Inicio > Reportajes > “D√©jame entrar”: Una Historia del vampiro en di...

“D√©jame entrar”: Una Historia del vampiro en diez pasos

¬ę¬°No queremos pruebas, no pedimos a nadie que nos crea!¬Ľ, exclamaba Jonathan Harker, el sufrido esposo de Mina y eterno rival amoroso del conde Dr√°cula, al t√©rmino de la novela de Bram Stoker. La esencia de las paradojas existenciales ‚ÄĒy ficcionales‚ÄĒ del vampiro est√°n contenidas en ese finiquito literario que, a su vez, supuso el comienzo de una mitolog√≠a renovada que con perspicaz tino cambi√≥ las armas tradicionales del terror por otras adecuadas a un tiempo pr√≥ximo a extinguirse. A costa de su cercan√≠a dolorosa, y cada vez m√°s plausible, al ser humano, la figura del vampiro ha sido la mayor sufriente de evoluciones precipitadas y virajes bruscos provocados por la cabezoner√≠a de autores y productores, a quienes nunca se les ocurrir√≠a deponer las estacas en la caza de una criatura tan rentable para las arcas editoriales y cinematogr√°ficas. Diferentes como la noche y la ma√Īana, habitantes de una o de otra, las inquietantes sombras que anhelan elixir vital han coleccionado los ep√≠tetos de chupasangre, no-humano y¬†no-muerto hasta que el siglo XXI alumbr√≥ el amanecer ‚ÄĒo eso quisiera Stephenie Meyer, pues ser√≠a m√°s juicioso pensar en un ocaso‚ÄĒ del vampiro amigable,¬†icono apol√≠neo de una sociedad que se cree libre de ataduras sexuales.

vampiros-1.jpg

El cineasta sueco Tomas Alfredson, que en su filmograf√≠a no posee ni un m√≠nimo rastro de pelambre fantasiosa, se aproxima a la leyenda como mejor sabe: en clave realista e imitando las solfas imaginativas del escritor¬†John Ajvide Lindqvist en su novela “D√©jame entrar”. Pero entre el √©xito sleeper de la pel√≠cula se entrev√© una pervivencia necesaria, para el espectador y para ese explicable triunfo, de rasgos identificativos del vampiro, como un rastro de migas dispuesto con apariencia descuidada en esa mara√Īa y maleza del cine de terror que hoy, si emerge una criatura p√°lida y de pupilas inyectadas,¬†ya no lo es tanto. ¬ŅEs la nueva sangre que desde la ficci√≥n se inyecta al vampiro causa de su resurrecci√≥n o de una muerte paulatina? Veamos si las transfusiones de urgencia practicadas a lo largo de la historia vamp√≠rica han salvado al hombre del abrazo de la muerte y han hecho del vampiro un ex√≥tico murci√©lago de peluche.

vampiros-2.jpg

1. El vampiro animal: Los millonarios m√°s chic ‚ÄĒy a lord Byron hay que remitirse‚ÄĒ se dar√≠an de tortas no consagradas con tal de incluir en su selecto grupo de invitados y amistades √≠ntimas a un vampiro de suave acento rumano, si tal conjunci√≥n social llegase alg√ļn d√≠a a producirse. Sin embargo, en sus or√≠genes la tradici√≥n oral, que por definici√≥n est√° abocada a infundir miedo, no dot√≥ al vampiro del don de vestir exquisitamente y sorber t√© me√Īique en alto. Anta√Īo la bestia anidaba dentro del vampiro y su pelaje indomable pod√≠a metamorfosear su aspecto en cuesti√≥n de segundos ‚ÄĒrecuerden que incluso Stoker/Coppola respetaron en “Dr√°cula” (1992) este principio en la escena de sonambulismo de Lucy, vampirizada por una criatura entre lobuna y simiesca‚ÄĒ. Como peaje de su civilizaci√≥n, ahora el vampiro ha extirpado ese tumor salvaje y lo ha convertido en su enemigo m√°s codiciado, a saber: el lic√°ntropo ‚ÄĒver reportaje de Jordi Revert, la saga “Underworld”¬†y “Luna nueva”‚ÄĒ. La rom√°ntica oposici√≥n entre lo humano y la naturaleza mam√≠fera deja atr√°s a las serpientes, √°guilas, gusanos y reptiles que en los primeros relatos supon√≠an disfraces o mitades anat√≥micas habituales del vampiro.

