51ª SEMINCI - Cobertura desde Valladolid por Julio Rodríguez Chico  
   

LA BUTACA
Revista de Cine

APUNTA  TU CORREO

 
 

De compras de cine por internet
      De compras de cine por internet
De compras de cine por internet

 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9


     Estrenos | Cartelera | Críticas | Preestrenos | DVD | Carteles | Top10 | Actualidad | Enlaces
 


Balance final: En busca del autor desconocido

Cartel oficial de la 51ª SEMINCI  La Seminci se ha terminado. Como dijo su director en la presentación de esta edición, no ha sido un año de “cine de relumbrón”, y el festival vallisoletano ha sido un reflejo de esa mediocridad anunciada. No ha habido películas brillantes, sí unas cuantas notables y más de una que no ha dado el nivel suficiente para estar presente. Por eso, lo mejor hay que buscarlo en esa voluntad de convertir la Semana en un verdadero escenario para directores poco conocidos, en una mina en que puedan descubrirse pepitas de oro, como lo fue antaño. En esta ocasión no había cineastas consagrados como Woody Allen, Theo Angelopoulos, Ken Loach, Atom Egoyan, Robert Guédiguian, Abbas Kiarostami, Costa-Gavras, Lars von Trier, Ang Lee o Zhang Yimou. La actual directiva de Juan Carlos Frugone decidió arriesgar en la programación, inaugurarla con una película de animación y clausurarla con un documental sobre un equipo de fútbol, aparte de otras novedades como la inclusión de foros de debate sobre el cine y los video-juegos. Y ya se sabe, sólo quien arriesga puede equivocarse. Por eso, aun reconociendo un nivel medio grisáceo en la Sección Oficial, hay que confiar en que el camino tomado dé sus frutos en próximos años.

 

  La presente edición nos ha dejado, sin embargo, alguna buena película. Sin ir más lejos, la triunfadora "Optimistas" de Goran Paskaljevic es una buena merecedora de ese Premio al Mejor Actor que recibió Lazar Ristovski por su versatilidad interpretativa; más dudas despierta su Espiga de Oro, pues su carácter episódico le restaba posibilidades frente a otras como "Derecho de familia" –que injustamente se va de vacío–, "Jindabyne" o "Days of glory", que gozaban de más apoyo entre los críticos. Éstas han tenido que conformarse con los premios a la Mejor Banda Sonora y a Mejor Actriz –Laura Linney– en el caso de “Jindabyne”, y del público en el de “Days of glory”, totalmente merecidos. Excesivo galardón para la realización serbia –también obtuvo el Premio de la Juventud–, una cinta aceptable, combativa con el poder político y tremendamente escéptica ante el futuro.

  La Espiga de Plata fue para la iraní "Zemestan", drama social de carácter humano y de cuidada factura, que le hizo merecedora también del Premio a la Mejor Dirección de Fotografía. Nada que objetar, aunque perfectamente podrían haber ocupado su lugar otras muy válidas, según lo que comentábamos en nuestra previsión del palmarés. Para el Premio “Pilar Miró” al Mejor Nuevo Director, había siete candidatos y se lo llevó un argentino, Hernán Gaffet, prueba de la pujanza de esta cantera inagotable.

Imagen de "Optimistas" © 2006 Nirvana. Todos los derechos reservados.

  Con lo dicho en las crónicas diarias, se puede apreciar que el espectador fiel a la Sección Oficial ha viajado por todo el mundo en busca de joyas escondidas en las cinematografías más periféricas, con muestras de Filipinas, Egipto, México, Serbia, Hungría, Australia o co-producciones en que participaban Marruecos, Argelia... Quizá la nota negativa ha venido del cine nacional, con tres propuestas que no se llevan ni siquiera premios de consolación: ya dejamos claro lo patético que resultó el pase de "El ciclo Dreyer" o lo poco atractivo de la propuesta del debutante Falcón en "La caja"; sólo Felipe Vega logró una obra digna cinematográficamente a la hora de recrear situaciones y personajes, por otra parte bien interpretados. Pero parece que no cambiaremos en este país, y que seguiremos pensando que nos merecemos más, que el apoyo al cine español debe ser ciego, y que la manera de subir el nivel es subvencionar más películas –aunque no lleguen muchas a estrenarse–. Es posible que haga falta desprenderse de algún complejo, y también de tópicos trasnochados y de un tono soez-frívolo que nada tienen que ver con una invisible personalidad cinematográfica.

  Curiosamente, los españoles hacemos mejor cine documental que de ficción. Aun no pudiendo compararla con otras propuestas de Tiempo de Historia –imposible verlo todo–, nos llamó poderosamente la atención “Las alas de la vida”, por su hondura humana y por su cuidada elaboración: nos alegramos de que se haya llevado el primer premio en esta sección, quizá la mejor del festival. También la ganadora en Punto de Encuentro, la argentino-española "El destino" de Miguel Pereira resultó una cinta con muchos aspectos destacables, y sorprende que no estuviera en la Sección Oficial pues su calidad era superior a otras incluidas allí.

Fotograma de "Zemestan" © 2006 AMA Media. Todos los derechos reservados.

  En definitiva, una edición con un pelotón de cine que ha ido muy agrupado y de una calidad mediana, con algunas películas descolgadas y para olvidar, y con ninguna para la historia. Convenció la propuesta “prólogo” de animación “Azur y Asmar”, y defraudó el documental que hacía de “coche escoba” por su carácter televisivo-informativo. También se constata que lo mejor suele venir de Cannes, Montreal y festivales similares: ahí están "The queen (La reina)", "Catch a fire" o "Days of glory". Y la experiencia de que para incluir un documental en la sección principal hay que asegurar que goza de alto nivel artístico –dudoso en el caso de "Una verdad incómoda", "¡Que sea rock!" o la mencionada sobre el fútbol del Cosmos–.

  Ahora, sólo queda esperar un año de más calidad con la ilusión de que no se quede todo por el camino, y de que en la próxima Seminci podamos disfrutarlo y “descubrir” nuevos valores, aunque no se llamen Bergman.

Resumen palmarés oficial de la 51ª Seminci:

  • Espiga de Oro
    "Optimistas", de Goran Paskaljevic (Serbia)
     
  • Espiga de Plata
    "Zemestan", de Rafi Pitts (Irán)
     
  • Premio "Pilar Miró" al Mejor Nuevo Director
    Hernán Gaffet, por
    "
    Ciudad en celo" (Argentina y España)
     
  • Premio al Mejor Actor
    Lazar Ristovski, por
    "Optimistas" (Serbia)
     
  • Premio a la Mejor Actriz
    Laura Linney, por
    "
    Jindabyne" (Australia)
     
  • Premio a la Mejor Música
    Paul Kelly y Dan Luscombe,
    por "Jindabyne" (Australia)
     
  • Premio a la Mejor Dirección de Fotografía
    Mohammad Davoodi, por
    "Zemestan" (Irán)

El Jurado Internacional estaba integrado por: Manuel Antín (Argentina), Matías Bize (Chile), Lucio Godoy (España), Jennifer Green (USA), Paul Leduc (México), Marina Saura (España) y Yoima Valdés (Cuba).


