53ª Seminci. Crónica del jueves 30: Luces argentinas y sombras nórdicas

Escrito por el 31.10.08 a las 7:25
Archivado en: Seminci

seminci53-logo6.jpgTeniendo aún fresca la proyección de “Metrópolis” de la noche anterior, el jueves dimos un paseo por tierras argentinas para conocer un poco más a sus gentes y descubrir su gusto por las cosas pequeñas. Como no podía ser de otro modo, nuestro primer guía fue Carlos Sorin con “La ventana”, una película íntima y minimalista en la que asistíamos al último día de vida de don Antonio, un anciano que se recupera de un infarto en su casa de campo y que espera la llegada de su hijo desde Europa. Como en el resto de su filmografía, la historia es pequeña y no va más allá de esos preparativos, con solo una escapada por los alrededores para añadir cierto dramatismo. Pero en el cine de Sorin lo importante no es eso, sino recoger los momentos de vida interior de sus personajes, hacerlo con una asombrosa sencillez formal que transmite las menudencias cotidianas o que sabe percibir el paso del tiempo. Como dijo en la rueda de prensa, le interesa «capturar la verdad de sus personajes para, con sutileza y con todos los matices posibles, conmover al espectador con reacciones muy humanas». Quizá por eso su diseño de producción contiene numerosos detalles que dan verosimilitud a las escenas, y también por eso quiso que el actor, Antonio Larreta, y el personaje fueran escritores, «porque ellos tienen una forma particular de decir las cosas».

cronica30-sorin.jpg
 
“La ventana” es una cinta sobre la vida más que sobre la muerte, inspirada en un cuento que recogía el último día de Antón Chéjov y también en la necesidad personal del director ante el fallecimiento de su padre. Nos dijo que, escribiendo el guión, se percató de «estar casi haciendo un remake de “Fresas salvajes”», película que había supuesto su despertar al cine adulto y que no veía desde hacía cuarenta años. Efectivamente, su film recoge esa contemplación de la vida cuando se extingue y el retorno a la infancia –memorable inicio y clausura de la cinta– y también se aprecia la misma distancia del anciano respecto a su hijo y nuera que en la obra de Ingmar Bergman, pero la sensibilidad es otra y aquí está trufada de una «mirada humorística que debe salir natural, porque quería que el espectador respirase y tuviera cierta sonrisa al verla», comentó Sorin. La sensibilidad y delicadeza que el rostro de Antonio transmite sólo es comparable a la mirada de una cámara “esencial” que recoge la luz decadente del día, el soplar del viento en la naturaleza o el tic-tac de un reloj que no para: la imagen y el propio cine son por eso protagonistas de este “ejercicio de estilo” –así lo llamó el director aludiendo al cine de Alexander Sokurov en el que se miraba–, queriendo dar con este trabajo un giro en su filmografía. Sin duda, estamos ante una historia dura pero bella y tierna, ejemplar en la depuración formal y que captura el tiempo y los sentimientos de manera sutil, poco narrativa y muy interior. Con un presupuesto inferior al medio millón de euros, es una apuesta por el cine de autor de calidad y profundamente humano. Si se llevase algún premio, sin duda sería merecido porque estamos ante una película exquisita.

cronica30-frasco.jpg

No abandonamos el interior del país ni tampoco las historias mínimas, porque Alberto Lecchi nos tenía preparada una comedia agridulce titulada “El frasco”. Sin embargo, aquí no podemos hablar de sencillez narrativa sino más bien de simplicidad y previsibilidad del guión, de errores de casting y de una fallida e inverosímil historia de amor que nunca se adentra en sus personajes. El frasco es el objeto rocambolesco que une los destinos de Pérez –“el mudo” porque sólo dice monosílabos– y Romina: él es un conductor de autobuses de línea un tanto retraído, torpe y de pocas luces, mientras que ella es maestra y vive deprimida y sola en el mundo; ambos tienen un pasado enigmático que les ha marcado y que precisa una cura urgente de autoestima y afecto. Ninguna novedad en la trama ni en el tratamiento, con personajes muy forzados y entre los que apenas hay empatía a pesar de su desgraciada vida: los esfuerzos de Darío Grandinetti no dan vida a esa marioneta envarada que es Pérez, y tampoco el dolor de Leticia Brédice aparece más allá del tópico de “un alma peleada con el mundo”. Una cinta bienintencionada que puede despertar alguna sonrisa –quizá risa– fácil pero que se repite hasta lo increíble y que anuncia a cada paso los derroteros de la siguiente secuencia. Si en Sorin encontrábamos verdad en sus personajes y situaciones, eso es precisamente lo que aquí falta y que provoca que la propuesta se reduzca a un conflicto artificioso de equívocos y complejos superficiales.

cronica30-frygtelig.jpg

La última cita del día con la Sección Oficial la teníamos de nuevo con los daneses –tercera película–, pues Henrik Ruben Genz nos presentaba un thriller muy negro y áspero, “Frygtelig lykkelig” (“Terriblemente feliz”). Robert, un joven policía de Copenhague, es destinado a una pequeña localidad fronteriza en la que todo se sabe y donde están acostumbrados a resolver los problemas entre los mismos vecinos, sin que interfiera la autoridad. Adaptarse o morir es el dilema que se le presenta a Robert conforme se va implicando emocionalmente en la vida del pueblo, entre los misterios y silencios de sus peculiares habitantes y la peligrosa proposición de Ingerlise, una mujer maltratada por su marido. Muy bien armada en un guión con muchos giros –algunos un tanto forzados para cuadrar el puzle argumental–, una ambientación con atmósferas cerradas que no dejan respirar a sus personajes ni al público, y una tragedia existencial combinada con un humor negro que recuerda a los hermanos Coen, acaban llevando a sus protagonistas a revolcarse en la ciénaga de la corrupción y seguir jugando a las cartas. Un panorama tristísimo que deja helado a un espectador que ve negro el futuro de esa niña paseando por las calles el cochecito con su muñeca o que mira esos descampados interminables en los que la soledad a todos engulle. Algunos excesos en su voluntad de generar suspense y misterio con angulaciones de cámara o el uso de la banda sonora de manera muy subrayada, pero ha sido una sorpresa y tuvo bastantes aplausos entre la crítica.

En las imágenes: Arriba, Carlos Sorin durante la rueda de prensa de “La ventana”. En el medio, momento de la rueda de prensa de “El frasco” © 2008 Seminci. Todos los derechos reservados. Abajo, fotograma de “Frygtelig lykkelig” © 2008 Fine & Mellow Productions. Todos los derechos reservados.

Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrará)



2 - LaButaca.net » Opinión de cine - 15:55 - 21.04.09

“El frasco”: Amor en formol para sufridores…

De vez en cuando, uno se encuentra con una película en la que todo parece empujar a salir del cine y olvidarse cuanto antes de lo visto, porque ni la historia convence ni los personajes reflejan autenticidad. Es lo que sucede en esta comedia romántic…



1 - LaButaca.net » Noticias de cine - 7:52 - 01.11.08

53ª Seminci. Balance y favoritas para los premios…

Una vez vistas todas las películas de esta 53ª edición de la Seminci, puede haber llegado el momento de sacar unas conclusiones y hacer un pequeño pronóstico de lo que el palmarés nos puede dejar. Como ya se ha dicho en el artículo previo y en l…



1

 
Novedades Secciones Enlaces Facebook     Twitter     Instagram                   
Destacado:  OSCARS 2018: Nominaciones por películas

© LABUTACA.NET - C/ Orba, 12, 8 - 46910 Benetússer, Valencia, España - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducción de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.