Inicio > Reportajes > La Cabina 2015: Futuro del mediometraje

La Cabina 2015: Futuro del mediometraje

Escrito por el 24.11.15 a las 11:08
Archivado en: Festivales

La 8ª edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia ha vuelto a demostrar que su apuesta es ganadora, que su potencial es enorme y que va camino de convertirse en algo grande. El futuro del mediometraje pasa por este indispensable certamen.

El secreto está en los detalles.

La Cabina 2015 - póster

Dijo una vez Buster Keaton, a propósito de esa maravillosa e inolvidable obra maestra del cine titulada “Candilejas” (1952), que por encima incluso de su arte cómico, lo más importante en las películas de Charles Chaplin eran los detalles. No podía estar más en lo cierto.

A orillas del Mediterráneo, bajo la luna de Valencia, se celebra La Cabina, un festival de cine realmente fantástico y único en el mundo, dedicado en exclusiva a los mediometrajes, es decir, películas con una duración de 30 a 60 minutos. No es un formato habitual, cierto, pero no nos equivoquemos, porque un mediometraje es una obra completa, no es la mitad de una película, del mismo modo que el mar no es la mitad de un océano, ni el pony es la mitad de un caballo, como muestra el sutil, elegante y muy significativo cartel de esta edición, firmado por el reconocido artista urbano Escif. Y es que los detalles son de una vital importancia en la idiosincrasia y la organización de este nuevo referente en la agenda festivalera del mundo del cine; es precisamente gracias a ellos que ha conseguido crecer incluso en tiempos de crisis, en medio de la tempestad del sector audiovisual y del abandono institucional al que han sido sometidas la cultura y las artes en este país.

Y por supuesto, está su propuesta, cuyo notable éxito abre necesariamente el debate sobre la posible conveniencia de diversificar la oferta actual de cadenas de televisión y salas cinematográficas para dar cabida a un formato cuyas ventajas son obvias. Sin ir más lejos, una de las razones clave del auge de las series televisivas es la acotada duración de cada uno de sus capítulos, convirtiéndose así en accesibles píldoras de entretenimiento rápido. La idea de emitir películas de duración similar a la de las series, o lo que es lo mismo, mediometrajes de entre 30 y 60 minutos, no podría ser más acertada. Y por lo que respecta a las salas de cine, la cada vez mayor afluencia de espectadores a las sesiones dobles de La Cabina demuestra que la fórmula funciona, pues el público asimila con entusiasmo la experiencia positiva de ir al cine a ver dos películas por el precio de una, sobre todo cuando gran parte de la oferta que llega habitualmente a las carteleras comerciales se nutre de estrenos cuya duración está inflada para encajar dentro de los imperativos actuales del mercado. ¿Dos películas con una duración ajustada en lugar de una única película alargada hasta el aburrimiento? Parece una buena opción. Y lo es.

Filmoteca de Valencia

¿Pero hay películas de esa categoría? Pues sí, damas y caballeros. Tras su espectacular edición anterior, La Cabina 2015, celebrada del 5 al 15 de noviembre en la Filmoteca y el C.C. La Nau de Valencia, ha vuelto a demostrar que hay un cine realmente fabuloso que el gran público se está perdiendo y que tanto las salas como las cadenas de televisión harían muy bien en comenzar a tener en cuenta para su programación. El cada vez mayor número de asistentes a este atractivo certamen ha disfrutado durante diez estupendas jornadas —más la clausura— de tardes y noches otoñales dignas de recordar gracias a una exquisita selección de títulos de gran calidad que desgranaremos en este reportaje.

Fiesta de presentación de La Cabina 2015

¿Pero quiénes hacen películas de esta duración? ¿Autores sin importancia? Pues no precisamente. Para los ya mencionados Charles Chaplin y Buster Keaton, el ritmo cinematográfico era casi una ciencia, daba igual que rodaran un cortometraje, un mediometraje o un largometraje. De hecho, ambos filmaron geniales mediometrajes, como “El chico” (1921) o “¡Armas al hombro!” (1918) en el caso de Chaplin, y “Siete ocasiones” (1925), “El navegante” (1924) o “El moderno Sherlock Holmes” (1924) en el caso de Keaton. Pues bien, quienes aprecien la magia de estas películas, comprenderán entonces el espíritu que mueve a La Cabina, el de la búsqueda de un cine entendido no sólo como entretenimiento, sino también como una experiencia vital que nos transforma por dentro.

