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“El hobbit”: Una complicada travesía

Escrito por el 02.11.12 a las 18:14
Archivado en: Aventuras, Cine americano, Fantástico, Otros continentes

Remontémonos a febrero de 2003, unos cuantos meses antes de que se estrenara “El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey”. Las dos anteriores entregas de esta saga habían arrasado en la taquilla, por lo que nadie dudaba de que sucedería lo mismo con su último capítulo. Peter Jackson desveló por aquel entonces que tenía en mente seis o siete ideas para rodar otras tantas películas. Asimismo, no descartaba ocuparse algún día de la adaptación de “El hobbit”, otra conocida novela de J.R.R. Tolkien ambientada en la Tierra Media. «Nadie me ha preguntado si quiero hacerla, pero si me lo piden, lo consideraría seriamente», manifestó. Quién nos iba a decir que tendríamos que esperar tanto tiempo para poder disfrutar de una traslación que finalmente estará formada por tres largometrajes: “El hobbit: Un viaje inesperado” (ver tráiler), “El hobbit: La desolación de Smaug” y “El hobbit: Partida y regreso”.

Llegamos a diciembre de 2003, momento en el que el cineasta confirmó que New Line Cinema le había ofrecido que llevara a la gran pantalla lo que se podría definir como la precuela cinematográfica de “El Señor de los Anillos”. Ahora bien, antes de dar luz verde al proyecto había que aclarar algunos asuntos legales relacionados con el libro. Así, el citado estudio poseía los derechos de producción de “El hobbit”, mientras que Metro-Goldwyn-Mayer/United Artists tenía los de distribución. De cualquier manera, los responsables de New Line Cinema se mostraban bastante optimistas respecto a llegar a un acuerdo que pudiera solventar esta incidencia. Además, recordaban que, si Jackson lo considerara oportuno, también podría trabajar en distintas precuelas y secuelas basadas en el universo de Tolkien. De todas formas, en la primavera de 2004 el cineasta tenía un par de producciones en su agenda: “King Kong” y “The lovely bones”. Es por que ello que, en enero de 2005, se publicaba que “El hobbit” no llegaría a los cines hasta finales de 2007.

En septiembre de 2006, Metro-Goldwyn-Mayer anunciaba que había llegado a un acuerdo con New Line Cinema para financiar “El hobbit”, que, por cierto, se dividiría en dos largometrajes. Sin embargo, en noviembre de dicho año saltó la sorpresa cuando Peter Jackson desveló que no participaría en el proyecto, y todo ello debido a un pleito que mantenía con New Line Cinema en relación a los ingresos que generó “El Señor de los Anillos” (el cineasta consideraba que el estudio tenía que darle más dinero por las ganancias que había generado la trilogía). En un comunicado, Jackson explicaba que «no puedes mantener una relación con un estudio, haciendo una compleja y costosa película y negociando con todas las presiones y responsabiilidades que conlleva el trabajo, al tiempo que existe un pleito sin resolver». Incluso algunos medios decían que el agente del director de “King Kong” había recibido una llamada de uno de los presidentes de New Line Cinema en la que éste le decía que ya no precisarían de sus servicios para sacar adelante esta adaptación y que contratarían a otra persona para sustituirlo, y ello a pesar de que Metro-Goldwyn-Mayer ya había mantenido conversaciones con el oscarizado realizador para que se ocupara del proyecto.

Unos días después ya se mencionaba a Sam Raimi (“Oz – Un mundo de fantasía”) como posible reemplazo de Jackson. Según transcurrían los meses, el artífice de “Spider-Man” parecía más interesado en continuar trabajando en las aventuras cinematográficas de Peter Parker, de ahí que aparecieran más rumores sobre los cineastas que podrían tomar las riendas de “El hobbit”. Así, en la primavera de 2007 se hablaba de Peter Weir (“Camino a la libertad”), Stephen Sommers (“G.I. Joe”), Michael Bay (“Transformers: El lado oscuro de la Luna”), Brad Silberling (“El mundo de los perdidos”) y Bill Condon (“La saga Crepúsculo: Amanecer – Parte 2″). En agosto se produjo un cambio muy llamativo, ya que Robert Shaye, uno de los jefazos de New Line Cinema (el mismo que declaró en su día que, mientras él estuviera al frente de dicha compañía, Peter Jackson jamás se encargaría de la adaptación cinematográfica de “El hobbit”), desveló que gente de su estudio se había puesto en contacto con los representantes del director de “El Señor de los Anillos” y que, «a pesar de nuestras peleas personales, realmente respeto y admiro a Peter Jackson y me encantaría que de algún modo estuviera involucrado en “El hobbit”».

