Oliver Stone, director de “Wall Street: El dinero nunca duerme”: «Si hubiese querido ser oportunista, no habría rodado esta secuela veinte años después»

Escrito por el 08.10.10 a las 12:36
Archivado en: Cine americano, Drama, Entrevistas, Preestrenos, Secuelas

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Hoy mismo se estrena en España “Wall Street: El dinero nunca duerme”, la primera secuela de la carrera de Oliver Stone, uno de los cineastas más relevantes y notorios de las últimas décadas. Con un panorama económico tan complejo o más que el que presentaba la primera entrega, el regreso a la cartelera de Gordon Gekko (Michael Douglas) se convierte en tema de máxima actualidad.

El director ha pasado por Madrid para presentar la película, ocasión perfecta para charlar con él aún abusando un tanto de su cansancio; conversamos en el jardín de su hotel recién llegado de Londres, mientras come algo rápido para reponer fuerzas. «No entiendo cómo tenéis la mejor gastronomía del mundo», bromea, «y en vuestros aviones se come tan mal. No lo entiendo».

Se te ha tachado de oportunista por estrenar la película en este momento.
Si hubiese querido ser oportunista, habría rodado la secuela en seguida, no ahora, cuando hay una generación entera que ha muerto desde que se estrenó la primera. Muchos de los espectadores actuales ni siquiera conocen el antecedente. Así que de oportunista, ¡nada! Yo siempre intento hacer la mejor película posible; utilizo temas contemporáneos como telón de fondo.

Hay un momento de la película en el que Gordon Gekko dice «Yo no habría sido capaz de esto». ¿Tanto ha cambiado la situación de Wall Street en estos veinte años?
Esta crisis ha sido la más grande de la historia en Wall Street, en muchos aspectos más grande incluso que la Gran Depresión. Pero no es un documental, esta es la historia de un grupo de tiburones dando vueltas en un gigantesco tanque de agua que es Nueva York: una madre y su hijo, un padre y su hija, y tres psicópatas financieros como son Gordon Gekko, Bretton James (Josh Brolin) y Louis Zabel (Frank Langella). Todos van detrás de Jake (Shia LaBeouf) porque quieren utilizarle en sus planes económicos.

Y todos se apuñalan entre sí, de un modo u otro.
Exacto. En ese sentido es equiparable a la primera entrega, los temas centrales son una mezcla de amor, confianza, traición y codicia. Es una gran historia, en mi opinión. Me gustan los dramas, así que, ¿por qué no sacarla adelante? Ahora la codicia es legal, es otra frase de Gekko. Los bancos, como grandes protagonistas de la economía, hacen lo que hacía él en los ochenta. Son instituciones aburridas, sí, pero gracias a la desregulación que ha habido estas últimas décadas parecen haber perdido la perspectiva, se han lanzado a gastar y especular, traficando con valores que en realidad no valen nada. Y puede que sea legal, pero no es ético. Lo que hacía Gordon Gekko es pecata minuta, en comparación. Son el imperio del mal.

No hay esperanzas de cambio, además.
Dentro del sistema, es complicado. Ahora mismo, aunque se refuerce la regulación, ¿cómo podemos volver atrás? Ellos han saboreado la codicia, el veneno, como Eva y la manzana. Hace tan sólo un par de días, en Inglaterra regalaron dieciocho mil millones de dólares a los banqueros. La gente está indignada, porque no saben cómo volver a guardar el caballo en el establo, es muy complicado. No se trata de optimismo, ni esperanza; algunos compañeros tuyos hablan de la película como un documental, pero no lo es. Es un drama, en el que hay emociones en cada personaje, alguno se suicida, otro es arrestado, Gekko vuelve a ascender, Jake apuesta por la energía renovable y Gordon le dice que la nueva burbuja es verde… la vida sigue. Los niños nacen, la gente se casa, y seguimos adelante. Cada día es nuevo, es un nuevo desafío.

¿Introdujiste cambios en el guión de Allan Loeb y Stephen Schiff?
Sí, muchos, constantemente. Es mi estilo, modifico cosas continuamente, incluso en la sala de montaje. Además, con los propios avances tecnológicos de Wall Street vas aprendiendo sobre la marcha. Es un proceso colaborativo entre todos, investigadores, equipo, incluso los actores, en ocasiones.

¿Consideras ahora que tu cine es más reposado, tras cuatro décadas de carrera?
Sí, porque si vives la vida y no ganas en sabiduría, eres un poco estúpido. La pregunta es, ¿hasta qué punto eres más sabio? Tengo una visión más amplia, soy más tolerante hacia ciertos comportamientos. Y a medida que te haces mayor, te das cuenta de que las cosas que pensabas que no iban a ocurrir, ocurren. Esperaba que no hubiera más Vietnams, y mira, me he equivocado. He visto cuatro burbujas como las que aparecen en “Wall Street 2”; la intervención gubernamental de ochocientos mil millones de dólares hace un par de años fue un paso gigantesco, una forma de socialismo que nunca habíamos visto en Estados Unidos, mucho más grande que el New Deal de Roosevelt.

Con burbujas te refieres a las expectativas y respuestas de la sociedad, imagino.
Sí, claro. La primera fue la respuesta de la gente a la guerra de Vietnam, algo increíble, podría equivaler al deseo del pueblo de librarse de Franco aquí en España; la segunda fue la era Reagan, un periodo lleno de codicia; la tercera sería la explosión de Internet a finales de los ochenta. Mi padre era broker, y vivió esa etapa en la que se pujaba por empresas como Google, que no habían demostrado nada factible aún, eran como humo, pero se valoraban en tres mil millones de dólares. Pero las burbujas hacen ganar dinero a los bancos. Y la cuarta es la burbuja inmobiliaria, claro, la idea de que cada uno puede tener su casa sin haber ganado dinero, sin tener nada, con todo lo de las hipotecas globo, trampeadas para ganar dinero. Vosotros también lo habéis vivido en las cajas de ahorros más pequeñas, te hacen creer que tu casa es mucho más valiosa de lo que realmente es, es todo una patraña. Las burbujas, en el fondo, son una mierda para el ciudadano de a pie.

Es un problema de crisis de valores, en el fondo.
Desde luego, las burbujas empujan a la gente para que tengan mayores expectativas. Es la evolución. Quién sabe qué vendrá después.

En las imágenes: En la primera, Oliver Stone, en la premiere en Madrid de “Wall Street: El dinero nunca duerme” © 2010 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. En la segunda, Stone, entre Shia LaBeouf (izquierda) y Michael Douglas (derecha), en un momento del rodaje. En la tercera, de izquierda a derecha, Josh Brolin, Oliver Stone, Michael Douglas, Shia LaBeouf y Carey Mulligan © 2010 Twentieth Century Fox y Edward R. Pressman Film. Todos los derechos reservados.

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