vampiros-3.jpg

2. El vampiro aut√≥mata: Pocos pasos despu√©s del anterior, una nueva criatura se mezcla en sociedad sin desprenderse de las caracter√≠sticas folcl√≥ricas que tanto espantan a los seres de coraz√≥n activo. Son vampiros de movimientos rob√≥ticos y personalidad alienada, capaces de estratagemas elaboradas y de asesinar a inocentes muchachas con unos colmillos que delatan su condici√≥n semianimal, lo mismo que otros resquicios: las garras gruesas y afiladas, las orejas puntiagudas y la cautela felina. F. W. Murnau lo rebautiz√≥ “Nosferatu: Una sinfon√≠a del horror” (1922) para quitarse de encima a los herederos de Stoker, pero su vampiro tosco poco tiene que ver con el imaginario del autor ingl√©s y se codea con esos antepasados populares que pretend√≠an avisar al hombre sobre la p√©rdida del divino tesoro del alma y las peligrosas tentaciones del demonio, desarmado ante la potencia de un amor, el de Ellen por Hutter,¬†incapaz de comprender. Que Max Schreck, en la piel del conde Orlok,¬†fuese un actor, un aut√©ntico vampiro o un visionario truco de marketing es un misterio aparte ‚ÄĒe irresoluto, muy a pesar de Klaus Kinski en “Nosferatu, vampiro de la noche” (Werner Herzog, 1979) y de Willem Dafoe en “La sombra del vampiro” (E. Elias Merhige, 2000)‚ÄĒ.

vampiros-4.jpg

3. El vampiro virus: A caballo entre la superstici√≥n con pretensiones metaf√≥ricas y la seducci√≥n irresistible que define al pr√≥ximo escalaf√≥n, surge un tipo de vampiro sinuoso y temible por su pr√°ctica ausencia. La sombra de las enfermedades y de la putrefacci√≥n de la carne planea sobre todo aqu√©l rendido ante el embrujo de una criatura enviada para sumar individuos¬†al m√°s all√°, en especial si se trata de j√≥venes incautas. Todas las lecciones sobre castidad y prudencia se condensan en un vampiro con la atracci√≥n im√°ntica del arist√≥crata y el hambre primitiva del zorro que asalta gallineros en horario nocturno. Un experto en el Misterio, con may√ļscula, como Carl Theodor Dreyer pudo dibujar en “Vampyr” (1932) ‚ÄĒque cuenta con una nueva e imprescindible edici√≥n en dvd‚ÄĒ a esta siniestra no-presencia de sombras ambiguas que acecha a una chica an√©mica, inspirada por el relato “Carmilla” de Sheridan Le Fanu.

vampiros-5.jpg

4. El vampiro aristocr√°tico: Hallazgo cuya paternidad usualmente se otorga a Stoker, sus or√≠genes se remontan a la √©poca ilustrada y a la interpretaci√≥n del vampiro desde una perspectiva sociopol√≠tica con notas catastrofistas. La amenaza de una invasi√≥n por parte de los inmigrantes del Este preocupaba con sus proverbiales tab√ļes a la sociedad victoriana, fan obligada de la represi√≥n y el sometimiento. Esa corriente liberadora que amenaza a todas las buenas mujeres con descocarse y, de paso, introducir las enfermedades, inestabilidades econ√≥micas y corrupciones demon√≠acas siempre vinculadas a la figura del vampiro, tiene su inmortal icono cinematogr√°fico en Bela Lugosi, aunque hoy el “Dr√°cula” (1931) de Tod Browning haya perdido cualquier capacidad para aterrorizar. Un atractivo extranjero de t√≠tulo nobiliar que, por su propia extra√Īeza, nadie pone en duda, hizo de las capas negras, los cuellos almidonados, los esm√≥quines,¬†las medallas y el cabello tirante accesorios ineludibles del disfraz vamp√≠rico. La iconograf√≠a hollywoodiese, como es t√≠pico, termina convirti√©ndose en parodia de s√≠ misma, y el atuendo ha pervivido en universos tan distintos como la Hammer ‚ÄĒChristopher Lee y Peter Cushing sellan otras asociaciones de oro, aunque la casa firm√≥ algunas desviaciones del patr√≥n como en “The kiss of the vampire” (Don Sharp, 1963)‚ÄĒ, y el revival Universal ‚ÄĒdesde Frank Langella¬†hasta “Van Helsing” (Stephen Sommers, 2004)‚ÄĒ.

