Belén Rueda y Lluís Homar, protagonistas de “Los ojos de Julia”: «Como espectadores, somos tremendamente miedosos»

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“Los ojos de Julia”, que llega a nuestros cines este mismo viernes, parece destinada a convertirse en uno de los grandes éxitos del cine español de este año. Con Guillem Morales al frente, y con el apoyo desde la producción de Guillermo del Toro, la heredera comercial de “El orfanato” ha despertado una más que considerable expectación tras su paso por Sitges y Toronto.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con su pareja protagonista, formada por Lluís Homar y Belén Rueda ─a los que volveremos a ver juntos en “No tengas miedo”, lo nuevo de Montxo Armendáriz─; animados y dicharacheros, están encantados después de esta colaboración. Y es que parecen haberse divertido bastante en el rodaje, aún cuando es lo tenebroso lo que prima en esta inquietante ficción.

La película puede calificarse de género, pero con una carga emocional muy profunda.
Belén Rueda:
Sí, desprende mucho el sentimiento de lo que es el amor y su pérdida, cómo no lo valoras cuando lo tienes, y cómo te ayuda a salir adelante cuando te apoyas en él. La vida merece la pena. Esta película tiene cosas tremendas en su historia, pero también desprende una especie de paz maravillosa.
Lluís Homar: Las relaciones entre los personajes están extraordinariamente trabajadas, nada está dejado al azar. Aquí no hay excusas en el género, se está contando una historia de seres humanos con sus cargas y sus contradicciones. La relación entre el personaje de Belén y el mío está muy, muy bien contada.

Guillem Morales tenía muy claras las cosas desde el principio.
BR:
Desde luego. A mí me llegó el primer guión hace más de un año. Y estaba en inglés y preparado para rodarse en Escocia, un lugar que ya incorpora de manera natural elementos extraordinarios. Y en ese primer texto, la relación entre Isaac y Julia no era redonda; pero cuando Lluís se unió al proyecto se le dio una vuelta a su personaje para dejarlo bordado. Y, con todo, Guillem nos ha dejado espacio para aportar cosas.

Es su segundo largometraje, pero parece un director muy maduro. ¿Cómo es en el set de rodaje?
BR:
Yo siempre digo que, aparte de los personajes de carne y hueso, él tiene dos personajes más. Uno es la dirección de fotografía de Óscar Faura, que no es palpable pero aporta muchísimas emociones, máxime en películas como ésta, en las que la oscuridad juega un papel fundamental: velas, túneles, cegueras, días nublados…; y otro es la cámara, que está ahí aunque tú no te des cuenta, y la sientes. Guillem tiene una forma muy especial de mover la cámara sin que te percates siquiera, lo que me parece clave para un realizador. Y yo le llamaba Don Travelling, porque le encanta utilizarlos. Todo esto hace que la película no pare, te introduzca en un vórtice, una montaña rusa casi imparable.
LH: A mí me encanta su meticulosidad, hay algo prácticamente obsesivo, de locura en el buen sentido de la palabra. Es como si fuera un poco Jekyll & Hyde, una cosa es el trato que tiene con todos, su capacidad organizativa del conjunto, pero luego está ese espacio en el que reside esa locura suya. Tiene las cosas muy claras, y coloca extraordinariamente la cámara.
BR: Yo recibí un día el storyboard, algo nada habitual. Y lo tengo en mi casa todavía. El guión es maravilloso, pero el storyboard es increíble. Cada segundo, cada plano… todo está ahí. Él pone un corcho con lo que hay que rodar cada día, y va arrancando los papeles uno a uno, es incansable.

Y, con todo, deja espacio para la improvisación y la colaboración.
BR:
Siempre lo tiene todo muy claro, planeado y estudiado, pero deja un hueco para que tú aportes tus ideas. Te anima a ello, y está dispuesto a cambiar las cosas sin problemas. No sólo con los actores, con todo el equipo. Tiene un gran talento, una formación visual muy avanzada, muy americana, pero un gusto europeo por las historias pequeñas y profundas. Una mezcla explosiva.

Es uno de tus papeles más esforzados, Belén.
BR:
Bueno, se va evolucionando como intérprete, claro, pero esta película ha sido muy especial. Y algo estupendo es que hemos tenido mucho tiempo para ensayar, todas las semanas de septiembre, lo que aporta muchísimo porque, más allá de preparar tu trabajo, compartes con los demás, gente que tiene ideas similares a las tuyas, otros que no, todos compartimos el proceso. Absorbes cosas diferentes, es genial.
LH: La entrega de Belén es tremenda, es muy apasionada, y siempre sonriendo. Y eso se contagia; aquí no hay prácticamente planos o secuencias en los que no salga ella, y todo el equipo se quedaba embobado al verla, de verdad. Ha llevado la antorcha de este proyecto.

Y algo de lo que se está hablando mucho también es de lo claro que tenía Guillem que quería lucirte sexy.
BR:
Sí, lo tenía como muy claro desde el principio, es verdad. Me dicen muchas veces que parezco más joven al natural, y yo siempre digo que es porque en la ficción me hacen sufrir mucho. A lo mejor viene por ahí, para resarcirme con el público por su parte. Había secuencias en las que yo me veía y le decía “Guillem, que me acaban de atacar, o que me ha pasado esto, que es terrible, y salgo muy guapa, hombre, no puede ser”. Y él y Óscar Fauras me decían “no, está bien, eres el objeto de deseo”. Fin de la discusión. También tiene que ver con justificar el por qué el personaje misterioso está obsesionado con Julia.