Ante semejantes palabras, no es de extrañar que New Line Cinema y Metro-Goldwyn-Mayer anunciaran en las Navidades de 2007 que Peter Jackson y Fran Walsh serían los productores ejecutivos de “El hobbit” y de su secuela. Ambas películas se rodarían de forma conjunta, estando previsto su estreno para 2010 y 2011. Lo que no se indicaba es quiénes serían sus guionistas, si bien todo parecía indicar que el argumento de la primera de las cintas seguiría la historia de “El hobbit”, mientras que la segunda pretendía ser un puente entre ésta y “El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo”. Para ello se tomarían como referencia diversos textos escritos por el propio J.R.R. Tolkien. Debido a problemas de agenda, Jackson no dirigiría el filme, por lo que de nuevo sonaba el nombre de Raimi para sustituirlo. No obstante, también se hablaba de Alfonso Cuarón (“Gravity”) y de Guillermo del Toro (“Pacific Rim”). Asimismo, actores de la trilogía original ya se postulaban para participar en este filme, caso de Elijah Wood.

La incógnita sobre quién tomaría las riendas de estas adaptaciones se resolvió enseguida. Y es que en enero de 2008 supimos que Del Toro se hallaba en negociaciones para hacerse cargo de ambos proyectos (y eso que el cineasta desveló en su momento que no había leído “El Señor de los Anillos”, pues le parecía una obra demasiado densa, aunque es verdad que “El hobbit” le encantó). Entretanto, los herederos de J.R.R. Tolkien presentaron una demanda contra New Line Cinema porque, según ellos, el estudio no les había dado su correspondiente porcentaje de los beneficios que obtuvo la trilogía de “El Señor de los Anillos”. De hecho, solicitaban a los tribunales que retirasen al estudio los derechos cinematográficos de toda la obra de Tolkien. Ajeno a estos problemas, Ian McKellen reconocía que ya había conversado con Peter Jackson sobre la posibilidad de volver a ponerse en la piel de Gandalf, una idea que, desde luego, no le desagradaba.

En abril se confirmó lo que todos daban ya por hecho: Guillermo del Toro dirigiría las dos entregas de “El hobbit”. Para ello tendría que irse a vivir a Nueva Zelanda, país en el que trabajaría durante cuatro años para preparar, rodar y montar sendos largometrajes. Además, escribiría su guion junto a Peter Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens. Del Toro declaró que la continuación de “El hobbit” no sería un mero nexo entre dicho filme y la trilogía de “El Señor de los Anillos”, sino un capítulo más de la saga. Por otro lado, Ian McKellen (Gandalf) y Andy Serkis (Gollum) ya se habían comprometido a participar en este proyecto. No obstante, por esa época también se generó cierta polémica cuando se rescató una entrevista que el cineasta había concedido en 2006 y en la que explicaba que «no me gustan [...] los dragones [y] los hobbits [...]. No me gusta [el género] de la espada y la brujería. Odio todas esas cosas».

En mayo, Peter Jackson y Guillermo del Toro chatearon con los seguidores de Tolkien, desvelando que su intención era la de comenzar a escribir el guion y a trabajar en el diseño artístico de las películas durante ese año 2008, de ahí que ya estuvieran anotando las distintas ideas que se les iban ocurriendo. En 2009 se continuaría preparando su producción para de este modo iniciar su rodaje en 2010. Aunque aún no había confirmación sobre el reparto de “El hobbit”, Del Toro quería volver a trabajar con uno de sus habituales actores: Ron Perlman (“Hellboy II: El Ejército Dorado”). El que también manifestó que le encantaría volver a encarnar a Saruman fue Christopher Lee, pues consideraba que resultaría muy interesante observar cómo este personaje se dejó seducir por la oscuridad. Por otro lado, se publicó un rumor que situaba a James McAvoy (“X-Men: Primera generación”) en el papel de Bilbo Bolsón, considerándose también los nombres de Daniel Radcliffe (“La mujer de negro”) y Jack Black (“El gran año”).