vampiros-6.jpg

5. La vamp: En contra de la creencia m√°s extendida, la vampira no es la compa√Īera de su hom√≥nimo masculino ni un miembro de la cohorte libidinosa del conde ‚ÄĒpara ello, imprescindible “Las novias de Dr√°cula”¬†(Terence Fisher, 1960)‚ÄĒ. √Čl no necesita, como el monstruo de¬†Frankenstein, una media naranja con la que simular experiencias humanas, y todo el jugo que el vampiro desea extraer de una f√©mina ser√≠a, a lo sumo, el de una naranja sanguina. Del mismo modo, las vampiras se alimentan de hombres hechizados como mantis religiosas que trabajan por cuenta propia. Los originarios s√ļcubos, estriges, lamias y empusas, procedentes de mitolog√≠as mediterr√°neas, perdieron sus repulsivas apariencias en beneficio de una iconogr√°fica mujer voluptuosa, Lilith, protagonista de los mejores sue√Īos de celuloide. Para ellas el amor es un anzuelo que arrastra v√≠ctimas hacia el umbral de deseos mort√≠feros, tanto si ejercen de bailarinas en el Titty Twister de “Abierto hasta el amanecer” (Robert Rodriguez, 1996) como si se trata de una princesa b√°vara con la cara agujereada por “La m√°scara del demonio” (Mario Bava, 1960). Las hay que recogen la carro√Īa de su se√Īor y otras que monopolizan secuencias como las chicas del doblete¬†“Noche de miedo” (Tom Holland, 1985), la infectada de “Rabia” (David Cronenberg, 1977), las lesbianas de¬†“Las vampiras”¬†(Jes√ļs Franco, 1971) o Catherine Deneuve en “El ansia” (Tony Scott, 1983).

vampiros-7.jpg

6. El neovampiro: El env√©s del arquetipo y, nunca mejor dicho,¬†sangre nueva. La ausencia de vampiros negros en la historia de la literatura es sencilla de explicar desde la √≥ptica de autores occidentales educados en diferencias de raza y clase y, seg√ļn la propia l√≥gica de la f√°bula, a causa de los or√≠genes eslavos del vampiro. Lo que varias voces pod√≠an cuestionarse como una marginaci√≥n inexplicable, que otros intentaban argumentar con el requisito de la palidez vamp√≠rica ‚ÄĒcuando una consulta al diccionario aclara que √©sa es una cualidad del tono, no del color‚ÄĒ, fue solventada definitivamente por “Blade” (Stephen Norrington, 1998), aunque antes ya hab√≠an chuperreteado la gran pantalla Eddie Murphy en “Un vampiro suelto en Brooklyn” (Wes Craven, 1995), Grace Jones en “Vamp” (Richard Wenk, 1986) y¬†William Marshall en “Dr√°cula negro” (William Crain, 1972). Se han avistado vampiros orientales en “Mr. Vampire” (Ricky Lau, 1985) o¬†“Dracula: Pages from a virgin’s diary” (Guy Maddin, 2002), y desde el espacio exterior han aterrizado espec√≠menes de “Fuerza vital” (Tobe Hopper, 1985) y joyas de serie B ocultas en el cat√°logo de importantes majors como “First man into space” (Robert Day, 1959) o “El terror del m√°s all√°” (Edward L. Cahn, 1958).

vampiros-8.jpg

7. El vampiro adolescente: En “D√©jame entrar” es Eli (Lina Leandersson) el foco vamp√≠rico, una ni√Īa desali√Īada y cetrina que quiere jugar como cualquiera de su edad, aunque durante las rabietas los ojos le lloren el l√≠quido de la discordia. Las madres escuchaban los cuentos del Este con el temor de que una vamp robase su beb√©, pero nunca habr√≠an imaginado que sus reto√Īos podr√≠an ser alegres vampiros con sentido familiar, como “El peque√Īo vampiro” (2000, Ulrich Edel) que adaptaba sin gracia los libros de Angela Sommer-Bodenburg, o mu√Īecas de porcelana radiantes de sed como Kirsten Dunst en “Entrevista con el vampiro” (Neil Jordan, 1994)¬†y los tiernos mofletes de “El hijo de Dr√°cula” (Robert Siodmak, 1943). La enga√Īosa sonrisa de un ni√Īo vampiro se transforma en peligroso estado de perpetua libido si la vampirizaci√≥n interrumpe alguna pubertad, caso de la pandilla de “J√≥venes ocultos” (Joel Schumacher, 1987), donde bien hac√≠a en esconderse un casi¬†imberbe Kiefer Sutherland.

