Las mejores películas de zombies

Escrito por el 16.04.13 a las 15:09
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Nacido originariamente en los cultos religiosos de África y el Caribe, el zombi ocupa un lugar fundamental e indiscutible en el panteón de las grandes figuras del género de terror, convertida su silueta en uno de los mayores exponentes del ramal más charcutero del horror y aledaños. Sea como esclavo a las órdenes de un brujo, sea como cuerpo redivivo ansioso de cereeeeeeebros, cereeeeeeebros, cereeeeeeebros, lo cierto es que el catálogo cinematográfico dedicado al muerto viviente se mantiene en constante expansión. Aquí va un pequeño repaso de algunas propuestas de visionado y/o repaso obligado, un catálogo en el que hemos ampliado el espectro para incluir unas cuantas variaciones demoníaco-vampírico-infeccioso-caníbales que nos permiten aglutinar más títulos para hacerlo todo más divertido, que es de lo que se trata. Que aproveche.

Braindead

“Braindead” (Peter Jackson, 1992). La despedida de Jackson del gore radical tomó la forma de brutal comedia carnicera en la que un mono rata de Skull Island ─la misma isla en la que vivía King Kong─ la montaba parda tras morder a la insoportable, castrante y tiránica Vera Cosgrove (Elizabeth Moody). Titulada en España “Tu madre se ha comido a mi perro” ─una de las frases de la película─, es y siempre será un verdadero festejo para los amantes de la víscera unida a la carcajada, con un clímax de media hora en el que una cortadora de césped adquiere tintes de arma épica definitiva en manos del genial Timothy Balme. Por si no fuese lo bastante irresistible de por sí, la scream queen del asunto toma la forma de nuestra Diana Peñalver, ni más ni menos. Visionado obligado, si es que hay algún fan de la vida después de la muerte que no la haya visto todavía.

La noche de los muertos vivientes

“La noche de los muertos vivientes” (George A. Romero, 1968). La película que marcó las bases del zombi cinematográfico moderno y que grabó a fuego la figura del antropófago en la cultura popular. Su impactó fue tan grande ─en parte porque la calificación por edades no existía aún, y público de todas las edades acudió a los cines─ que se le aportaron lecturas con las que Romero y su equipo no contaban a priori, como la crítica contra el racismo (en el personaje de Duane Jones) o puyazos contra la apatía que la actitud gubernamental provocaba en una sociedad hastiada. Más allá de sus mensajes, se trata de una pieza capital del género, y su influencia en prácticamente todo el mundo es incuestionable. Del miedo inicial al horror creciente en el desarrollo de la historia, nada sobra, nada falta. Tom Savini dirigió un estupendo remake homónimo en 1990, en colorines.

Zombi

“Zombi” (George A. Romero, 1978). Una década después de su obra más seminal, Romero se rindió a las delicias de una plaga de muertos vivientes definitivamente incontrolable, para desgracia de un grupo de supervivientes encabezado por David Emge, Ken Foree, Gaylen Ross y Scott H. Reiniger atrapado en un centro comercial para gozo de las masas de fanáticos del destripe masivo. Un auténtico catálogo de salvajadas a cual más cazurra ─tremebundo despliegue de medios triposos de Tom Savini─, con un desarrollo totalmente loco que va cogiendo velocidad para reventar en un despiporre final absolutamente inolvidable. Con un contenido definitivamente satírico para con la sociedad estadounidense, la película fue producida por Dario Argento, que metió mano en alguna de las versiones existentes. Cuando no haya sitio en el Infierno, los muertos caminarán sobre la Tierra. Y de qué manera.

El día de los muertos

“El día de los muertos” (George A. Romero, 1985). A estas alturas de su filmografía Romero era un cineasta más que interesante, pero los zombies seguían siendo sus niños favoritos. Así que rodó esta tercera entrega perfectamente divertida y que se coloca entre el miedito de la primera y el despiporre de la segunda; eso sí, sus contenidos se antojan aún más puñeteros que en sus predecesoras, ya que aquí los cadáveres andantes, aunque peligrosos, representan una amenaza menos definitiva que las propias tiranteces existentes entre el grupo de humanos supervivientes de la base que ambienta la historia. Científicos que tratan de domesticar a los antropófagos, militares aberrados hasta decir basta y una población humana menguante ─se dice aquí que los no infectados se reducen a menos de medio millón─ enfrentada a su fin definitivo. O no, porque la cosa siguió, como veremos más adelante.

Yo anduve con un zombie

“Yo anduve con un zombie” (Jacques Tourneur, 1943). Clásico de la RKO en pleno intento de competir con la Universal sin tener acceso a los presupuestos de aquella. Tom Conway contrata a una enfermera a la que interpreta Frances Dee para que se encargue de los cuidados de su mujer (Christine Gordon), en estado catatónico… o así. Atmosférica, vibrante aproximación de Tourneur ─que acababa de dirigir “La mujer pantera”─ al zombi caribeño, el creado vía vudú y más similar a un esclavo a las órdenes de un brujo que a la amenaza antropófaga en la que se convertiría décadas después. El terror es obviamente más sugerido que mostrado, ausente de explicitudes y rendido a la férrea mano del cineasta tras las cámaras, capaz de regalar algunas postales inolvidables del género simplemente con el uso de la luz. Un viaje de poco más de una hora totalmente imprescindible. ¡Calypso, Sir Lancelot!

La legión de los hombres sin alma

“La legión de los hombres sin alma” (Victor Halperin, 1932). Los hermanos Edward y Victor Halperin adaptaron para el cine la obra de teatro de Kenneth Webb, estrenada ese mismo año, para perfilar la que se considera la primera película de zombies de la historia. Una joven pareja (John Harron y Magde Bellamy) se traslada a Haití para celebrar su matrimonio, invitado por un terrateniente con el aspecto de Robert Frazer. La cosa es que este último está enamorado de la chica, y encarga a un pérfido Bela Lugosi, que venía de dar no-vida a “Drácula” (Tod Browning, 1931), que la convierta en zombi; pero el maloso tiene sus propios planes para esa flor, claro. Vudú, muñecas, magia negra y el encanto de un título de culto tan sólo sonoro al quince por ciento, totalmente necesario para comprender la lánguida figura que protagoniza este reportaje. Imprescindible para los amantes de las miradas alucinadas.

