Emilio Estevez y Martin Sheen, director y protagonista de “The way”: «Todos buscamos la redención, de un modo u otro»

Escrito por el 15.11.10 a las 18:06
Archivado en: Cine español, Drama, Entrevistas, Preestrenos, Presentaciones

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Este viernes se estrena en España “The way”, cuarto largometraje como director de Emilio Estevez, que ha contado para el papel principal con su padre, Martin Sheen. La película queda como un homenaje a las raíces gallegas de la familia ─Francisco Estevez, padre de Sheen, nació en un pequeño pueblo de Pontevedra─, así que la presentación en España era cita casi obligada.

Charlamos con la pareja en un céntrico hotel madrileño y descubrimos a dos personas extraordinariamente sencillas y unidas, que han centrado sus esfuerzos en presentar un canto a la convivencia y el alimento del espíritu humano. Simpatiquísimo y divertido, Martin Sheen nos interrumpe constantemente con sus bromas y carcajadas. «Podríamos haber rodado en catorce días, pero con este hombre es imposible», comenta su hijo.

El origen de “The way” es vuestro origen gallego.
Emilio Estevez: Ha sido un proyecto que desde el principio estuvo lleno de coincidencias. Vine a España hace siete años con mi hijo, Tyler, mi padre y un amigo suyo. Él siempre había querido hacer el Camino de Santiago, pero teníamos muy poco tiempo, así que decidimos hacer un tramo en coche. Paramos en Burgos, y allí mi hijo conoció a la que ahora es su esposa. Aquello fue en junio de 2003; dos meses más tarde, Tyler se vino a vivir aquí, así que yo venía a visitarle con regularidad. Y siempre veía a peregrinos de paso; además, mi padre me tenía la cabeza hinchada de historias del Camino, de anécdotas… pero yo estaba preparando “Bobby”, no podía hacer nada. Cuando acabé aquel rodaje, volvió a insistir, “vamos a España, Tyler vive allí, hagamos esto juntos”. Y la idea me fue enamorando. Veo la película como una especie de “El mago de Oz”, pero en vez de empedrado amarillo, tenemos el Camino; y en vez de a Dorothy, tenemos a Martin.

Así que el papel siempre ha sido para él.
EE: Por supuesto, lo escribí para él. Pero también aportó mucho, algunas secuencias enteras, de hecho. Un guión es un conjunto del que sabes elementos sobre todo del principio y del final, pero tienes que estar abierto para rellenar el centro.

Cientos y cientos de kilómetros comprimidos en dos horas de metraje. El trabajo en la sala de montaje habrá sido complicado.
EE: Rodamos unas cien horas en total. El laboratorio nos dijo que nadie había rodado nunca tanto. Pero son ochocientos kilómetros, y no podíamos volver atrás; al abandonar un escenario, no lo usaríamos de nuevo. Recorrimos el Camino varias veces sin el equipo, haciendo localizaciones, contactos, para que todo estuviese listo al milímetro. En el Parador de León, por ejemplo, había bodas todos los días menos uno, no podíamos fallar. Y Filmax nos dijo, “chicos, esto es el norte de España, aquí llueve constantemente en esta época”, así que estábamos listos para todo. ¡Pero lo conseguimos! Y tengo que quitarme el sombrero ante el equipo español, todos se han volcado haciendo múltiples tareas. En Estados Unidos, el eléctrico no va a mover esa mesa, se limita a lo suyo; aquí, un eléctrico mueve la mesa, coloca la lámpara, lleva la película a revelar.

¿Cómo entra Icon en la distribución internacional de la película?
EE: Entra muy tarde, cuando Stewart Till se hace con ella. Mel Gibson ya no tiene nada que ver con Icon. A Till le encantó el guión, y me dijo que le encantaría participar aún cuando no se había hecho con la distribuidora.

Martin, ¿qué significa el Camino de Santiago para ti?
Martin Sheen: Históricamente, el Camino es una celebración del apóstol Santiago, cuyo cuerpo está supuestamente enterrado en la Catedral. Es la peregrinación más antigua del mundo, salvo algunas excepciones en Nepal e India. Pero su popularidad no ha sido siempre tan grande como ahora. En Estados Unidos lo empezamos a conocer bien a través de libros, Internet, documentales, etcétera. Es un viaje físicamente arduo, pero lo más importante es el viaje interior del peregrino; y aunque se debe hacer solo, no se puede hacer sin el apoyo de la comunidad. Es un gran esfuerzo unir la parte espiritual con la carnal. Cada peregrino tiene una experiencia propia, individual, pero se comparte con los demás. Es importante.