En noviembre, Del Toro explicó que escribir los guiones de “El hobbit” no estaba siendo una tarea sencilla, puesto que había numerosos cambios de una semana para otra, de ahí que tampoco fuera lógico crear expectativas sobre el regreso de determinados personajes si finalmente decidían suprimirlos de la historia (por aquel entonces se decía que Viggo Mortensen también podría dejarse ver en alguna de las películas, por no hablar de que Elijah Wood insistía en que le encantaría actuar en ellas, aunque fuera de forma breve). El director también se refirió a las criaturas que aparecerían en estas adaptaciones y a la utilización de técnicas tradicionales para crear algunas de ellas, aparte de que reveló que se estaba cuidando muchísimo el diseño del dragón Smaug, dada su relevancia en la trama y de que se trataba de un ser con unas características únicas. Por cierto, la filmación de estos largometrajes se iniciaría en 2010, estando previsto que se prolongara durante unos 370 días.

Llegamos a enero de 2009, justo cuando otro actor de la trilogía original expresó su deseo de formar parte del elenco de “El hobbit”. Nos referimos a Dominic Monaghan (“X-Men orígenes: Lobezno”), quien dio vida a Merry en “El Señor de los Anillos”. De hecho, en su momento ya habló sobre este tema con Peter Jackson y se mostraba optimista al respecto. Sin embargo, en abril nos enteramos de que los responsables de ambos títulos ya no rodarían una secuela que serviría de puente entre este título y la trilogía de “El Señor de los Anillos”. Finalmente, se había decidido dividir el texto de J.R.R. Tolkien en dos largometrajes y se había optado por dejar a un lado la idea de confeccionar una historia que nos narraría los acontecimientos posteriores a dicha novela fantástica. Y es que se consideraba que sería un error condensar el libro en una sola cinta, de ahí esta inesperada decisión.

En junio, Del Toro declaró que se introducirían pasajes relacionados con El Nigromante, esto es, el nombre que recibía Sauron mientras permanecía oculto en una fortaleza del Bosque Negro. Por otro lado, comentó que ya llevaban ocho meses trabajando en el diseño del dragón Smaug, tarea en la que consideraba que aún se invertiría otro medio año. Asimismo, confirmó la presencia en los filmes de Ian McKellen (Gandalf), Andy Serkis (Gollum) y Hugo Weaving (Elrond). Este último, por cierto, desveló poco después que, si bien le encantaría regresar a esta taquillera franquicia, aún no había firmado contrato alguno que lo atara a la misma (de hecho, aseguraba que todavía nadie le había hablado sobre el asunto). Respecto a Bilbo Bolsón, Del Toro reconoció que había cuatro candidatos posibles para interpretarlo y que por fin se había elegido al adecuado («creo que ahora estamos muy cerca de decir un nombre», dijo). En julio se publicó que James McAvoy y Daniel Radcliffe eran dos de esos candidatos (algo que ya leímos en 2008), añadiéndose al grupo David Tennant (“Noche de miedo [Fright night]“). Además, se iniciaba la construcción de los decorados de Hobbiton.

En septiembre nos enteramos de que los herederos de J.R.R. Tolkien habían llegado a un acuerdo con New Line Cinema, estudio al que le exigían un tanto por ciento de los beneficios generados por la trilogía “El Señor de los Anillos”. Los demandantes pedían como compensación entre 150 y 220 millones de dólares, aunque finalmente se “conformaron” con una cifra algo superior a los 100 millones. Mientras, seguía hablándose del reparto de “El hobbit”. John Rhys-Davies aseguró que no repetiría en el papel de Gimli, mientras que se rumoreó que Brian Cox (“En campaña todo vale”) podría encarnar a uno de los trece enanos que viajan con Bilbo y Gandalf.