Crónica, viernes 27 Octubre

Ángel Molina en "La caja" - Copyright © 2006 Aiete-Ariane Films, Oberón Cinametográfica y Take 2000. Todos los derechos reservados.  El día comenzó con la proyección, fuera de concurso, de la española "La caja", ópera prima del canario Juan Carlos Falcón a partir de la novela de Víctor Ramírez, con Ángel Molina, Elvira Mínguez, Antonia San Juan, María Galiana y Joan Dalmau como principales protagonistas. Se trata de una tragicomedia construida a partir de la muerte de Don Lucio, un individuo odiado por los vecinos del pueblo a causa de sus abusos; ahora, en el velatorio, todos aprovechan la ausencia de una ingenua y escapista esposa para saldar sus cuentas y sacar provecho a la situación. Humor negro para un guión predecible y tópico, que cae en chistes fáciles y burdos, más próximos a la burla grosera que a la ironía y sutilidad elegante: una pálida sombra del mejor Berlanga que no sabe evitar que sus esperpénticos personajes no se conviertan en marionetas que sufren los forzados giros del guión y que no evolucionan con convicción; situaciones atávicas y tipos populares mil veces vistos, para volver a unas obsesivas fijaciones de parte del cine español, incapaz de despegarse de clichés trasnochados que se repiten hasta la saciedad. Tampoco la dirección de actores –o más bien de actrices– está lograda, pues no llegan a una verdadera sintonía en sus relaciones, ni tampoco consiguen expresar una interioridad al margen del superficial guión.

  Vista la programación del día, parece que Al Gore ha abierto la espita de la Sección Oficial al cine norteamericano, que se completa con otros dos trabajos en esta recta final. Para empezar, Phillip Noyce en la dirección y Tim Robbins en la interpretación nos han traído "Catch a fire" (Atrapa el fuego), película que se adentra en el apartheid sudafricano a partir de la historia real de Patrick Chamuso, un buen hombre que vive pacíficamente con su familia, su trabajo como capataz en una refinería y su pasión por el fútbol. Sin embargo una injusta represión, brutal y humillante, que sufren él y su mujer por un atentado le empujan a implicarse en la lucha por la independencia del país y se integra en un grupo armado del Congreso Nacional Africano. Una historia de lucha política por la libertad pero también de redención personal a través del perdón heroico al agresor. El guión es ágil, en ningún momento pierde ritmo, a pesar de que deja poco claros algunos hilos argumentales como el misterioso pasado de Patrick y su familia. Sin embargo, la puesta en escena logra momentos de gran fuerza dramática y emotiva, mientras que Derek Luke y Tim Robbins mantienen un duelo interpretativo a la altura de los personajes que encarnan, haciendo creíbles el cambio de actitud o la resistencia a reconocer la injusticia, respectivamente. Noyce consigue uno de esos filmes en que el espectador no mira el reloj y se ve inclinado al aplauso cuando la trama de ficción da paso a unos créditos finales que dan cuenta de lo que sucedió al protagonista real hasta el momento presente. Esta historia de heroísmo no es nueva, pero está muy bien llevada a término y sirve de ejemplo para nuestro tiempo.

Phillip Noyce y Tim Robbins en el rodaje de "Cath a fire" © 2006 UIP.
Todos los derechos reservados.

  La tercera película americana presente –aunque en co-producción con Gran Bretaña– ha sido la realizada por Paul Crowder y John Dower, elegida para la clausura. Lleva por título "Once in a lifetime: The extraordinary story of the New York Cosmos" y recoge la historia del equipo de fútbol de Nueva York en que jugó Pelé, desde su formación a golpe de talonario hasta su desintegración. Documental sobre el fútbol como metáfora de una sociedad que busca el éxito a toda costa y que pone en el glamour un énfasis que esconde su vaciedad.

  Para terminar, es necesario hacer referencia a dos proyecciones especiales de la Semana. Por un lado, Luis Buñuel y su película “Robinson Crusoe”, y, por otro, Glauber Rocha y el clásico del cinema novo brasileño “Dios y el diablo en la tierra del sol”. En ambos casos, la libertad del hombre y su necesidad de encontrar un espacio en el mundo. Buñuel lo hace relatando la conocida historia del náufrago que descubre la esencia social del hombre en una isla desierta a partir de la amistad con Viernes; Rocha, acercando su cámara a una pobreza de las clases bajas que, con una religiosidad mezclada con superstición y abundante dosis de marxismo, propicia la revolución sangrienta de la “teología de la liberación” y un laicismo beligerante. “Robinson Crusoe” está rodada en un eastmancolor pasteloso propio de la época y de Hollywood, con un estilo muy apegado al original literario con sólo algunos restos surrealistas; “Dios y el diablo en la tierra del sol”, en un hiperrealismo de fuertes contrates en blanco y negro, y con una puesta en escena cruda apoyada en abundantes y expresivos primeros planos.

  Mañana se hará público el palmarés. Entonces podremos volver a comprobar cómo el cine no deja a nadie indiferente, cómo cada uno lo interpreta de manera tan arbitraria como discutible, y cómo nunca llueve a gusto de todos en esto de repartir premios. Pero eso y una valoración general del festival lo dejamos para otro día.


Nuestro palmarés

  Una vez que hemos visto todas las películas en competición, ha llegado el momento de elaborar nuestro palmarés de la Sección Oficial de esta Seminci’51. Ya hemos comentado al inicio de la presente edición la casi total ausencia de grandes directores o de películas que hubiesen estado en otros festivales, y también el riesgo asumido al orientar el barco hacia mares desconocidos. Se puede decir que hemos visto algunas buenas cintas pero ninguna extraordinaria, y sí en cambio algunas totalmente prescindibles.

  Por eso, para repartir los galardones puede resultar más fácil proceder por el sistema de exclusión, y dejar fuera a algunas como la decepcionante "El ciclo Dreyer" de Álvaro del Amo, la inacabable propuesta egipcia "Omaret Yacoubian", la esperpéntica alemana "Der lebensversicherer", la espesa "Friss levegö" o la melodramática mexicana "Más que a nada en el mundo". Tampoco parecen firmes candidatas las venidas de lejanos países como Japón –“Yureru” (Indecisión)– o Filipinas –"Kubrador" (La recaudadora de apuestas)–, aunque nunca se sabe lo que puede pasar en un festival.

