X-Men: Primera generación – Notas de producción

Notas de producción © 2011 Hispano Foxfilm

Inicios

X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN es un nuevo comienzo para X-Men. La historia es obra de Sheldon Turner, nominado al Oscar como coguionista de Up in the Air, y Bryan Singer, cuyo trabajo como director de las dos primeras películas de la saga, X-Men y X-Men 2, recibió los elogios de crítica y público de todo el mundo por su hábil y perfecta mezcla de drama, acción y ponderado trasfondo sociopolítico. Las películas X-Men dirigidas por Singer sirvieron de modelo para el resurgimiento de las adaptaciones cinematográficas de cómics y constituyeron un punto de referencia en la nueva era de películas de superhéroes.

La mayor parte del filme X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN se desarrolla durante los años 60, un período apropiado para un relato de orígenes porque fue precisamente durante esta década cuando Stan Lee, editor, guionista principal y director de arte de Marvel Comics, junto con Jack Kirby, creó el cómic de los X-Men. Los X-Men, como muchos de sus predecesores en Marvel, conforman un inusual grupo de héroes, a veces mordaces, antisociales y manifiestamente imperfectos, sin embargo, siempre dispuestos a luchar contra los demonios de su vida sentimental, abordar sus problemas de autoestima, o enfrentarse a los villanos más poderosos de este universo de poderes especiales. Son hijos del átomo, son el homo superior y el siguiente eslabón en la cadena de la evolución. Cada mutante ha nacido con una mutación genética única, que se manifestó en la pubertad en forma de extraordinarios poderes. En un mundo cada vez más lleno de odio, prejuicios y miedo, hay unas anomalías de la ciencia… unos monstruos de la naturaleza… unos marginados que son temidos y rechazados por todos aquellos que no pueden aceptar sus diferencias.

“La principal prioridad a la hora de concebir la historia”, dice Singer, “fue pensar la época en que Charles y Erik se conocieron, con unos veintitantos años de edad. Decidimos que sería a principios de los años 60; el apogeo del movimiento por los derechos civiles y la Guerra Fría. Ambos aspectos de ese período proporcionaban una extraordinaria oportunidad de analizar los sucesos que iban a dar lugar a nuestro mundo moderno”. Uno de los puntos álgidos de la Guerra Fría fue la crisis de los misiles cubanos, durante la cual la amenaza de una fulminante extinción de la Tierra cobró una gran relevancia, y que para los mutantes supuso el aliciente definitivo para darse a conocer al mundo y evitar una conflagración que podría aniquilar al planeta.

Un ámbito igualmente importante para la película es el tema de los derechos civiles; ¿la humanidad aceptará a los mutantes, o les considerará una amenaza y pretenderá encarcelarlos o incluso eliminarlos? ¿Deberían los mutantes aceptar que son diferentes y reinar como los seres superiores del planeta, o deberían formar parte de la estructura social? “Siempre me ha fascinado la idea de asimilación versus agresión; y el momento en el que el movimiento de los derechos civiles de entonces se transforma en el movimiento de los derechos civiles de los mutantes del futuro”, afirma Singer.

La relación entre Charles y Erik conecta con este tema y ejemplifica las diferencias ideológicas y filosóficas características de aquel período. Ambos están básicamente cortados por el mismo patrón y ambos consideran que los mutantes pueden ser objeto de persecución. Sin embargo, Charles dedica su vida a proteger a aquellos que le temen, mientras que Erik vive para destruirlos. Cada uno de ellos cree que su criterio es el correcto. Ninguno está dispuesto a transigir. El director Matthew Vaughn señala: “Erik recela mucho de los humanos, y Charles piensa que todo va a ir bien y que pueden confiar en que los humanos aceptarán a los mutantes recientemente emergidos. Erik replica, ‘Nos van a capturar y a matar’. Y tiene razón”.

Impregnar a los personajes de X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN con elementos humanísticos era otra prioridad para Vaughn y Singer. “La magia de las películas de género es que puedes contar historias sobre la condición humana desde una insólita y privilegiada perspectiva, enmascarada a través del espectáculo y de asombrosos sucesos”, indica Singer. “Esto es especialmente importante en el caso de las películas X-Men porque en su universo hay unos personajes de gran profundidad. Las mejores historias X-Men desarrollan esa complejidad, y eso es lo que todos queríamos para este filme”.

