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Ari Folman baila un «Vals con Bashir»

Animación

Ari Folman baila un «Vals con Bashir»

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Esta mañana se ha presentado en Madrid uno de los grandes triunfos del cine de animación de los últimos años, la multipremiada “Vals con Bashir”, de la mano de su director, el israelí Ari Folman, quien, a pesar de hacer gala de una agradable simpatía y profesionalidad a la hora de atender a los abundantes medios asistentes, no ha podido disimular su agotamiento. «Llevo nueve meses de promoción ininterrumpida, con más de seiscientas entrevistas concedidas. Estoy realmente feliz, porque hoy finalizo todo este proceso». Y tras unos instantes de reflexión, ha rematado: «bueno, no si nos conceden el Oscar®, claroopta al galardón en la categoría de Mejor Película Extranjera, tras llevarse el Globo de Oro®─. Pero sería un buen motivo». La película narra sus propias experiencias en la guerra del Líbano a principios de la década de los ochenta, de lo que se deduce que ha sido una manera de enfrentarse a sus demonios. «Cuando llegué a los cuarenta ─hace ahora un lustro─ tomé la decisión de abandonar la reserva del ejército (hay que recordar que, en Israel, tras tres años de servicio militar obligatorio se han de cumplir dos semanas anuales hasta cumplir cincuenta años), e investigué cómo podía lograrlo. Es cierto que tampoco hacía gran cosa, básicamente escribir guiones de un minuto que se programaban en televisión, del tipo “Cómo defenderse de un ataque atómico iraní”».

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«La solución era someterme a un experimento psicológico ─ha proseguido─, ocho sesiones charlando sobre mis recuerdos durante el servicio. Me di cuenta de que era la primera vez que hablaba de mis experiencias en el Líbano. Entonces comencé a comentar esta cuestión a mis amigos y familiares, y me percaté de que había muchísima gente que no se refería a esta guerra, que no se consideraba en absoluto heroica. Personalmente tenía muchos agujeros y pérdidas de memoria de aquellos acontecimientos, y necesitaba llenarlos. Ese es el germen del film». Estamos ante el primer documental animado de la historia del séptimo arte, algo que a Folman le supuso no pocos problemas a la hora de conseguir financiación: «si lo llego a saber, no lo habría vendido así. No conseguía el dinero ni de fondos ni de inversores, porque me decían que eran cosas diferentes, que no encajaban. Es tremendamente difícil intentar que se apueste por algo nuevo». Sin embargo, curiosamente, dos fondos gubernamentales de su país han aportado buena parte de lo que ha costado la cinta. «Creo que así demuestran que Israel en una nación tolerante con las voces críticas ─ha sostenido─. Me ha sorprendido el éxito que hemos tenido en todo el espectro político. Pero también es una forma de demostrar al mundo que quienes provocaron aquella matanza fueron los falangistas cristianos libaneses, no nuestro ejército». Eso sí, todo es cuestión de puntos de vista, y en Líbano, aunque la respuesta también ha sido positiva, se ha acusado al proyecto de exculpar en buena medida a los israelíes.

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Los motivos que han llevado al cineasta a escoger la animación han sido expuestos medio en broma con una anécdota realmente curiosa: «hace tiempo vi en televisión una entrevista al capitán de mi equipo de fútbol favorito. Le preguntaron por qué salía con tantas top models. Y respondió que lo hacía simplemente porque podía. Por eso he usado la animación, porque yo también podía». En un tono más serio, se ha referido a «la libertad que otorga a la hora de representar los momentos más oníricos, casi surrealistas, de los sueños que atormentan a los soldados. Es la mejor manera de plasmar todo lo que oculta nuestra imaginación, elemento que en imagen real no habría sido posible representar». La técnica utilizada combina animación tradicional ─«tan sólo un diez por ciento, porque eleva muchísimo los costes»─ ha confesado, el 3D y la animación flash, más propia de Internet ─en España tenemos una pequeña experiencia al respecto─. «Primero grabamos el sonido en un estudio de doblaje, y también recreamos dramáticamente las escenas. A partir de todo esto hicimos un pequeño montaje, sólo como referencia. Posteriormente preparamos el stoyboard y el videoboard en el ordenador, con lo que conseguimos un primer paso muy básico. Y a partir de ahí, metimos flash, tres dimensiones…». Eso sí, los estremecedores instantes finales son muy, pero que muy reales, respondiendo a una decisión ideológica del realizador: «es la mejor manera de que la gente sepa que aquello ocurrió, que murieron miles de inocentes. Si consigo que alguien llegue a casa y busque en Google lo que sucedió, todo esto habrá valido la pena».

En la imágenes: Ari Folman, durante el photocall y la rueda de prensa © 2009 LaButaca.net. Fotos por Ralf Pascual. Todos los derechos reservados.    

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