Imagen de "Days of glory" © 2006 Notro Films. Todos los derechos reservados.

  En cambio, pensamos que tienen muchos boletos para llevarse la Espiga de Oro algunas obras notables, aunque probablemente no lleguen a pasar a la Historia del Cine. Gustó mucho por su equilibrio y fuerza narrativa la co-producción "Days of glory" de Rachid Bouchareb, a la vez que por el retrato humano de cada una de las historias personales. A su lado, la comedia argentina de Daniel Burman "Derecho de familia" gozó también del respaldo de la crítica y del público, por lo que podría llevarse también el premio de este último. Y no pasaría nada si la premiada fuera la australiana "Jindabyne", drama interior bien contado y estupendamente ambientado, así como la española de Felipe Vega "Mujeres en el parque", con buenas interpretaciones aunque también con algunos defectos importantes de guión. En buena lógica, una de ellas se tendría que consolar con la Espiga De Plata, que seguro que no amargará a su distribuidora (que es quien se lleva la compensación económica) y al director.

  En tierra de nadie quedarían otras propuestas como la iraní "Zemestan" (Es invierno), la serbia de Goran Palkaljevic "Optimistas", la argentina "Ciudad en celo" o la co-producción "Das fräulein". Siendo aceptables, no alcanzan el nivel de las anteriores y quizá les quede grande el premio.

  De lo comentado hasta aquí puede deducirse ya quién podría llevarse el premio Pilar Miró al mejor nuevo director, que podría recaer en Ray Lawrence (“Jindabyne”), Rachid Bouchareb (“Días de gloria”), Rafi Pitts (“Zemestan”) o incluso en Hernán Gaffet (“Ciudad en celo”).

Imagen promocional de "Jindabyne" © 2006 April Films, Finance Corporation Australia, Babcock & Brown y Redchair Films. Todos los derechos reservados.

  A la hora de escoger las mejores interpretaciones, para el mejor actor vemos con muchas posibilidades al serbio Lazar Ristovki (“Optimistas”), al uruguayo Daniel Hendler (“Derecho de familia”), o al conjunto de los intérpretes –Jamel Debbouze en particular– de “Days of glory”. Entre las actrices, nos decantamos por Laura Linney (“Jindabyne”), seguida de las españolas de “Mujeres en el parque”, toda vez que Hellen Miren ("The queen [La reina]") está fuera de la competición. La novedad en esta edición será la concesión de un premio para la mejor música original, para el que damos nuestro voto a la australiana “Jindabyne”. Y por último, el premio a la mejor fotografía podría recaer perfectamente en “Das fräulein” o en la iraní “Zemestan”, aunque el espacio se presenta muy abierto.


Crónica, jueves 26 Octubre

Catel de "Una verdad incómoda" - Copyright © 2006 Paramount Classics y Participant Productions. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.  Al menos por estas tierras estamos teniendo estos días unas temperaturas más altas de lo habitual. Quizá por eso Al Gore, vicepresidente con Clinton, se ha dirigido a la ciudad del Pisuerga para alertarnos del calentamiento global del planeta con un documental, proyectado hoy fuera de concurso en la Sección Oficial. De hecho, al comienzo le vemos dirigirse a Valladolid y a Frugone por darle la oportunidad de hablar a los asistentes al festival. El director de "Una verdad incómoda" es Davis Guggenheim, pero el protagonista absoluto es el citado político, que durante hora y media nos ofrece una visión catastrofista de esta degradación de una atmósfera cada vez más contaminada: huracanes y tifones, nuevas enfermedades y extinción de especies animales con el consiguiente desajuste del equilibrio ecológico, inundaciones de ciudades tras el probable deshielo de Groenlandia o la Antártida... a no ser que el mundo –y en especial los políticos– asuman una nueva mentalidad en el uso de las nuevas tecnologías, de la tala de bosques o del consumo doméstico-industrial de la energía eléctrica, por ejemplo. Sin cuestionar el rigor científico de todas sus aseveraciones –él dice que la comunidad científica es unánime– ni la evidente necesidad de cuidar el planeta en que vivimos, el tono que adquiere su intervención en la película despierta escepticismo, por la excesiva presencia de asuntos personales en que se mezcla lo sensiblero con lo directamente político –no podía ser menos en un profesional– en sus ataques a la administración Bush. El carácter didáctico –recuerda mucho al cine de propaganda “Por qué luchamos” elaborado durante la 2ª Guerra Mundial, salvando las distancias– se carga de datos y gráficos, de imágenes de catástrofes e incluso de un par de secuencias de dibujos animados que se combinan en una puesta en escena típica del show americano, con todo un aparataje puesto al servicio del arte de la oratoria y la retórica. Como tal, el documental está bien realizado y mantiene la atención, a pesar de lo abrumador que resulta en algunos momentos su exposición y las dudas que despierta en un espectador que termina preguntándose si no estará de nuevo siendo manipulado.

  Con todo, a pesar de las predicciones de Al Gore, lo que hemos respirado esta tarde en la Seminci ha sido más bien el frío y los ambientes desangelados del cine venido del Este de Europa. La húngara Ágnes Kocsis y su "Friss levegö" (Aire fresco) reinciden en la soledad y falta de afectos de una madre obsesionada con los olores –trabaja limpiando unos servicios públicos– que malvive con su hija, una adolescente que sueña con abrirse camino en el mundo de la moda. Fotografía de tonos fríos, escasos y parcos diálogos, gestos serios y doloridos interiormente, desnudez y pobreza de escenarios para retratar dos almas, dos generaciones, anegadas en la tristeza y el desamparo. Una historia deprimente contada con ritmo lento y cansino, que vuelve una y otra vez sobre un pasado de abandono y un futuro sin esperanza, y en la que fotografía e interpretaciones resultan decisivas para generar ese pesimismo desolador de una sociedad que no acaba de respirar aire fresco.

Imagen de "Friss levegö" © 2006 KMF Film y Csaba Einspach.
Todos los derechos reservados.

  Antes, a primera hora de la mañana hemos visto una de las pocas películas procedentes de festivales previos, en concreto de Cannes. Se trata de "Days of glory", una co-producción de Francia, Marruecos y Argelia dirigida por Rachid Bouchareb. El largometraje rinde un emotivo homenaje a los soldados de las antiguas colonias francesas que lucharon por defender a la madre patria contra el enemigo nazi, y que fueron tratados discriminadamente durante la misma contienda para más tarde –con la independencia de sus países– ser privados incluso de sus pensiones. Quizá sea uno de los mejores trabajos presentados en la Semana. Las historias personales de los cuatro soldados protagonistas y de su sargento tienen cuerpo y están contadas con emoción y humanidad, sus personajes están bien perfilados y estupendamente interpretados –uno de ellos se llevó el premio en Cannes, y todos se lo merecerían en Valladolid–, y las escenas de guerra están magníficamente rodadas. El guión es fluido y equilibrado, el espectador se encuentra en todo momento bien situado en los acontecimientos y se siente conmovido con las historias sin que éstas pequen de melodramáticas. Una apuesta con muchos visos de llevarse premio, a tenor de una despedida con muchos aplausos en su primera proyección de la Seminci.