“En cada película que hago”, añade Vaughn, entre cuyos trabajos destacan las aclamadas películas independientes Crimen organizado y Kick-Ass: Listo para machacar, “me pregunto, ‘¿dónde está el lado humano?’. Cada personaje y cada momento de acción debe tener uno. Si puedo deslizar algo que ayude al público a conectar con los personajes y hacer que le interesen, eso sólo mejorará la experiencia de ver la película. Si no te importan los personajes, ¿entonces qué sentido tiene verla?

“En X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN hay grandes ideas y grandes momentos”, prosigue Vaughn. “No siempre lo confiamos todo a unos estupendos efectos visuales cuando hacemos una película. Los efectos son un apoyo más de los personajes. La película es una gran obra de personajes; con unas fabulosas escenas de acción”.

Singer empezó a pensar en una historia sobre los orígenes cuando estaba dirigiendo las dos primeras películas X-Men. “Siempre imagino el pasado de los personajes cuando los actores me piden que les aclare la conducta de sus personajes. Por lo tanto, tener la posibilidad de volver atrás en el tiempo y llevar a cabo esos antecedentes que tenía en mi imaginación me resultó tremendamente satisfactorio”.
Uno de esos actores que habían preguntado a Singer sobre el pasado de su personaje era Patrick Stewart, que interpretó a Charles Xavier en las tres primeras películas X-Men. “Patrick se preguntaba sobre los orígenes de Charles, y ya entonces tuve una idea al respecto, que era muy distinta a la versión del cómic”, recuerda Singer. “Expliqué los orígenes referidos en el cómic, que tenían lugar en el Tibet y donde estaba implicado un ser alienígena llamado Lucifer, y después expliqué mi idea. Patrick dijo, ‘¡Yo prefiero tu versión!’”.

La productora Lauren Shuler Donner, que ha trabajado en la franquicia X-Men desde el principio, también recuerda que el origen de X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN data de cuando estaban inmersos en la producción de las primeras películas. “Durante la realización de X-Men 2, en un intervalo entre escenas hablamos sobre uno de los miembros más jóvenes del reparto, y yo comenté, ‘¿No sería estupendo ver a un joven Profesor X o a un joven Magneto? Deberíamos hacer una película sobre los X-Men cuando eran jóvenes’. Todo el mundo dijo, ‘Sí, buena idea, muy buena idea’. Y estuvimos mucho tiempo hablando de eso entre todos, y luego, por supuesto, volvimos a la realización de X-Men 2”.

Singer no sólo fue coautor de la historia de X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN, también asumió el proyecto como productor, junto con Shuler Donner y Simon Kinberg, destacado escritor por méritos propios entre cuyos trabajos destacan Sr. y Sra. Smith y la película de estreno inminente This Means War. ¿Pero quién la dirigiría? Singer no estaba disponible debido a un compromiso con otro proyecto, pero un encuentro casual con Vaughn en Londres condujo a este último a aceptar llevar las riendas del proyecto.

X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN no es el primer contacto de Vaughn con esta franquicia cinematográfica. Tras debutar en la dirección con la aclamada película independiente Crimen organizado, Vaughn estuvo a punto de dirigir la tercera película de la saga X-Men, X-Men 3: La decisión final, antes de embarcarse en la dirección de la alabada película de fantasía y aventuras Stardust y la adaptación cinematográfica de la novela gráfica Kick-Ass.

Vaughn dice que aceptó dirigir X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN porque le cautivó la idea de Singer de situar la historia durante la Guerra Fría. “Me fascinó inmediatamente lo inteligente que era la idea de Bryan, que era una interesante manera de integrar a los personajes dentro de la historia reciente”, recuerda Vaughn. La colaboradora del director en las tareas de guión Jane Goldman añade: “Una de las cosas que más nos entusiasmó del proyecto era el trasfondo político; la idea de incorporar ese aspecto al pasado de los X-Men estimuló realmente nuestra imaginación”. (Ashley Edward Miller y Zack Stentz, dúo de guionistas que recientemente ha trabajado en Thor, son los autores del guión, junto con Vaughn y Goldman).

El guionista Vaughn no le puso las cosas muy fáciles al Vaughn director. “Teníamos que sustituir al actor de cada personaje, recrear los años 60 y rediseñar la totalidad de los emblemáticos escenarios y vestuario de los X-Men”, explica. Pero su mayor desafío fue elegir a los dos jóvenes protagonistas que interpretarían a Charles y Erik, que, años más tarde, ya como Profesor X y Magneto, tal y como describe el vasto universo X-Men de cómics y películas, se iban a convertir en enemigos con irreconciliables puntos de vista.

