Jauja


Película:
Jauja. Dirección: Lisandro Alonso. Países: Argentina, Dinamarca, Francia, México. Año: 2014. Duración: 108 min. Género: Drama, western. Interpretación: Viggo Mortensen (Gunnar), Diego Roman, Ghita Norby, Mariano Arce. Guion: Lisandro Alonso y Fabian Casas. Producción: Ilse Hughan, Andy Kleinman, Viggo Mortensen, Sylvie Pialat, Jaime Romadia y Helle Ulsteen. Música: Viggo Mortensen. Fotografía: Timo Salminen. Estreno en Argentina: 27 Noviembre 2014.


Sinopsis

Viggo Mortensen protagoniza ‘Jauja‘, dirigida por Lisandro Alonso. La película relata la historia de un danés que se traslada con su hija a la Patagonia para ingresar en el ejército argentino. Pero cuando su hija se escapa con un soldado local, el padre deberá ir más allá de las líneas enemigas para encontrarla.


Cartel

cartel película Jauja


Tráiler (v.o.)


Noticias


Imágenes, tráiler y sinopsis de “Jauja” © 2014 4L, Bananeira Filmes, Fortuna Films, Kamoli Films, Les Films du Worso, Massive, Perceval Pictures, The Match Factory, Mantarraya Producciones e INCAA. Todos los derechos reservados.



Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrará)



3 - lourdes lulu lou - 16:23 - 29.07.15

“Jauja”, un disfrazado y perverso “jajaja” del responsable de este sedante bodrio.
En busca de su hija Viggo Mortensen, capitaneando todas las somníferas escenas, cuyas instrucciones al uso fueron monta y cabalga, con parada intermitente para observar el paisaje y, de nuevo a la ruta, camino cuyo propósito y sentido sólo tenía en mente Lisandro Alonso; para el resto de cabezas, un a-verlas-venir según comunicado pertinente del director laureado, vete tú a saber por qué ¡dado lo visto!
Mientras el espectador, con esa curiosidad inicial de grato impacto por la novedad de presentación y rodaje, va perdiendo fuelle al comprobar que, toda su belleza estética de planos cuidados y meticulosa fotografía, no pueden mantener su esperado interés intacto y a buen recaudo pues es brutalmente aplastado por el hermetismo hablado, por la escenografía estática, sin aporte de inspirador mensaje, y por un observar la inmensidad bella del paisaje no ratificada por la presencia necesaria del hombre.
Porque, sinceramente, sobran los actores, para una aportación de tal insignifcancia y levedad, mejor nos ahorramos su presencia y disfrutamos de la hermosa naturaleza, historia que no narra, relato que no cuenta, sólo ofrece planos meticulosos y concisos llenos de vaguedad argumental y diálogo anoréxico dado el pobre equipaje e inútil alimento aportado, cuyo bagaje final es un hastiado narcótico que anestesia sin compasión.
No creo que fuera complicado el rodaje pues no hay personaje que confeccionar, sólo vestirse y seguir los ópacos mandatos de quien idea tal tostón visual porque, inevitablemente, vas a ceder, tus sentidos abandonarán aún a pesar del intento de capturar sombra alguna que aporte riqueza cognitiva ya que, toda la sorpresa de indicio en tan curioso escaparate, deja de llamar tu atención al no aportar nutrientes que valgan el esfuerzo; no puedes vivir 101 minutos de delicosa imagen de contenido hueco, vacío pragmático de nulidad lingüística que abofetea tu pesquisa de sabor, vapulea esa angosta búsqueda de un ínfimo deleite que sacie y, aniquila tus esperanzas de hallar esa gloria magnificada que la crítica escribe y sentencia, rotundidad que vienen a confirmar, una vez más, cuán separados están ambos, el ansioso espectador que desespera al no recibir gratitud alguna y, el avispado escritor que sabe cómo ganarse su sueldo porque, al igual que pasa al leer las recomendaciones sobre la lectura de un libro, aquí hay amiguismo, favoritismo y doble lectura pues, en caso contrario, no se entienden las alabanzas a este gigante padre, en lucha con la salvaje natura, para recuperar a su descendiente ida.
¿Has leído la sinopsis?, pues quédate con ella que aporta más información y motivación que la cinta entera, desaborido ocaso que se hace eterno ante una mirada que ya no disfruta con el condimento recibido pues, su hermano oído y demás miembros de la familia, están famélicos, aburridos y hartos de este lánguido desfile que ni dice nada, ni comparte algo ni va a sitio alguno, un vagabundeo emocional que apalsta y satura, sin pretenderlo, pero con ganas efectivas.
Exasperante conforme rueda y se acerca su desenlance, donde se saca un conejo de la chistera para despertar a la moribunda audiencia, cambio de registro para interpretación metafísica al gusto de quien todavía tenga ánimo de prestarse a participar en su particular noria de vueltas incesantes hasta desfallecer, con esa inquietante interrogativa “¿qué hace que una vida funcione y siga adelante?”, y la rotundidad de ese “no lo se” expresado con magnífica sinceridad por un protagonista tan perdido y devastado como su público.
“Cuando él no entiende algo se rasguña, irrita y hace daño”, no llego a tal radicalismo pero, con tristeza se admite y concluye que, la presente cinta no merece el tiempo que le dediques, nubla tus ideas, seca el pensamiento, amén de la pesadez arrepentida por haberla escogida entre las disponibles opciones; obtusa estancia que paraliza al espíritu más emprendedor y estanca al más entusiasta, cuya mayor tragedia es el derrumbe del optimismo e ilusión con la que acudes a su visión.
“El corazón del hombre necesita creer algo y cree mentiras a falta de verdades”, me creí la magneficiencia de este relato, la lustrosa escritura sobre ella manifestada, su inmensidad artística por expertos certificada y…¡qué triste decepción es la que estoy viviendo hoy! pues “triste decepción es ilusionarse con el corazón, de lo superfluo y sin razón”, y he aquí un magistral ejemplo.
Atora el cerebro.