vampiros-9.jpg

8. El vampiro-caterva: En respuesta al individualismo creciente del vampiro como integrante de una sociedad hostil con despuntes de benevolencia, una vertiente opuesta recupera actitudes t√≠picas del vampiro folcl√≥rico. Irracional, brusco y de inteligencia rapaz, esta criatura necesita del grupo para asustar a plateas acostumbradas al efecto de la acumulaci√≥n masiva de horrores. Un revolver bien orientado puede acabar con uno de estos vampiros enrabietados, pero… ¬Ņy si son docenas? M√°s grave a√ļn: ¬Ņy si no hay rev√≥lver? El miedo a una muerte violenta y a la alienaci√≥n, propio de tiempos inestables, es lo que acosa a los atrapados protagonistas de “30 d√≠as de oscuridad” (David Slade, 2007) ‚ÄĒque tuvo su cercano precedente en “Frostbiten” (Anders Banke, 2006)‚ÄĒ, “Vampiros, de John Carpenter” (1998), ¬†“Guardianes de la noche” (Timur Bekmambetov, 2004), “El misterio de Salem’s Lot” (Hopper, 1979), basada en una de las mejores novelas de Stephen King,¬†“El √ļltimo hombre sobre la Tierra” (Sidney Salkow, 1964), “El √ļltimo hombre… vivo” (Boris Sagal, 1971)¬†y “Soy leyenda” (Francis Lawrence, 200)¬†‚ÄĒtransliteraciones de Matheson que pierden la bella met√°fora de una sociedad donde el hombre es el monstruo para una nueva forma de vida inteligente‚ÄĒ.

vampiros-10.jpg

9. El vampiro moral: Hijo de la decadencia, de una metamorfosis que para los antiguos fabuladores ser√≠a s√≠ntoma de un movimiento her√©tico, el vampiro que completa su humanizaci√≥n tambi√©n en el plano espiritual. Para vencer el espanto, o precisamente por la ausencia de √©l, las √ļltimas d√©cadas han alumbrado al vampiro que conserva los sentimientos, los recuerdos, las habilidades y los defectos de su existencia humana. La criatura se averg√ľenza de su condici√≥n demon√≠aca y, en contra de su naturaleza primitiva, se deja azotar por remordimientos que lo alejan del crimen inherente a la dieta sanguinaria y que lo involucran en la participaci√≥n social. Esta conversi√≥n del vampiro en humano incompleto conlleva disidencias internas y enfrentamientos con los √ļltimos representantes de un pasado b√°rbaro. Son los rom√°nticos vampiros que atraviesan los siglos de Anne Rice en sus cr√≥nicas, adaptadas por Neil Jordan y “La reina de los condenados” (Michael Rymer, 2001), as√≠ como la familia Cullen de la saga “Crep√ļsculo”¬†(Catherine Hardwicke, 2008), inversi√≥n de 180¬ļ del mito del vampiro como desinhibidor sexual. La estrategia pasa por remodelar t√≥picos ‚ÄĒpermitir que su reflejo aparezca en los espejos, que se oculten del sol por una traicionera piel reflectante o que alcancen a plantearse dudas religiosas‚ÄĒ, algo tan insuficiente como domesticar al lobo para pasatiempo del reba√Īo.

vampiros-11.jpg

10. ¬ŅVampiro postmoderno? Apocal√≠pticos e integrados. La inclusi√≥n del vampiro en el tejido social humano huele m√°s a tristeza que a ese celebrado sabor de victoria multicultural. Sustra√≠do su poder terror√≠fico por el efecto del tiempo y el pensamiento esc√©ptico, los remozados chupasangres¬†son almas con un¬†hambre coyuntural, seres en vez de entes, hombres fr√≠os de los que debemos compadecernos por su eterna condena¬†de demostrar un extinto calor emocional. Y la peque√Īa pantalla es su para√≠so del buenrrollismo: Buffy ‚ÄĒdespu√©s de la pel√≠cula de 1992 plagada de clich√©s‚ÄĒ sufr√≠a un amor imposible con Angel, que tambi√©n tuvo spin off, una especie de sue√Īo inconfeso de Van Helsing y cualquier cazavampiros estoico que acaba amando con razones aquello que destruye y por lo que todos se sienten atra√≠dos sin motivo. En “Moonlight” (2007-2008) Mick St. John era un vampiro a su pesar, reticente a la vampirizaci√≥n de su amada y siervo detectivesco de la sociedad que lo repudia, un perfil muy parecido al de Bill Compton en “True Blood (Sangre fresca)”, basada en las novelas de Charlaine Harris “The Southern Vampire Mysteries”. El colmo del vampiro ha sido alimentarlo de sangre sint√©tica embotellada que haga posible la convivencia en bares… e iglesias. Visto el decadente prestigio de la parodia ‚ÄĒ“El baile de los vampiros” (Roman Polanski, 1967), “Amor al primer mordisco” (Stan Dragoti, 1979)… “Br√°cula: Condemor II” (√Ālvaro S√°enz de Heredia, 1997)‚ÄĒ, al universo vamp√≠rico s√≥lo le queda infundir confianza absoluta bajo iconos adolescentes o un aroma desconfiante que Alan Ball ha convertido en fest√≠n de sexo hardcore y sustos de fogata en viernes 13. Eso y luchar contra Spider-Man. De momento, y por si acaso, h√°gase la pregunta: ¬Ņincluir√≠a a un vampiro en su vida?

