Enrique Urbizu, director de “No habrá paz para los malvados”: «Vivimos una época aterradora»

Escrito por el 21.09.11 a las 12:02
Archivado en: Cine español, Entrevistas, Preestrenos, Presentaciones, Thriller

Este viernes se estrena “No habrá paz para los malvados” (ver tráiler), espectacular thriller dirigido por nuestro mayor especialista en el género, Enrique Urbizu, que vuelve a la dirección de largos tras “La vida mancha”, rodada en 2002, en lo que supone su tercera colaboración con José Coronado.

Enrique Urbizu, director de la película "No habrá paz para los malvados"

La película, que llega tras la fantástica acogida de crítica y público que ha recibido en el Festival de San Sebastián, bucea en los alrededores de los atentados de Madrid de 2004, y dibuja un panorama desolador desgraciadamente muy similar a nuestra realidad actual. Urbizu lo sabe, y no oculta su escasa confianza en que las cosas mejoren.

La película ha tenido muy buena acogida en San Sebastián.
Ha sido muy, muy agradable, y muy alentador. Pero no sólo por la crítica especializada, que también, sino por el propio público, los comentarios a la salida del pase fueron estupendos. Estuvieron tensos, afectados, ha sido muy grato. Estoy muy contento.

¿Sorprendido?
La verdad es que con los años aprendes a no esperar nada, porque te pueden caer palos por todas partes o puede que comuniques lo que quieres. Vas con cierta neutralidad, es una medida de autoprotección. Pero parece que esta ha llegado, así que todo bien.

El papel de Santos Trinidad estaba pensado para José Coronado desde el principio.
Desde el principio. Habíamos hecho juntos dos personajes antes, pero dos personajes con un gran autocontrol. Sus papeles en “La caja 507” y “La vida mancha” son dos tíos que llevan perfectamente las riendas de su vida, y este es todo lo contrario. Este va como un zombi en línea recta, no tiene salvación posible. Y José tiene un físico que se puede permitir este deterioro, anclado dos décadas atrás, sin perder la postura, sigue siendo un bicho que te apetece mirar. Sabía que le iba a quedar bien la melena, la barba, las botas… y además en eso somos muy cómplices, tenemos gustos parecidos, tenemos complicidad. Sabía que me iba a entender y lo iba a disfrutar. Mientras haya personajes que podamos hacer juntos, los seguiremos haciendo.

Enrique Urbizu, director de la película "No habrá paz para los malvados"

En el momento de escribir el guión, ¿surge antes este personaje o el contexto en el que se mueve?
Las ganas de hacer un thriller de persecución oscuro, urbano, guiado por un personaje negativo, estaban latentes desde hace bastante años. El título lo conocí cuando leí la autobiografía de Errol Flynn, es la cita de Isasías que la abre; ahí había una película. Y cuando pasó lo que pasó en 2004, como cineasta te interesa indagar, cómo es posible que estos tíos que se conocen hace seis meses hayan podido causar esta matanza, quién estaba a por uvas, a quién se la han colado. Ahí es cuando hizo click. Ése es el telón de fondo de este desgraciado armado y por ahí suelto. Surge el tema, y tú tienes la cabeza llena de esquemas.

Imagino que habrá sido un proceso duro para Michel Gaztambide y para ti.
Sí, ha sido complicado. Tardamos mucho en encajar todas las piezas para tener un tratamiento sólido, para hacer coincidir mecánicamente más o menos las cosas. El desarrollo posterior fue más rápido. Pero a veces teníamos la sensación de que era casi imposible hacerlo encajar todo. A la hora de componer un thriller, tienes la hondura de los personajes en un lado y la trama en el otro, es una lucha difícil, pero a la vez es un problema muy interesante. Porque en este género no te puedes detener, tienes que seguir, tener un ritmo como de máquina industrial; no quiero decir velocidad, ojo. Digo ritmo. Escribir esto se parece a montar un armario: lo armas, el cajón no entra, la puerta no cierra, pero sabes que el armario es ese. Vuelves a empezar, desmontas pieza por pieza, pules, va encajando… Siempre les digo a mis alumnos que el patrón es Sísifo. A Sísifo le condenan a subir una bola por una ladera, y cuando llegaba arriba se le caía, y otra vez a empezar. Escribir un guión se parece mucho, cuando pones la palabra “Fin” tienes que volver al inicio otra vez.