Pero no hay que remontarse sólo a los clásicos, porque prácticamente desde siempre se han rodado mediometrajes aunque su popularidad no haya sido la merecida debido a los cánones de los circuitos comerciales. Tanto es así, que en la Sección Inédits de La Cabina 2015 se han podido ver trabajos en este formato de autores consagrados como Federico Fellini, Aleksandr Sokurov, Gaspar Noé, Carlos Sorín, Chantal Akerman y Ermanno Olmi, que se suman a los mediometrajes de otros grandes directores como Orson Welles, Woody Allen, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Andrej Wajda o Éric Rohmer que se han programado en ediciones anteriores del festival. Casi nadie, ¿verdad? Y actualmente sigue haciéndose gran cine de entre 30 y 60 minutos, a continuación repasamos la estupenda oferta que pudimos disfrutar en La Cabina 2015, síganle la pista a estas joyas.

Superman no es judío (Y yo, un poco)

La cinta inaugural del certamen fue la francesa “Superman no es judío (y yo, un poco)”, una entrañable y divertida fábula sobre la libre elección de las creencias personales contada a través de la historia del pequeño Benjamín, un niño judío que trata de ocultar a los demás su identidad religiosa pese a la insistencia de su padre en inculcarle la responsabilidad que significa preservar y continuar el legado de miles de años de tradición de un pueblo perseguido. Hay que ir apuntando el nombre del jovencito actor Kolia Abiteboul, porque el protagonista apunta a futura estrella y se encuentra entre lo mejor de esta muy recomendable película autobiográfica del director Jimmy Bemon que nos recuerda el maravilloso valor catártico del arte, el cine y la comedia para cicatrizar nuestros dramas del pasado.

Terremere

El Premio del Público de La Cabina 2015 fue para “Terremere”, de Aliou Sow, una admirable coproducción entre Senegal y Francia que nos hizo rememorar el espíritu de la emotiva película ganadora del año pasado —“Desconocido”— al hablarnos del profundo y desolador desarraigo que pueden padecer las personas por culpa de los prejuicios religiosos, en este caso cebado especialmente en quien se ve obligado a emigrar para buscar una vida mejor en otro lugar aun a riesgo de acabar siendo considerado extranjero en ambas tierras. Desestimado injustamente por los otros, despojado del sentimiento de pertenencia, perdido en el desierto, Aliou Sow concluye que es mejor estar «en el centro de la nada que a las afueras de los demás». Nosotros estamos con él.

Teenland

En una edición con gran presencia de historias sobre la adolescencia, el jurado de este año concedió el Premio al Mejor Mediometraje precisamente a la cinta danesa “Teenland”, de Marie Grahtø Sørensen, una irreverente propuesta de ciencia-ficción alrededor de dos adolescentes rebeldes que pretenden huir del centro psiquiátrico en el que viven recluidas junto a otras jóvenes con poderes sobrenaturales. Sørensen nos muestra que todos somos especiales y que en esa etapa de la vida debemos desprendernos de los cordones umbilicales que nos unen —y nos atan— a una mentalidad preestablecida que hasta entonces nos encierra, para así poder renacer y ser libres por voluntad propia. Unos efectos especiales en ocasiones dignos de una producción de gran presupuesto y una música salvaje que destaca como uno de los elementos más llamativos de “Teenland”, hacen de esta tierra de adolescentes una película aún más sugerente y especialmente capaz de despertar ánimos y conciencias entre el público joven.

Interior. Leather bar

Por otra parte, una Mención Especial del Jurado recibió “Interior. Leather bar”, el transgresor y polémico mediometraje dirigido por James Franco y Travis Mathews que, sin duda, ha sido la gran sensación de esta edición del festival por las altas expectativas creadas y por la elevada afluencia de espectadores llenando cada uno de sus pases en la Filmoteca de Valencia. “Interior. Leather bar” es un ejercicio de cine dentro del cine, un falso documental que contiene escenas de sexo gay explícito y pretende llamar la atención sobre los límites impuestos en lo que se debe y no se debe mostrar en las películas. La trama toma como pretexto una reconstrucción de los 40 minutos censurados y perdidos de la película “A la caza” —el turbador clásico moderno que en 1980 protagonizó Al Pacino a las órdenes de William Friedkin— para exhibir aquello que el público no puede o no quiere ver en el cine de Hollywood y de este modo preguntarse cómo es posible que, tres décadas después y en plena sociedad moderna del siglo XXI, el sexo entre hombres siga tratándose de un tema tabú.

