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Érase una vez… Adam Sandler y sus cuentos “Más allá de los sueños”

Escrito por el 09.03.09 a las 21:59
Archivado en: Actores y actrices, Años 90, Comedia, Hollywood, Personajes, Romance

Aparte de repetir título en castellano de otra película de 1998 —el “Más allá de los sueños” de Robin Williams—, “Más allá de los sueños (Bedtime stories)” (Adam Shankman, 2008) recoge el hilo de una tradición oral que desde los primeros cimientos del cine ha trasmutado el medio sin camuflar la materia prima literaria. Desde la película con estructura de relato —“La princesa prometida” (Rob Reiner, 1987)— al cuento como parábola de la vida —“Big Fish” (Tim Burton, 200)—, el acto de aproximar un libro al borde una cama infantil —o de un lecho que ya no lo es tanto— despierta el inmediato interés de todos los públicos, tal es la libertad para fantasear que se desboca de labios del narrador. Adam Sandler asume ese papel en su nuevo film frente a sus dos pequeños sobrinos, y el trío descubre que el límite entre realidad y ficción puede ser tan maniqueo como endeble a la hora de batallar con los problemas cotidianos.

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Sandler posee una de las coronas de la nueva comedia estadounidense, acunada desde el “Saturday Night Live”, series como “La hora de Bill Cosby” y peliculitas alocadas como “Los caraconos” (Steve Barron, 1993), “Cabezas huecas” (Michael Lehmann, 1994) o “Billy Madison” (Tamra Davis, 1995). Pero su especialización en la comedia deportiva — “Terminagolf” (Dennis Dugan, 1996), “El aguador” (Frank Coraci, 1998), “El clan de los rompehuesos” (Peter Segal, 2005)— y la parodia —“Jack y Archie” (Ernest R. Dickenson, 1996)— no monopoliza el montante temático de su carrera: sus muy notables incursiones en el drama —“Punch-Drunk love (Embriagado de amor)” (Paul Thomas Anderson, 2002) y “En algún lugar de la memoria” (Mike Binder, 2007)— salpimentan un puñado de historias clásicas revisadas bajo modernos cánones.

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Pulgarcito, de los Hermanos Grimm, en “Un papá genial” (Dennis Dugan, 1999): Sandler se aliaba con su director más fiel para interpretar a Sonny Koufax, un joven con otro síndrome literario, el de un Peter Pan que se niega a trabajar como abogado después de finalizar la carrera, y así colaborar económicamente en la formación de un hogar junto a su novia. Cuando ésta le abandona cual Wendy con mayoría de edad, Sonny decide adoptar temporalmente al hijo de su mejor amigo, ausente en un viaje a China, y recuperar a su ex haciendo un alarde de responsabilidades paternales. Pero criar retoños no es tan fácil, y menos aún si la criatura tiene unos traviesos y temperamentales cinco años, se comporta como un mono imitamonos y destroza el desorden de su apartamento en Manhattan. ¿Abandonará el padre a Pulgarcito en algún lugar del bosque, léase hospicio, o cambiará el curso del cuento gracias a algún hechizo sentimental? Al mismo enigma se enfrentó Ginger Rogers en “Mamá a la fuerza” (Garson Kanin, 1939) y Kate Hudson en su remake con adolescentes.

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La Cenicienta, de Perrault, en “Mr. Deeds” (Steven Brill, 2002): Rehacer una obra maestra de Frank Capra “El secreto de vivir” (1936)— y emborronar su justa medida de romance ligero y tragedia social no fue uno de los grandes aciertos de Sandler, que se dejó acompañar por una sosa Winona Ryder en el papel de la reportera dispuesta a entrevistar al imprevisto heredero de un imperio comercial, un chico de campo, y desvelar su carencia de modales y preparación para tan elevado rango. El muchacho humilde transportado de la noche a la mañana a un mundo de lujos y mayordomo pegado a la oreja, cumple el sueño de toda Cenicienta moderna antes de sacarse de la manga una lección de sabiduría y solidaridad. ¿La Cenicienta peleaba sólo por el amor del príncipe o no le importaba tener las arcas repletas de billetes? Jerry Lewis ofrecía su particular respuesta en “El ceniciento” (Frank Tashlin, 1960), reflejo bufo y mordaz del inocente bálsamo postulado por Disney y sucesores —de “Princesa por sorpresa” (Garry Marshall, 2001) a “Una Cenicienta moderna” (Mark Rosman, 2004)—.