En las im√°genes,¬†fotogramas de: “D√©jame entrar” ¬© 2008 Karma Films. Todos los derechos reservados. “Dr√°cula, de Bram Stoker” ¬© 1992 American Zoetrope, Columbia Pictures Corporation y Osiris Films. Todos los derechos reservados. “Nosferatu: Una sinfon√≠a del horror” ¬© 1922 Jofa-Atelier Berlin-Johannisthal y Prana-Film GmbH. Todos los derechos reservados. “Vampyr”¬†¬© 1932 Tobis Filmkunst. Todos los derechos reservados. “Dr√°cula”¬†¬© 1931 Universal Pictures. Todos los derechos reservados. “La m√°scara del demonio”¬†¬© 1960 Alta Vista Productions, Galatea Film y Jolly Film. Todos los derechos reservados. Fragmento del cartel promocional de “Dr√°cula negro”¬†¬© 1972 American International Pictures (AIP) y Power Productions. Todos los derechos reservados. “J√≥venes ocultos”¬†¬© 1987 Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados. “30 d√≠as de oscuridad” ¬© 2007 Sony Pictures Releasing de Espa√Īa. Todos los derechos reservados. Fotograf√≠a promocional de “Crep√ļsculo” ¬© 2008 Aurum. Todos los derechos reservados. “True Blood (Sangre fresca)” ¬© 2008 Your Face Goes Here Entertainment y Home Box Office (HBO). Todos los derechos reservados.

M√°s sobre: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,
Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrar√°)



7 - J. N. S. - 17:24 - 30.01.11

Exelente reportage, y coincido con Miguel A. Delgado, la creencia o no del mito es irrelevante, lo asombroso es la capacidad de reinventarce o evolucionar, a historias cada vez mas cercanas a lo real y saliendo de los roles asignados para este personaje. Esto conlleva a seguir vigente en el mercado, y que podamos disfrutar de nuevas historias…

Gracias ciencia-ficcion..



6 - jackie - 20:56 - 02.11.09

Dejame entrar: soledad,tristeza,hambre, sediento de sangre.



5 - carolin - 1:45 - 13.05.09

ojala esto no fuera un mito
y encontrar aun vampiro q
me chupara mi sangre y me isiera suya
ohohoh por su puesto eso quisiera



4 - LaButaca.net ¬Ľ Opini√≥n de cine - 20:10 - 23.04.09

“D√©jame entrar”: Necesitados de amor, sobrados de soledad…

Se trata de un drama psicol√≥gico pr√≥ximo a lo patol√≥gico. “Dejame entrar” podr√≠a considerarse como una historia de terror, s√≠, pero de terror verdadero y real, el que se puede experimentar ante la soledad y la falta de afecto.
Iba con…



3 - LaButaca.net ¬Ľ Opini√≥n de cine - 11:48 - 22.04.09

“D√©jame entrar”: Poes√≠a del horror…

El cine de terror de hoy d√≠a ha olvidado que los cl√°sicos se arraigaban en motivos sociales y contempor√°neos.”D√©jame entrar” resulta extraordinaria precisamente porque es una isla en un marem√°gnum de terror fagocitado hasta el vac√≠o. …



2 - LaButaca.net ¬Ľ Opini√≥n de cine - 22:06 - 20.04.09

“D√©jame entrar”: Hambre de sangre y de cari√Īo…

“D√©jame entrar” es una de esas peque√Īas joyas que devuelven la fe en el cine. En ella, lo hermoso convive con lo terrible, y una amputaci√≥n o una efusi√≥n de sangre antecede, o incluso coincide en pantalla, con un gesto de profunda emoci…



1 - Miguel A. Delgado - 10:41 - 17.04.09

Quiz√° esa sea la clave de la permanencia del mito del vampiro: su capacidad para reinventarse y reencarnarse en nuevas formas, sin dejar nunca su esencia.

Un saludo!



1

 
Novedades Secciones Enlaces Facebook     Twitter     Instagram                   
Destacado:  OSCARS 2018: Nominaciones por pel√≠culas

¬© LABUTACA.NET - C/ Orba, 12, 8 - 46910 Benet√ļsser, Valencia, Espa√Īa - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el an√°lisis de sus h√°bitos de navegaci√≥n. Si contin√ļa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducci√≥n de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.