Pero ser dos ayuda.
Claro, porque cuando uno desfallece el otro empuja. Es como ir a cazar ballenas como hacían los antiguos, remando hasta Islandia.

Y luego volver.

Y luego volver, ya lo creo. ¡Y cargando con la ballena! Puro curro. Pero también te lo pasas bomba.

Enrique Urbizu, director de la película "No habrá paz para los malvados"

¿Los fogonazos de acción tan exactamente ubicados estaban claros desde el principio?
Para hacer una película de acción, para empezar necesitas mucho más dinero y quizás más frivolidad de la que teníamos. Sí es una película violenta, pero en todos sus aspectos. No es que hubiera nada intencionado en colocar así los estallidos de acción, pero es la pinta que iba cogiendo la historia. Es el azar el que desencadena que determinadas fuerzas se pongan en movimiento. Si coges un libro de estos estudiosos que escriben sobre cómo se debe escribir un guión, te dirá que hay que poner una escena de acción cada diez minutos, poner un pico de acción en la mitad de la película… pero los tramos y los personajes no nos dejaban. Y teníamos que ser fieles a lo que estábamos contando. Las películas se van haciendo a sí mismas también.

Y esos picos son muy crudos, además.
No me gusta la banalización ni la espectacularización de la violencia. Matar a alguien es matar a alguien, te tiene que doler un poco. Tiene que ser cortante. Para matar a una chica por la espalda no te vas a poner a hacer retórica. Ves la violencia de los informativos y es terriblemente seca.

¿Has dejado a José Coronado aportar cosas?

Sí, claro. Cuando hago los castings pretendo encontrar buenos intérpretes y gente con la que me voy a entender al ir a trabajar. Si me encuentro un borde o un gilipollas intento no ficharlo, aunque sea Laurence Olivier. No soy de mucho ensayar, además, porque no me gusta rodar como recalentado. Y ruedo muchos planos, con lo que cojo pocas tomas para que me quepa todo en la orden de rodaje. Inmediatez, en una palabra. Y dentro de eso, si los actores no se desvían del carril, pueden aportar, por supuesto. Y concretamente José, muchísimo. Cien detalles. Y además, ya nos conocemos. Trae el trabajo hecho, me encanta verle cómo maneja las manos, cómo coge los folios, cómo da la vuelta a la alianza, cómo mira la nevera… yo estoy callado, mirándole. Y esas cosas como que habla solo, y dice “rock and roll”, porque le sale. Mola.

Conseguir que caiga bien no es nada fácil, además.
Eso ha sido maravilloso. Hay chicas periodistas que me han dicho que les producía desazón estar del lado de este tío asqueroso; éramos conscientes de que algo de eso tenía que pasar. Es un borracho, violento y asesino, pero de repente es tu borracho, vas con él. Podía no haber sido así. Produce incomodidad en el espectador, pero es lo que hay. Va un poco con el arquetipo del género, el vengador solitario, ese viejo Charles Bronson. Nosotros teníamos dudas, y los productores más. Pero ha funcionado, el método Santos. Era parte de la apuesta. Y sin José habría sido imposible, porque te permite ver los dos Santos que hay en él, el antiguo, que debió ser guapo, muy eficaz, un muy buen policía, se vislumbra el que fue. Ayuda a empatizar algo con él, aunque ahora esté hecho una mierda. Pero es nuestra mierda.

Me gustaría que me hablaras un poco de las localizaciones de la película. Es Madrid porque es Madrid, es evidente, pero está todo descontextualizado.

