Peter Coyote, protagonista de “DiDi Hollywood”: «Es el entorno lo que ha cambiado, no los artistas»

Escrito por el 15.10.10 a las 13:00
Archivado en: Cine español, Drama, Entrevistas, Preestrenos, Presentaciones

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A sus 69 años, Peter Coyote mantiene una coherencia y una lucidez totales en la integración de su vida personal y profesional. Comprometido, tranquilo, inteligente, consciente de su papel en la industria, sus tres décadas de carrera han dado para mucho. Y ahora se pone a las órdenes de Bigas Luna en “DiDi Hollywood”, que se estrena hoy mismo en España.

Antes de sentarnos a charlar nos confiesa que la rueda de prensa de la mañana le ha resultado un tanto aburrida. Demasiado revuelo sensacionalista en torno a Elsa Pataky, tal vez. Ahora, conversando a solas de manera más fluida y personal, nos damos cuenta de que, en las distancias cortas, este gran actor de soberana presencia se encuentra totalmente cómodo.

¿En qué se parece tu personaje, Michael McLean, al representante de Peter Coyote?
Es una combinación de muchos agentes que he conocido. Cada negocio tiene su parte oscura, tu trabajo también. Tenemos a Rupert Murdoch, y tenemos a periodistas honestos. McLean es un personaje complicado, porque no es una persona espiritual, pero es honesto. DiDi le dice que quiere ser una estrella, y él le responde que está bien, le enseña cómo se hace, no la obliga a prostituirse; simplemente, la pone a trabajar. No pienso mal de él, porque le dice “no soy tu amante. Todos los demás te mienten, te camelan, pero yo te digo la verdad”. Al final, ella puede pensar que lo que ha conseguido no es lo que quería, pero es lo que había pedido.

Se habla mucho de las sombras de Hollywood, en esta película y en tantas otras. ¿No queda luz en la industria?
Por supuesto que sí, mucha. Hay una gran comunidad de personas creativas, escritores, directores, actores… una gran comunidad artística que debe recordar que todo funciona bajo la sombra de los negocios. Tú, como periodista, necesitas solamente un bolígrafo y un papel para hacer tu trabajo, ni siquiera necesitas un periódico, porque podrías imprimir tus propias copias y regalarlas, si quisieras. Pero para mi trabajo necesito un montón de gente, de atrezzo, cámaras, y un enorme etcétera derivado de la parte puramente corporativa de la industria. Es una sombra cada vez más grande a todos los niveles en la vida norteamericana, no sólo en el cine. No han cambiado los artistas, sino el entorno.

Alguna vez has dicho que si tus ideas budistas y tu trabajo entraran en contradicción, dejarías de actuar. ¿Sigues pensando igual, has llegado a planteártelo seriamente alguna vez?
Ser actor es mi profesión, es lo que hago para ganarme la vida. Me ha dado mucho, me encanta, pero es un trabajo. Soy un trabajador. En las revistas ves el glamour, los focos, pero tú y yo estamos al otro lado, sabemos que no es así. Ves a los actores sin maquillaje, los ves en rehabilitación, ves que se divorcian. Yo no estoy interesado en la fama, tengo suficiente con lo que tengo. No soy Tom Cruise ni Brad Pitt, pero estoy bien, a gusto, mis hijos están criados y lo que me importa es mi vida y cómo vivo cada minuto. El tiempo pasa, y cada vez prefiero vivir con menos dinero, me interesan menos guiones, quiero aprovechar lo que me queda. Como cualquiera, estoy rodeado de opciones constantemente. Recibí este proyecto de Bigas Luna, y me animé a venir a España, y estoy contento, aunque otras veces me equivoco.

¿Algún ejemplo reciente?
Desde luego, “El regreso de los muertos vivientes 4”

Vaya.
¡Y tanto! Me fui a rodar a Bulgaria, y todo fue una auténtica pesadilla. Y además me pagaron mucho menos de lo normal.

Eres una persona muy comprometida, formaste parte activa de la contracultura durante los años 60 y 70. Desde tu punto de vista, ¿crees que el cine americano refleja bien los problemas sociales que hay en el mundo?
Como todo, de vez en cuando. Hollywood lanza más de doscientas películas al año, de las que una docena merece la pena. El resto es leña, combustible para la industria. La mediocridad impera, así que, casi por definición, lo que no es mediocre resulta excelente. Muchas veces las películas dependen de comités que aprueban cada proyecto. Se aprecia enormemente en películas antiguas, que son pura propaganda. Los alemanes malos, los alemanes buenos; los primeros mataban judíos, los segundos les ayudaban. No creo que una película cambie tu vida a menos que formes parte de ella, y no creo que una película pueda enseñarte gran cosa, aunque siempre puedes aprender algo sobre el ser humano.

Háblame de tu primer corto, “Race”, que dirigiste en 2008.
¿Cómo sabes eso?