En noviembre comenzaron a aparecer noticias preocupantes relacionadas con estas esperadas producciones. Así, su rodaje iba a iniciarse en marzo de 2010, pero Metro-Goldwyn-Mayer lo retrasó al verano de dicho año, puesto que la compañía estaba atravesando severos problemas económicos. Obviamente, esto también supondría una demora en el estreno de ambas películas, pasando la primera de 2011 a 2012. A pesar de dichos problemas, continuaba la preparación de estos largometrajes. Así, en diciembre se inició el proceso de casting, de tal modo que se harían audiciones para cada uno de los nuevos personajes, incluido el de Bilbo Bolsón (el nombre de Tobey Maguire llegó a sonar para interpretarlo, si bien el protagonista de “El gran Gatsby” lo desmintió rápidamente). Además, por primera vez se mencionaba la posible presencia en el reparto de Cate Blanchett (Galadriel).

Como curiosidad, señalar que en enero de 2010 se desvelaron los personajes para los que se estaban buscando actores que los interpretaran: Bilbo Bolsón (edad exigida entre 25 y 35 años); Thorin II Escudo de Roble (40-50 años); los hermanos Fili y Kíli (20-25 años); Bardo I, El Arquero (35-48 años); Glóin (40-50 años); el mago Radagast, El Pardo (50-70 años); Itaril, una integrante de los elfos silvanos (17-27 años); un elfo guerrero de Rivendel (20-30 años); el alcalde de la Ciudad del Lago (40-60 años); Prímula Brandigamo (18-27 años) y su esposo Drogo Bolsón (25-35 años), ambos padres de Frodo; Alfrid, un sirviente del alcalde (30-70 años); el doblador del dragón Smaug (40-70 años).

Por otro lado, Orlando Bloom declaraba por aquel entonces que se había puesto en contacto con Peter Jackson para dejarle bien claro que estaba abierto a participar en “El hobbit”. El cineasta le respondió con un escueto «bien, veremos». Además, en febrero el propio Matthew Goode (“Tenías que ser tú”) reveló que había viajado hasta Nueva Zelanda con el propósito de participar en una audición para hacerse con el papel de Bilbo. En abril se completaron los guiones de los dos largometrajes y se confirmó que su estreno se retrasaría a diciembre de 2012 y de 2013. Un mes después nos quedamos desconcertados cuando Guillermo del Toro abandonó el proyecto. El cineasta manifestó que dicha decisión había sido la más dura de su vida, si bien la tomó teniendo en cuenta que aún no existía una fecha para que comenzara el rodaje de esta ambiciosa adaptación (y es que Metro-Goldwyn-Mayer, uno de los estudios involucrados en la misma, aún no había solventado sus dificultades financieras).

No es de extrañar que, ante semejante contratiempo, enseguida apareciera el nombre de Peter Jackson como su posible sustituto. No obstante, también se mencionaron otros directores, caso de David Yates (“Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2″). Sin embargo, en junio nos enterábamos de que el mencionado Jackson se hallaba en negociaciones con Warner Bros./New Line Cinema y Metro-Goldwyn-Mayer para hacerse cargo del proyecto. La impaciencia sobre el devenir de “El hobbit” se dejaba notar incluso en Ian McKellen, quien en julio se encontraba representando una obra de teatro en Nueva Zelanda. Si no se daba a conocer una fecha de rodaje definitiva, el actor podría no interpretar de nuevo a Gandalf.

 

Por supuesto, Jackson no se había quedado de brazos cruzados. Así, proseguía buscando a los intérpretes adecuados de ambas películas, de tal modo que en septiembre se daba por hecho que Martin Freeman interpretaría al héroe de la historia: Bilbo Bolsón. Un mes después se anunció que el rodaje de “El hobbit” arrancaría en febrero de 2011 y que se exhibiría en 3D, confirmándose al poco tiempo a los actores que darían vida a varios de los enanos: Richard Armitage (Thorin), Rob Kazinsky (Fíli), Aidan Turner (Kíli), Graham McTavish (Dwalin), John Callen (Óin), Stephen Hunter (Bombur), Mark Hadlow (Dori) y Peter Hambleton (Glóin). Antes se tuvieron que sortear no pocos problemas, como el boicot de varios sindicatos de actores de Nueva Zelanda a las películas, puesto que pedían que se cumplieran ciertas condiciones en sus contratos. Además, se produjo un incendio en una de las instalaciones que se iban a utilizar para trabajar en las mismas, por no hablar de que se estuvo a punto de elegir otro país como lugar de rodaje.

