productions. “Los héroes del tiempo” © 1981 HandMade Films. “Los cronocrímenes” © 2007 Karbo Vantas Entertainment, ZIP Films y Fine Productions. “Peggy Sue se casó” © 1986 TriStar Pictures. “Jacuzzi al pasado” © 2010 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures, United Artists y New Crime. “Código fuente” © 2011 The Mark Gordon Company y Vendôme Pictures. “Donnie Darko” © 2001 Pandora Cinema y Flower Films. “El ejército de las tinieblas” © Dino De Laurentiis Communications, Renaissance Pictures y Universal Pictures. “Timecop, policía en el tiempo” © 1994 Largo Entertainment, JVC Entertainment Networks, Signature Pictures, Dark Horse Entertainment y Largo International N.V. Todos los derechos reservados.  “El caballero negro”© 2001 20th Century Fox, New Regency Pictures y Runteldat Entertainment. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Publicidad

Destacados

Guía de películas

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z 1

Buscador de cine

Subir