El maestro del agua

Película: El maestro del agua. Título original: The water diviner. Dirección: Russell Crowe. Países: Australia, USA y Turquía. Año: 2014. Duración: 111 min. Género: Drama. Interpretación: Russell Crowe (Connor), Olga Kurylenko (Ayshe), Jai Courtney (Cyril Hughes), Isabel Lucas (Natalia), Ryan Corr (Art), Damon Herriman (padre McIntyre), Megan Gale (Fatma), Yilmaz Erdogan (Hasan), Cem Yilmaz (Cemal). Guion: Andrew Knight y Andrew Anastasios. Producción: Troy Lum, Andrew Mason y Keith Rodger. Música: David HirschfelderFotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Matt Villa. Diseño de producción: Chris Kennedy. Vestuario: Tess Schofield. Distribuidora: eOne Films Spain. Estreno en España: 24 Abril 2015. No recomendada para menores de 16 años.


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Tráiler

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Sinopsis

“El maestro del agua” es una película ambientada cuatro años después de la devastadora batalla de Galípoli, en Turquía, durante la Primera Guerra Mundial. El granjero australiano Connor (Russell Crowe) viaja a Estambul para descubrir qué ha pasado con sus hijos, declarados desaparecidos en combate, al tiempo que forja una relación con una hermosa mujer turca (Olga Kurylenko), propietaria del hotel en el que se hospeda. Aferrado a la esperanza y con ayuda de un oficial turco, Connor se embarca en un viaje a través del país para descubrir la verdad acerca del destino de sus hijos.


Crítica

Por José Arce (5/10)
Russell Crowe debuta tras las cámaras con una película que no responde a la épica implícita a lo que cuenta. Una puesta de largo correcta, con lagunas técnicas y rítmicas pero que se asienta sobre una base claramente bondadosa… leer más >>


La producción

Mientras se documentaba para un proyecto sobre historia de Australia, el autor y guionista Andrew Anastasios se topó con una carta de un individuo llamado Cyril Hughes, un teniente coronel que fue parte fundamental de la Comisión Imperial de Tumbas de Guerra, que llevó el orden al abandonado campo de batalla de Galípoli en los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial. En esa carta encontró una frase sumamente interesante: «Un tipo logró llegar aquí desde Australia, en busca de la tumba de su hijo». Esa línea fue toda la inspiración que necesitó para incitar la creación de una increíble historia de pérdida abrumadora y amor incontenible.

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Galípoli se ha representado con frecuencia en las pantallas australianas (e internacionales). A las pocas semanas de los desembarcos de 1915, ya se habían realizado dos recreaciones por parte de compañías cinematográficas australianas. Ha hecho falta mucho tiempo para que se produjera en Australia una película sobre la leyenda de los ANZAC (acrónimo de los Cuerpos de Ejército de Australia y Nueva Zelanda, por sus siglas en inglés) que no se centrara en la naturaleza icónica de la batalla, sino que pretendiera recoger la intimidad y el patetismo de la búsqueda de un hijo que emprende un padre. “El maestro del agua” toma esa búsqueda como punto de partida y, lo que también es importante, muestra la batalla y sus consecuencias desde el punto de vista de ambos bandos y en un contexto más amplio. De hecho, la película no empieza con los ANZAC, sino con los turcos que, como los Aliados, son una mezcla de soldados veteranos y “chicos aterrados”. La experiencia supuso un trauma devastador para ambos bandos. “El maestro del agua” ofrece una visión de la historia de Galípoli decididamente centrada en el perdón, tanto a los demás como a uno mismo. La abrumadora presión de la culpa que siente Joshua Connor casi acaba por dominarle, pero descubre que el poder curativo del amor puede dotar a alguien de una fuerza, resistencia y determinación sobrehumanas. Joshua Connor intenta encontrar a su hijo entre los restos de un viejo mundo, a partir del cual se está creando violentamente un nuevo mundo. Está rodeado de una gran devastación, de una gran ruina, pero de ella surgirá ese nuevo mundo. En 1918, la humanidad intentaba recuperarse del final de la Gran Guerra, mientras presenciaba el desmoronamiento de otrora grandes imperios. El imperio otomano, de seiscientos años de antigüedad, ha caído derrotado y Anatolia es ocupada y dividida, dejando lo que acabaría convirtiéndose en la Turquía moderna. Constantinopla, ahora Estambul, en la que debe ahondar Joshua Connor, siempre ha sido una de las ciudades más significativas del mundo, capital, en distintos momentos de la historia, de cuatro imperios, por la que se ha luchado durante siglos, por su situación estratégica en la Ruta de la Seda y como única ruta marítima entre el Mar Negro y el Mediterráneo.