¿Habéis llegado a pasar miedo real en alguna secuencia?
BR: Hay una secuencia en la que yo llevaba una venda y tenía que encontrarme con otro personaje, y no sabía por dónde aparecería; esto, unido a la sugestión de mi papel en ese momento, me hizo dar un respingo cuando me tocó. Esos momentos duran poco, porque la razón entra rápido y se impone. Pero sí, hay momentos en los que sí.
LH: Los actores jugamos a que amamos, a que odiamos, pero es inevitable que, en situaciones como esta, en un rodaje con momentos a ciegas, las sensaciones se multipliquen. Y hay algo maravilloso, siempre dentro de lo terrible, que es cómo se potencian los demás sentidos cuando pierdes la vista. Yo ya pasé por ello en “Los abrazos rotos”, y es muy sorprendente.

Ahora que sacáis el tema, ¿cómo ha sido el entrenamiento?
BR:
La primera vez que me junté con Lluís le pedí que me informara un poco de su experiencia con la película de Almodóvar. Y me dio el contacto de Marina, una chica que trabaja para la ONCE. Fue genial, porque respondió muy concretamente a lo que necesitaba, porque sabía los tiempos tan ajustados con los que íbamos. También he hablado con personas que han pasado por algo similar a Julia, que perdieron la vista por un accidente o una enfermedad degenerativa. Es muy importante, porque aprendes no sólo a caminar de un modo u otro, también lo que se siente por dentro, todo el proceso de negación y posterior aceptación… es complicado.
LH: Es una experiencia terrible, provoca una confusión emocional terrible. Despierta sensaciones muy potentes. Yo me preparé en su momento y viví la naturalidad de los ciegos, cómo se mueven en su casa, se preparan el desayuno, etcétera. Lo cotidiano, vamos. Mis primeros ejercicios pasaban por estar dos horas con los ojos tapados, y era angustiante. Y luego hice una cosa que no era obligatoria, pero por la que quise pasar, estar un día entero con los ojos vendados. Fui al gimnasio, al cine, a comer con los amigos. Se descubre un universo increíble, de valorar un olor, un tacto, un sonido.

¿Veis buenas posibilidades para la película fuera de España?
LH:
Eso nunca se sabe, pero sin duda “Los ojos de Julia” está pensada y planeada para que pueda pasar de todo. Propuestas así demuestran que nuestro país puede formar parte de esa industria mundial que hay fuera, de entrar en ese mercado. Lo estamos demostrando en los últimos años, podemos competir con cualquier otro país.
BR: De hecho, hemos rodado en Barcelona, pero la historia se puede ubicar en cualquier lugar del mundo. Incluso en términos como el vestuario, que puedes situar en cualquier época, sin nada concreto.

Y contar con Guillermo del Toro ayuda.
BR:
Por supuesto, pero no sólo para la promoción, claro. Tener un productor como él, que te da libertad, que no tiene constantemente opinión sobre lo que debes o no hacer, y con todo lo que sabe, además. Y es tan apasionado que casi cuesta creerlo. Estuvimos con él en la promoción en Toronto, y sólo escucharle es un auténtico placer.

¿Qué relación tenéis con el cine de terror en general, también como espectadores?
BR:
La verdad es que si hace unos años me decían que iba a rodar estas películas, no me lo habría creído. “El orfanato” era de género, sí, e incluía fenómenos paranormales, pero era una historia tan cercana, tan pegada a la tierra, centrada en la pérdida de un hijo, que me la planteé de otra manera. El resto llegó después. Y como espectadora soy tremendamente miedosa, no como en la vida real, que a veces me paso de atrevida. Hay títulos clave del cine de terror que no he visto todavía.
LH: Yo también me asusto con facilidad. Mi límite está en “Seven” y “El silencio de los corderos”, ese tipo de cosas. De ahí no paso. Más allá, sufro. Vi “El orfanato” obligado, porque iba a trabajar con Belén. Y soy miedoso en la vida también, lo que pasa es que luego tiro para adelante.

Pero cuando haces de malo, te diviertes.
LH:
Claro que sí, de hecho me gusta bastante, cambiar es divertido. Pero bueno, ahora vengo de interpretar a unos cuantos personajes que son buena gente, como el Enrique de “Pájaros de papel”, o el mismo Juan Carlos I en “23-F”, que también se supone que era un buen tipo.

Es cierto que llevas un año de actividad frenética.
LH:
Lo que te interesa como actor es que el personaje que te ofrezcan te interese, valga la pena, tenga algo que decir. Sea teatro, televisión, o cine. Y afortunadamente se están rompiendo esos moldes, antes era muy sencillo encasillar. Ahora no es así, por suerte. Es un honor y un placer tener las oportunidades que se me dan actualmente, aunque no se sabe cómo estaremos el año que viene.

En las imágenes: En la primera, Belén Rueda, durante el photocall de “Los ojos de Julia”, esta mañana en Madrid. En la segunda, Lluís Homar. En la tercera, los actores y el director Guillem Morales © 2010 Universal Pictures International Spain, S.L. Todos los derechos reservados. En la cuarta y la quinta, momentos del rodaje de la película © 2010 Rodar y Rodar, Focus Films International, Antena 3 Films, Televisió de Catalunya y Mess Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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