Kike Maíllo, director de “Eva”: «Me interesa explicar qué somos, cómo es la condición humana»

Escrito por el 28.10.11 a las 10:50
Archivado en: Ciencia-ficción, Cine español, Cine europeo, Drama, Entrevistas, Preestrenos, Presentaciones

La apuesta española para este fin de semana es toda una rareza en nuestra filmografía: “Eva” (ver tráiler), drama de ciencia ficción dirigido por Kike Maíllo, profesor de la ESCAC de Barcelona que debuta tras las cámaras con una propuesta que, de momento, ha sido bien recibida en los festivales de Venecia y Sitges.

Maíllo tiene claras las posibilidades de su película, tanto por lo exótico como por la batalla comercial a la que ha de hacer frente este primer fin de semana, en el que se enfrenta a la monstruosidad comercial de “Tintín”. Aún así, está satisfecho con el trabajo realizado, por el cariño puesto por el equipo y por los mismos resultados finales.   

Una propuesta casi inédita en el cine español. ¿Qué se va a encontrar el espectador?
Bueno, primero, lo que no se va a encontrar es una súper producción; es una película pequeñita, hecha con mucho cariño, con un trasfondo de ciencia ficción y en la que la emoción está en el centro de la historia. Lo importante son los personajes. Lo bueno que tiene la ciencia ficción que aborda la cuestión de la inteligencia artificial es que puede explicar qué somos, cómo es la condición humana y la naturaleza del amor sin resultar pedante. Es muy bonito poder reflexionar sobre ciertos temas sin apabullar al espectador.

¿Hasta qué punto la película depende de la ESCAC?
Más allá de que sea una productora de la Escuela, es igual que cualquier otra película. El cine español funciona principalmente a partir de subvenciones, la colaboración con televisiones y la coproducción internacional; y son las tres patas que también sustentan “Eva”. La ESCAC no ha vigilado el proceso especialmente, porque la ESCAC somos nosotros, casi todos los jefes del equipo provienen de ella. La Escuela funciona entregando el testigo, yo fui entrenado allí durante seis años, ahora soy yo quien entrena a otros… así es como funciona.

Háblame del casting.
Cuando escribimos la primera versión del guión rodamos un teaser, centrado sobre todo en el ambiente y el tono de la película. Nos ha ayudado muchísimo, porque hay, o había, una especie de tabú en este país acerca de este género; si nadie lo ha hecho, por algo será. Y esa pieza que preparamos nos fue muy bien, porque descubrimos que cuando superas ciertas barreras hay un campo inmenso por conquistar. Nos facilitó la financiación, y conseguir por ejemplo a Sergi Belbel para que nos ayudara con el guión y a Daniel Brühl para que protagonizase la película. Aún ahora, nos dice “¿una película de ciencia ficción en España?”. Es envidia de alemán. Lluís Homar ya había rodado con la productora Escándalo, y Marta Etura se unió en cuanto vio que estaba Daniel Brühl, fue fácil; el último en entrar fue Alberto Ammann, que tampoco fue difícil porque ya había trabajado con Marta.

¿Y para encontrar a Claudia Vega?
Eso fue lo más complicado, visitamos veinticinco colegios, hicimos tres mil entrevistas… empezamos a pensar que tendríamos que cambiar el personaje. Si fuera una película que hubiese coqueteado más con la acción habría sido distinto, porque la cámara se mueve de otro modo y puedes tapar mejor una mala interpretación; pero aquí las interpretaciones están en primer término, así que no hay escapatoria. Somos bastante obsesos de la interpretación en un sentido naturalista del término, y es complicado encontrar a niños que tengan algo de técnica si no han trabajado, obviamente. Claudia no había trabajado nunca, pero tiene una conexión increíble con su mapa emocional, a pesar de ser una niña extraordinariamente alegre. En doce semanas de rodaje, a veinte grados bajo cero, tirada en la nieve, jamás se quejó. Jamás.

“Eva” ha tenido buena recepción allí donde ha sido presentada. A falta de saber lo que dice el público tras el estreno, supongo que puedes estar satisfecho con esta apuesta tan arriesgada.
Estoy muy contento, la acogida está siendo buena. Estar en el Festival de Venecia ha sido un espaldarazo a esa parte de seriedad que tiene la película, esa parte de ciencia ficción reflexiva. Creo que las películas que se hacen en España están pensadas para hacerse, no para verse; quiero decir que las acabas y las pones en el cine, no se piensa en comunicar que existen. Es un terreno que nos tienen ganado los americanos por una cuestión económica y empresarial. Todo lo bueno que tiene “Eva” es lo que la convierte en extraña, y eso la hace poco clasificable. Y Sitges ha subrayado ese puntal de ciencia ficción que la hace cercana a su target más friki, por decirlo de algún modo. Así que tengo muy buenas sensaciones, estoy emocionado, pero por supuesto no tengo el pulso de la calle, no sé la trascendencia que puede tener. Todo esto está muy bien para el ego, pero las películas dependen de la gente.

Esta propuesta conecta un poco con aquella “Inteligencia Artificial” de Steven Spielberg.
la de Spielberg es una película muy sofisticada a varios niveles, no sólo en términos estéticos. Pone el acento en una cosa que a mí personalmente me maravilla, el hecho de pensar que algún día las máquinas serán suficientemente complicadas como para amar de una forma verdadera. Pero eso me cae muy lejano, yo estoy más interesado en saber qué relación tienen las personas con las máquinas; tener delante un bicho que es tan bueno emulando que te produce una suspensión de la credibilidad tan grande que puedes llegar a pensar que es otra persona. Cualquier máquina, quiero decir. Me interesa pensar qué te hacen sentir las máquinas.

¿Has sentido alguna presión a nivel comparativo con el cine de género norteamericano?
La verdad es que no. Primero, porque como quería hablar más de las relaciones entre personas a través del amor, llegué más influenciado por “Beautiful girls” que por “Inteligencia Artificial” o “Blade Runner”, sinceramente. Lo que te pesa es intentar hacer un buena película, que la gente pueda equiparar más o menos a un producto que llega de Estados Unidos, distancias abismales aparte. Quien paga por entrar al cine, paga igual por entrar a ver “Tintín” o “Eva”, y hablamos de que la primera tiene cien veces más presupuesto; hay que tener un cariño a nivel formal por lo que haces.


En las imágenes: Momentos de rodaje y fotogramas de “Eva”, película distribuida en España por Paramount Pictures Spain © 2011 ESCAC, Escándalo Films y Ran Entertainment. Todos los derechos reservados.

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