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Un tratado de octubre de 1918 concedió a unos victoriosos Aliados el derecho a ocupar fuertes que controlaban los estrechos de los Dardanelos y el Bósforo. Los británicos afirmaron no tener intención de ocupar Constantinopla, pero en noviembre una brigada francesa entró en la ciudad, seguida de navíos británicos, franceses, italianos y griegos, que desplegaron tropas sobre el terreno. Y así empezó la ocupación moderna de Constantinopla, que duraría cuatro años. En 1919, se funda la Sociedad de Naciones y se produce una serie de acontecimientos a escala mundial, cuyas repercusiones aún se siguen sintiendo en la actualidad; en febrero, tropas soviéticas avanzan para ocupar Ucrania. Los rusos, británicos, italianos, franceses, griegos y armenios reclamaron todos ellos los territorios de Anatolia, pero los turcos étnicos empezaron a resistirse. La campaña griega por Anatolia Occidental se inicia en mayo de 1919, con el desembarco de tropas griegas, encabezadas por los evzones, en Esmirna. Las tropas griegas empiezan a avanzar desde Esmirna y comienza la Guerra de Independencia turca. Mustafá Kemal, oficial del ejército durante la Primera Guerra Mundial y cabecilla del Movimiento Nacional Turco, dirige el bando turco en esta batalla por su identidad, que acabará con la instauración de la Repúblicade Turquía en 1923. Pese a todas estas fuerzas en conflicto y a las precarias lealtades en constante cambio, Joshua Connor encuentra un verdadero amigo en el comandante Hasan, y juntos se abrirán paso por un país asolado por la guerra en busca de los hijos de Joshua. Aunque apenas una quinta parte de la historia de “El maestro del agua” se desarrolle en Australia, fue la base de casi tres cuartas partes de la filmación de la película. El rodaje empezó en diciembre de 2013 con tres semanas en Sídney, sobre todo en platós de estudio, para las escenas ambientadas en un hotel de Estambul, y con un par de días en lugares cuidadosamente seleccionados y decorados de las partes más antiguas de la ciudad.

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Después continuaría en enero y febrero de 2014, con cinco semanas en Australia Meridional, tanto para las escenas de la campiña australiana, como con la costa sur haciendo las veces de Galípoli y ciertas localizaciones casi desérticas haciendo de la Turquía rural. Se encontraron con un entorno complicado, a veces brutal, en el calor del verano, con condiciones meteorológicas impredecibles. Sin embargo, esa experiencia solo sirvió para reforzar la determinación del reparto y del equipo de ser, en palabras de Russell Crowe, infatigables. El productor Keith Rodger comenta: «Sabíamos que íbamos a rodar en mitad del verano, pero no creo que nadie se esperara el calor tan extraordinariamente intenso que nos encontramos en esa zona de Australia Meridional». «Un día estábamos a 49,5 ºC en el set, mientras rodábamos una emboscada a un tren en un remoto paraje campestre. Eso ya es algo difícil de manejar en un buen día, se sale totalmente de lo normal y, evidentemente, la seguridad es lo primero. Luego, en el set del campo de batalla y las trincheras, en el Valle McLaren, nos pilló el otro extremo: unas lluvias torrenciales que obligaron a detener el rodaje», explica. El actor Yilmaz Erdoğan (comandante Hasan) recuerda sobre la experiencia: «Filmar en Australia tuvo sus desafíos. Cuatro estaciones en un día, con calor, viento y una tormenta de arena. La primera semana no fue fácil, porque no nos esperábamos nada así. Me hice a la idea de que seguía un ciclo de calor, viento, tormenta, lluvia, ¡pero por suerte nuestro vestuario incluía abrigos!» El productor Andrew Mason comenta: «Los equipos de rodaje son duros, pero cuando ves a sus miembros claramente afectados por el calor, no queda más remedio que renunciar al resto del trabajo de ese día… y lo mismo sucede cuando llueve en una cantera y el set del campo de batalla queda hecho un desastre en el que es imposible trabajar. Ninguna de estas cosas son buenas; pero aportan cierta dureza al proceso de filmación».

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Miembros clave del reparto y del equipo australianos se trasladaron entonces a Turquía para otras tres semanas de rodaje, tanto en puntos emblemáticos de Estambul, como en lugares antiguos de la costa mediterránea. Allí se incorporó a la filmación un equipo turco de tamaño considerable, así como muchos nuevos actores al reparto, y se forjó al instante un vínculo entre todos los miembros, ayudado por el deseo de todos ellos de hacer que el proceso fuera lo más fluido posible y las escenas resultaran memorables. Las autoridades turcas se mostraron absolutamente colaboradoras y permitieron al equipo de rodaje filmar en el palacio de Topkapi, en las atestadas calles del barrio de Balatde Estambul, e incluso en la emblemática y maravillosa Mezquita Azul. La posproducción se realizó en Sídney, con un equipo de montaje al que se unieron un equipo de primera de artistas de efectos visuales, compositores, un equipo de sonido y especialistas en color.