El regreso de los muertos vivientes

“El regreso de los muertos vivientes” (Dan O´Bannon, 1985). Todo lo que se mostraba en “La noche de los muertos vivientes” sucedió realmente. Frank (James Karen) lo sabe, y se lo va a demostrar al incrédulo Freddy (Thom Mathews). Accidente, fuga de gas tóxico… diversión a granel. El fundamental Dan O´Bannon debutó tras las cámaras con esta comedia de horror en la que los zombies salían de sus tumbas con ganas de fiesta y un apetito voraz, ansiosos de comer cerebros, cerebros y más cerebros. El sentido del humor que desprende la odisea del arquetípico grupo de supervivientes ─en el que encontramos enormes amigos del género como Clu Gulager y Linnea Quigley─ convierte este homenaje al clásico de Romero en un título al que el paso del tiempo ha convertido en un clásico 80´s lleno de chascarrillos y efectos especiales a la antigua usanza. Seguido de cuatro entregas más, por supuesto. Envíen… más… policías…

No profanar el sueño de los muertos

“No profanar el sueño de los muertos” (Jorge Grau, 1974). Una de las escasísimas incursiones de Grau en el fantaterror ─junto con aquella “Ceremonia sangrienta” protagonizada por Lucía Bosé un año antes─ ha quedado para los anales como una de las mejores muestras del género zombi. Cristina Galbó y Ray Lovelock tratan de sobrevivir al apocalipsis de los muertos vivientes en una cinta de abierto carácter crítico con los desastres que el hombre provoca en un planeta maltrecho, sumido en la polución y el desastre ambiental; de hecho, aquí quien despierta a los cadáveres es el propio gobierno, que experimenta con ultrasonidos para acabar con las plagas de insectos en la campiña inglesa. Mal. Pero en el fondo bien, porque nuestra desmedida ambición por hacernos con el control de la Naturaleza posibilita un verdadero festival de acción y gore desmedido, impactante y espectacular para su momento… y aún hoy. Además, humor retorcido, policías incompetentes y un final sorpresa. Genial.

Demons

“Demons” (Lamberto Bava, 1985). Uno de los mayores festejos de los fluidos de colores jamás filmados. Propuesta totalmente chalada e ilógica ─lo que potencia por un lado la diversión y por otro el terror provocado por su ambiente de pesadilla─, el horror multicinematográfico vivido por el público del cine Metropol no es propiamente el de una película de zombies al uso, pero su furor instantáneo, tan cercano al de los infectados de la modernamente seminal “28 días después” (Danny Boyle, 2002), nos permite enchufarla aquí. Lamberto Bava, hijo del enorme Mario Bava, tiene aquí su largometraje más reconocido, co-firmado por Argento a partir de una idea original de Dardano Sacchetti y con banda sonora de Claudio Simonetti, cuando todos ellos eran charcuteros de primera línea a todos los niveles. En 1986 llegó “Demons 2”, inferior pero igual de majareta, con actores muertos en la primera entrega interpretando otros personajes y cosas así de entrañables, de las que ya no se ven.

 Zombies party

“Zombies party” (Edgar Wright, 2004). Desternillante, inteligentísimo y sentido homenaje a la figura del muerto viviente cinematográfico a cargo del tándem formado por Edgar Wright y Simon Pegg, con la inestimable colaboración de Nick Frost como remate del tridente creativo. Dos colegas de vidas mortecinas descubren la emoción de estar vivo cuando los zombies emergen de sus tumbas para devorar todo lo que encuentren a su paso. Rápida, feroz, dirigida por un brío incontestable y con un diseño de producción fabuloso, un título que se ha convertido en imprescindible para los seguidores del terror universal. Forma parte de una trilogía cómica, seguida de la no menos cachonda “Arma fatal” (2007) y de “The world´s end” (2013). Para ver en compañía, a ser posible, en un lugar similar a la taberna Winchester.

Re-Animator

“Re-Animator” (Stuart Gordon, 1985). A partir del legendario relato “Herbert West: Reanimador” escrito por H.P. Lovecraft en 1922, la prolífica pareja carnicera formada por Stuart Gordon y Brian Yuzna articuló una comedia tan negra como salvaje, en la que un científico algo más que ambicioso (Jeffrey Combs) la liaba bien gorda a base de inyectar cierto líquido fluorescente a los cadáveres más fresquitos de la Universidad Miskatonic ─por supuesto─. Bruce Abbott le seguía de cerca pese a sus evidentes reticencias, en un crescendo sanguinario gloriosamente dispuesto que eclosionaba en un apocalipsis terrenal difícil de olvidar. Gloriosa de principio a fin, a destacar cada secuencia protagonizada por el titánico David Gale, auténtico demonio capaz de lamer post-mortem las apetecibles carnes de la rubiaza Barbara Crampton. West volvió en “La novia de Re-Animator” (1989) y “Beyond Re-Animator” (2003), ambas con Yuzna tras las cámaras. Muy rico.

28 días después

“28 días después…” (Danny Boyle, 2002). A partir de un guion de su colaborador habitual, Alex Garland, Danny Boyle sustituyó los zombies lentos y adorablemente palurdos de toda la vida por viscerales infectados capaces de hacerle sombra a Usain Bolt ─es un decir─. Quien más los sufría era Cillian Murphy, que se descubría para la industria poniendo pies en polvorosa lo mejor posible en compañía de Naomie Harris, Brendan Gleeson ─la secuencia de su transformación es brutal─ y la joven Megan Burns. Rodada íntegramente con cámara digital, cortante en su puesta en escena y radical en su discurso desde su misma secuencia inicial, una película indie de culto con todo merecimiento que fue seguida por una estupenda secuela, “28 semanas después”, filmada por una de nuestras promesas nacionales ─“Intruders” (2011) la podemos obviar─, Juan Carlos Fresnadillo. Nos encantaría saber cómo están las cosas 28 meses después, pero parece que ese proyecto no verá la luz.

La serpiente y el arcoiris

“La serpiente y el arcoiris” (Wes Craven, 1988). Una de las mejores películas de Wes Craven, inspirada en el libro homónimo de Wade Davis publicado en 1985 y que supone un acercamiento puro y duro a los rituales de zombificación haitianos vía vudú. Bill Pullman es Dennis Alan, un antropólogo de Harvard que viaja a la isla para investigar una sustancia muy peculiar que podría tener incontables aplicaciones médicas; junto a lo interesante de su mismo desarrollo ─vale, el final desequilibra un tanto el conjunto─, la película se beneficia de la fusión de la exótica seducción de la figura del zombi “real” con el contexto histórico en tiempos de la dictadura de Jean-Claude Duvalier. Una historia desarrollada entre la vida y la muerte adornada por las presencias de Cathy Tyson, Zakes Mokae, Paul Winfield y Michael Gough, entre otros. No está nada mal, la verdad. Como volver a los años 40, salvando las distancias.