 Cuando Charles conoce a Erik

Para interpretar al personaje de Charles, un joven e inteligente graduado en genética por la Universidad de Oxford, que es el telépata más poderoso del mundo, así como al personaje de Erik, que en su juventud –y bajo terribles circunstancias– descubrió su capacidad de controlar el magnetismo, los realizadores eran conscientes de que tenían que encontrar a dos jóvenes actores a los cuales el público aceptara en los papeles que Patrick Stewart e Ian McKellen habían hecho suyos.

James McAvoy, que se mueve sin esfuerzo entre películas independientes tales como Expiación y El último rey de Escocia y éxitos de taquilla como Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario y Wanted, fue seleccionado para interpretar a Charles. McAvoy asumió el reto de componer al personaje en un momento en que su vida se transforma. Su Xavier es diferente en algunos aspectos clave del seguro de sí mismo y patriarcal Xavier de la trilogía original. “En esas películas”, explica McAvoy, “el Profesor X es una persona magnánima y carente de ego. Está centrado en la humanidad, en el resto del mundo, y en ayudar a los demás. Cuando lo vemos en este filme, siendo más joven, es una persona individualista, con un ego muy grande, y se halla algo perdido. X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN trata sobre cómo Charles descubre un propósito, y eso fue lo que más me atrajo del personaje; ver quién era Charles y profundizar en los motivos por los que se convirtió en la persona que después fue. Matthew nos dejó muy claro desde el principio que quería que ambos, Michael [Fassbender, como Erik] y yo, interpretáramos a los personajes, y no a Patrick Stewart o Ian McKellen cuando eran más jóvenes”.

“Me pareció que James reunía todo lo que el papel requería”, dice Vaughn. “En las anteriores películas, Charles era el maestro supremo, con cierto aire Zen. Nuestro joven Charles es algo más divertido. Deambula de un sitio a otro y siempre está dispuesto a tomar la iniciativa. Charles está absorto consigo mismo. Le gusta el éxito y es un presuntuoso”. Jane Goldman añade: “El verdadero reto a la hora de definir a Charles fue encontrar sus defectos y construir un personaje con muchas capas. James McAvoy propuso algunas ideas maravillosas sobre el personaje porque entiende perfectamente a Charles”.

Cuando vemos a Charles por primera vez en X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN, los mutantes todavía no se han dado a conocer al mundo; de hecho, Charles no está seguro de si existen otros mutantes aparte de él y una joven llamada Raven de la que se hizo amigo unos años antes. “En el momento en que Charles se da cuenta”, dice McAvoy, “de que puede leer la mente, y aunque desea que haya otros mutantes, todavía no tiene como objetivo la consolidación de la raza mutante y la búsqueda de su aceptación por parte de la humanidad”.

Charles descubre el propósito de sus formidables poderes cuando consigue conectar, telepáticamente, con mutantes de todo el mundo. Lo logra a través de un dispositivo muy familiar para las legiones de fans de X-Men: Cerebro, un enorme casco metálico de alta tecnología que amplifica los poderes telepáticos de Charles. El Cerebro de X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN es un primitivo prototipo del aerodinámico dispositivo que se ve en las películas X-Men que se desarrollan en el período actual; el Cerebro de los años 60 del joven Charles es el resultado de improvisar tecnología y equipamiento de la época, como conmutadores de palanca, tubos de rayos catódicos y viejas antenas. El diseñador de producción Chris Seagers retrocedió en el tiempo la configuración del Cerebro de las películas originales, para obtener, afirma el diseñador, “una estructura muy sencilla compuesta por un núcleo central, a partir del diseño que aparece en las últimas películas, y por una cúpula inspirada en las típicas cúpulas de los miradores que salpican la campiña inglesa”.

Cerebro es una especie de revelación para Charles. “Por primera vez comprende que hay miles, si no millones, de mutantes en todo el mundo, y eso representa para él una lección de humildad”, afirma McAvoy. “Este hecho determina su misión y su objetivo en la vida: encontrar a otros mutantes y ayudarles”.

