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Ellas tienen la exclusiva: George Clooney rinde homenaje a las reporteras de la época dorada en Hollywood

Años 40

Ellas tienen la exclusiva: George Clooney rinde homenaje a las reporteras de la época dorada en Hollywood

Para definir a Renée Zellweger en “Ella es el partido” (2008), lo último de George Clooney con un obvio aroma clásico, aunque poco nostálgico, se ha recurrido a los nombres de decenas de actrices previas. Y es que la mujer que accede a un puesto de trabajo tradicionalmente masculino, más aún si se trata de la redacción de un periódico, más aún si hablamos de la sección de deportes, revoluciona la batalla de sexos que tanto, y a veces tan bien, ha alimentado a la comedia hollywoodiense de los dorados años cuarenta, aunque la película se ambiente en 1925. El ejemplo paradigmático fue Rosalind Russell, dotada de una apariencia bastante agresiva y poco sofisticada, en “Luna nueva” (1940), donde volvía loco a Cary Grant en el corto tiempo de un día, suficiente para constatar las tensiones del oficio. Años más tarde Billy Wilder rememoría esta aplaudida y ágil cinta de Howard Hawks en “Primera plana” (1974), sólo que ahora el papel de Russell lo interpretaba… Jack Lemmon.

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Pero ese mismo año otra fastuosa comedia, “Historias de Filadelfia” (1940), mostraría el reverso de la reportera vivaracha en la fotógrafa de Ruth Hussey, capaz de pasar desapercibida al convertir su cámara en un discreto bolsito bandolera. Y no todas fueron tan honestas, por competitivas o descreídas, sino que otras damas de buen ver también utilizaron la redacción del periódico para retreparse en el mercado de las exclusivas y, casi siempre, renunciar al éxito por la dignidad de algún implicado. Caso de Jean Arthur en “El secreto de vivir” (1936) o de Barbara Stanwyck en “Juan Nadie” (1941) –para Frank Capra los chupatintas son un leitmotiv constante, descubridores del reverso de una América imperfecta que, paradojas de la vida, podía recibir su justo y esperanzador final–. Unidos o separados por la edición de la mañana, como Charles Foster (Orson Welles) mientras desayunaba con su primera mujer en “Ciudadano Kane” (1941). Katharine Hepburn ya se lo hizo pasar mal a Spencer Tracy antes de los juzgados o el mundo del golf en “La mujer del año” (1942), en la que su matrimonio hacía aguas a costa de la rivalidad periodística.

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Tantos como se han roto se han fraguado: reporteras como Claudette Colbert en “No hay tiempo para amar” (1943) encontraron su oportunidad romántica gracias a algún artículo comprometedor. Tras la década de los cuarenta, la presencia femenina en las redacciones y las películas ambientadas en el mundillo perdieron notoriedad a causa de su aspecto cotidiano, personajes que perduran hasta nuestros días, desde jefazas y becarias —“El diablo viste de Prada” (2006)–, trabajadoras veinticuatro horas de nuevos medios capaces de partirse la crisma por una cinta de vídeo —“Ausencia de malicia” (1981)–, hasta simples repartidoras –Jean Seberg en “Al final de la escapada” (1959) y su griterío de «New York Herald Tribune»– que demuestran que basta una pluma o un ejemplar recién impreso para cautivar al primer incauto que pasa. Será ese ímpetu con que teclean las noticias, pero hasta el mismísimo Clooney no ha podido resistirse a los encantos de una reportera dicharachera. Ojalá le gustasen las periodistas cinematográficas…

En las imágenes: Fotograma de “Ella es el partido” – Copyright © 2008 Universal Pictures, Smoke House y Casey Silver Productions. Fotos por Melinda Sue Gordon. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Luna nueva” – Copyright © 1940 Todos los derechos reservados.

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