Crónica, miércoles 25 Octubre

Cartel original de  "Omaret Yacoubian" - Copyright © 2006 Good News Group. Todos los derechos reservados.  En el recorrido de la Seminci por el cine periférico, le ha llegado el turno a Egipto y al director Marwan Hamed, que nos trae "Omaret Yacoubian" (El edificio Yacoubian), una metáfora de la corrupción instalada en su país. Precedida por la polémica en el mundo árabe y con el mayor presupuesto que ha tenido el cine egipcio, la cinta tarda en arrancar y enganchar al público, y sólo en su parte final adquiere fuerza dramática. La cámara sigue a los inquilinos de un representativo edificio de pisos de El Cairo, habitado por unos curiosos vecinos: personas influyentes en los pisos principales y gentes humildes en el ático adaptado como vivienda. Son historias de corrupción política o económica, de homosexualidad o adulterio, de búsqueda de amor o de lazos familiares que se rompen, de codicia sin escrúpulos o de una religiosidad que deriva en fanatismo y terrorismo. A cada personaje el director le define por sus actos y le concede un final cargado de sentido moral, en un intento de regenerar la vida del inmueble-país y de que recupere aquellos años perdidos. Una visión melancólica y una factura realista para un trabajo que en muchos momentos adopta el carácter de serial televisivo melodramático, y en el que sus casi tres horas de metraje parecen un peaje excesivo.

  Decepcionante, ridícula e insultante a la inteligencia ha resultado "El ciclo Dreyer" de Álvaro del Amo, segunda propuesta española a concurso. El título responde a una actividad de cine-club madrileño en los años sesenta, organizada por Carlos y Julia, cinéfilos que viven vampirizando el amor que presenta la pantalla y la propia realidad. La estabilidad del noviazgo entre Carlos y Elena se pondrá a prueba con la llegada de Santi, un joven sacerdote que está de paso camino de las misiones de África, momento en que Julia esperará tener su oportunidad. Desde los primeros planos, la cinta no tiene desperdicio y uno se pregunta cómo es posible que se ruede y distribuya una historia tan poco verosímil y tan poco conseguida: los diálogos resultan artificiosos, no porque sean literarios sino por lo mal construidos e hilvanados que están; la puesta en escena es pretenciosa al intentar emular, por ejemplo, a “Gertrud” de Dreyer; las interpretaciones resultan patéticas y sin alma, especialmente la de Fernando Andina, forzadas por una caracterización insulsa de los protagonistas; y el guión es asombrosamente previsible desde la aparición de cada personaje, además de ideológico, anticlerical, y con una pedantería alarmante. Los guiños cinéfilos y el aire discursivo que adquieren los cine-fórum causan vergüenza ajena en quienes apreciamos el cine, por su tono remirado, y es tal la superficialidad con que se trata al director danés que se convierte en una ofensa a su obra. El ambiente en la sala durante su proyección alcanzó tal clímax que cualquier diálogo despertaba risas, no porque fuera divertido sino porque resultaba absurdo y fuera de lugar, y un pataleo final así lo certificó. Realmente, si filmes como éste son los que deben levantar al cine español, aún tendremos que esperar muchos años y confiar en un milagro al estilo de “Ordet”, a la vez que se sigue viviendo de las subvenciones.

Pablo Rivero y Ruth Díaz en "El ciclo Dreyer" © 2006 Premium Cine.
Todos los derechos reservados.

  Para subir el nivel cinematográfico no tenemos más remedio que acudir al ciclo de Satyajit Ray, padre del cine indio y autor de la famosa “Trilogía de Apu”. Estos días tenemos la oportunidad de ver siete obras inéditas en nuestro país, que reflejan la realidad del país como lo hiciera Tagore con su poesía. De hecho, una de las películas recuperadas es un documental sobre la vida de este premio Nobel de Literatura. Una obra de Ray que se presenta como deudora del realismo poético de “El río” de Jean Renoir o del “Ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica, y en la que –como dijo su hijo Sadip Ray en la rueda de prensa– el propio director se encargaba de controlar todos los detalles del rodaje. Un cine comprometido socialmente, como es patente al ver en “La entrega” una crítica al sistema de castas, o recoger en “El salón de música” la desaparición de un mundo de privilegios y servidumbres. Otras realizaciones suyas en el ciclo son “La expedición”, “La piedra filosofal”, “El héroe” o “El extraño”: todo un lujo, aunque sean proyecciones en DVD. Cine para la contemplación, sin concesiones melodramáticas –nada que ver con el llamado Bollywood–, y que mira con respeto al hombre y a su interioridad.

  A última hora, asistimos a una co-producción de Alemania, Suiza y Bosnia-Herzegovina dirigida por Andrea Staka, "Das fräulein" (La señorita), con la guerra de Bosnia y la emigración de telón de fondo. En Zurich, Ruza ha levantado con grandes sacrificios un restaurante tras haber emigrado desde Belgrado. Ahora, veinticinco años después, llega una joven señorita desde Sarajevo, Ana, y comienza a trabajar en el local. La rutina y la seguridad ganada a pulso por la dueña se verán pronto tambaleadas por la vitalidad de la joven, más aún cuando se entere de que padece leucemia. De factura moderna con encuadres descuidados, abundancia de primeros planos, cámara tambaleante, y con una fotografía hiperrealista de tonos fríos crea atmósferas descorazonadoras, a la vez que se respira una nostalgia de otra época en que había ilusiones y de una tierra que ha perdido el tirón inicial. La historia está bien contada y trasmite la tristeza de sus personajes y la amistad que va surgiendo entre ambas mujeres. Por otra parte, el final abierto que deja Staka no impide que el espectador salga con la sensación de que esos individuos a la deriva no levantarán vuelo.


