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“Funny games”: El primer set

Años 90

“Funny games”: El primer set

Cualquiera podría adivinar enseguida, a través de las imágenes promocionadas, las frases de advertencia y la usanza argumental del director Michael Haneke, que los protagonistas de “Funny games” (1997) no salen muy bien parados. No será un misterio, pues, desvelar que en el centro de la película destaca un plano fijo de una pantalla recorrida por chorretes de sangre mientras reproduce una inocente persecución automovilística. Doble espectáculo, adrenalínico y peligroso, la obviedad y la acción que demanda el público enfocadas por la cámara, la misma que deja fuera de campo el verdadero drama, con más burlesco humor negro que piedad visual. Tras él, en un encuadre estático de diez minutos de duración —recurso habitual de Haneke, que pone a prueba, por fondo y continente, la paciencia de un espectador que confunde aburrimiento e incomodidad—, destaca que la madre (Susanne Lothar), en vez de estallar en gritos por su hijo muerto, se arrastre a duras penas hasta el televisor para apagarlo.

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¿Necesitaríamos el ruido de fondo para hacer más llevadero el shock de la escena? ¿Nos molesta el silencio porque ya no hay rugidos de motor en un tercer plano sonoro o porque se oye demasiado en él —y no sólo los sollozos de Ulrich Mühe—? En cierto sentido, una escena de liberación según los cánones del thriller clásico —o de semi-respiro antes de la traca final, otro rasgo pionero en el suspense— pasa a convertirse en un momento de duda. Los dos jóvenes —¿psicópatas, enviados celestiales o infernales, empleados de una institución de buenos modales?—, interpretados por Arno Frisch y Frank Giering, han reiterado a lo largo del metraje previo que la narración posee dos puntos de vista: los buenos y los malos —y que se trata de un constructo fílmico sujeto a estúpidas normas que ahora sirven para estropear la trama en lugar de sustentarla, según nuestra educación audiovisual—.

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¿Son realmente la madre y el padre destrozados las víctimas? ¿Respiramos hondo con ellos o empezamos a pensar —si no se había pensado desde el principio— que su mala suerte es autoinducida? Haneke hornea enormes interrogantes que eclipsan la claridad de las pistas. Porque al final la historia se repite, y se reinicia el ciclo desde la perspectiva opuesta a la que se nos impuso en el comienzo. ¿Es “Funny Games U.S.” (2008) un nuevo vecino que torturar? Que Haneke decidiese imitar su propia película plano a plano —o casi— evidencia, por las formas, que en el vecindario todos somos igual de contradictorios, de políticamente correctos y desconfiados, de altaneros y violentos. Incluido Haneke, aunque él sepa sonreír a sus bizarras creaciones con la distancia analítica necesaria. Televisores modernos que perfeccionan la nitidez de la imagen.

En las imágenes: Fotograma de “Funny games” – Copyright © 1997 Wega Film. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Funny games” – Copyright © 2007 Halcyon Pictures, Tartan Films, Celluloid Dreams, X Filme International, Lucky Red, Belladonna y Kinematograf. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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