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El cine de Ken Loach
por Javier M. Tarín

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EL TRIUNFO GLOBAL DE LA NUEVA ECONOMÍA:
más riqueza, mayor desigualdad

Fotograma de "La cuadrilla" © 2001 Parallax Pictures

Gran Bretaña y EEUU inician en los ochenta una involución conservadora que acelera los procesos de descomposición social en el mundo desarrollado y tiene como consecuencia más inmediata el empeoramiento de la situación social y la creciente desigualdad, la falta de vivienda, la destrucción de la familia y el hambre de gran parte de la población. En un estudio realizado por la organización Action for Children se afirma lo siguiente sobre la situación social en Reino Unido como consecuencia de dichas políticas económicas: "`la separación entre ricos y pobres es hoy en día tan grande como lo era en la era Victoriana´y en algunos sentidos, peor. Un millón y medio de familias no puede proporcionar a sus hijos `la dieta con que se alimentaba en 1876 a un niño que vivía en un taller institucional británico´"(1). Sin embargo, a pesar de estos efectos sobre los más desprotegidos, el proceso de afianzamiento del capitalismo en su versión anglosajona como sistema económico no se circunscribe a este ámbito geográfico sino que se impone de manera global por razones de orden geopolítico.

Fotograma de "La cuadrilla" © 2001 Parallax Pictures

Tras la caída del muro de Berlín en 1989 comienza la segunda revolución del capitalismo, que se erige en sistema económico vencedor de la disputa con el socialismo y que se caracteriza por la americanización del mundo, la concentración del poder económico, el desarrollo de la nueva economía y el crecimiento de las desigualdades a grados insospechados. Un botón de muestra, proporcionado por James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial: "Mientras hablamos de crisis financiera, en todo el mundo 1.300 millones de personas subsisten con menos de un dólar al día; 3.000 millones viven con menos de dos dólares al día; 1.300 millones no tienen agua potable; 3.000 millones carecen de servicios de saneamiento y 2.000 millones no tienen electricidad..." (2). Es decir que las diferencias entre Primer y Tercer Mundo lejos de atenuarse, son cada vez mayores, a pesar del incesante martilleo que hace de la globalización del capitalismo el proceso de mejora de las condiciones de existencia de las personas con independencia de su precedencia o situación geográfica. De hecho, los máximos responsables de los órganos económicos mundiales son optimistas y no dejan de proclamar las sanas intenciones de las recetas económicas que propugnan. Y quizá lo grave del asunto es que ellos mismos creen ser capaces de adoptar estrategias para combatir la pobreza y la desigualdad, a pesar de que en sus propios informes constaten que las políticas económicas aplicadas desembocan en una humanidad dual de ricos y pobres.

Fotograma de "La cuadrilla" © 2001 Parallax Pictures

En este contexto socioeconómico, el discurso cinematográfico mayoritario se ha puesto al servicio de los presupuestos ideológicos dominantes sin cuestionar la frágil situación social. La apariencia de transparencia disimula, no obstante, su gran capacidad de manipulación y transmisión de unas determinadas escalas de valores que desemboquen en la reproducción del sistema social y económico imperante. Este recurso simbólico tiene, pues, una función legitimadora del status quo y refuerza el control social para asegurar que el comportamiento de los individuos se acomode a un conjunto de reglas que posibiliten el mantenimiento de las relaciones de producción.

Por el contrario, existe otra concepción cinematográfica que tiene por objeto la puesta en evidencia de las negativas consecuencias de las políticas económicas imperantes sobre la mayor parte de la población. En la actualidad, dentro del panorama europeo, las películas de Ken Loach se han erigido en uno de los estandartes de este discurso cinematográfico de carácter marcadamente social que pretende denunciar la manera en que la macroeconomía liberal afecta a personas pertenecientes a la clase trabajadora. La cuestión es saber hasta qué punto este cine socialmente comprometido es una verdadera apuesta radical que escapa al discurso dominante o por el contrario transita sendas institucionalizadas.

Sigue (y 2):
"Cuando eres obrero, llueven piedras siete días a la semana"


Filmografía de Ken Loach


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