Es curioso que os hayáis embarcado en un proyecto centrado en algo muy español, cuando nuestro cine no lo ha tratado en absoluto. Y enfocando el tema en la redención, además.
EE: Bueno, la redención es algo que todos buscamos, de un modo u otro, consciente o inconscientemente. Hace un rato, en una entrevista, mi padre dijo que hizo falta un inglés para hacer una película sobre Gandhi. Aquí, en España, el Camino es un tesoro nacional; si un cineasta español hace una película sobre él y lo hace mal, las críticas serían mucho más terribles. A mí lo que me da miedo es liarlo todo, saber que en León no hay flamenco, que el vino de Ribera del Duero es de esta zona y no de la otra… cosas así.
MS: Sabíamos que la gente estaría dispuesta a criticarnos, máxime siendo gallegos. Pero cuando la película se proyectó en Santiago, la gente quedó encantada, desde los asistentes a la Xunta, el arzobispo, todos. Fue fantástico, y nos tranquilizó enormemente.

Y además, el Papa acaba de visitar Santiago, una buena promoción indirecta.
MS: Sabemos que gente cercana a él la ha visto, pero no si él la ha visto directamente. Sería estupendo que le gustara.

Un elemento clave de la película, y por extensión de la misma esencia del Camino, es la convivencia. ¿Cómo se ha construido este componente tan importante?
EE: Lo que quería era mostrar a un hombre, el personaje de mi padre, Tom, muy controlador y aislado del mundo. Le dan la peor noticia del mundo, y tiene que salir de ese aislamiento, se ve obligado a hacer cosas que nunca haría. No quiere dormir con otros, no quiere tener contacto con nadie, rechaza a todo el mundo. La gente le molesta en su viaje. A partir de esa actitud configuramos el resto del elenco, para que le fueran horadando, desgastando esa capa exterior para sacar a la luz su humanidad.

Vuestras carreras, en cierto modo, se han mantenido al margen de la industria del entretenimiento más comercial.
EE: Hollywood está centrado en hacer películas simples, masivas, que no están hechas por personas, sino por comités. Lo que a mí me atrae es la humanidad de las personas. Siempre se dice que hay que hacer cosas acerca de lo que sabes; yo no sé nada del espacio sideral, por ejemplo, ni de monstruos. Pero sí sé de gente concreta, de personas. Es lo que me gusta. Pero mi padre, sin embargo, está en “Spider-Man 4”, fíjate.
MS: Bueno, vale. Pero si pudiéramos, siempre haríamos películas centradas en el espíritu humano, en proyectos que unieran a la gente, que no la dividieran. Pero no siempre se puede vivir de ello. Aunque son las más satisfactorias, y eso es lo que pasa con “The way”: no hay efectos especiales, no hay destrucción por todas partes, no hay escenas sexuales ni demasiados tacos… es un esfuerzo por retratar lo mejor del ser humano, reflejarlo con todos sus fallos y en toda su gloria.

Es por todos sabido que el rodaje de “Apocalypse now” fue tremendamente duro, y marcó a todo el equipo. Martin, ¿“The way” te ha marcado también de algún modo, por ser tan personal?
MS: Aquello fue durísimo a todos los niveles. A todos. La cultura del lugar de rodaje era totalmente distinta a la nuestra, las condiciones climatológicas eran tremendas, nos obligaba a cambiar de localizaciones constantemente. Las nacionalidades, italianos, franceses, americanos, filipinos… barreras culturales, idiomáticas, comunicativas. Una locura. Pero creo que todo ayudó a que fuese una película tan brillante. La diferencia con este rodaje es que aquí he tenido que entregarme espiritualmente, no físicamente; pero hay una relación directa entre ambas, porque sin hacer aquella no habría podido hacer esta, estoy seguro. “The way” ha sido una elección propia, sabía a dónde iba; “Apocalypse now” fue un accidente, algo totalmente instintivo.

En las imágenes: En la primera, Martin Sheen (izquierda) y Emilio Estevez (derecha), en la presentación en Madrid de “The way”. En el resto, momentos del rodaje de la película. Fotos de rodaje por David Alexanian © 2010 Filmax Entertainment, Producions A Fonsagrada, Castelao Pictures y Castelao Productions. Todos los derechos reservados.

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