
Se han concedido ya los Oscar®
con menos expectación y sorpresas de los últimos años, donde la gran
triunfadora ha sido la obra de Peter Jackson, "El
señor de los anillos: El retorno del rey". Sin
embargo, más bien habría que pensar que los 11 Oscar®
son para la trilogía en su conjunto, en realidad una única película.
La última entrega no supera en méritos a las anteriores, mantiene la
misma línea y nivel técnico, y bien podría haberse llevado antes
algunos de los premios ahora otorgados. Más bien, parece que se
trata de un tributo a una apuesta valiente por la realización de
tres películas de manera simultánea, sin esperar al resultado de
taquilla. La recaudación ha sido histórica, y ahora se incrementará
aún más con en empujón del tío Oscar®. Se podría pensar que estamos
ante una estrategia de mercado bien pensada y ejecutada, y quizá
haya algo de eso porque no sería extraño que una avalancha de Oscar®
con "El
señor de los anillos: La comunidad del anillo"
hubiese restado fuerza a las siguientes, sometidas a unas
expectativas crecientes. De esta manera, in crecendo los premios,
también crecerán los ingresos. Pero lo anterior no sería más que una
buena estrategia comercial, algo que no hace sino avalorar la
película en su aspecto industrial, y no olvidemos que el cine –más
el de Hollywood– es un negocio. Detrás de ello está una obra maestra
cinematográficamente, que pasará a la historia por los aspectos
técnicos, y también por saber contar una historia y retratar un
mundo tan rico como nítido, respetando el espíritu de Tolkien.
Por eso, quizá el más merecido de todos esos Oscar®
sea el de guión adaptado, y quizá no el más valorado de todos. No
podemos decir que el resto de los premios que se lleva no sean
merecidos, aunque un reparto más justo a lo largo de los últimos
años no hubiese dejado a otras películas presentadas este año sin su
merecida estatuilla. Es el caso del Oscar®
al mejor director, que bien podría haber recaído en Clint
Eastwood o en Sofia Coppola, en una labor de más calidad
cinematográfica.
Con "El señor de los anillos: El retorno del rey" en plan
avasallador, poco botín queda por repartir. Si acaso, sorprende la
ausencia de premios para "La
joven de la perla", merecedora de aquellos para los
que estaba nominada (fotografía, vestuario y dirección artística),
especialmente el primero de ellos, superior sin duda a "Master
and Commander: Al otro lado del mundo". Nada que
objetar a "Mystic
River" en los premios concedidos a sus protagonistas,
un Sean Penn al que hace tiempo había que habérselo concedido
–lo que no quita que Bill Murray también fuese un digno
oscarizado por "Lost
in translation"–, y un Tim Robbins que hace la
réplica perfecta. Más dudoso es el de Charlize Theron, aunque
la competencia no era grande este año y su papel no dejaba de ser un
tanto forzado y con poca variedad de registros; encuentro mayor
mérito para merecer esa estatuilla en Naomi Watts por su
actuación en "21
gramos".
Oscar®
a la mejor película en habla no inglesa para "Las
invasiones bárbaras". No es una película de mi gusto,
con un guión demasiado recargado e intelectualoide que quita
espontaneidad y sentimiento a la película, y con escasa atención a
aspectos del lenguaje visual, que al fin y al cabo son los
específicos del cine. España estaba representada con "Balseros":
estaba claro que sus posibilidades eran mínimas, pero ahí ha estado
entre las nominadas, que no es poco. Por último, ninguna sorpresa
deparó el premio concedido a "Buscando
a Nemo", una obra de arte que abre un nuevo periodo
en el cine de animación.
Como decía al principio, comienza ahora la segunda fase de los Oscar®, y la taquilla comenzará a
expender de nuevo entradas para "El señor de los anillos: El retorno
del rey", si es que alguien aún no la ha visto. Merece la pena
volver a verla, por el fondo que trasmite y por la forma utilizada.
Una película que entretiene, trasmite ideas y mueve a ser mejores:
el cine y la vida, los personajes y los espectadores, la ficción que
ayuda a entender cómo debe ser la realidad. Enhorabuena, Jackson.
Enhorabuena, Tolkien.