Sí, me gusta que pueda ser cualquier sitio. Ya lo hicimos en “La vida mancha”, y en “La caja 507” no había ningún topónimo. Aquí hay una serie de localizaciones evidentes porque son la reales. Atocha, la Estación Sur de Autobuses, Morata de Tajuña, la calle Tribulete. La gente de producción ha hecho un esfuerzo enorme, no es fácil rodar en esos sitios. Luego entra también el azar, encuentras localizaciones que tienen arcos; el prostíbulo, la casa que registra, parece un western, esa estética fronteriza. Las cuatro torres de Madrid, una manera nueva de hacer una abstracción de Madrid.

Me sorprende que la película no haya estado en la terna de los Oscar®. No sé si era una cuestión de tiempos, o por algún motivo concreto.
No, los compañeros de la Academia votamos, eso es escrupulosamente democrático. El voto a los Oscar® es muy funcional; Almodóvar con “La piel que habito” es un valor seguro, y en cuanto a las otras dos, “La voz dormida” no la he visto pero seguro que es magnífica, y “Pa negre” es excepcional. Son muy españolas, y yo creo que la gente está en su derecho de considerar que “No habrá paz…” es muy americana, en el peor sentido de la palabra. No tengo ningún problema, me parece bien.

Pero no estaría de más intentar algo nuevo por una vez.
Desde luego, no estaría mal probar, a ver qué pasa. Yo creo que la patria es el cine, y el cine es bueno o malo. Yo lo he visto todo, y lo voy a seguir haciendo, americano, japonés, danés, lo que sea. Sin Jean-Pierre Melville esta película sería diferente, no sólo es lo americano. O sin el thriller italiano de los 70. Ves ahora “Salvatore Giuliano”, que tiene cincuenta años, y es Michael Mann, se parece muchísimo a “Enemigos públicos”. El cine es una enredadera universal. Y esta película es totalmente española, lo bares son los de mi barrio. Y un tío con una pistola es un tío con una pistola aquí y en cualquier parte.

En la película dibujas un panorama desolador. ¿Cómo ves las cosas en este momento histórico?

Creo que vamos absolutamente a la deriva, hay muchísima incertidumbre, muchísimo miedo social. Ya no sabemos qué valores abrazar, o tienes pasta o estás perdido. Creo que el movimiento 15-M es un baremo perfecto de lo que pasa, ha surgido una pregunta aterradora: ¿quién manda? Los gobiernos elegidos democráticamente empiezan a no pintar nada. Estamos viviendo una época aterradora, el germen para nuevos fascismos en Occidente. Y luego está Madrid. Aquí estemos como estemos, siempre estamos en la calle, la Gran Vía siempre está atascada, hay un caos brutal, lleno de vagabundos, lleno de locos por las calles, de manifestaciones… es maravilloso, y acojona un montón.

No habrá paz para nadie.
No habrá paz para nadie en muchos años. La cosa está que arde.

Estás trabajando en “Armas y conversaciones”. Cuéntame.
Es un biopic sobre la vida de Francisco Paesa, un agente secreto cuya trayectoria abarca toda la transición y llega hasta nuestros días. Es un recorrido de nuevo por funcionamientos ocultos. Engañó a ETA, le vendió armas, tuvo oculto a Roldán en París, engañó al Ministro de Interior de la época, publicó su esquela… es un personaje muy útil para el sistema, pero que el sistema nunca reconocerá como propio. Es todo lo contrario a James Bond. Estamos con la financiación, veremos qué pasa. Lo mismo es “Armas y conversaciones”, lo mismo no.


En las imágenes: Enrique Urbizu, durante el rodaje de “No habrá paz para los malvados”, y fotogramas de la película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2011 LaZona y Telecinco Cinema. Todos los derechos reservados.

Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrará)



1


 
Novedades Secciones Enlaces Facebook     Twitter     Instagram                   
Destacado:  MERCACINE - Tienda de cine

© LABUTACA.NET - C/ Orba, 12, 8 - 46910 Benetússer, Valencia, España - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducción de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.