Charles ya se halla involucrado en una guerra en ciernes entre Estados Unidos y la Unión Soviética, cuando salva la vida de un mutante, Erik Lehnsherr, que posee formidables poderes y un tormentoso pasado, que le ha señalado una senda que pronto le llevará a combatir a Charles. Pero, por el momento, son amigos y almas gemelas. “Es la primera vez en sus vidas que encuentran a un igual, alguien que te puede entender y que también te puede atacar”, dice McAvoy. “Charles se siente fascinado por el potencial de Erik”.
De hecho, Charles es la primera persona con quien Erik ha podido conectar en su vida. Michael Fassbender, que interpreta a Erik, afirma: “Hay un vínculo muy fuerte entre Charles y Erik, así como un profundo respeto. Pero, desde el principio, su filosofía es totalmente opuesta. Erik es muy cauto respecto a incluir nuevos elementos en su vida y entablar nuevas relaciones. Se relaciona con Charles tan sólo en la medida en que es capaz. Queríamos contar una situación creíble hasta el momento en que se inicia su rotundo distanciamiento. Cuando Erik y Charles llegan al punto de tener que separar sus caminos, el público percibirá que podrían haber pasado grandes cosas si hubieran unido sus fuerzas para siempre”.

Erik duda también de unirse a Charles en su misión de salvar al mundo de sí mismo. ¿Por qué –se llega a preguntar Erik– merece la pena salvar a la humanidad? “Erik es muy maquiavélico; cree que el fin justifica los medios”, declara Fassbender. “No tiene en muy alta estima a los humanos, y piensa que son seres inferiores”.

La displicente actitud de Erik respecto a los humanos tiene origen en su infancia, que no pudo haber sido más diferente de la privilegiada vida de Charles. Erik tuvo que sobrevivir sin sus padres, y siendo muy joven tuvo que soportar penurias inimaginables. X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN introduce a Erik con una recreación de la escena que abría la película original X-Men, cuya acción se situaba en el campo de concentración de Auschwitz, en los años 40. Allí, el joven Erik, aterrado porque los nazis le han separado de sus padres, descubre sus habilidades mutantes al doblar las puertas metálicas del campo. X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN continúa entonces a partir de esa escena, cuando Erik, todavía adolescente, se convierte en objeto de los experimentos que lleva a cabo un tal doctor Schmidt, que está decidido a liberar por completo los poderes de Erik y a aprovecharse de ellos. “Matthew y yo siempre habíamos admirado la fuerza y el impacto que tiene la escena del campo de concentración de X-Men, que ilustra mucho sobre el personaje de Erik”, dice la coguionista Jane Goldman. “Y Matthew quería profundizar en lo que le sucede a Erik después. Lo que ahora se ve cambiará nuestro sentimiento hacia Eric y nos permitirá verle con otros ojos”.

Veinte años más tarde, ya adulto, Erik tiene una misión en la vida: encontrar al doctor Schmidt (al cual volveremos a ver con una apariencia muy distinta) y matarle. Erik rebosa furia y odio, yendo a la caza de Schmidt y de los otros doctores nazis a los que culpa de haberle convertido en una especie de monstruo de Frankenstein. Incluso cuando Erik encontró un primer amigo en Charles y fue acogido por el resto de miembros del equipo que más tarde sería conocido como los X-Men, Erik nunca perdió de vista su objetivo. “La resolución de Erik es absolutamente irreductible; si Charles o alguien se interpone en su camino, le pondrá en su lugar”, dice Fassbender.

Vaughn había visto el destacado trabajo que Fassbender hizo en 300, Hunger y Malditos bastardos, y tras la espléndida prueba realizada por Fassbender, eligió al actor para interpretar a Erik. “Michael le confiere a Erik una interesante presencia, y además es un chico muy auténtico”, afirma el director. Fassbender, que estaba deseando interpretar a un personaje tan complejo, manifiesta que cuando leyó el guión, pensó que era ‘verdaderamente inteligente’. “Cada una de las acciones del filme tenía verdaderas consecuencias. No se trataba en absoluto de fuegos artificiales. Pasaban muchísimas cosas y el guión tenía múltiples capas, y eso me impresionó gratamente”. Fassbender señala también que no se basó en las anteriores películas para interpretar a Erik. “La fuente de información está en los cómics. Realmente empezamos desde cero para mostrar el material con una nueva mirada.”

Los X-Men se unen

Una vez que Charles, junto a Erik, recluta a la “primera generación” de jóvenes mutantes, estos dotados estudiantes aprenden a controlar y administrar sus poderes para mayor beneficio de la humanidad. Sin embargo, utilizar estos poderes no es fácil, ni tampoco lo es constituirse en equipo.

En las tres primeras películas de X-Men, los mutantes llevaban tiempo perfeccionando sus habilidades y formaban un equipo que funcionaba bien (bueno, generalmente). Pero cuando conocemos a los jóvenes mutantes en X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN, sus poderes todavía están sin domar y algo desenfocados. Además, afirma Bryan Singer, como a la mayoría de los adolescentes, a los mutantes les molesta ser diferentes de sus homólogos. “Su situación es una metáfora de la incomodidad que sienten en su propia piel los adolescentes, y de lo difícil que resulta ser ‘diferente’ al modelo socialmente establecido”.

