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Desmitificando “Mary Poppins”: Con cantidades industriales de azúcar

Escrito por el 25.10.07 a las 11:50
Archivado en: Animación, Años 60, Críticas, Hollywood, Musical

Al revisar el clásico, uno no se acuerda de que éste era un musical, no una película con canciones. ¿Y en qué se diferencia uno de otro? Pues que en el primero los personajes cantan lo que deberían decirse, a saber: un hombre orquesta que entretiene mucho a la alta sociedad victoriana y no gana una perra (ahí ya nos acercamos a la idiosincrasia artística universal) nos deleita con su melodía de que ya viene «lo que ha de venir». ¿Qué es eso? No el inspector de Hacienda, sino “Mary Poppins” (1964) –que para el caso da lo mismo porque se cuela en casa por la fuerza y determinando su régimen de trabajo–. Que la institutriz baje de las nubes ya nos parece lo lógico dentro de un barrio lleno de esperpentos: el vecino capitán de barco que da las horas con un cañón –¿pero quién lo contrató para eso?–, la madre sufragista que sin embargo se arrodilla ante todo lo que dice y hace su marido, el tío Albert que bebe té en el techo -sí, sí, ¿té y qué mas?–, el patriarca que enmascara su machismo con gorgoritos al llegar a casa, y dos niños repelentes en batín –la palma para Michael, encerrado en un armario que no le deja salir…–.

¿De verdad viene lo que ha de venir para poner orden en todo esto? ¿Cuál es la auténtica misión de Mary Poppins? ¿Repartir píldoras que otorgan poderes mágicos y jarabes –y canciones, uf— que dan somnolencia? Qué poco infantil me suena. Aparte de descubrir a papás y mamás que todos los domingos deben ir con sus hijos a pasear cometas, la película es una tragedia personal. La Poppins es una mujer que se autoproclama prácticamente perfecta en todo, se toma días libres, se emborracha por la noche —«¡Qué rico ponche!»–, se contempla en los espejos, recibe consumiciones gratis en la terraza de los pingüinos, se permite el lujo de despreciar a su enamorado deshollinador –¿cuáles son los orígenes de esa relación?–, y se cuela en el derby… ¡para ganar entre trampas y aplausos! Ante tamaña egolatría, la felicidad de los Banks es una bofetada bien merecida por esta mujer condenada a vivir sola en su nube junto a un paraguas-loro –y que para dos frases que articula parece más sensato que su dueña–. Y para colmo quería que nos gastásemos los ahorrillos en dar de comer a las palomas, cuando, como Macaulay Culkin en “Solo en casa 2: Perdido en Nueva York” (1992), preferíamos las tiendas de juguetes y odiábamos a la Poppins por no revelar el truco de recogerlos con un rápido chasquido.

En la imagen: Fotograma de “Mary Poppins” – Copyright © 1964 Walt Disney Productions. Distribuida en España por Buena Vista Home Entertainment. Todos los derechos reservados.

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6 - espelurziada - 0:27 - 01.12.10

¡Bravo! Soy la mayor fan de Mary Poppins que hay, pero tengo que decirte, que no te quito falta de razón. Quizá por todos esos esperpentos que tan bien supo retratar en sus obras el grandísimo Valle-Inclán, Mary Poppins se merece un primer puesto, ya que sus personajes son lo que son, esperpentos en primer grado. Para mí, esa es la “gracia” de la película. Hay una frase de la película que considero maravillosa: “Algunos no saben ver lo que tienen delante de sus narices”.
Aún así, buena manera de retratarla, porque aunque no soy de la opinión de calificar esta película como mala, a veces, la genialidad está en lo absurdo. Quédate con eso. Saludos. Aú



5 - Mary Poppins - 1:38 - 14.02.09

Me parece, maja, que no has tenido infancia y puedes desmitificar todo lo que quieras esta película, pero es de las más míticas.
Sigue sentada en tu BUTACA desmitificando películas, que otros seguiremos soñando con ellas…



4 - Almudena Muñoz - 14:10 - 31.10.07

Es que “Sonrisas y lágrimas” se merece un tratado aparte. Anda que no tardé años en verla entera XD Lo de los títulos es graciosísimo: cuando estuve este verano en Italia me topé con el dvd de la peli: “Todos juntos apasionadamente” XD



3 - Tònia Pallejà - 2:04 - 28.10.07

Siempre he dicho que cualquier película en la que participe Julie Andrews entra a formar parte directamente del género de terror. Yo tuve pesadillas con “Sonrisas y lágrimas” (que vaya usted a saber por qué se tituló “La novicia REBELDE” en muchos países hispanoamericanos, por cierto).

“Mary Poppins” si te la tomas en serio da mucha rabia. Pero si la contemplas como una delirante fantasía lisérgica -bueno, como has hecho tú en tu divertido texto- es simplemente genial. ¿Quién dijo “El mago de Oz”? XD De hecho, creo que sus guionistas no hubieran pasado las pruebas de doping.



2 - Almudena Muñoz - 18:14 - 27.10.07

Siiii, me acuerdo, y también lo parodiaban en “Johnny Bravo”, aunque en versión niñero XD Yo también reconozco que es una buena película familiar, a pesar de sus toques “Edelweiss” (momento-ñoño-musical), pero hay días en que a una le apetece ser mala mala.



1 - Joaquín R. Fernández - 15:16 - 27.10.07

Me ha encantado tu visión sobre esta cinta de Disney, aunque tengo que reconocer que “Mary Poppins” me parece un musical más que correcto. Supongo que habrás visto el episodio de “Los Simpson” en el que se burlan de este personaje, es realmente divertido (no como buena parte de los que continúan emitiendo hoy en día).



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