Amanecer de los muertos

“Amanecer de los muertos” (Zack Snyder, 2004). Notable reubicación en los tiempos del cine histérico del clásico ─superior, indiscutiblemente─ de Romero. Una vuelta al pesadillesco centro comercial, esta vez en compañía de Sarah Polley, Ving Rhames, Mekhi Phifer y Michael Kelly, entre otros, un simpático reparto coronado con los acertadísimos cameos de Scott H. Reiniger, Ken Foree y Tom Savini. Una perlita moderna, con zombies rápidos y hambrientos, unos créditos iniciales simplemente perfectos al son de Johnny Cash y un guion lleno de mala leche y diversión sangrientamente palomitera bastante inusual en el circuito comercial; la película tuvo una estupenda recepción, fruto de la cual el firmante del libreto, James Gunn, tuvo libertad para elegir qué quería hacer después. Y se cascó la estupenda “Slither” (2006). Menudo crack. Claro, venía del equipo Troma…

Nueva York bajo el terror de los zombies

“Nueva York bajo el terror de los zombies” (Lucio Fulci, 1979). Estrenada originalmente como “Zombi 2” por motivos evidentes, el título que recibió en España demuestra que lo de los bautismos imposibles en nuestro circuito viene de largo. Y es que la ciudad de los rascacielos prácticamente no aparece en pantalla. Posiblemente se trate de la película más conocida del maestro italiano, un espectacular delirio en el que una isla caribeña ─la filmación mayoritaria tuvo lugar en Santo Domingo─ sufre una plaga de antropófagos para goce del espectador amigo de la evisceración y la supurante mala leche del cineasta romano. Porque más allá del constante desbarro de un guion imposible firmado por la habitual Elisa Briganti, lo que abunda, especialmente en su tramo climático, es la astilla en ojo ajeno, un despliegue de gore radical coronado en el recuerdo, tal vez ─no es extrema ni brutal, pero es inolvidable─, por la icónica secuencia de la pelea submarina entre un cadáver andante y un escualo. Mesmerizante.

Mi novia es un zombi

“Mi novia es un zombi” (Michele Soavi, 1994). Otro ejemplo del patetismo re-titulador nacional. “Dellamorte Dellamore”, dirigida por el gran Soavi a partir de la novela de Tiziano Sclavi ─el papá de Dylan Dog─, sigue resultando una propuesta fascinante que gana con cada visionado. Rupert Everett es Francesco Dellamorte, que junto a la muda compañía de François Hadji-Lazaro se encarga de vigilar el cementerio de Buffalora, en el que los muertos vuelven a la vida en ocasiones a horas intempestivas. No sólo es un trabajo triste, además nadie le cree. Entre la comedia, la tragedia metafísica y la odisea surreal, una propuesta de culto acerca de la soledad y el dolor de la pérdida rematada por un final sencillamente despampanante que aporta al conjunto el sentido que parece ir perdiendo a medida que se desarrolla. La parte más carnal del asunto corre a cargo de Anna Falchi, siempre hermosa y tentadora más allá de la vida y la muerte… pero aquí más.

La plaga de los zombies

“La plaga de los zombies” (John Gilling, 1966). Clasicazo Hammer pre-Romero que vuelve al tema del muerto viviente a partir de la magia negra y el vudú. El doctor Tompson (Brook Williams) está desesperado ante el avance de una misteriosa epidemia que se está llevando por delante a los habitantes de una pequeña localidad de Cornualles. Así que pide ayuda a un colega, James Forbes (André Morell), a ver si entre los dos arreglan el desaguisado. Juntos viven una odisea dirigida con un talento intachable por John Gilling, resultando una película casi premonitoria por su espectro técnico, con un uso de la cámara y una edición realmente sorprendentes y dinámicos. No hay visceramen, por supuesto, aquí los muertos son british a la antigua usanza con todas sus consecuencias, optando por el estrangulamiento antes que por la evisceración ─lo que hace aún más encantador el conjunto─. Y el final es, sencillamente, espectacular en su disposición.

La horda

“La horda” (Yannick Dahan y Benjamin Rocher, 2009). Zapatazo sobre la mesa que escapa a los parámetros habituales del género proponiendo un grupo de humanos considerablemente más cazurros que los propios zombis que les acosan ─que, por cierto, funcionan en modo veloz─. Policías chungos y gangsters suburbiales de gatillo fácil se alían forzosamente para hacer frente al fin del mundo en una propuesta claustrofóbica presentada sin compasión alguna y con un ritmo que no cede en ningún momento. Los efectos especiales son tan jugosos y atroces como es de esperar de nuestros vecinos galos, en un survival horror en clímax constante ─la implosión final al más puro estilo “Braindead” supone un celebrable delirio chorreante pocas veces visto─ que, más allá de sus virtudes intrínsecas y su obligatoriedad para incrustarse en la estantería del incondicional, deja para el recuerdo el inolvidable personaje de René, interpretado por un volcadísimo Yves Pignot, todo presencia y buen humor.

Rec

“[Rec]” (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007). Gran aportación nacional al subgénero zombi/infectado, por un lado, y al del found footage o metraje encontrado, por otro. La pobre reportera Manuela Velasco y el cámara Pablo Rosso se las prometen muy felices ante una noche en compañía de los simpáticos y valerosos bomberos de Barcelona. Sin saberlo, se meten de cabeza en una pesadilla veraz y voraz en la que una comunidad de vecinos va sucumbiendo progresivamente a una epidemia de origen incierto. Espectacularmente planteada, con un tremendo trabajo de dibujo de los personajes y una logradísima sensación de desasosiego permanente, la película abrió la primera franquicia de horror de la historia de nuestro país, seguida por entregas inferiores y replanteada notablemente por los hermanos Drew y John Erick Dowdle (“Quarantine”, 2008). Tristana Medeiros es parte ya de la historia de la filmografía patria.

Mutants

“Mutants” (David Morlet, 2009). Interesante debut tras las cámaras de David Morlet que no gozó de mucha repercusión pese a su paseo por el circuito festivalero. En el fin de los tiempos, la pareja formada por Sonia (Hélène de Fougerolles) y Marco (Francis Renaud) huye hacia una zona supuestamente libre de infectados en lo profundo de un bosque nevado. Él no llega en las mejores condiciones, lo que transforma la película en una especie de canto al amor imperecedero y visceral en la tradición de la mosca de Cronenberg con amenaza caníbal al fondo. Muy bien rodada, interesante y sugestiva a pesar de sus altibajos narrativos ─equilibrados en un gran final─ y con es acabado visual tan limpio, libre y desgarrado que caracteriza a cierto horror francés de última generación. Quien no la conozca, que la recupere, porque merece la pena dejarse llevar por su radicalismo emocional. 