La primera aliada de Charles es Raven, una mutante de piel azul que puede cambiar de apariencia y que posee una agilidad sobrehumana. Ambos se habían conocido siendo adolescentes, cuando Charles descubrió a Raven revolviendo en la cocina de su casa familiar. (Además de establecer la significativa relación entre Charles y Raven, el idílico entorno del fastuoso hogar de Xavier proporciona un crudo contrapunto a las circunstancias de Erik en su infancia).

Charles convierte a Raven en miembro de su familia, y crecen juntos prácticamente como hermanos. Pero, como ya sabemos de las primeras películas, su relación cambiará de forma drástica. Bryan Singer aclara: “Como Charles es joven y algo ingenuo, a veces no le presta a Raven tanta atención como debería, y en algunas ocasiones ella se siente muy molesta. Y eso conduce a Raven a tomar el camino en el que la vemos en la trilogía original [interpretada por Rebecca Romijn], integrándose en la Hermandad de Magneto”.

Jennifer Lawrence, nominada al Oscar como mejor actriz por su trabajo revelación en el drama de 2010 Winter’s Bone, interpreta a Raven, cuyo nombre de mutante es Mística. “Raven ha aprendido a vivir con su secreto, pero, al igual que la mayoría de adolescentes inseguros que reniegan de lo que perciben que les hace diferentes, ella no ha asumido realmente sus excepcionales habilidades”, dice la actriz. “Raven se avergüenza de ellas, sobre todo. Progresivamente, Raven comprende que es un don y empieza a sentirse orgullosa de sus poderes, igual que el resto de jóvenes mutantes. Al principio nos sentimos marginados y solos, y cada mutante va experimentando una gran evolución. Nos unimos para formar el emblemático equipo X-Men, y luego nos separamos. Es fascinante ver el viaje que emprende cada uno de los personajes y qué lado escogen al final”.

Al conocer Charles y Erik la existencia de otros mutantes, descubren una trama que les sitúa en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que están precipitando al mundo hacia el desastre. Este hecho, a su vez, da lugar a una incómoda alianza entre los mutantes y una clandestina agencia del Gobierno de Estados Unidos. En la agencia, Charles y Erik conocen a Hank, un brillante científico con sólo algunos atributos mutantes; hasta que un suero libera, inesperadamente, a la Bestia sobrehumana que hay en su interior.

Hank, sin revelar aún sus poderes mutantes, trabaja en la agencia secreta desarrollando una tecnología absolutamente revolucionaria, como Cerebro y el X-Jet. Hank ha vivido solo durante gran parte de su vida, ocultándose y avergonzado de sus enormes pies simiescos y su sobrehumana agilidad. Cuando conoce a Charles y a Erik, la vida de Hank toma un giro inesperado. Nicholas Hoult, estrella emergente que interpreta a un mutante que los fans van a adorar, conocido con el nombre de Bestia, señala: “Charles le dice a Hank que debe dar rienda suelta a sus poderes mutantes. Hank ha intentado reprimir sus poderes e incluso convencerse a sí mismo de su inexistencia. También tiene miedo de lo que puede ser capaz si desata sus poderes al completo. Charles consigue que Hank se enfrente a sus habilidades mutantes, aprenda a controlarlas y a utilizarlas para ayudar tanto a los mutantes como a los humanos”.

Hoult, que actualmente está trabajando en la película de aventuras de Bryan Singer Jack the Giant Killer, comprende por qué el sentimiento de Hank respecto a sus excepcionales habilidades es tan verosímil: “Todo el mundo se ha sentido avergonzado o como un extraño en algún momento de su vida. Los sentimientos que estos mutantes tienen en relación a sus poderes no son muy distintos. Cuando finalmente se encuentran y pueden compartir su talento, comienzan a sentirse orgullos de quiénes son realmente”.

Completando el equipo que forma la primera generación de X-Men se halla Lucas Till dando vida a Alex Summers, conocido como Kaos, que es capaz de emitir anillos concéntricos de ondas de energía candente, haciendo arder a sus objetivos, y al que Charles y Erik rescatan de su solitario confinamiento en una penitenciaria; Caleb Landry Jones interpretando a Sean Cassidy, conocido como Banshee, cuyas excepcionales ondas sónicas le proporcionan la capacidad de volar; y Edi Gathegi interpretando a Armondo Munoz, conocido como Darwin, cuya “evolución reactiva” le permite adaptarse a cualquier situación o entorno.

