
En relación con "Tiovivo c.1950", la última película de José
Luis Garci, preseleccionada como una de las tres candidatas por la Academia Española para los Oscars®,
quisiera realizar algunos comentarios a propósito de algunas
de las reacciones suscitadas, a mi juicio bastante injustas.
Vamos a ver si nos enteramos de cómo funciona esto antes de
meter alegremente la patita: las reglas de la Academia de
Cine Español establecen que para que una película pueda ser
seleccionada debe haber sido estrenada al menos en un cine
antes de la fecha de la votación de los académicos, no que
estos tengan la obligación de verla en dicho cine. Garci
siempre hace lo mismo: estrena la película en un único cine
de Talavera de la Reina (que ya es muy conocido por ser el
lugar donde Garci hace sus estrenos "mundiales") y cumple
así con el requisito exigido por la Academia; pero luego, y
siguiendo una tradición tomada directamente de los Oscars®
de toda la vida (tradición que todas las películas que
pretendan ser candidatas pueden hacer si así lo desean), la
productora de Garci distribuye entre los academicos
españoles con derecho a voto un DVD privado, particular y
exclusivo que les permite ver la película en la comodidad de
sus casas. ¿Que Garci tiene muchos amigos entre los
académicos? Por supuesto. Pero sus enemigos tampoco son
precisamente pocos (recordemos la bronca que se montó en los
Goya con "El abuelo" hace algunos años) y resulta evidente
que si la película de Garci está entre las tres finalistas
es porque ha sido (presuntamente) la tercera película más
votada, por encima de otras opciones como "Héctor"
o "El
7º día", que también sonaron como posibles
opciones. Lo que sí está claro es que la productora de Garci
se toma en serio algo de lo que los productores de las otras
películas ya estrenadas en los cines parecen pasar
olímpicamente, y es de preocuparse por que los académicos
vean la película en cuestión. Sobre todo porque ante dos
competidoras como "La
mala educación" y "Mar
adentro" es evidente que la tercera en disputa no
tiene ninguna opción. Pero Garci sí se toma en serio lo de
los Oscars® y hace exactamente lo que debe hacer: competir.
Así consiguió que "Historia
de un beso" entrara en la terna hace dos años y
que la película de su amigo y contertulio Antonio Giménez
Rico "Hotel
Danubio" (un remake de una cinta española
de los años 50 titulada "Los peces rojos", que todo el mundo
considera horrenda y que pasó sin pena ni gloria por las
taquillas) apareciera el pasado año como sorprendente
finalista.
Así que vamos a ser un poco comedidos en esta cuestión,
porque creo que al menos la productora de Garci se merece un
respeto por tomarse en serio el trámite del paso previo para
los Oscars®, que sabe de antemano es una batalla perdida
pero de la que pasan olímpicamente la mayor parte de las
posibles candidatas de este país. No incumple ninguna regla
de la Academia y afronta el tema con una profesionalidad que
ya quisieran para sí otros ilustres miembros de nuestro cine
que se toman esto a cachondeo y luego pasa lo que pasa con
las películas que mandamos a competir a los Oscars®, puesto
que se tiende a confundir el film que nos gusta más, o que
es más del agrado general, con la que mejores opciones
podría tener de llevarse la estatuilla (que estará todo lo
devaluada que se quiera, esa es otra cuestión, pero no deja
de ser un reconocimiento hacia nuestro cine que, además de
abrir puertas, es la única categoría de los Oscars® que
obliga a los académicos de Hollywood a demostrar que han
visto las películas finalistas antes de poder emitir sus
votos) y mandamos "Los
lunes al sol" en lugar de "Hable
con ella" para luego comprobar que la obra de
Almodóvar gana el Oscar® al mejor guión y una nominación al
mejor director mientras la muy localista cinta de Aranoa no
se comió, como era lógico, un colín.
Entiendo
que el cine de Garci no sea muy popular y reconozco que hay
películas suyas que aborrezco o que directamente no soporto
("La herida luminosa", "Canción de cuna", "El abuelo"), pero
no sé hasta qué punto se está siendo un pelín injusto con un
director que, aparte de su labor de divulgación del cine a
través de TVE (que no viene al caso aquí, lo sé, pero que me
hace estarle muy agradecido cada lunes), es el responsable
de algunas de las películas clave para entender parte de la
transición española ("Asignatura pendiente", "Las verdes
praderas", "Solos en la madrugada"), que hizo una hermosa
historia de amor otoñal llena de emoción que se llevó un
Oscar® ("Volver a empezar") y que es el hombre que nos
demostró que se podía hacer cine negro español sin que diera
vergúenza ajena ver a un actor español (Alfredo Landa nada
menos, que hasta entonces nadie tomaba en serio como actor
si no salía en las playas persiguiendo suecas) interpretar
convincentemente a un duro detective ("El crack" y "El crack
2"). Hay que confesar que en los últimos tiempos su cine es
capaz de ahuyentar de las salas al más curtido espectador
con sus películas de corte clásico y aire envejecido
("Historia de un beso" tenía muy poco salvable y mucho
papanatismo, aunque "You're
the one [Una historia de entonces]" me pareció
una película algo más defendible y con sus virtudes), y las
noticias que tengo de "Tiovivo c.1950", que cierra la
trilogía sobre la nostalgia y el recuerdo iniciada con estas
dos anteriore películas citadas, hablan de lo mejor que ha
hecho en años.
Quiero decir que sí, que entiendo que haya quien no trague a
Garci, pero que no se habría de comenter el error de pensar
que su presencia en la terna final para los Oscars es
inmerecida®, el producto de turbios manejos o favores
inconfesables. Primero, porque se lo trabaja y cumple la
reglamentación establecida por la Academia para el proceso
de selección (que sea justa o no, o guste más o menos es
otra cuestion, porque esto es lo que hay de momento), y
segundo –y más importante–, porque quizás la película se lo
merezca.