Crónica, martes 24 Octubre

Cartel de "Optimitas" © 2006 Nova Film, Swiss Effects, Wanda Visión y Zepter International. Distribuida en España por Nirvana Films. Todos los derechos reservados.  Europa está cansada, triste, y busca esperanza allá donde alguien pueda ofrecérsela. Al menos eso es lo que se deduce tras ver las dos películas que la Seminci ha proyectado hoy en su Sección Oficial. A primera hora, Goran Paskaljevic presentaba "Optimistas", un largometraje estructurado en cinco historias que tenían en común el escenario de la Serbia de posguerra, al actor Lazar Ristovski –con una enorme versatilidad interpretativa y capaz de trasmitir fuertes emociones con primeros planos–, y una idea que el director quiso remarcar en la rueda de prensa: la necesidad de servirse de la imagen para hacer frente a aquellos oportunistas –políticos en especial– que quieren aprovecharse de la gente de buena fe vendiendo un falso optimismo, alejándola de una dura realidad de la que fácilmente se olvidan. Paskaljevic bebe del Voltaire más escéptico para presentar relatos en que sus personajes necesitan soluciones y respuestas en su desesperación, que sueñan con otras realidades, que resultan manipulados y consolados en su engaño..., visión tremendamente desoladora por la absoluta falta de confianza que genera. Son reflexiones llenas de pesimismo, sea drama o comedia el envoltorio, con las que termina su trilogía sobre Serbia –iniciada con “El polvorín” y continuada con "Sueño de una noche de invierno"–, que piensa que pueden generalizarse a otros ámbitos y países. Pero todo esto no impide valorar como se merece su fina y punzante ironía en la escritura de historias y situaciones, o su capacidad para adentrarse en el interior de sus personajes.

  Alemania no ofrece una visión más optimista de los tiempos actuales. Bülent Akinci ha traído a concurso la cinta "Der lebensversicherer" (El corredor de seguros), un auténtico drama con toques esperpénticos y surrealistas para hablar también de la soledad de un vendedor de seguros de vida, abandonado por su mujer y que busca en la carretera –o en el suicidio– una salida a una existencia amargada. Una factura realista y su fotografía filtrada para dibujar ambientes fríos y desazonados son recursos adecuados para transmitir un mensaje donde se vuelve a criticar a los impostores que venden sueños de futuro. El guión resulta pesado y reiterativo, a ratos confuso y poco pulido. En definitiva, una crítica al mismo falso optimismo para una sociedad de vuelta de todo y empeñada en regodearse en su vaciedad, en huir de sí misma como el protagonista de la historia, y necesitada de encontrar su lugar, que, como siempre, se alcanza con el amor.

Jens Harzer en "Der lebensversicherer" © 2006 Razor Film Produktion.
Todos los derechos reservados.

  Por la tarde hemos cambiado de continente para irnos al Japón. La directora Miwa Nishikawa nos presentaba “Yureru”  (Indecisión), una película de asesinato y juicio, que esconde otra historia interior de sentimientos de culpabilidad y de la fragilidad en unas relaciones fraternales. Takeru es un fotógrafo independizado de su familia que vuelve a su pueblo natal y se reencuentra con Chieko, novia años atrás y que ahora trabaja con su hermano mayor. Los tres van al día siguiente de excursión, y la chica se despeña por un puente colgante, siendo acusado de homicidio el mayor de los hermanos. La cinta se convierte en un interrogatorio judicial, con un guión que avanza con dificultad y resulta previsible, que incluye innecesarios insertos para reconstruir continuamente el momento crucial de la tragedia, y con un carta en la manga guardada para un desenlace que llega desinflado. Al trabajo le falta fuerza dramática y capacidad para generar suspense, la trama entre los hermanos no alcanza la emotividad requerida en sus encuentros y desencuentros por causa de Chieko, y en cambio se excede en una duración que sobrepasa las dos horas.

  La Semana nos ha ofrecido otras posibilidades distintas a las películas, con una apretada jornada. Se han celebrado hoy las sesiones del ciclo Videojuegos Y Cine con varias comunicaciones de expertos en torno a las influencias mutuas y al carácter de entretenimiento, arte o vehículo de comunicación social del videojuego. En esta sección, los próximos días podrán verse películas como "Existenz" (David Cronenberg), “El padrino” (Francis Ford Coppola), “Corre, Lola, corre” (Tom Tykwer), “Tron” (Steven Lisberger) o "Lara Croft: Tomb raider" (Simon West). También han tenido lugar los tradicionales encuentros con la prensa y profesionales del cine, así como el Encuentro De Nuevos Autores en el que varios directores españoles exponían sus experiencias y perspectivas sobre el trabajo cinematográfico. Y, por último, desde hace días pueden visitarse exposiciones como la de Pipo Fernández con fotografías de rodajes de diversas películas en las que participó, o la dedicada a Julio Alejandro en su labor de guionista, por ejemplo, de Luis Buñuel.


Crónica, lunes 23 Octubre

Cartel de "Las alas de la vida" © 2006 Gorgos Films. Todos los derechos reservados.  Con permiso de la Sección Oficial, hoy comenzaremos esta crónica con una referencia a una gran película proyectada en Tiempo De Historia. Se trata del documental “Las alas de la vida”, de Antoni P. Canet, quien recoge el testimonio de Carlos Cristos, médico que padece desde hace años una enfermedad degenerativa nerviosa para la que no existe tratamiento, y que pidió a su amigo abordar esos duros momentos de dolor y espera de la muerte para ayudar así a cuantos se encontraran en situaciones similares. Conversaciones que denotan una altura de espíritu encomiable, imágenes de su labor asistencial en Ruanda o de su lucha diaria por poner una sonrisa a las limitaciones crecientes, grabaciones de la música que componía en otros tiempos o del programa de divulgación médica en Radio Nacional..., todo hace que –tras el lógico impacto inicial que causa la realidad de su estado– el espectador vaya haciéndose poco a poco “amigo” de este hombre que no tiene miedo a la muerte y que encuentra un sentido al dolor. Todo un ejemplo de valentía y sentido de servicio, que hay que hacer extensible a los que le rodean y al equipo de filmación, que sabe crear una atmósfera de confianza y respeto a su intimidad, y que conduce al público hacia otra manera de mirar la enfermedad.

  Los afectos perdidos en el parque madrileño por los personajes de Felipe Vega resurgen hoy en Buenos Aires. Es Hernán Gaffet quien procura atraparlos en "Ciudad en celo", una comedia de tintes melodramáticos en la que cuatro amigos solitarios se reúnen en un bar para contarse las pequeñas historias de amor y desamor que sufren y padecen. Con indudable gracia y algunos diálogos ocurrentes, el guión discurre de manera previsible para desembocar en un final convencional que pretende atar todos los hilos y cuadrar la vida. Como casi siempre en el cine argentino, las interpretaciones gozan de frescura, y salvan una película que tiene a la música de jazz y tango como su quinto protagonista. Cinta sencilla sobre la amistad y la inestabilidad sentimental que entretiene, pero cuyo director se mueve en unos niveles más superficiales que su compatriota de ayer en "Derecho de familia".

Imagen de "Ciudad en celo" © 2006 Alta Films. Todos los derechos reservados.