¡Fuego infernal!

Charles y Erik conducen al equipo de mutantes a una épica batalla contra Sebastian Shaw, un poderoso mutante que puede absorber energía y reconvertirla en una fuerza sobrehumana. Shaw se mueve entre sombras y dispone de una agenda secreta que amenaza a todo el planeta: no se detendrá ante nada hasta iniciar una guerra, y si tiene éxito, el género humano está condenado.

X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN concibe a Shaw como el que maneja la marioneta, situándolo detrás de la crisis de los misiles cubanos. En Cuba, la Unión Soviética estaba empezando a instalar misiles de medio alcance, capaces de dirigir cargas nucleares hasta los Estados Unidos, que demandó que esas instalaciones fueran desmanteladas inmediatamente. El consiguiente enfrentamiento entre las dos superpotencias condujo al mundo al borde de la extinción. “El plan de Shaw”, dice Kevin Bacon, que interpreta a este personaje, “consiste en intensificar la crisis de los misiles de Cuba, conseguir el emplazamiento de barcos y submarinos rusos en la Bahía de Cochinos, y que se abra el fuego entre americanos y rusos; estallando una guerra nuclear que erradicaría a la humanidad y permitiría a los mutantes apoderarse del mundo. Se trata de una fantástica herramienta de conspiración. Fue un momento increíblemente tenso en la historia del mundo, y sugerir que fue una idea de Shaw es una forma genial de encajar al mundo X-Men en aquella época.

“Shaw es un hombre extremadamente poderoso y básicamente un sociópata”, prosigue Bacon. “Pero él cree sinceramente que está intentando crear un mundo mejor, sin humanos, regido y poblado exclusivamente por mutantes. El sentido ético convencional no es aplicable en el caso de Shaw. Bajo su punto de vista, Shaw considera que los mutantes y los humanos nunca podrán vivir juntos, por lo tanto, es la supervivencia del más fuerte, y Shaw está decidido a proteger a la raza mutante. Se rige por su firme creencia de considerarse el perfecto líder para el nuevo mundo”.

La mano derecha de Shaw –mutante… y objeto de su interés romántico– es Emma Frost, considerada durante mucho tiempo la mujer más sexy en el ámbito de los cómics, por delante de otras femmes fatales como Catwoman y Elektra. Interpretando a Emma, una telépata con una indestructible piel similar al diamante, se encuentra January Jones. Jones aceptó interpretar a este icónico personaje como una oportunidad de evadirse del mundo de los años 60 característico de la aclamada serie de televisión “Mad Men”, en donde interpreta a Betty Draper. Decir que Jones se quedó absolutamente sorprendida cuando leyó el guión de X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN –que se desarrolla, por supuesto, durante el mismo período que la valorada serie– sería quedarse corto. “¡Oh, Dios mío, debe ser una broma!”, recuerda que exclamó. Pero Jones enseguida comprendió que Emma no tenía nada que ver con Betty. “Me apetece mucho formar parte de este increíble universo X-Men”, afirma. “Para mí es algo absolutamente nuevo combinar todos los retos físicos implícitos en el personaje con los aspectos dramáticos. Emma es técnicamente una villana, pero yo creo que su motivación es sincera y le sale del corazón. Ella cree que está haciendo lo que es mejor para su estirpe, y hará lo que sea necesario para mantener con vida a los mutantes e instaurar una especie más fuerte”.

El hecho de que normalmente Emma aparezca representada en los cómics con un impresionante escote –y poco más– no perturbó en absoluto a Jones, que estuvo encantada de llevar el vestuario que el diseñador Sammy Sheldon había creado para ella. “En los cómics, Emma parece que lleva pintada la ropa”, dice Jones, sonriendo, “pero Sammy ha hecho un trabajo asombroso logrando un vestuario fiel al personaje pero con el que también pudiera moverme cómodamente”. Sheldon añade: “Queríamos que el vestuario de Emma estuviera ‘a la última’, y por tanto lleva, en diferentes momentos, un bikini, una extravagante capa, un mono ajustado, ropa interior transparente y unas botas hasta el muslo, que se incorporan a su vestuario”.