lulupalomitasrojas.blogspot.com.es



2 - Adam Gai - 22:13 - 14.07.15

En busca del sentido o del no sentido de la película Jauja de Leandro Alonso

por Adam Gai

Lisandro Alonso con su habitual morosidad nos lleva en Jauja a una conquista del desierto, en la que no es el hombre el héroe triunfador sino la tierra que pretendió conquistar. Si en la novela La vorágine de José Eustasio Rivera, la selva se traga a los personajes, en la película, es el desierto el que se los traga y, en algunos casos, con su condescendencia. Uno de los que desaparecen, se hace presente en los rumores y cuentos de los que dicen haberlo visto, otros a través de objetos dejados en el camino. Ambientada, en su mayor parte, en la época de la campaña del desierto hacia finales del siglo XIX, tiempo en que se quiso exterminar, y lo lograron, a los aborígenes del sur de Argentina, el relato puede estar aludiendo también al crimen masivo ejecutado por la Junta Militar, en el siglo XX, en el tiempo en que desaparecieron casi sin dejar rastros cientos de opositores. Pero en la ficción son los personajes los que deciden desaparecer, en busca de un lugar utópico, Jauja, que no van a encontrar nunca y que al parecer no pueden dejar de buscar. El desierto no será un paraíso sino un mundo tan salvaje como aquel del cual provienen, un mundo de soledad, tortura y asesinato, con un coronel Zuloaga, con fisonomía de indio, vestido de mujer, que mata sin saberse por qué. Con una muchacha joven que se adentra voluntariamente en el desierto, como fascinada. Con un padre desesperado que la busca como el perro que ella quería tener para que la siguiera. Con una viuda anciana y misteriosa que vive en una cueva, y que puede ser una reencarnación de la hija, y que parece oficiar de pitonisa. Súbitamente hacia el final de la película la acción se traslada al tiempo contemporáneo y a un lugar, posiblemente Dinamarca, de donde procedían el capitán Dinesen y su hija (un nombre que es parte de uno de los seudónimos, Isak Dinesen, usados por la escritora danesa Karen Blixen, colona en Africa). En el nuevo lugar reaparece Ingeborg, la hija del capitán, pero ahora con el nombre de la joven actriz que la interpreta, Viilbyork . Saltos injustificados en el tiempo y en el espacio colaboran en ahondar lo enigmático de la narración, que acude además a Borges, citándolo por la negativa: “un hombre no es todos los hombres”, como si toda historia individual fuera totalmente distinta e inaccesible al que la vive y a los que lo ven vivir. Los diálogos escasos de la película, generalmente ostentosos y expresados con tono declamatorio, sobre todo por parte de los personajes secundarios, añaden a lo incomprensible una artificialidad dañosa. Una bella fotografía, una música innecesaria y una inmovilidad excesiva de la cámara no contribuyen a dar intensidad a una película rara, premiada por los críticos en el Festival de Cannes, para sorpresa del espectador común y para deleite de los incondicionales de Lisandro Alonso. La película lleva a pensar sobre cuáles serían los limites del sin sentido y de la incomprensión que son aceptables en una obra artística. Al respecto, me parece que en este caso, el director y Fabián Casas, su co-guionista, corren el peligro de andar por la cuerda floja que va de la profundidad al esnobismo.



1 - Diana - 9:11 - 05.04.15

Esta película se ha estrenado en Londres ¿por qué no aquí? Acabo de leer una conversación con Viggo Mortensen en The Guardian muy interesante y la peli promete



 
Web de cine Más secciones Archivo de películas Facebook          Twitter                          
Actualidad:  Vaiana | Villaviciosa De Al Lado | 1898: Los últimos de Filipinas | Aliados | Animales fantásticos y dónde encontrarlos | La llegada

© LABUTACA.NET - Orba, 12, 8 - 46910 Benetússer, Valencia, España - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducción de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.