  También los australianos han traído su crisis emocional a la Semana con "Jindabyne", de Ray Lawrence. Unos amigos salen de excursión a pescar y descubren el cadáver de una joven aborigen que ha sido asesinada y violada; sin embargo, deciden mantener el plan trazado del fin de semana y no informar a las autoridades hasta su vuelta al pueblo, comportamiento un tanto irresponsable que traerá graves consecuencias en sus familias y en la comunidad. Con restos de superstición aborigen y un pasado enigmático que ha dejado huella en sus protagonistas, Ray confecciona un drama psicológico de ambientación inquietante, con una galería de personajes –también los secundarios– muy bien dibujados, y que son interpretados magníficamente, sobre todo Laura Linney y Gabriel Byrne. Una cuidada banda sonora da presencia a espíritus de otro mundo y misterios sepultados por el río, y ayuda a que el espectador asista a una de las mejores proyecciones del festival.


Crónica, domingo 22 Octubre

Cartel internacional de "Zemestan" © 2006 AMA Media. Todos los derechos reservados.  Si ayer paseábamos por las calles de un suburbio de Manila donde cada día significaba una lucha por la supervivencia, hoy es Teherán la ciudad que sirve de marco para acercarse al paro y la emigración. Pero la cinematografía iraní no es la filipina, y Rafi Pitts permanece fiel a esa manera de convertir cada imagen en poesía, y eso aunque la realidad recogida sea tan dura como la que muestra "Zemestan" ("It's winter") Una historia de dos hombres forzados a emigrar por falta de trabajo, de una mujer olvidada y abandonada, y de una niña que mira en silencio un mundo que no entiende. Tema mínimo pero consistente rodado con una exquisita planificación, dejando tiempo para la contemplación y buscando rostros llenos de expresividad que trasmitan pesadumbre y desazón, con abundantes primeros planos y una fotografía que sabe generar atmósferas lúgubres. Pitts logra una obra sincera y sencilla que sabe adentrarse en el mundo laboral iraní y también en el alma de sus personajes, dejando un final abierto a la esperanza con el toque sugerido del artista-poeta.

  El contrapunto a la gravedad e interioridad del drama iraní llegó de Argentina. En esta ocasión no hay trasfondo de crisis económica ni corrupción política. Hay una deliciosa comedia dirigida por Daniel Burman e interpretada por Daniel Hendler, su actor en "El abrazo partido". De aquella película retoma también en "Derecho de familia" el asunto de las relaciones de padres e hijos, con la mirada nostálgica de Ariel Perelman hacia su padre, un abogado activo y con un método particular de trabajo. Son recuerdos cargados de la gratitud de quien ha recibido una última lección en la tarea de ser padre, la de respetar el derecho del hijo a que decida por sí mismo lo que quiere ser y el momento de llevarlo a cabo. Con una presencia prolongada del narrador que evoca la figura paterna, el guión rebosa frescura y gracia, y encadena situaciones simpáticas y con mucha chispa, apoyado siempre en una espléndida interpretación de su protagonista. La historia no tiene grandes sucesos, pero el ritmo no decae en ningún momento y el espectador de la Seminci ha disfrutado enormemente, con risas durante su proyección y aplausos continuados a su término.

Daniel Burman y Daniel Hendler en el rodaje de "Derecho de familia"
© 2006 Nirvana Films. Todos los derechos reservados.

  No ha habido más Sección Oficial, con lo que hemos podido acercarnos al ciclo Cine Entre Líneas para disfrutar de una joya de Billy Wilder, “El gran carnaval”, con un Kirk Douglas portentoso que encarna al periodista que busca y crea la noticia hasta convertirse él mismo en noticia: poder de la prensa, ética y arrepentimiento para una obra maestra del cine, plenamente actual en su mensaje. Y la réplica de la prensa española con nuestro Ladislao Vadja y su “Séptima página”, aquella reservada a los sucesos y en la que se recogerán nacimientos y muertes, bodas y cancelaciones de enlaces, accidentes e incluso asesinatos: eso es lo que les sucede a los protagonistas de varias historias entrelazadas, con amores y desamores como cauce narrativo, y con un guión de hierro que acaba cerrando cada una de ellas.


Crónica, sábado 21 Octubre

Cartel de "The queen (La reina)" - Copyright © 2006 Granada Screen, Pathé Renn Production, BIM Distribuzione, France3 Cinéma y Canal+. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.  El día comenzó con una gran película, galardonada en el pasado festival de Venecia y que aquí figura fuera de concurso. El inglés Stephen Frears nos ofrecía en "The queen (La reina)" un retrato de la monarquía británica a partir de su actitud silenciosa ante la muerte de Lady Di. Con un guión muy cuidado que hilvana diálogos cargados de fina y sarcástica ironía, disecciona un acartonado establishment lastrado por protocolos y costumbres, y que cada vez se distancia más de un pueblo que exige una modernización, y que abandera el por aquel entonces recién nombrado Tony Blair. Pero esa crítica incisiva se convierte poco a poco en una mirada respetuosa a la reina, primera víctima de una educación basada en la privacidad de los sentimientos y en la conciencia de representar a una institución multisecular. Si el guión es extraordinario, también lo es la interpretación de Helen Mirren, quien ya desde el primer plano, mientras es retratada por el pintor de la corte, se gira y mira a la cámara trasmitiendo todo el aplomo y personalidad que desplegará durante casi dos horas. Con imágenes de archivo y una puesta en escena muy british, su director logra una obra muy bien terminada y equilibrada, respetuosa con todos y a la vez mordaz, bien documentada y que se aproxima con elegancia a los miembros de la casa real como a quienes vieron en Diana la “princesa del pueblo”.

  A Felipe Vega le correspondió a continuación abrir la participación española en la Sección Oficial. Y como ya hiciera en "Nubes de verano", vuelve a abordar situaciones de inestabilidad emocional y de soledad. "Mujeres en el parque" funciona como retrato de personajes y de situaciones, con individuos bien perfilados en los matices de su complejidad interior –y muy bien interpretados–, con sus cobardías, miedos, hipocresías y egoísmos, así como en la dificultad de entendimiento en la pareja. Sin embargo, el guión incurre en defectos que le restan agilidad narrativa, con subtramas que apunta y no desarrolla, concesiones innecesarias, y un desenlace con triple salto mortal que precipita el melodrama hacia la tragedia y que provoca que la historia pierda verosimilitud. Una buena aproximación a una generación que carece de modelos válidos a los que mirar y que hereda su desorientación, aunque el director no llegue a profundizar en las raíces de esas familias rotas ni de esa fragilidad.

Imagen de "Mujeres en el parque" © 2006 Alta Films.
Todos los derechos reservados.