Dejando a un lado estos conflictos, la elección del elenco prosiguió en noviembre con la incorporación de James Nesbitt (Bofur) y Adam Brown (Ori). Stephen Fry, Saoirse Ronan (“The host [La huésped]“) y Bill Nighy (“Jack el caza gigantes”) también sonaban para estas películas. Además, Ian McKellen desveló que por fin volvería a ponerse en la piel de Gandalf (hasta ese momento aún no había firmado un contrato que lo atara a “El hobbit”). El actor publicó en su página web que el guion «está repleto de viejos y nuevos amigos, otra vez en una aventura en la Tierra Media». Asimismo, cabe señalar que Howard Shore desveló que escribiría la música de ambos largometrajes, y ello a pesar de sus desavenencias con Peter Jackson en “King Kong” (proyecto que en su día tuvo que abandonar).

En diciembre se dio a conocer una estupenda noticia, puesto que, como se dijo meses atrás, Cate Blanchett volvería a interpretar a Galadriel. Además, se confirmó que Sylvester McCoy daría vida al mago Radagast el Pardo, por no hablar de que otros actores se sumaron al reparto: Ken Stott (Balin), Mikael Persbrandt (Beorn), Ryan Gage (quien iba a encarnar a Drogo Bolsón, si bien al final le dieron un papel más importante, en este caso el de Alfrid), Jed Brophy (Nori) y William Kircher (Bifur). Asimismo, prácticamente se aseguraba la presencia de Orlando Bloom (Legolas) en estas películas. En enero de 2011 también se daba por hecho que Elijah Wood se pondría de nuevo en la piel de Frodo, puesto que Bilbo le narraría las aventuras que vivió de joven (lo que por entonces no se sabía era si Ian Holm encarnaría al primero en estas escenas o si lo haría el propio Martin Freeman maquillado de viejo).

Por esas fechas se anunció de forma oficial que Ian McKellen (Gandalf) y Andy Serkis (Gollum) se habían unido al reparto de “El hobbit”. Asimismo, el mencionado Holm y Christopher Lee (Saruman) se hallaban en negociaciones para regresar a la saga. Por cierto, los problemas de salud de ambos les impidieron viajar a Nueva Zelanda para rodar sus escenas, algo que hicieron en el Reino Unido. Entretanto, surgieron ciertos problemas relacionados con Orlando Bloom, puesto que se decía que quería que le pagaran un millón de dólares por un mero cameo de dos minutos. Mientras, Saoirse Ronan, con quien Peter Jackson había trabajado en “The lovely bones”, seguía sonando para un importante papel, algo que finalmente no sucedió (la actriz se decantó por otros proyectos en los que estaba más interesada).

Por desgracia, nuevos problemas provocaron un retraso de varias semanas en el rodaje de esta adaptación. Y es que Jackson tuvo que operarse a finales de enero de una úlcera perforada, si bien se recuperó pronto. Así, en marzo comenzó a dirigir estas películas en las que asistiríamos a las múltiples aventuras de una compañía formada por Bilbo Bolsón, Gandalf y trece enanos liderados por Thorin. Jeffrey Thomas y Michael Mizrahi se sumaron al reparto, siendo sus roles los de Thrór y Thráin (los reyes de los enanos). Bret McKenzie repetiría como el elfo Lindir de “El Señor de los Anillos”. Además, en abril se confirmó que Ian Holm encarnaría a un anciano Bilbo, el mismo que le relata a Frodo sus pasadas andanzas por la Tierra Media. Por otro lado, Rob Kazinsky, quien iba a interpretar a Fíli, tuvo que abandonar el proyecto por motivos personales.

Lee Pace y Dean O’Gorman se sumaron en mayo al elenco. El primero daría vida a Thranduil, Rey Elfo que a su vez es el padre de Legolas, mientras que el segundo sería Fíli (sustituyendo, pues, al mencionado Kazinsky). Asimismo, Stephen Fry se pondría en la piel del Gobernador de Esgaroth (también conocida como Ciudad del Lago, siendo la población que ataca el gigantesco dragón Smaug), por no hablar de que Benedict Cumberbatch sonaba para el proyecto. De hecho, el propio Martin Freeman, su compañero televisivo en “Sherlock”, declaró que pronto volvería a trabajar con Cumberbatch, en este caso en “El hobbit”. Este último comentó posteriormente que su participación en el proyecto era algo que se quería mantener en secreto, de ahí que Freeman tuviera que reconocer más tarde que tenía la boca demasiado grande y que, bromeando, podía quedarse sin trabajo cuando regresara a Nueza Zelanda.

