MIKLOS
ROZSA (1907-1995): Músico húngaro que
nació en el seno de una familia acaudalada. Su padre
poseía propiedades y era un importante industrial,
por lo que, a pesar de la negativa de éste, tuvo la
posibilidad de estudiar música. Ayudó el hecho de
que en su familia se sintiera una cierta afinidad por
el arte en general y por la música en particular. A
los siete años ya compuso su primera pieza musical,
«Marcha Estudiante», e hizo apariciones en
público, interpretando música clásica a través de
varios instrumentos. Su formación musical la llevó
a cabo en el conservatorio de Leipzig, donde se
apasionó por la música de Bela Bartok y Zoltan Kodaly. Allí se
graduó en Musicología en el año 1931. Estos
conocimientos le ayudarían mucho a la hora de poner
música a películas ambientadas en épocas pasadas
(casi tenía una segunda residencia en Roma, e
incluso se desplazaba a Londres o Madrid para
estudiar partituras antiguas o cualquier otro aspecto
musical que lo ayudara en su trabajo). También en
Leipzig conocería a quien lo introduciría en el
mundo del cine, Jacques Feyder, quien más
tarde, encontrándose los dos en París, le presentó
a los hermanos Korda, con quienes realizaría su
primera composición cinematográfica en 1937,
extendiéndose su trabajo en este ámbito hasta 1982.
Murió el 27 de
julio de 1995 en Los Ángeles, víctima de una
neumonía, a los 88 años de edad. Fue director
musical de la Metro Goldwyn Mayer, y entres sus obras
más importantes conviene recordar El Ladrón de
Bagdag (1940), Perdición (1944), Días
sin Huella (1945), Recuerda (1945;
ganadora de un Oscar), Madame Bovary (1949),
Ivanhoe (1952), Julio César
(1952), Quo Vadis (1952), Ben-Hur (1959; ganadora
de un Oscar), El Cid (1961), Rey de
Reyes (1961) y El Viaje Fantástico de
Simbad (1973).
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Breve
historia de las bandas sonoras