  No es habitual que lleguen cintas desde Filipinas, ni a la cartelera ni a los festivales. Por eso, había curiosidad por ver "Kubrador"  (La recaudadora de apuestas), de Jeffrey Jeturian. Su cámara al hombro baja a las calles de un barrio marginal de Manila para seguir los pasos de Amy, una mujer que se ocupa de recoger apuestas clandestinas para sobrevivir en un mundo de incultura, superstición y corrupción. Pero los buenos deseos de su director no bastan para sostener una propuesta anodina, cansina, repetitiva en un desarrollo casi insufrible, con un tono general realista salpicado de apuntes surrealistas que pretenden hablar del juego entre la vida y la muerte. Algún que otro pataleo en el pase de prensa, y algo para olvidar.

  La jornada concluyó con un largometraje musical en torno al rock argentino. Sebastián Schindel era quien firmaba "¡Que sea rock!", que incluye temas populares de varios solistas y conjuntos nacionales, además de una incursión en sus modos de vida, carreras y sueños. Una propuesta exclusiva para quienes les guste el género o estén interesados en él.


Crónica, viernes 20 Octubre

Cartel francés de "Azur y Asmar" © 2006 Diaphana Films. Todos los derechos reservados.  Se abre el telón de la Seminci’51, y aparecen dos bebés que son criados por una mujer de rasgos africanos. No son criaturas de carne y hueso, sino dibujos animados de superficies planas, que adquieren tridimensionalidad gracias a ricos y elaborados escenarios a partir de la técnica infográfica. Estamos en el Magreb medieval, en la época de máximo esplendor de la civilización islámica. Los protagonistas son Azur y Asmar, dos niños que han crecido como hermanos gemelos, aun cuando sean de tierras, razas y culturas distintas. La intolerancia occidental ha hecho que Asmar y su madre –a su vez nutricia de Azur– hayan tenido que emigrar a su país de origen. Pero uno y otro alcanzan la juventud con la ilusión de que llegue el día en que puedan liberar del hechizo al hada del cuento que oían de niños una y otra vez. Ese será su empeño y el de otros personajes, a cual más distinto, que emprenderán hazañas en busca de un final feliz.

  Presentado por algunos como un cuento para niños, el carácter de fábula atemporal de “Azur y Asmar” cobra actualidad en tiempos de crispación y enfrentamiento entre civilizaciones: Michel Ocelot cuenta una historia sencilla y humana para defender la riqueza en la diversidad, la superación de supersticiones y actitudes racistas, y exaltar el heroísmo de aquellos que se ven obligados a emigrar al otras tierras. Y lo hace con una factura preciosista de colores vivos y de gran vistosidad, recreando interiores a partir de arquitecturas árabes de decoración miniaturista y exteriores también muy detallistas, que funde con un estilo art-déco personal e inconfundible. Animación de enorme belleza visual para una cinta que sabe combinar la silueta de cuerpos y edificios con la expresividad de rostros y la elegancia de escenarios. Un cuento lleno de magia pero que falla en un guión que avanza a trompicones y de manera previsible, y que supone un intento por endulzar la realidad con la fantasía.

  La primera a competición ha llegado de México, de la mano de Andrés León Becker y Javier Solar. "Más que a nada en el mundo" es una pequeña película contada desde la inocente subjetividad de una niña, que no entiende el mundo de los mayores y que crea su propio imaginario a partir de sus miedos. Con recursos propios de escuela de cine como la cámara subjetiva, una fotografía tenebrista, el juego con el fuera de campo, la voz interior de la niña asustadiza o el efectismo del sonido reconstruyen una pesadilla infantil de monstruos y vampiros, que no es mayor que la que sufren una madre que busca ahogar su soledad en brazos de un hombre tras otro, o ese vecino enfermo terminal que pasa sus últimos días con la sola compañía de sus recuerdos. Al final, una película aceptable, que por momentos parece querer emular a "El espíritu de la colmena", pero que no dice nada nuevo y repite tópicos en torno a la vampirización de afectos, recuerdos e ilusiones.

Imagen de "Más que a nada en el mundo" © 2006 Conaculta, IMCINE, Centro
de CapacitaciónCinematográfica y Foprocine. Todos los derechos reservados.

  Al margen de la Sección Oficial, hemos tenido la oportunidad de adentrarnos en la de Punto de Encuentro, con una película húngara, “Egyetleneim” (“Mis medias naranjas”), de Gyula Nemes, de difícil valoración. Se trata de una tragicomedia burlesca en torno a los ligues de un joven, que padecerá las lógicas consecuencias emocionales cuando crea encontrar estabilidad en su relación con una de las chicas. Hasta aquí, nada distinto a tantas cintas que giran alrededor de la búsqueda y el desencanto afectivo. Pero la novedad está en su estética y estilo narrativo: cámara nerviosa o factura de video-clip con un ritmo frenético, ruptura de la lógica temporal y espacial e imágenes fragmentadas, historias entrecortadas y mezcladas, aparente falta de hilazón argumental en muchos momentos,... todo lo necesario para que el espectador deba permanecer muy activo, y acabe subyugado por el atrevimiento y vanguardismo de su lenguaje o también con dolor de cabeza. Nos inclinamos por lo segundo, y por considerarlo un ejercicio un tanto pretencioso y emulador de viejos maestros.

  En el aspecto organizativo, la primera jornada nos tenía reservada otra novedad, que se suma a las ya reseñadas ayer. Un sistema centralizado e informatizado para la adquisición de las entradas, incluso de aquellos que estamos acreditados. Intento por modernizar y dar agilidad a este aspecto del festival, pero que tendrá que esperar a mejor ocasión porque problemas de la tecnología impidieron que acabase en buen puerto. De alabar es la rápida rectificación de los responsables, que optaron por volver al sistema tradicional, a la espera de perfeccionarlo para nuevas ediciones.


Introducción: Nuevo rumbo para la Seminci

Logo de la SEMINCI  Con las Bodas de Oro celebradas hace un año, la Seminci cerró una etapa que coincidía prácticamente con el cambio de director. Ahora, el nuevo patrón del barco, Juan Carlos Frugone, ha decidido darle aires nuevos, cambiar de rumbo y diseñar un festival para el futuro. El golpe de timón que ha marcado supone un intento de caminar con el curso de los tiempos, de crear un foro para el diálogo cultural y también de apostar por jóvenes o desconocidos cineastas, y eso necesariamente entraña riesgos. Hay quien criticaba a la Seminci el haberse “instalado” cómodamente en el calendario y servirse de otros festivales trayendo películas “seguras”. Se le echaba también en cara el vivir de rentas al haber descubierto tiempo atrás a “directores” que ahora tenían “deudas de gratitud” con el festival, para después haberse aburguesado y así perdido aquella capacidad de sorpresa. Pues bien, esos inconformistas no podrán ahora decir que Frugone no intenta recuperar aquel espíritu aventurero y descubridor –ahora que Valladolid y el mundo celebran el V Centenario de Colón–, a la búsqueda de nuevos nombres e innovadoras tendencias. Valentía y audacia no le faltan, y esperemos que tampoco acierto en la programación, aunque su director ya se ha adelantado a comentar que «ha sido la mejor selección posible, aunque éste no sea precisamente un año de relumbrón, tal y como se ha visto en otros festivales» .