Poco después se reveló el título oficial de las dos películas en las que se dividiría la adaptación cinematográfica de la obra de Tolkien: “El hobbit: Un viaje inesperado” y “El hobbit: Partida y regreso”. En junio nuevos intérpretes se sumaron al reparto de estas películas. Por un lado, Luke Evans encarnaría al arquero Bardo I, mientras que Evangeline Lilly se pondría en la piel de Tauriel, un personaje completamente original que formaría parte de la raza de los elfos silvanos (la misma a la que pertenece Legolas). El veterano cómico Barry Humphries interpretaría a, entre otros, el rey de los orcos, confirmándose además la presencia de Cumberbatch como El Nigromante (uno de los nombres de Sauron) y Smaug (para sacar adelante sus papeles, estos dos últimos actores utilizarían técnicas de captura de movimientos muy parecidas a las que se emplearon con Andy Serkis para recrear a Gollum). En febrero de 2012 se anunció que Billy Connolly daría vida a un guerrero enano conocido por el nombre de Dáin II Pie de Hierro. Este personaje cobra bastante importancia en el tramo final de la novela, en especial cuando se produce la Batalla de los Cinco Ejércitos.

En el verano de 2012 empezaron a aparecer en distintos medios rumores bastante llamativos. Así, Peter Jackson explicó que Warner Bros. poseía los derechos cinematográficos de más de cien páginas escritas por J.R.R. Tolkien en las que se expandía el universo de la novela “El hobbit”. De hecho, había mantenido conversaciones con el estudio para rodar nuevo metraje a partir de este material. Muchos se preguntaron entonces si el director planeaba convertir la obra original en una trilogía o si tan sólo pretendía añadir minutos adicionales a las películas conocidas hasta el momento. Todo indicaba que se trataba de lo primero, algo que se confirmó a finales de julio.

Jackson argumentaba su decisión de la siguiente manera: «tras ver hace poco un corte de la primera película y un trozo de la segunda, Fran Walsh, Philippa Boyens y yo quedamos satisfechos con la forma que la historia iba tomando. Reconocimos que la riqueza de la narración de “El hobbit”, así como parte del material relacionado de los apéndices de “El Señor de los Anillos”, daban lugar a una pregunta simple: ¿contamos más de la historia? Y la respuesta, desde nuestra perspectiva como cineastas y fans, fue un “sí” rotundo. Somos conscientes de la fuerza de nuestro reparto y de los personajes a los que dan vida. Sabemos, desde el punto de vista creativo, lo exigente y absorbente que puede llegar a ser la historia y, por último aunque no por ello menos importante, somos conscientes de la gran parte de la historia de Bilbo Bolsón, los Enanos de Erebor, el resurgir de El Nigromante, y la Batalla de Dol Guldur que quedaría en el tintero si no completáramos esta compleja y maravillosa aventura. Me encanta que New Line, MGM y Warner Bros. estén igual de ilusionados que yo con transmitir a los fans esta extensa historia en tres películas». En septiembre nos enteramos de que el título del segundo filme se cambiaba por el de “El hobbit: La desolación de Smaug”, quedándose el tercero con el de “El hobbit: Partida y regreso”.

El primer tráiler de “El hobbit: Un viaje inesperado” vio la luz en las Navidades de 2011, mientras que el segundo se exhibió en septiembre de 2012. La película llega a los cines españoles el 14 de diciembre. Después, tendremos que esperar hasta el 13 de diciembre de 2013 para ver “El hobbit: La desolación de Smaug”, mientras que “El hobbit: Partida y regreso” se estrenará el 18 de julio de 2014.


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2 - Joaquín R. Fernández - 18:03 - 11.12.12

Nada, sólo quedan unos días :)



1 - Ignotus - 3:27 - 01.12.12

que impaciencia.




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