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52ª Seminci. Crónica del jueves 1

Cine asiático

52ª Seminci. Crónica del jueves 1

El nuevo día ha dejado atrás la amargura y sordidez que el miércoles trasmitiera el austriaco Jakob M. Erwa. Afortunadamente, Hou Hsiao Hsien nos tenía reservado un rayo de luz y esperanza con “Le voyage du ballon rouge”, también presente en el pasado Festival de Cannes —hasta seis filmes se ha traído desde allá Juan Carlos Frugone a la Sección Oficial—. Deliciosa película sobre la vida cotidiana y sus nimios detalles, que pasa sin chirriar de la fantasía e ingenuidad infantiles a la estresante realidad de los adultos. Miradas llena de sensibilidad y poesía de una cámara que no tiene prisa para acompañar a un niño por las calles de París en compañía de su cuidadora o de un globo rojo —homenaje a Albert Lamorisse tras 50 años de su obra maestra—, o en contemplar a su ocupada madre dando voz a sus marionetas chinas. Excelente interpretación de Juliette Binoche, pero esto no es ya ninguna sorpresa. Siendo una propuesta minoritaria por su ausencia de “historia”, la cinta hubiera ganado si acortara su metraje, pues no se habrían perdido ninguna de sus placenteras sensaciones y tampoco hubiera llegado a hartar su repetición de situaciones.

Después nos dimos un paseo por Cantabria. Teníamos por guía turístico a Mario Camus, y por recorrido el que trazaba su película “El Prado de las Estrellas”. Varias historias variopintas y entrelazadas, y personajes muy humanos que tratan de no renunciar a ilusiones y proyectos que les abran horizontes. Una historia muy pegada al terreno de su adorada tierra, descompensada en sus tramas, y con diálogos tan cuidados como artificiales en su excesiva literalidad, con tomas del ciclista en la carretera que rompen el ritmo narrativo y que sólo se justifican por su afán de mostrar bellos parajes, con alegatos ecologistas frente a la especulación inmobiliaria… En todo se respira su apego a la Cantabria rural y tradicional, y eso es precisamente lo que le traiciona al caer en la complacencia. La trama sentimental es la que peor funciona pues le falta emoción y ternura, mientras que la de la anciana y el personaje de Álvaro de Luna acaba siendo la que mejor conecta con el espectador, también por el buen trabajo del actor y de Mari González. No llega a satisfacer esta nueva película de Camus, por la irregularidad comentada y la falta de ritmo, por la frialdad y despego que provoca.

Fuera de concurso estaba «Lo bueno de llorar», la nueva obra de Matías Bize, hijo predilecto de la Seminci-Frugone pues en este tiempo se han proyectado sus tres films. De manera insistente, el chileno vuelve sobre una historia de pareja, con las mentiras e infidelidades que se esconden tras la relación. Una larga noche de paseo por Barcelona para trasmitir dudas, deseos, miedos… todo entre discusiones y justificaciones. Una trama mínima que esconde una gran dosis de pesimismo sobre la duración del amor y sobre la condición humana. Y en la sección Punto de encuentro hemos podido ver una entretenida película de cuidada factura audiovisual, “Nevando voy”, de las jóvenes directoras Candela Figueira y Maitena Muruzábal. Una oxigenante historia sobre cómo el trabajo —en un taller de embalaje de cadenas de coche para la nieve— puede trasformarse en un juego si entre los compañeros reina el buen humor y la amistad, aunque sus cuatro protagonistas nunca lo tienen tan claro ni tan fácil como aquí se dice. La cinta tuvo muchos aplausos y la gente salió contenta de la sala, aunque ciertamente había caídas de ritmo en el guión y cierta artificiosidad en la puesta en escena y en las interpretaciones, defectos excusables en una ópera prima.

En las imágenes: Detalle de una creatividad promocional de «Le voyage du ballon rouge» © 2007 Notro Films. Todos los derechos reservados. Mari González y Álvaro de Luna en «El Prado de las Estrellas» © 2007 Manga Films. Todos los derechos reservados.

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