Planet terror

“Planet terror” (Robert Rodriguez, 2007). La mitad del grindhouse  orquestado por Tarantino y Rodriguez es este desfasado homenaje al cine Z de toda la vida que fagocita de aquél tanto sus virtudes como sus defectos, voluntariamente plasmados en fallos de raccord y rollos rayados, obviados y/o desaparecidos. Violencia chusca, pus de colores, Bruce Willis derritiéndose deliciosamente, Rose McGowan redefiniendo el uso de las prótesis corporales y, en definitiva, un goce global a compartir con las participaciones de Jeff Fahey, Michael Biehn, Josh Brolin, Marley Shelton y Freddy Rodriguez. Muy recomendable es también su hermana, la “Death proof” dirigida por Tarantino que nada tiene que ver con el tema que nos ocupa, sin olvidar los falsos tráilers que adornaban los tránsitos entre una película y otra en aquellos países donde se respetó el concepto original y se estrenaron unidas en programa doble. Aquí no, claro; pero es normal, así podía ir el doble de espectadores a los cines. Ejem.

Bienvenidos a Zombieland

“Bienvenidos a Zombieland” (Ruben Fleischer, 2009). Demostración post-moderna de que el género sigue vivo, sirva la paradoja. Una comedia rápida, divertida y hasta cierto punto innovadora, en la que un reparto fantástico ─con Woody Harrelson, Emma Stone, Jesse Eisenberg y Abigail Breslin al frente─ sobrevive como puede siguiendo estrictas normas autoimpuestas, tragándose para sí el miedo ante la situación general o buscando desesperadamente el último bollito Twinkie sobre la Tierra. Evidentemente, el conjunto destila una inteligencia estructural que le permite unir la irreverencia con el respeto por los clásicos, y aunque al final ofrece lo mismo de siempre la experiencia de su visionado supone un saludable soplo de aire putrefacto de los que sólo aparecen muy de cuando en cuando. Atención al (excesivo pero hilarantemente chocante) cameo del ínclito Bill Murray.

Zombis nazis

“Zombis nazis” (Tommy Wirkola, 2009). Un grupo de prescindibles muchachos pasa un fin de semana vacacional en la nieve. Todo bien, muy divertido para ellos. La diversión para nosotros arrancará cuando de lo profundo del bosque aparezca un batallón de soldados del III Reich que vuelve del más allá para pasarlos por el cuchillo. Una vuelta de tuerca estética al género, terriblemente hipnótico por la morbosa fascinación que provoca la unión del muerto viviente con los uniformes militares nazis, sumado todo ello a unos estupendos y cafres efectos especiales encantados de teñir de sangre y vísceras un paisaje imponente y embriagador. Es cierto que podía haber dado más de sí, tanto a nivel de triperíos varios ─tarda en arrancar, pero el último tramo es tremendo─ como de incorrección en su humor, pero es totalmente recomendable.

Zombi holocausto

“Zombi holocausto” (Marino Girolami, 1980). Otro pequeño clásico ochentero, lo más de lo más en términos de batallas sobre el terreno. Y es que aquí, a raíz de la llegada de unos expedicionarios a una isla en busca de información sobre el dios Kito, se arma la de San Quintín a lo largo de unos escasos 80 minutos en un desarrollo pergeñado para articular un enfrentamiento final entre los (abundantes) caníbales liderados por Sherry Buchanan y los (no tan abundantes) zombis a las órdenes de Donald O´Brien. Casi nada. Girolami, que se escudó tras el seudónimo de Frank Martin, dirige bastante mal esta sublimación del exploit que coge de aquí y de allá en un batiburrillo en el que, en realidad, lo único que importa es la diversión que garantiza el festival de tripas varias que ofrece; además, Alexandra Delli Colli se encarga de amenizarlo todo con su alegría a la hora de desvestirse con fresca asiduidad.

Lifeforce

“Lifeforce” (Tobe Hooper, 1985). Fracaso de taquilla de Hooper a partir de la novela de Colin Wilson, convertido a día de hoy en una película de culto tan disfrutable como en aquellos años 80 ya totalmente irrecuperables para el cine de género. Una misión espacial con Steve Railsback al frente encontraba una nave alienígena anexada al cometa Halley; dentro, tres cuerpos a cual más hermoso, con la carnal Mathilda May como centro de atención principal. A partir de ahí, extenuantes besos chupa-energía y una aventura de ciencia-ficción vampirizante que se incluya aquí por su tramo final, en el que la historia se convierte en algo (muy) parecido a una película de zombies con Londres sumido en el caos más absoluto. El cineasta colaboraría de nuevo con el fundamental guionista Dan O´Bannon un año más tarde en “Invasores de Marte”. Pero eso ya es otra historia.

Zeder

“Zeder” (Pupi Avati, 1983). Una vía de escape al imperio de los charcuteros italianos del momento y una obra de visión obligada regalada por el interesantísimo Avati, a quien también debemos la legendaria “La casa de las ventanas que ríen” (1976). Stefano (Gabriele Lavia) descubre en una máquina de escribir de segunda mano unos extraños textos que pertenecen a su antiguo dueño, Paolo Zeder. Y hasta aquí podemos leer. Una propuesta compleja, fascinante, hipnótica y atmosférica, que a partir del dibujo de un posible limbo entre la vida y la muerte consigue algo tan difícil por entonces ─y más aún hoy─ como ser original, ni más ni menos. Entre el recuerdo de Jacques Tourneur y la anticipación del Stephen King de “Cementerio de animales” ─la novela  fue publicada en 1983 y adaptada al cine en 1989 por Mary Lambert, con guion del escritor y un final sospechosamente similar al de esta película─, un clásico con todas las letras. Miedito en la Zona K…

El terror llama a su puerta

“El terror llama a su puerta” (Fred Dekker, 1986). Babosas del espacio exterior, zombies de fraternidad ─estudiantes de la Universidad Corman, toma ya─ y Tom Atkins soltando chascarrillos a cuál más descacharrante en esta muy recomendable serie B que homenajea a la serie B sin rubor ninguno y con unas irresistibles ganas de divertir, típicas de la serie B. Los personajes se apellidan Romero, Cameron, Raimi, Cronenberg ─se verbaliza incluso una evidente referencia a “Vinieron de dentro de…” (1975) ─ o Landis, Greg Nicotero y Howard Berger participan como extras zombificados y en las paredes hay grafitis que animan a la mismísima pandilla del monstruo. Todo bien, todo ligero, todo abiertamente palomitero. Uno de los más reivindicables títulos de los maravillosos ochenta, para disfrutar una y otra vez. Cómo nos gusta Fred Dekker, demonios.