Junto a Shaw y Emma también forman parte del Club del Fuego Infernal que dirige Shaw: Azazel (Jason Flemyng), una figura demoníaca que puede teletransportarse abriendo un portal en otra dimensión; Angel (Zoe Kravitz), que posee un impresionante tatuaje de unas alas de insecto, que, brotando de su espalda, se transforman en alas reales con las que puede volar; y Riptide (Alex Gonzalez), que crea unos potentes torbellinos con los que puede elevar hasta el más poderoso de sus enemigos.

X conoce a MIB

Con el fin de detener la amenaza que Shaw y su grupo han puesto en marcha, Charles, Erik y su equipo de jóvenes mutantes colaboran con un departamento secreto de la CIA, conocido como División X, que se dedica a investigar la aplicación de la telepatía mental y los poderes paranormales en el área de la defensa militar. El principal contacto de los mutantes en esta división a nivel operativo es el conocido simplemente como MIB, interpretado por Oliver Platt. “MIB ha sido el hazmerreír de la Agencia durante mucho tiempo debido a sus estrambóticas investigaciones”, explica el galardonado y peripatético actor. “Cuando Charles y Mística empiezan a sentirse agobiados en la Agencia, MIB los desvía hacia su división mediante un hábil truco burocrático. Erik se une inmediatamente a ellos, y los X-Men consiguen avanzar bajo la protección de MIB”.

Los mutantes y MIB trabajan con Moira MacTaggert, interpretada por Rose Byrne, que era agente de la CIA en un momento en que las agentes femeninas eran escasas en la Agencia. Tras ser una de las primeras testigos del poder de los mutantes, Moira localiza a Charles, que la ayuda a convencer a sus superiores de la existencia de los mutantes y de la necesidad de que los agentes trabajen con ellos para detener a Shaw. “Moira es muy testaruda, ambiciosa y tenaz, pues tenía que serlo para sobrevivir en un mundo de hombres”, señala Rose Byrne, cuya abundante filmografía incluye películas como Todo sobre mi desmadre y el reciente éxito de taquilla Insidious. “Moira es en ese aspecto una precursora e inspiradora mujer. También es de armas tomar”.

Sobre la producción

La fotografía principal empezó en agosto de 2010 en los estudios Pinewood del Reino Unido. El diseñador de producción Chris Seagers creó más de 80 decorados –incluyendo 20 complicados sets compuestos– tanto en Pinewood como en distintas localizaciones del Reino Unido y Estados Unidos.

El trabajo de Seagers está influido por el optimismo de la década de los 60. “Esa época era realmente innovadora en términos de diseño”, declara Seagers. “Todo era nuevo. El color, la forma y los modernos y ligeros materiales como el plástico irrumpieron en escena. Estábamos empezando a considerar la aplicación de estos nuevos materiales en la arquitectura. A Matthew también le atraía introducir algo del colorido estilo de los años 60 en la estética del filme, aunque manteniendo el ligeramente más oscuro aspecto del mundo X-Men”.

Para garantizar la continuidad con las anteriores películas X-Men, se crearon unos diseños específicos mediante un procedimiento técnico de retroceso.“Examinamos algunos de los icónicos diseños de las películas, como Cerebro, el X-Jet o el casco de Magneto, así como a los propios personajes, y nos preguntamos qué aspecto tendrían sus prototipos”, explica el asesor de efectos visuales Russell de Rozario. “Sentíamos la responsabilidad de hacer que la evolución de los diseños resultara creíble”.

Uno de los decorados de la película más vehementemente esperados era el del X-Jet, que se construyó en un plató de los estudios Longcross, en Surrey. Basado en el XB-70, un prototipo de un bombardero supersónico de largo alcance, desarrollado en los Estados Unidos a finales de los años 50, el avión era una inmensa estructura de unos 25 metros de longitud. Otro emblemático decorado o localización es la mansión de Charles, ubicada en Westchester, Nueva York, que se convertirá en la Escuela Charles Xavier para Jóvenes Mutantes, donde los niños mutantes aprenden a encontrar su lugar en una sociedad que intenta evitarles. Encontrar una casa en Inglaterra que se pareciera a las mansiones de Canadá de las películas originales resultó ser un considerable reto, dado que las mansiones inglesas son mucho más antiguas que sus homólogas canadienses. Finalmente, los realizadores optaron por Englefield House, una hermosa mansión Tudor en Berkshire, con una vieja y fascinante historia detrás, y que brindaba unas impresionantes vistas de la campiña inglesa.

