Aaron Sorkin, guionista de “La red social”: «La privacidad está dejando de ser algo valioso»

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“La red social” es ya una de las grandes favoritas para la próxima edición de los Oscar®. Y en parte se debe al potentísimo guión de Aaron Sorkin, que firma aquí uno de sus mejores trabajos. El creador de ese clásico de la pequeña pantalla que es “El ala oeste de la Casa Blanca” ha pasado por Madrid dentro de la gira promocional de la película, así que no podíamos dejar pasar la oportunidad de charlar un rato con él.

Todo un lujo, sentarse a conversar con alguien que se muestra tan sagaz e inteligente como educado y simpático ya desde las presentaciones previas a la entrevista. «Disculpa que no hable español», bromea nada más entrar en la habitación del hotel. «Pensé que la Guerra Fría no terminaría nunca, y que no sería necesario aprender otro idioma».

Buena parte de la potencia de la película proviene de los diálogos. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación respecto del libro en ese aspecto?
En el libro hay más bien poco diálogo, es cierto. Lo único que no es de mi invención son las frases iniciales que se escuchan en off, las saqué directamente del blog de Mark Zuckerberg para acompañar la secuencia en la que está hackeando y bebiendo en su habitación. Todo ese material está calcado palabra por palabra, ligeramente recortado. Pero te aseguro que nada de lo que corté cambia la percepción del personaje y su contexto.

¿Qué parte de la personalidad de Zuckerberg has buscado potenciar más?
Te diré cómo trabajo: parto de una serie de hechos; en este caso, muchos de ellos se contradecían, como siempre sucede en una demanda. Yo intento hablar con toda la gente que pueda que tuviera relación con los implicados, estuvieran o no implicados en la propia demanda. Y entonces voy de un hecho a otro, tratando de conectarlos de modo que resulte una historia coherente. Esta es una historia de no ficción, pero hay que tener en cuenta que la gente, en la vida real, no recita diálogos, no es un teatro, y la propia vida no transcurre como una secuencia cinematográfica. Eso es lo que hace un guionista, lograr la veracidad necesaria. Sugiero que cada vez que veas una película que comienza con el rótulo “Basado en una historia real” te la plantees como un cuadro, no como una fotografía.

¿Ha cambiado tu visión y opinión sobre Facebook? Si es que tenías alguna…
No sabía apenas nada de Facebook cuando empecé a trabajar en este proyecto, no tenía una percepción sobre ello. Conocía su existencia, pero igual que conozco la existencia del carburador en un coche; si abro el motor, ni siquiera sé dónde está. No me interesaba Facebook en sí, sino lo que rodeó su creación, que no es ni más ni menos que la historia más antigua del mundo. Don Quijote no es una historia sobre molinos, no sé si entiendes lo que quiero decir.

Sí, claro, pero ¿cuál es tu opinión sobre esta red social?
Te daré mi opinión si me prometes que dejarás claro que es irrelevante en relación a la película y sus valores como entretenimiento cinematográfico. No tiene más importancia que mi opinión sobre el brócoli. Pareces un buen tipo, así que confiaré en ti.

Está bien.
Lo cierto es que me preocupa que esta herramienta, que nació con la idea de interconectarnos a todos, nos esté separando. Permite que la gente se socialice a solas, en sus habitaciones. Presentamos sólo lo que queremos que se vea, como una especie de interpretación de nosotros mismos. Publicas algo, no sabes quién lo lee, pero sabes que será mucha gente. Tratas de escribir algo divertido, gracioso, interesante; es curioso, porque es lo que hago yo en mi trabajo. A mí me encantaría que la gente pensara que soy tan rápido, listo y encantador como mis personajes, así que entiendo el deseo de querer comunicarse de esa manera. Pero no es sincero, es una falta de humanidad. Y yo soy pro-humano.

Al hilo de lo que dices, no se puede negar la influencia de Facebook en la misma manera de escribir de las personas.
Por supuesto. (En ese momento, Sorkin escribe en una hoja de papel “I love you” y “I luv yu” [“Te quiero” y “T kiero”], y me lo muestra). Nadie quiere tomarse su tiempo en escribir todas las letras de las expresiones. Es como en el colegio, cuando eres pequeño. ¡No hagáis eso, esforzaos un poco! Lo siguiente podría ser entregar a nuestra pareja un dibujo de un diamante en vez de un diamante real en nuestro aniversario. Afecta, desde luego. Estamos disminuyendo nuestra capacidad comunicativa, somos cada vez más narcisistas subrayando los detalles más insignificantes de nuestra vida como si fuesen acontecimientos muy importantes, como el nacimiento de un hijo, o algo así. Hemos decidido que la privacidad no es algo valioso, algo que proteger. Vemos a los adolescentes de nueve, diez, doce años, luchando para ver quién es más público en su vida privada. Siento sonar como un carca, pero tengo una hija de nueve años, y estoy aterrado.

Seguro que ella también tiene su propio perfil de Facebook.
¡Aún no! Se lo permitiré cuando tenga trece años, pero lo primero que tendrá que hacer será agregarme a mí para que lo controle todo.

Hablando de este tema, en Estados Unidos se acusa en algunos lugares a “La red social” de ser una película hecha por personas mayores que ni siquiera utilizan Facebook.
Bueno, cuando se empezó a mover el proyecto me abrí un perfil durante un par de años, mientras desarrollaba el guión. Pero la película no es una bofetada a Facebook, ni mucho menos. Esa es su opinión. La película no toma ninguna postura a ese respecto, trata de una demanda, no de una aplicación de software. No decimos si es malo o bueno. Pero ya sabes, habla con diez personas, y cada una tendrá su opinión diferente. Lógico.

Y en algunos medios se habla de “La red social” como el “Ciudadano Kane” de nuestro tiempo.
En Estados Unidos, “Ciudadano Kane” es lo más grande que hay. Está en otra galaxia; lo nombras y un rayo te destruye automáticamente.

Se trata mucho también el tema de la creación y la destrucción, es una cuestión muy interesante para un guionista.
En efecto. Aquí tenemos gente muy brillante volcada en la construcción de algo. Y cuando se construye algo, sea lo que sea, en parte hay que destruir lo que había antes. Es fascinante desarrollar esas relaciones, todo lo que lleva a algo nuevo. Siempre queda algo atrás.

En las imágenes: En la primera, Aaron Sorkin, en un momento del rodaje de la película © 2010 Columbia Pictures, Relativity Media, Michael De Luca Productions, Scott Rudin Productions y Trigger Street Productions. Foto por Merrick Morton. Todos los derechos reservados. En la segunda, cubierta de “The accidental billionaires”, novela de Ben Mezrich en que se basa la película © 2009 Doubleday. Todos los derechos reservados. En la tercera, fotograma de “La red social” © 2010 Columbia Pictures, Relativity Media, Michael De Luca Productions, Scott Rudin Productions y Trigger Street Productions. Todos los derechos reservados.

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1 - Joaquín R. Fernández - 2:10 - 14.10.10

Es increíble que Aaron Sorkin escribiera cada uno de los guiones de la fabulosa serie de televisión “El Ala Oeste de la Casa Blanca”. Sólo por eso merece todo tipo de elogios.



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