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El plano cenital: Vértigo indiferente

Escrito por el 28.11.07 a las 21:46
Archivado en: Años 60, Escenas, Hollywood, Técnica, Thriller

Unos dirían que sirve para observar los movimientos de la partida. Otros, lo contrario: que el juego es lo de menos y lo importante es el roce de manos paralelo. Alguno apuntaría que hay que buscar el escote de Fay Dunaway o analizar su enrevesado moño. Y las fans irredentas de Steve McQueen –entre las cuales me incluyo– comprobarían la espléndida melena del actor. Este plano de “El caso Thomas Crown” (1968) –antes de Pierce Brosnan, si es que este hombre siempre anda tocando la moral– sirve para cualquier cosa: las posibilidades de la omnipotencia se revelan en todo su esplendor con una perspectiva cenital. Si bien en este caso habría que tener en cuenta las ganas de armar con la cámara en los sesenta, seña mostrada desde los créditos iniciales, esta clase de plano cumple funciones opuestas a las que en un principio se le asociarían. No se trata de infundir miedo a las alturas ni mareos exagerados –Hitchcock demostró la mayor eficacia del zoom combinado con travelling–, sino de transportar al espectador a la calma absoluta.

 

Si en la horizontalidad asoma un peligro, una zona tras la línea imposible de concretar, el telón previo a un coche inoportuno, un barco enemigo o una aleta de tiburón, en el trono de la verticalidad, lógicamente, se hallan los poderes divinos. Verlo todo sin asomo de duda ni sorpresas, como un estratega ante un mapa de juguete. De esta manera el espectador no interactúa, sólo observa y aguarda los movimientos de esas diminutas e impersonales piezas que se pasean allá abajo. Allí donde nada importa demasiado porque no se ven los rostros, ni las miradas, ni los gestos desafiantes o amorosos de Dunaway y McQueen. Se posee toda la información, pero tan desvinculada de expresiones y palabras que se asemeja a un frío informe grapado en una tabla, rígido, plano y continuo. En este caso, al tratarse de un encuadre más cercano, los detalles estallan y los dioses ya no se aburren, bajan del cielo para acercarse a los personajes. Aunque sea sólo para decirle a Steve que va perdiendo la partida.

En la imagen: Fotograma de “El caso Thomas Crown” – Copyright © 1968 The Mirisch Corporation, Simkoe y Solar Productions. Todos los derechos reservados.

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