Children shouldnt play with dead things

“Children shouldn´t play with dead things” (Bob Clark, 1973). Entre “Crimen en la noche” (1972) y “Black Christmas” (1974), el bueno de Bob Clark rodó esta pequeña cinta de culto en tan sólo un par de semanas, con algo menos de setenta mil dólares y un puñado de energúmenos ─interpretativamente hablando─ metido en las carnes de un equipo de grabación que decide hacer el moñas en un cementerio. Como bien dice el título, los chicos no deberían jugar con cosas muertas, así que los cadáveres ─que no están nada mal presentados, la verdad─ salen de sus nichos para poner las cosas en su sitio en este terror de culto que tarda bastante en arrancar pero cuya ambientación, casposa, cutre y azulona sigue siendo irresistible. En su día se estrenó también con el título de “La noche de los muertos vivientes 2”, pero poco que ver con aquella, más allá del asedio en la cabaña final. Cosas del exploit.

Pontypool

“Pontypool” (Bruce McDonald, 2008). Grant Mazzy (Stephen McHattie) ha vivido tiempos mejores como locutor de radio. Pero hay que ser profesional, así que lo da todo en la pequeña emisora local de Pontypool, Ontario, un pueblo en el que nunca pasa nada… hasta ahora. A caballo entre la noche eterna de Romero y la psicosis colectiva provocada por la legendaria broma alienígena de Orson Wells, Bruce McDonald dirigió la adaptación de la novela de Tony Burgess para regalar al incondicional del género ─y más allá─ una de las más agradables sorpresas cinematográficas de los últimos años. La evidente falta de presupuesto se suple con una desasosegante narrativa y el espectacular trabajo de McHattie, convertido en puro carisma en esta historia de epidemias imposibles y chocantes que podría coquetear con la perfección si no optara finalmente por explicar el mecanismo de funcionamiento de la infección, contradiciendo su propio eslogan: «cállate o muere». Aún así, obligada.

El ejército de las tinieblas

“El ejército de las tinieblas” (Sam Raimi, 1992). Tras enfrentarse a los demonios en “Posesión infernal” (1981) y “Terroríficamente muertos” (1987), el titánico Ash (Bruce Campbell en plan definitivamente cartoon) cae en un agujero temporal y aparece en un poblado medieval acosado por el Mal. Trágicamente, será él mismo quien levante a los muertos de sus tumbas al pronunciar erróneamente tres palabras ─«klaatu barada nikto», ni más ni menos─ ante el dichoso Necronomicón que tantos problemas le ha causado a lo largo de la saga. Una divertidísima aventura a lo argonauta en la que no faltan los esqueletos stop-motion, las transparencias y la superposición de imágenes de toda la vida. Fantástico cierre de Raimi a su épica trilogía, con un tono mucho más abierto a un público amplio sin perder su particularísimo estilo visual, por aquel entonces aún en plena mutación pre-industria masiva.

Redneck zombies

“Redneck zombies” (Pericles Lewnes, 1989). Un placer incrustar en este pequeño repaso uno de tantos clásicos indiscutibles de Troma Team, el patio de juegos de los icónicos Lloyd Kaufman y Michael Herz. Unos tarugos encuentran un barril tóxico ─marca de la casa de los creadores del primer superhéroe de Nueva Jersey─ y deciden destilarlo para crear un delicioso aguardiente que repartir entre sus convecinos. Bien hecho. Mutan, obviamente, y se convierten en personas mal maquilladas ─el niño es una maravilla─ ansiosas de las carnes de siete campistas que aparecen por la zona para disfrutar de la hospitalidad y el encanto típicos del sur. El resto es historia del gore, en una comedia burra que afirmaba que dejaba a las grandes del género a la altura de “Mary Poppins” en términos de animalismo y despiporre visceral. Quien no la haya visto, no la tenga en casa ─¡deberíais!─ o no sepa qué puñetas es la vida en modo tromático, tiene a su disposición la filmografía de la productora gratuitamente en su canal de YouTube.

Creepshow

Creepshow” (George A. Romero, 1982). Entrañable homenaje a los cómics E.C. de la década de los 50 con la firma de la pareja formada por Romero y Stephen King. Articulada en forma de película episódica, algunos de sus capítulos encajan aquí como un guante: en “El día del padre”, un vengativo Jon Lormer vuelve a por su tarta atormentando a su hija (Viveca Lindfors), que le asesinó años atrás ─ojo a Ed Harris bailando─; y en “La marea”, Gaylen Ross y Ted Danson regresan del más allá para aplicar el ojo por ojo a un malévolo e histérico Leslie Nielsen ─a puntito de convertirse en Frank Drebin─, que no podrá escapar a su destino por mucho que alardee de capacidad respiratoria. Además, en la secuela, “Creepshow 2” (Michael Gornick, 1987), Lois Chiles sufrirá el acoso de un autoestopista (Tom Wright) al que ha atropellado durante un despiste al volante.

La resurrección de los muertos

“La resurrección de los muertos” (Robin Campillo, 2004). Durante un par de horas, los fallecidos recientemente se levantan de sus tumbas. Tiempo suficiente para que se cuenten por miles. Vuelven muy limpitos ─nada de descomposición─, pueden hablar, pueden trabajar. Sólo están un poco desincronizados. Una ampolla de axadrolina, y listo. Interesante enfoque sobre la temática del zombi, más interesado en la confusión social y emocional que un acontecimiento como este puede provocar en propios y extraños que en el impacto visual. Sin una gota de sangre, con una muy buena dirección de Campillo y con la responsabilidad interpretativa sobre los solventes hombros de Géraldine Pailhas, Victor Garrivier, Djemel Barek, Marie Matheron ─parte viva─, Jonathan Zaccaï, Catherine Samie y Saady Delas ─parte no-viva─, el drama se desarrolla con un ritmo lánguido e inflexible, camino de un epílogo tan triste como inevitable. Méliès de Plata a la Mejor Película Europea de Género Fantástico.