Otros importantes decorados recreados en Pinewood fueron las oficinas centrales de MIB y un gigantesco submarino. También en Pinewood, los realizadores reconstruyeron concienzudamente el decorado del campo de concentración utilizado en la película original X-Men. “Fue sorprendente la perfecta recreación del decorado”, comenta Bryan Singer. “Yo creía que en el monitor estaba el material de visionado diario de la película original cuando lo que estaba viendo era una escena que se rodaba para X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN”.

Después está el Club del Fuego Infernal, un marchoso club de la década de los 60 que hace la función de cuartel general de Sebastian Shaw y sus subalternos. Las secuencias del Club del Fuego Infernal incluyen: la entrada de un casino estilo Las Vegas (construido en Estados Unidos); una filmación en exteriores en el Café de París de Londres, con la participación como extras de cientos de mujeres en ropa interior; y un plató circular que representa el refugio sagrado de Shaw, recreado en Pinewood. Los llamativos y radiantes colores del club más la utilización del arte pop vibran con el sentimiento y el aroma de los años 60.
Para reforzar el ámbito internacional de la película, los realizadores recrearon también localizaciones de Argentina, Londres, Suiza y Rusia. A principios de diciembre, una pequeña unidad de producción se trasladó a los Estados Unidos para rodar las supuestas imágenes de la playa de Cuba en la isla de Jekyll, en el extremo más meridional de Georgia.

El legendario supervisor de efectos visuales John Dykstra, creador del mágico trabajo de Star Wars: Episodio IV- Una nueva esperanza y Spider-Man, entre otras destacadas películas, se embarcó en la labor de dar vida a los poderes mutantes, algunos de los cuales todavía no se han podido ver en la franquicia cinematográfica. “Tenemos algunos personajes que son nuevos en las películas X-Men, y sus poderes tenían que resultar convincentes”, dice Dykstra. “También tenía que haber un vínculo entre la personalidad del mutante y la naturaleza de sus poderes. Queríamos que tanto los personajes como sus habilidades fueran algo más que visualmente potentes; tenía que haber inteligencia detrás de las tácticas que desarrollan”.
Dykstra estima que las películas X-Men, especialmente esta última, “echan por tierra la teoría de que tener un poder es siempre algo positivo. La saga de películas X-Men trata a los mutantes como si fueran seres únicos, y de ahí deriva el sentimiento de ser un inadaptado social”, advierte.

El trabajo digital de Dykstra se complementa con los efectos especiales (prácticos) creados por el ganador del Oscar Chris Corbould, cuyo trabajo reciente incluye títulos como El caballero oscuro, Origen y Casino Royale. Los visualmente deslumbrantes efectos de Corbould en X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN pueden apreciarse en las escenas del campo de concentración, en el X-Jet (cuyas espirales de 360 grados fueron perfeccionadas en la película Origen) y en el submarino de Shaw.

Asimismo, haciendo todavía más fascinante visualmente la película, está el trabajo del diseñador de vestuario Sammy Sheldon, que se encargó de reproducir la moda más cool de la década de los 60. El mayor reto de Sheldon fue desarrollar los trajes de los X-Men, que llevan Charles, Erik y sus jóvenes mutantes durante su trascendental y épica batalla contra Shaw y el Club del Fuego Infernal. Vaughn quería ser fiel a la portada del primer cómic de los X-Men, que representaba a los mutantes vestidos con trajes azules y amarillos. “Matthew y yo también teníamos mucho interés en que los trajes fueran prácticos, utilizando las técnicas de los años 60”. Sheldon señala, “Por tanto, como resulta que la fibra de Kevlar, una substancia a prueba de balas, se desarrolló a principios de aquella década, el material se pudo procesar en color amarillo (Sheldon añadió el azul al vestuario definitivo).

Cuando el trabajo de postproducción –como la banda sonora de Henry Jackman, que incluye los nuevos temas “X-Men” y “Magneto”– empezó a remitir, Vaughn se tomó unos minutos para hablar sobre sus esperanzas y expectativas en relación al filme una vez se estrene en las salas en el mes de junio. “Yo creo que lo que diferencia a X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN de otras películas basadas en cómics es que nosotros disponemos de múltiples personajes”, puntualiza. “Y cada uno de nuestros personajes tiene unos poderes únicos, así como son únicos también su personalidad, su drama, su ideología, su ética y su forma de relacionarse; y todo eso es fundamental para el universo X-Men”.

* Redacción y traducción por Hispano Foxfilm.

Notas de producción de “X-Men: Primera generación”, película distribuida en España por Hispano Foxfilm © 2011  Bad Hat Harry Productions, Marvel Studios, Donner’s Company, Marv Films y Twentieth Century Fox. Todos los derechos reservados.

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