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52ª Seminci. Introducción (I): Momentos de marejada

Cine europeo

52ª Seminci. Introducción (I): Momentos de marejada

«A la tercera va la vencida», dicen los más optimistas, mientras que otros —los que siempre buscan cadáveres, y a quienes les gusta la crisis permanente— se apuntan a eso de que «no hay dos sin tres». A partir del próximo 26 de octubre veremos dónde se halla la sabiduría del refranero, pues entonces se levantará el telón de la 52ª edición de la Seminci, tercera bajo la batuta de Juan Carlos Frugone. La de las Bodas de Oro se había echado encima cuando el nuevo director llevaba sólo unos meses en el cargo y con la sombra de un Fernando Lara que tenía ya bien atado todo lo relativo a las conmemoraciones —a la postre lo más destacado—; la del pasado año acabó siendo demasiado floja en su Sección Oficial, al margen de alguna deficiencia en la organización y demás apuestas innovadoras. También es cierto que, desde su llegada al cargo, Frugone había reclamado un director ejecutivo o gestor que le descargase de algunas tareas, algo que en esta edición ha conseguido: una empresa de servicios (!) se ocupará de dicho cometido; veremos si ayuda o aumenta la descoordinación y la dejación de responsabilidades.

En este “periodo post-Lara”, las críticas también le han llovido por haber sufrido una pérdida de lugar e identidad en el circuito de festivales. Por momentos, parece que el de Gijón se desmarca con un cine más arriesgado que catapulte a nuevos autores, que el de Sevilla —quizá por su mayor presupuesto— está atrayendo con más fuerza a directores consagrados del cine europeo a la vez que le pisa el calendario (lo mismo que el recientemente creado Festival de Roma), o que incluso el de Las Palmas amenaza con adelantarle por la derecha. Es tanta la proliferación de festivales que nacen con una vocación definida, que el de Valladolid corre el riesgo de quedar arrinconado y olvidado en su desorientación, y quizá esté clamando por una mejor definición de su tradicional “perfil comprometido” o de su pretendida “vocación generalista”. En esa tesitura, está sufriendo los vaivenes típicos de quien busca el difícil equilibrio entre directores consagrados y jóvenes talentos que descubrir, y hasta ahora parecía virar hacia un cine sudamericano que no siempre alcanza la altura que a la Seminci se le supone.

La muerte de Ingmar Bergman en verano ha convertido en necesidad lo que hubiera sido un placer desde hace año: rendirle un homenaje en la Seminci, puerta de entrada en España de su cine y escaparate de muchas de sus películas en las primeras ediciones de lo que se llamaba Semana de Cine Religioso y Valores Humanos. Por eso, la actual edición acogerá la proyección de la película inédita “Bergman island” de Marie Nyreröd. Mejor tarde que nunca. Otras proyecciones especiales serán las películas “Crin-blanc” y “Le ballon rouge” del francés Albert Lamorisse, y la ópera prima “Sábado” del nuevo niño mimado de la Seminci, Matías Bize.

En las imágenes: Cartel de la 52ª edición de la Seminci © 2007 Seminci. Todos los derechos reservados. Ingmar Bergman en “Bergman island” © 2004 SVT. Todos los derechos reservados.

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