  En esta dinámica de renovación y apertura a nuevos mundos, la película elegida para la inauguración será una obra de animación, algo totalmente novedoso: el francés Michel Ocelot ("Kirikú y la bruja") presentará “Azur y Asmar”, una fábula sobre la tolerancia elaborada a partir de técnicas infográficas que combinan el volumen y las sombras con superficies de color plano. Y la clausura correrá a cargo nada menos que de un documental, "Once in a lifetime: The extraordinary story of the New York Cosmos", de Paul Crowder y John Dower, en torno al mencionado club de fútbol que se formó a base de talonario. Entre medias, 22 títulos para la Sección Oficial, 15 de los cuales entrarán a concurso por las Espigas. Con el auge vivido en los últimos años, se incluyen otros dos documentales sobre temas de actualidad como el calentamiento global del planeta ("Una verdad incómoda", dirigida por Davis Guggenheim y presentada por Al Gore) o la música contemporánea ("¡Que sea rock!", del argentino Sebastián Schindel). También fuera de concurso, podremos ver la doblemente galardonada en Venecia "The queen (La reina)" (Stephen Frears) acerca de la muerte de Lady Di y su repercusión en la monarquía británica, así como la comedia negra del español Juan Carlos Falcón "La caja".

Imagen de la cinta inaugural "Azur y Asmar"
© 2006 Diaphana Films. Todos los derechos reservados.

  Ya en competición, tendremos otros dos trabajos españoles, "El ciclo Dreyer" de Álvaro del Amo, y "Mujeres en el parque" de Felipe Vega, así como una co-producción con Argentina dirigida por Daniel Burman, "Derecho de familia". Excepción hecha del serbio Goran Paskaljevic, que ya ganó su Espiga de Oro (“La otra América”) y que ahora vuelve con "Optimistas", el resto de lo que se ofrecerá es una auténtica incógnita para crítica y público, y llega procedente de los cinco continentes: desde Egipto ("Omaret Yacoubian", de Marwan Hamed), hasta Filipinas ("Kubrador", de Jeffrey Jeturian) o desde Japón (“Yureru”, de Miwa Nikishikawa) hasta Irán ("Zemestan", de Rafi Pitts) o Hungría ("Friss levegö", de Ágnes Kocsis). Además, tendrán su cuota el cine alemán, francés, australiano y argentino, pero en ningún caso habrán pasado por Venecia o Cannes. Será una Sección Oficial competitiva totalmente abierta “a priori”, con nada menos que siete filmes que opten al Premio Pilar Miró al mejor nuevo director (dotado con 10.000 euros para primeros o segundos largometrajes).

  En la sección paralela Punto de Encuentro concursarán 13 películas de procedencia tan dispar como las de la Sección Oficial. Habrá varias citas con el desamor, la cárcel, la muerte o la búsqueda de un lugar en el mundo, temáticas que se adentran en territorios sacudidos por la dictadura, el dolor, la guerra o el desencuentro afectivo. Además, se ofrecerán dos sesiones especiales con la proyección de dos clásicos del cine, ahora restaurados: “Robinson Crusoe”, única de Buñuel en Hollywood y primera que realizó en inglés y en Eastmancolor, inédita en España; y “Dios y el diablo en la tierra del sol”, película del brasileño Glauber Rocha adscrita al movimiento Cinema Nouvo. Esta sección incluirá su propia mirada al cine nacional con La Noche del Corto Español.

  Más presencia española habrá entre los 18 documentales que integran la sección Tiempo de Historia, con varios acercamientos al pasado franquista, a la caza de brujas en el cine, o a temas tan peregrinos como la producción industrial de comida o el sistema de calificación de películas en Estados Unidos. Cristóbal Colón tendrá su homenaje con un documental especial que lo vincula a Valladolid, mientras que el ganador del primer premio en la pasada edición, Fernando “Pino” Solanas ("La dignidad de los nadies") presentará su “Argentina latente”, otra sorpresa en la Seminci al tratarse de un trabajo aún en construcción.

Imagen de la cinta que clausurará el festival, "Once in a lifetime: The extraordinary story of the New York Cosmos" © 2006 Miramax Films.
Todos los derechos reservados.

  La conmemoración del 150 aniversario del periódico local El Norte De Castilla sirve de excusa perfecta para la confección del ciclo Cine Entre Líneas, que dará cabida a veinte películas sobre el mundo del periodismo, con obras de Wilder, Welles, Hawks, Lang o Pakula, entre otros. Además, el director Pedro Olea tendrá su propio ciclo con 15 trabajos para el cine y la televisión –además de una publicación sobre su obra–, lo mismo que el dedicado al indio Satyajit Ray –autor de la obra maestra “La trilogía de Apu”– del que se proyectarán cinco filmes restaurados e inéditos en España. Y como otros años, una sección de Spanish Cinema que recupera lo mejor del año español para ofrecérselo principalmente al espectador venido de fuera de nuestras fronteras.

  Si las novedades reseñadas hasta aquí no fueran suficientes, Frugone y su equipo han introducido en la presente edición una sección para analizar las influencias mutuas entre el cine y los videojuegos, con seis películas paradigmáticas, dos mesas redondas para el debate y otras actividades lúdico-experimentales relacionadas con el tema. Será un intento por reflexionar sobre el lenguaje audiovisual del futuro y que se prolongará, al menos, durante los dos próximos años.

  Mucho cine y muchas incertidumbres en esta edición que no contará con grandes estrellas del celuloide, pero que recupera personalidad e identidad, que se atreve a adentrarse en alta mar a la captura de la modernidad y del buen cine. El intento merece el apoyo y la confianza de todos: ya habrá tiempo para valorar lo conseguido al término de estos días de inmersión cinematográfica.

Crónicas por Julio Rodríguez Chico
 


Opina sobre la SEMINCI en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda este reportaje sobre la SEMINCI a un amigo


::::: Pincha aquí para añadir LA BUTACA a tus sitios favoritos :::::

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2006 LaButaca.net. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | DVD | carteles | top10 | de compras
 
sorteos | libros | videojuegos | reportajes | especiales | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | la ventana indiscreta |
quiénes somos | contacto | publicidad