He echado un vistazo a tu página web, aunque no he tenido ocasión de verlo.
No me extraña, sólo hubo tres copias. Fue una experiencia fantástica, y me hizo darme cuenta de lo mucho que había aprendido como actor. En el set, miro el reloj continuamente y pienso “eh, es la hora de comer”; como director, pienso “eh, es casi la hora de comer”. Todo fue bien, terminamos en el tiempo previsto, cumplimos con el presupuesto y todo el mundo acabó contento. El guión no era mío, y no tomé muchas de las decisiones, pero alguien me pidió que lo dirigiera. Así que no puedo decir que refleje lo que sería una obra mía, personal, pero fue una gran experiencia. He escrito un montón de guiones y los he ofrecido y presentado para poder dirigirlos, pero de momento no ha ocurrido.

Otra faceta que has trabajado mucho es la de narrador.
Me considero un escritor que se gana la vida como actor. Siempre estoy leyendo, desde que era niño compagino la lectura de seis o siete libros a la vez. Afortunadamente, han creado el e-book, así no tengo que ir siempre con una maleta encima. Cuando me hice conocido, entré en ese grupo que llaman “voces de celebridades”, donde están, por ejemplo, Gene Hackman o Donald Sutherland. Se paga muy bien, además. Así me gano un buen dinero narrando grandes eventos, pero también me permite colaborar con productores y documentalistas, a quienes ayudo gratuitamente: los estudios compran cuatro horas de estudio de doblaje, yo empleo una o dos, y el resto invito a jóvenes cineastas y documentalistas y aprovecho el tiempo con ellos. Me encanta, y se me da muy bien, soy muy rápido, no necesito lecturas previas, lo hago todo en frío a la primera.

También has participado en muchas series de televisión, un formato que está viviendo un momento dorado. ¿Crees que este boom catódico continuará mucho tiempo, desplazando a la audiencia de los cines?
Creo que lo que ha ocurrido es que la industria del cine ha dejado de lado a los adultos, y se ha centrado en producir en masa para adolescentes de doce, trece, veinte años. Y hordas de remakes de películas tontas. Así que los adultos no tienen nada interesante; además, los mejores guionistas se han pasado a la televisión, y los actores de mi edad se han unido al carro. Ahí tienes a Glenn Close en “Daños y perjuicios”, o “Mad Men”, “Breaking bad”, “Los Tudor”… por citar ejemplos del momento. Es teatro para adultos. Podemos quedarnos en casa, ahorrarnos diez dólares de una entrada, veinte dólares del aparcamiento, otros tantos para la canguro. El cine ha cometido un gran error al dejar de lado a su gran público. A los jóvenes es más fácil engañarles, irán a ver cuatro o cinco veces la misma película simplona, en la que salen tetas grandes o chistes bastos, por ejemplo. Para atraer a los adultos hay que ser más inteligente.

Hablando de cine para adultos, ahora has trabajado a las órdenes de Bigas Luna, pero hace años también viajaste a España para rodar “Kika” con Pedro Almodóvar. ¿Qué recuerdos tienes de aquella experiencia?
Fue muy difícil para mí. Vine a Madrid tres meses antes de empezar a rodar, para aprender español. Trabajaba todos los días con profesores, escuchaba la radio, la televisión constantemente. Y cuando llegaba al set, todo el mundo hablaba jerga, el lenguaje de vuestra movida, y lo pasaba fatal, no entendía nada. Y nadie habla más rápido que Victoria Abril. Quizá no fue un gran papel, estaba muy estresado, porque quería hablar castellano por respeto a Pedro y a mis compañeros. Pero iba muy lento, y él quería que fuera muy deprisa. Aunque finalmente aprendí a hablar tu idioma.

Su modo de dirigir es distinto al de Bigas Luna.
Sí, Bigas es más como un padre, reúne una gran familia a su alrededor y coge ideas de todos. Pedro es más como el conductor de una orquesta, con su batuta marca el ritmo, tiene muy claro lo que ha de hacer cada uno. Pero bueno, ahora mi dominio del idioma es mejor, y han pasado casi veinte años, así que es difícil comparar. Ambos son genios, eso sin duda.

Desde tu propia experiencia humana y profesional, ¿la realidad supera siempre la ficción?
No tengo muy claro lo de “superar”. Aquí tenemos un vaso y una jarra de agua. No puedo poner un litro de agua en este vaso tan pequeño; si el litro es la realidad, el vaso es la ficción, siempre se va a ver superado. Pero mirando el vaso, jugando con él, mirando a través de él, podemos ver algo más claro sobre la realidad. Así que no sé si la supera, pero sea como fuere, no podemos decir que la ficción es inútil.

En las imágenes: En la primera, Peter Coyote, en un fotograma de “DiDi Hollywood”. En el resto, el actor, durante el rodaje de la película © 2010 El Virgili Films, Malvarrosa Media y La Canica. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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1 - israel - 23:53 - 09.06.16

Quiero ser actor cumplir mis sueños y me sentiria muy feliz y porfin me sentiria en liberta poder encontrarme com mis actores favoritos



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