Juan de los muertos

“Juan de los muertos” (Alejandro Brugués, 2011). Las lecturas sociológicas de la figura del muerto viviente se potencian en la primera película de zombies cubana, una pintoresca comedia coproducida por España en la que Alexis Díaz de Villegas ve una oportunidad de negocio cuando el Apocalipsis se desata en la isla cincuenta años después de la revolución de Castro; el vago deberá convertirse en héroe cuando todo se salga de madre, como suele pasar en estos casos. Humor, irreverencia y puyazos ─muy valientes y meritorios dentro de sus posibilidades─ para un soplo de aire fresco tal vez demasiado alargado y a la postre irregular, pero bravo, desvergonzado y bien resuelto por su equipo pese a las evidentes limitaciones de la producción, que van más allá de lo presupuestario. «Matamos a sus seres queridos» siempre será un eslogan despampanante.

Y además… Más Romero. “La tierra de los muertos vivientes”  (2005). El fin parece haber llegado definitivamente ─otra vez─, y tan sólo un puñado de humanos resiste a las hordas redivivas en una urbe decadente polarizada en su desigualdad de clase. El televisivo Simon Baker es el héroe de turno, Dennis Hopper es el mandamás odioso, y Robert Joy, John Leguizamo o Asia Argento están entre medias. “El diario de los muertos” (2007). Siguiendo la moda de los metrajes encontrados, Romero rodó esta historia en la que un grupo de estudiantes rueda una película en el bosque cuando se come el marrón de sus vidas. Una castaña como una catedral, aunque para gustos colores, faltaría más. “Survival of the dead/La resistencia de los muertos” (2009). Los soldados que aparecen en “El diario de los muertos” huyen del ejército y dan con sus huesos en una isla cuyos habitantes viven en la tesitura de si liquidar o no a los vecinos y familiares que han salido de la tumba. Horrible, peor aún que la anterior. 

Más Fulci. El cineasta romano nos enseñó qué se esconde al otro lado de las puertas del Infierno en dos títulos inolvidables, rodados prácticamente a renglón seguido. “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes”  (1980). El suicidio de un cura provoca el levantamiento de los enterrados y la inmersión del pueblecito de Dunwich en un horror inconcebible y altamente impactante, lleno de gusanos y vísceras en un espectáculo como pocas veces se había visto hasta el momento. “El más allá” (1981). Considerada por muchos la mejor película del maestro de la carnicería, un viaje alucinante que incrusta al espectador en una pesadilla opresiva, desasosegante y brutal a partes iguales; inflexible desde su mismo arranque, el circo de aberraciones concluye en uno de los epílogos más alucinantes, sugestivos e impactantes del género moderno.

La invasión de los muertos

Santo y Blue Demon. Los más grandes gladiadores del ring también hicieron frente a los vueltos a la vida, como no podía ser de otra forma. El Enmascarado de Plata lo hizo en “Santo contra la magia negra” (Alfredo B. Crevenna, 1972), una flojita aventura en Haití en la que respondía a la petición de ayuda de la Interpol para hacer frente a la malvada y misteriosa bruja Bellamira (Sasha Montenegro). Poca chicha, mucha toma turística, mucho baile. El Demonio Azul, por su parte, tuvo en “La invasión de los muertos” (René Cardona, 1973) la oportunidad de hacer frente al Mal a pesar de que aquí su aportación se orienta más bien a rellenar minutos de una propuesta a mayor gloria del Profesor Zovek, que falleció en un extraño accidente de helicóptero antes de finalizar el rodaje de la que sería su segunda incursión cinematográfica. En la historia, que arranca con una cita del Génesis, el mentalista-escapista trataba de derrotar al pérfido Leonardo Druso (José Gálvez), empeñado en dominar el mundo con sus experimentos extrasensoriales. A la media hora de película los cadáveres abandonan sus nichos y se preparan para recibir una buena ración de cogotazos. Puro desquiciamiento astrológico.

Muerte en la pequeña pantalla. “Dead set” (2008). El fundamental Charlie Brooker arrasó con todo con esta miniserie en cinco capítulos en el que la brutalidad mostrada equivalía a la subyacente en su mensaje: y es que sólo los participantes del Gran Hermano británico se mantenían ─de momento─ ajenos al apocalipsis zombi que reventaba el planeta. Salvaje, ultraviolenta, imprescindible, llega allí donde otros sólo se atreven a mirar haciendo un hueco entre los dedos mientras se tapan la cara. Andy Nyman está glorioso, sencillamente. “The walking dead” (2010). Frank Darabont auspició ─ya está fuera del equipo─ la conversión del popular cómic homónimo de Robert Kirkman en serie de televisión. Cadáveres andantes clásicos, diversión sin complicaciones para un público amplio y un nuevo ejemplo de que los muertos vivientes están total y absolutamente incrustados y aceptados por el imaginario popular, como demuestra su nominación en 2011 a un Globo de Oro en la categoría de Drama.

Resident evil

“Resident evil” (20022012). La verdad es que son bastante malas, y desde nuestro punto de vista no les encontramos demasiado encanto. Pero las integrantes de la saga basada en el juego de Capcom son la mejor muestra comercial de la poderosa simbiosis entre cine de terror y videojuegos. Las aventuras de la empecinada Alice (Milla Jovovich) en su interminable batalla contra la Corporación Umbrella siguen gustando al público teen palomitero, razón más que suficiente para que Paul W.S. Anderson siga lanzando entregas con un ritmo constante e inflexible, sea desde la dirección, la producción o la firma del guion. Como tampoco hay mucho que decir del serial, aprovechamos para mencionar otro clásico zombi digital, en esta ocasión made in Sega, pervertido en su traslación cinematográfica de modo inevitable: “House of the dead”, vomitada en 2003 por el martillo pilón que es Uwe Boll. 

El último hombre vivo

“Soy leyenda”. Varias adaptaciones cinematográficas se han realizado a partir de la novela del impepinable Richard Matheson publicada en 1954, en la que Robert Neville trata de sobrevivir, entre el hastío, el miedo y la curiosidad, a una realidad apocalíptica en la que la guerra bacteriológica ha convertido a la mayoría de la humanidad en vampiros/infectados/no muertos. La primera traslación a la pantalla sería “El último hombre sobre la Tierra” (Ubaldo Ragona, 1964), con el propio Matheson colaborando en el guion ─bajo el seudónimo de Logan Swanson, fruto de su descontento con los cambios introducidos─ y Vincent Price en el papel principal; en 1971 llegaría “El último hombre… vivo”, dirigida por Boris Sagal y protagonizada por Charlton Heston sin demasiada fidelidad al texto original. Por último, Will Smith se metería en la piel de Neville en “Soy leyenda” (2007), con Francis Lawrence tras las cámaras en una producción estética y palomitera, típica de los grandes estudios. Tres títulos entretenidos pero bastante inferiores a su referente escrito.   