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El príncipe rana, de los Hermanos Grimm, en “Ejecutivo agresivo” (Peter Segal, 2003): Un hombre de negocios alterado y grosero brinda una imagen tan desagradable como la de un sapo en busca de un beso, pero algún valiente tendrá que atreverse a librarlo de la maldición. Para desgracia de Dave (Sandler), su salvación no es una bella dama, sino Jack Nicholson como orientador de su terapia de rehabilitación emocional. Dave debe aprender a desprenderse de la ira como el príncipe encantado de la piel verdosa que impide a la princesa —la novia de Dave, interpretada por Marisa Tomei— besarlo sin remilgos y casarse con él. El pérfido influjo de las tensiones oficinistas, las disputas amorosas y los amigos tarambanas actúa como brujo moderno dispuesto a estropear la imagen y la vida sentimental de un humilde trabajador. ¿Será el beso de Nicholson o el de Tomei el desencadenante de un final feliz? En una línea más clásica, puede descubrirse a una juvenil Helen Hunt ante esa disyuntiva en “El príncipe rana” (Jackson Hunsicker, 1986), relato de la mítica productora Cannon.

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La princesa hechizada, cuento popular ruso, en “50 primeras citas” (Peter Segal, 2004): Adam Sandler prefiere practicar el rol de rescatador antes que de rescatado, aunque conlleve el doloroso esfuerzo de enamorar a Lucy (Drew Barrymore), quien durante la noche olvida todo lo sucedido en el día. El héroe debe aquí desentrañar la poción mágica que despierte de ese sueño cobarde a su amada, una lucha con poco de fantasía y mucho de desesperada en cuanto descubre que Lucy sufre las secuelas cerebrales de un aparatoso accidente automovilístico. Inventarse torres de gofres en la cafetería donde ella trabaja o rever cada tarde “El sexto sentido” para fingir sorpresa ante el giro final serán algunas de las estratagemas del protagonista, destinadas a disolver el hechizo. ¿Podrá despertar la princesa y, lo que es más importante, recordar el sacrificado amor de su salvador cuando lo haga? Y es que las princesas modernas saben rescatarse solas —“Encantada: La historia de Giselle” (Kevin Lima, 2007)—, aunque continúen hechizando los poemas de toda la vida —“Ruslán y Liudmila” (Aleksandr Ptushko, 1972)—.

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La máquina del tiempo, de H.G. Wells, en “Click” (Frank Coraci, 2006): El romance científico del escritor inglés que desde entonces viene alimentando las fantasías de cualquier persona y de todos los géneros cinematográficos, tuvo su homónimo casero en Michael Newman (Sandler), incapaz de prestar atención a todos sus frentes: el trabajo como arquitecto, la esposa, los niños, el perro, los padres… ¿Puede en un momento de relax servir el mando a distancia para silenciar la discusión con su mujer o para pulsar el flashforward en momentos realmente aburridos? El sueño de todo humano unido a la teleadicción en esta fábula capriana que ensalza los valores familiares por encima de las jornadas laborales de 24 horas, a la par que demoniza el nuevo aparato de rotación hogareña: ese mando a distancia que sólo sirve para hacer el mal —“Funny games” (Michael Haneke, 1997 y 2008)—.

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El sastrecillo valiente, de los Hermanos Grimm, en “Zohan: Licencia para peinar” (Dennis Dugan, 2008): ¿Quién está dispuesto a creer que un peluquero neoyorquino es capaz de liquidar a siete terroristas de un plumazo? La factoría Appatow sí, responsable de satirizar el conflicto palestino-israelí y la xenofobia de la ciudad más heterogénea del mundo en esta versión del sastre que quería llevar una vida corriente y al que las circunstancias arrastran a pelear contra gigantes. ¿La valentía no puede mantener la boca cerrada o es la cobardía quien habla de más? Zohan, con alguna llave maestra ejecutada secador en ristre, sería capaz de destrozar al mismísimo Mickey Mouse en el mismo y dubitativo papel de su versión animada de 1938. La desmitificación de los cuentos en manos de Adam Sandler tendrá, para los fans de la comedia, un eterno final feliz… ¿o no?

En las imágenes, fotogramas de: “Más allá de los sueños (Bedtime stories)” © 2008 Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados. “Mr. Deeds” © 2002 Columbia TriStar Films. Todos los derechos reservados. “Ejecutivo agresivo” © 2003 Columbia Tristar Films. Todos los derechos reservados. “50 primeras citas” © 2004 Columbia TriStar Pictures. Todos los derechos reservados. “Click” © 2006 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Y “Zohan: Licencia para peinar” © 2008 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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1 - malu - 1:23 - 04.02.11

me encanta como actua adam y ade+ m facinan todaaaaas sus peli aunq muchos piensen que es un idiota yo creo lo contrario. m encanta



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