Premiere en España

Los dos protagonistas principales de “El maestro del agua”, Russell Crowe y Olga Kurylenko, visitaron España para presentar la película:

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Reportaje


Noticias


Imágenes, tráiler, sinopsis y notas sobre la producción de “El maestro del agua” (The water diviner), película distribuida en España por eOne Films Spain © 2014 Fear of God Films y Hopscotch Features. Todos los derechos reservados.



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9 - rosinaa - 10:40 - 06.05.15

estuvo muy bien



8 - mari carmenn - 16:18 - 29.04.15

Preciosa, tierna y dura a la vez, pero me ha encantado.



7 - Ignacio Maza - 11:24 - 29.04.15

Más que aceptable debut como director, de Rusell Crowe, elige un guion vinculado a la primera guerra mundial, tomándose la molestia de hacer pequeños análisis e introducir datos históricos que nunca están de más.

Es un drama por todos los lados, sólo la fuerza de Joshua Connor por encontrar a sus hijos y respuestas suaviza tan gran tragedia.

La primera gran guerra se llevó 37 millones de vidas, Crowe nos ubica en el sector euro-asiático Gallipoli (Turquía) , zona de conflictos y mezcla de identidades. La sensualidad corre a cargo de Olga Kurylenko, que está atractiva hasta para explicar un trivial juego de una taza de café.



6 - Norah - 19:39 - 26.04.15

Hermosa y conmovedora este “Adivino del agua´´ (traducción exacta The Water Diviner) una vez más los traductores españoles le pegan una patada en la boca al título original.
Pero vamos a lo que interesa, Russell Crowe hizo su debut en la dirección, sin brillantez pero con solvencia y elegancia.
Nos regala una bonita y trágica historia enmarcada en la 1ª Guerra Mundial, específicamente en la batalla de Galipolli.

Pero la guerra solo es el marco en el que los personajes se mueven no son el tema central de la película.
El amor entre padres e hijos, la pérdida, diferencias culturales y religiosas, el odio y resentimiento.
Tengo que decir que la ambientación, la fotografía, las localizaciones (los australianos paisajes áridos con su tierra roja y la exótica Turquía con la impresionante mezquita de Estambul, el vestuario y la banda sonora es genial.
Las interpretaciones son generalmente buenas, especialmente el señor Crowe.
Algunas escenas pueden hacerse algo largas y no aportan nada, pero es un defecto menor.
Algunos le achacan se sea demasiado dulzona y empalagosa en determinados momentos, yo no lo creo así, pero bueno cuestión de gustos.
Finalmente, si echan de menos una película épica de calidad (como yo) os recomiendo que vayáis a ver esta hermosa película.



5 - josu - 17:45 - 26.04.15

Llama la atención, que el hace años apreciable actor, lleve unos años sin dar una en el clavo. Con Noe toco fondo. En esta, siendo tremendamente generosos, no puede pasar de un aprobado raspado. Una película que aparenta un alto presupuesto, debe tener mas nivel para rentabilizar ese esfuerzo.