La Tetralogía Templaria. Saga fundamental a cargo del gran Amando de Ossorio, que a lo largo de cuatro películas configuró las siluetas de los personajes más importantes del nacimiento del género patrio moderno junto al doctor Orloff de Jesús Franco (1961) y el Waldemar Daninsky de Paul Naschy (1968). En 1972 se estrena “La noche del terror ciego”, carta de presentación de los monjes guerreros zombi que vuelven de la muerte tras ser ejecutados por herejes en tiempos medievales; fue un éxito considerable gracias a su impacto visual y la buena mano del cineasta, lo que posibilitó el regreso de los espectros a la gran pantalla un año más tarde con “El ataque de los muertos sin ojos” (1973), en la que los templarios buscaban venganza en los descendientes de quienes acabaron con sus vidas siglos atrás. Más sangre, más potencia, más coraje, la mejor entrega del serial. “El buque maldito” (1974) trasladó la acción a alta mar, en una película de atmósfera irreal y ritmo farragoso financiada por una productora alemana en la que lo más destacable es la muerte de una jovencísima Bárbara Rey; y por último, “La noche de las gaviotas”  (1975), una especie de Innsmouth a la gallega. Entre Bécquer, Lovecraft, Romero, destapes, críticas veladas y folclores propios y ajenos, un pack definitivamente imprescindible para comprender los orígenes de nuestro horror, que es el de todos.

El alucinante mundo de Norman

Un poco de animación. “La novia cadáver” (Tim Burton y Mike Johnson, 2005). Victor (voz de Johnny Depp en la versión original) y Victoria (Emily Watson) están a punto de casarse, pero el muchacho ensaya por error con un dedo esquelético y acaba en el inframundo compartiendo altar con el personaje del título, que toma el registro vocal de Helena Bonham Carter. Un simpático cuento victoriano cien por cien burtoniano, en el que lo más curioso del asunto es que la tierra de los muertos es bastante más alegre que la de los vivos. “El alucinante mundo de Norman” (Chris Butler y Sam Fell, 2012). Fabuloso homenaje al cine de terror de siempre en el que el pequeño Norman (voz de Kodi Smit-McPhee) aprende las ventajas de ser diferente para salvar la situación cuando los muertos regresan de la tumba y amenazan el pequeño pueblo en el que vive. Una joyita stop-motion fruto del esfuerzo de los chicos del estudio Laika Entertainment, con uno de cuyos responsables, Travis Knight, tuvimos la oportunidad de charlar durante una visita a Madrid.

Thriller

“Thriller”. No podemos desaprovechar la oportunidad de cerrar este listado con el vídeo musical más famoso de todos los tiempos, en el que Michael Jackson ─que impulsó el rodaje alucinado por el trabajo de FX de Rick Baker en “Un hombre lobo americano en Londres”─ se dejaba llevar por las delicias de la zombificación en una coreografía progresivamente más icónica con el paso de los años. Dirigido por John Landis en 1982 y estrenado un año más tarde, su estructura asemeja más la de un cortometraje que la de un video musical al uso, con una pareja (Jackson y Ola Ray) coqueteando en su paseo por un bosque en mitad de la noche. La luna llena transforma al muchacho en lobo… pero sólo es una película que ambos están viendo en el cine. De vuelta a casa un halo de niebla les envuelve, y él muta en muerto viviente. El baile siguiente es ya historia del pop, y las carcajadas finales de Vincent Price son ya historia del entertainment en general.

En las imágenes: “Braindead” © 1992 WingNut Films, New Zealand Film Commission y Avalon/NFU Studios. “La noche de los muertos vivientes” © 1968 Imagen Ten, Laurel Group, Market Square Prods. y Off Color Films. “Zombi” © 1978 Laurel Group. “El día de los muertos” © 1985 UFDC, Laurel Entertainment Onc., Dead Films Inc. y Laurel-Day Inc. “Yo anduve con un zombie” © 1943 RKO Radio Pictures. “La legión de los hombres sin alma” © 1932 Edward Halperin Prods. y Victor Halperin Prods. “El regreso de los muertos vivientes” © 1985 Hemdale Film, Fox Films Ltd. y Cinema 84. “No profanar el sueño de los muertos” © 1974 Star Films S.A. y Flaminia Produzioni Cinematografiche. “Demons” © 1985 DACFILM Rome. “Zombies party” © 2004 Universal Pictures, Studio Canal, Working Title Films, WT2 Prods., Big Talk Prods., Inside Track 2, FilmFour y De Wolfe Music. “Re-Animator” © 1985 Empire Pictures y Re-Animator Prods. “28 días después…” © 2002 DNA Films y British Film Council. “La serpiente y el arcoíris” © 1988 Universal Pictures.  “Amanecer de los muertos” © 2004 Strike Entertainment, New Amsterdam Entertainment, Metropolitan Filmexport y Toho-Towa. “Nueva York bajo el terror de los zombies” © 1979 Variety Film Prod.“Mi novia es un zombi” © 1994 Audifilm, Urania Film, K.G. Prods., Canal+, Silvio Berlusconi Communications, Bibo Prods. y Fonds Eurimages du Conseil de l´Europe. “La plaga de los zombies” © 1966 Hammer Films Prods. y Seven Arts Prods. “La horda” © 2009 Capture the Flag Films, Le Pacte, Coficup, Canal+ y CinéCinéma. “[Rec]” © 2007 Castelao Prods., Filmax, TVE, Canal+ España, ICAA, ICO, ICF e ICIC. “Mutants” © 2009 Sombrero Films, Sombrero Prods., Région Picardie, CNC, Canal+, CinéCinéma, TPS Star, Cofinova 4 y Cofinova 5. “Planet terror” © 2007 Dimension Films, Troublemaker Studios, Rodriguez International Pictures y The Weinstein Company. “Bienvenidos a Zombieland” © 2009 Columbia Pictures, Relativity Media y Pariah. “Zombis nazis” © 2009 Euforia Film, Barentsfilm AS, FilmCamp, Miho Film, NOR, Yellow Bastard Prod. y Zwart Arbeid. “Zombi holocausto” © 1980 Flora Film, Fulvia Film, Gico Cinematografica S.r.l. y Aquarius Prods. “Lifeforce” © 1985 Golan-Globus Prods., Easedram Limited y London-Cannon Films. “Zeder” © 1983 A.M.A. Film y Radiotelevisione Italiana. “El terror llama a su puerta” © 1986 TriStar Pictures y Delphi V Prods. “Children shouldn´t play with dead things” © 1973 Geneni Film Distributors. “Pontypool” © 2008 Ponty Up Pictures y Shadow Shows. “El ejército de las tinieblas” © 1992 Dino De Laurentiis Company, Renaissance Pictures y Universal Pictures. “Redneck zombies” © 1990 Full Moon Pictures y TWE. Todos los derechos reservados. “Creepshow” © 1982 Creepshow Films Inc., Laurel Entertainment Inc., Laurel-Show Inc. y Warner Bros. Pictures. “La resurrección de los muertos” © 2004 Haut et Court, France 3 Cinéma, Gimages Développement, Canal+, CNC, Gimages 6, Région Ile-de-France y Région Centre. “Juan de los muertos” © 2011 La Zanfoña Prods. y Producciones de la 5ta Avenida. “La tierra de los muertos vivientes” © 2005 Universal Pictures, Atmosphere Entertainment, Exception Wild Bunch y Romero-Grunwald Prods. “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes” © 1980 Dania Film, Medusa Distribuzione y National Cinematografica. “La invasión de los muertos” © 1973 Azteca Films, Producciones Nova y Productora Fílmica Real. “Dead set” © 2008 Zeppotron. “Resident evil” © 2002 Constantin Film Produktion, Davis-Films, Impact Pictures y New Legacy. “El último hombre… vivo” © 1971 Warner Bros. Pictures y Walter Seltzer Prods. Inc. “La noche del terror ciego” © Interfilme y Plata Films S.A. “El alucinante mundo de Norman” © 2012 Laika Entertainment. “Thriller” © 1983 Optimum Prods. Todos los derechos reservados. 