4 - lourdes lulu lou - 13:04 - 26.04.15

Comprensible timidez de quien se expone a ser juzgado por su ojo, hábil o torpe, al mando del manejo de la cámara.
¿Qué le apetece tomar, señor Crowe?, ¿qué va a ser, café dulce o amargo?, porque parece que piensa, duda pero ¡no se decide!
Historia bélica, homenaje a los caídos en guerra, nunca hallados/siempre recordados, con pinceladas altruistas de romance dulzón y pueril entre adultos ya instruidos…,¿necesaria la mezcolanza de relato de amor, suave y cómodo, para afianzar la atención de una conciencia que, sola ante el dolor y la tristeza recordatoria del horror de la batalla y sus injustas víctimas, no se mantendría con mirada fija, sin despiste ni pestañeo ante el interés de la narración épica?
Nuestro -uno más que cae- actor consagrado, metido a director novel, opta por la seguridad del itinerario marcado en las instrucciones de cómo manejar la cámara por primera vez y no meter la pata, manera eficaz, correcta de hallar los planos, disponer sucesiones narrativas y no perder la estela ni dañar la mira del espectador que espera, sólo que, como todo libro al uso estándar de general proceder, no sabe dar los instrumentos, ni consejos, ni órdenes sobre cómo atribuir carisma a lo expuesto, pasión a lo realizado, vivacidad al cóctel manejado y que no se convierta en bebida corriente, fácil de digerir, más rápido de olvidar por la simpleza de su crónica.
Excelente exhibición paisajística de una fotografía de contrastes que dispone su memoria entre el avance del esperanzador presente y el inamovible y horrible pasado, breves notas escuetas de la tortura, violencia y ultraje de lo ya hecho con el optimismo y candidez de oportunidad nueva abierta ante la vista, un juego de dirección discreta, actuaciones acordes y guión poco inspirado que sin adormecer, tampoco cautiva, dejando al público en un estado neutro e insustancial que, tratándose de amor y guerra, es parcela que deja mucho que desear.
Cándido caminar que nunca adquiere velocidad plena, tristeza y dolencia que se revisten de simpatía bondadosa e ingenuidad apacible, cariño y sencillez como estandarte, un aplauso a la ensalada de aceite y vinagre del recién horneado capitán australiano, ánimo para su escarceo primerizo y mejora en posteriores intentos pero, dejando la condescendencia, peloteo y complicidad de coraje para que no abandone la ruta emprendida, el que visiona se queda levemente en espera de una acción ardiente, relato histórico, connivencia con los sentimientos expresados que no llega ni alcanza cuotas de merecida narración y reseña pues sus personajes se mueven por la facilidad y armonía de navegar por aguas tranquilas y alejarse, como norma no escrita, de mares impestuosos y olas inquietas.
Que no disguste no significa que plazca, que de un tirón se consuma no lleva consigo la suculencia del alimento ni el gozo del paladar que lo saborea, este padre voluntarioso con ensoñaciones de revelación adivinada y modestia en su atractivo porte de rompecorazones, protege en exceso su sueño y no opta por el riesgo interpretativo ni expositivo, da para estancia breve de fábula poética con ingredientes varios que aporta un poco de todo pero lejos de un cuento inolvidable, de gran drama y novela consistente que se aprecie y devore con ansiedad plena, satisfacción que queda a la espera, en esa larga cola de películas apropiadas que se adecuan a la posición media pero que ni resaltan, ni explosionan más allá de poner un paso delante de otro y hacer levedad de un camino, que al caminante, dado su andar, le resulta flojo y escaso, sin mucho que instruir, tastar o saborear.
Belleza estética de personalidad blanda, ausencia de intensidad firme, complacencia en las formas pero contenido casto y discreto, delicadeza sin llama, finura sin exigencia, armonía de bienestar buscado en una correlación de eventos que no alterarán tu confortable estado anímico ni el acompasado ritmo de un corazón que observa sin protestar pues no se implica ni siente gran cosa y, una película que deja indiferentes a las emociones cuando abarca el peliagudo enfoque de quién sabe dónde están nuestros seres queridos…, sólo se disculpa y perdona por ser recién desvirgado, currículum vitae sin experiencia adquirida pero está claro que Gladiator no tenía claro que desayunar, si dulce o salado, ligero o pesado, croissant o tostadas y barruntando pizcas de todo lo que tenía a mano, con elegancia pero fruto moderado, confeccionó un plato general de magnitud nimia y tueste amansado y, ahora mismo, el consuelo de que tiene buenas perspectivas de mejorar con el tiempo y adquirir la consistencia que aquí no logra sirve de poco pues aún tengo el regusto de escasez de nutrientes y absorción ligera que no se mitigan ante esa previsible mejoría que todos visionan y anhelan.
En esta ocasión no se cumple la propiedad conmutativa ya que cambiar el orden de los sumandos si altera el resultado, no es lo mismo “pan para hoy y hambre para mañana” que hambre presente/ya veremos más adelante si el pan hace acción de presentarse, Russel Crowe aún no controla el poder y tempo de saciar con compás y acierto a la audiencia, más adelante ¡ya veremos!

lulupalomitasrojas.blogspot.com.es



3 - Merovingio - 23:07 - 19.04.15

Salvo honrosas excepciones (dos rápidos ejemplos: Clint Eastwood y Ben Affleck), no suelo fiarme de las películas de actores estrella que se pasan a la dirección, pero lo cierto es que El Maestro Del Agua no tiene tan mala pinta como podía esperarse. Merece una oportunidad aunque tampoco sea un obra maestra.



2 - El Cinéfago - 16:58 - 17.04.15

Totalmente Sete. Le falta pasión, empuje, y la dirección es bastante torpe. No sabe cuándo insertar flashbacks, música… Y sobra la historia de amor. Ambiciosa pero irregular. Recuerda al cine de David Lean y Peter Weir, pero sin la capacidad de estos maestros para exprimir cualquier relato épico



1 - Sete - 15:29 - 19.03.15

Interesante película, pero solo el carisma de los personajes sostiene la historia.
Responde perfectamente a la frase “se deja ver”.



 
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