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22 - edier cardenas - 5:17 - 09.01.15

El regreso de los muertos vivientes empieza con la liberación del trioxin contenido en un barril militar con un muerto dentro, la pelicula que muestra el origen de este gas no he podido encontrarla en la red,estaría muy agradecido si alguien la conoce o puede facilitar la descarga.



21 - Silvana - 0:47 - 03.12.14

El mejor george romero



20 - El Cinéfago - 22:52 - 02.12.14

Encumbrar Resident Evil como la mejor peli de zombis es tener muy poca idea por el género, y decir que Planet terror o La tierra de los muertos vivientes son basura es tener muy poco gusto y pasión por este subgénero. O más bien no es cuestión de gustos, sino sentido común. Ah y aprendan a escribir, por favor



19 - cesar - 19:58 - 16.08.14

y Guerra Mundial Zeta ? :v



18 - Anonymous - 19:22 - 13.05.14

pero que resident evil, alie es empecinada callate que para mi y millones de gente en el mundo es la mejor peliula de zombies in the world nene en el mundo laro ademas the walking dea.



17 - monagas - 23:09 - 27.03.14

De vería haber más películas de terror



16 - MT - 3:59 - 12.02.14

hahaha si esta, ni la vi Puffs



15 - MT - 3:16 - 12.02.14

Resident evil es basura, solo la primera es buena, que bueno que no esta en la lista



14 - Momo - 2:47 - 31.01.14

Resident evil es una de las mejores peliculas de muertos vivos o zombies ( como quieran llamarlo) hablo de las primeras películas lanzadas de toda la zaga; después se fueron al carajo queriendo adaptar algunos gráficos del juego a la película, me refiero a las últimas. Dejando eso de lado tiene una buena trama acción, terror y suspenso que más se puede pedir en una película de su genero.



13 - Ze - 23:41 - 11.12.13

Hola amigos busco el nombre de una película en la cual están los malos de verdad que son zombis que muerden a otros zombis y no la recuerdo, alguien me puede ayudar??????



12 - alejandro reyes - 7:08 - 18.11.13

vi en el cine estando de paseo por la ciudad de salta cap- una pelicula que se trataba de zombies me acuerdo que la filmacion se trataba en una fabrica vieja y que yegavan un grupo de soldados tipo elite para terminar con la profanacion,que al final murieron todos los personajes, creo que fue año 1981 o 1982.



11 - emily - 19:30 - 10.11.13

estas imágenes estan de padre me gustan mucho me encanta la película de planeta terros vean la pelicula



10 - anderson ramirez - 22:31 - 25.10.13

Como se llama la pelicula de resident evil q no se



9 - Huy - 4:59 - 17.10.13

bueno a la hora de juzgar,,, cada uno saldra en defensa de lo suyo… pero en fin, buena referencia de pelis zombies, y aunque ni soy teen, ni palomitero,,, pelis como resident evil, soy leyenda, y similares, han obtenido reconocimiento sera por algo.



8 - Dani - 9:34 - 14.10.13

Buenas, fantastica recopilacion de peliculas del genero. Solo me ha molestado un poco que hayais tachado las pelis de resident evil como malas cuando hay otras mucho pero mucho peores que habeis colgado y sin embargo para vosotros son mejores… pero me ha gustado mucho la informacion sobre cada peli, el año y su comparacion con las peliculas del mismo tiempo, las influencias e incluso me habeis desvelado datos bastante interesantes qe desconocia. buen post. falta actualizarlo un poco. saludo!



7 - max - 16:16 - 03.09.13

buen aporte historico, gracias



6 - unoquepasa - 14:38 - 24.08.13

Gracias. Muy buena recopilacion



5 - Para Rilo - 12:51 - 02.08.13

Aprende a escribir y a respetar los gustos de los demas. se escribe DEBIO no De Vio. Torpe



4 - rilo - 7:47 - 25.07.13

la horda es muy muy buena película, el amanecer de los muertos también lo es,28 días después , sublime, pero esta lista tiene muchas películas que son basura , ami parecer claro , como resident evil, la tierra de los muertos vivientes o planet terror jaja a se me olvidava zombieland que asco los zombies y la comedia es algo que jamas se de vio mezclar, pero ya no hay nada que hacer .saludos =)



3 - xavi - 19:40 - 18.04.13

Resident Evil e una de las mejores sagas de acción/cine fantástico que conozco..y yo no soy “publico tenn” ni soporto las palomitas en el cine. Ya se sabe sobre gustos…



2 - ignotus - 3:14 - 18.04.13

Estoy de acuerdo con ryoga “El amanecer de los muertos” de Zack snyder me gustó bastante y las de Resident Evil solo vi la primera, la única buena.



1 - ryoga - 12:01 - 17.04.13

Sin duda George A. Romero es el Amo del género, aunque Zack snyder hizo un gran trabajo en el remake de una de sus peliculas (Zombie), Resident Evil creo que empezó bien, pero ha ido en decadencia, hasta llegar a lo que hicieron en la quinta parte que no se ni como llamarlo…



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