Petit homme

El resto de premios del muy repartido palmarés de la Sección Oficial de La Cabina 2015 fueron a la Mejor Dirección para Jean-Guillaume Sonnier, por “Petit homme”; Mejor Guion para Lander Camarero, Nizar Rawi y Mohammed Rohaima, por “A serious comedy”; Mejor Actor para Simon Schwartz, por “Todo irá bien”; Mejor Actriz para Malin Crépin, por “Lulu”; Mejor Fotografía para Jan-Marcello Kahl, por “Nocebo”; y Mejor Música ex aequo para Philippe Langlois, por “Lobos solitarios en modo pasivo”, y G.J. Echternkamp, Morgan Kibby y Eben Smith, por “Para los que siempre es complicado”. Por su parte, el jurado de la Sección Amalgama concedió su principal galardón a “El gran vuelo”, de Carolina Astudillo, y una mención especial a “Dime quién era Sanchicorrota”, de Jorge Tur Moltó.

A serious comedy

Billy Wilder reconocía que hacía comedias en las épocas en las que estaba deprimido. Para él, lentitud y solemnidad no eran sinónimos de profundidad; la percepción contraria es la que ha llevado tradicionalmente a pensar en la comedia como un género menor para tratar las cuestiones que nos afectan en la vida, pero esta es una gran falacia. Precisamente, una de las grandes perlas de este año en La Cabina ha sido la genuina producción hispano-iraquí “A serious comedy”, de Lander Camarero, una hilarante mezcla de ficción y documental que viene a hacer aún más grande el valor del cine como instrumento de compromiso social. La trama nos presenta a Nizar Rawi, el director del Festival de Cortometrajes de Bagdad, que se interpreta a sí mismo en esta surrealista aventura metacinematográfica para rodar la primera película cómica en los últimos 30 años en Irak —un país sumido en el drama y el caos— con el más loable de los propósitos: devolver la sonrisa a un pueblo al que se le ha arrebatado, entre otras muchas cosas, el derecho a reír. Si el mediometraje “Superman no es judío (y yo, un poco)” devenía una catarsis individual a través del cine y la comedia, lo que “A serious comedy” propone es una catarsis social.

Por cierto, entre su colección de momentos delirantes destaca la aparición de Clowns Without Limits, fabulosa idea inspirada en Payasos Sin Fronteras (Clowns Without Borders International), una ONG internacional fundada precisamente en España en el año 1993 y cuyo lema es “Ningún niño del mundo sin una sonrisa”. Maravilloso.

Todo irá bien

Aparte de la Mejor Dirección para “Petit homme”, de Jean-Guillaume Sonnier, una sensible y delicada fábula sobre la superación personal a toda costa de quienes en principio no dan la talla en esa frustrante y tortuosa competición deportiva que puede llegar a ser la vida, otro de los grandes aciertos del palmarés fue el premio al Mejor Actor para un descomunal Simon Schwartz, principal protagonista de la alemana “Todo irá bien”, de Patrick Vollrath, una intensa y emotiva película sobre un tema realmente duro —el drama familiar acerca de la custodia de los hijos tras un divorcio—, que nos muestra hasta qué punto podemos llegar a perder la cabeza por aferrarnos a lo que más queremos. Arrebatadoramente impresionante también el papel de Julia Pointner, la niña protagonista.

Y como viene siendo habitual en este festival, había tanta calidad en su Sección Oficial, que se han quedado fuera del palmarés títulos absolutamente brillantes, como por ejemplo el mediometraje británico “Keeping up with the joneses”, de Michael Pearce, una verdadera maravilla de thriller con tres personajes inmejorablemente escritos en un guion redondo que ha sido llevado a la pantalla con una cadencia y una elegancia que dejan en evidencia a la mayoría de thrillers que se estrenan habitualmente en las salas de cine comerciales.

La isla a mediodía

Cine y literatura se dieron la mano en el espléndido mediometraje francés “La isla a mediodía”, de Philippe Prouff, una muy lograda adaptación del cuento homónimo de Julio Cortázar incluido en su libro “Todos los fuegos el fuego”, que nos relata la sugerente y obsesiva historia de un hombre que se dirige hacia su propia muerte, invitándonos a escapar de la razón y a mirar, como el protagonista, hacia un espacio perdido en el mar entre la realidad y el sueño. “La isla a mediodía” es una de esas películas capaces de fascinar a todo tipo de público y de empujarle a hacerse preguntas sobre lo etéreo, fugaz y enigmático de la existencia. «Supo sin la menor duda que no se iría de la isla, que de alguna manera iba a quedarse para siempre», escribía Cortázar sobre su isla, que es también la nuestra, la de quienes vivimos en las nubes y tocamos tierra sólo para desvanecernos.

¿En tu casa?

Y menuda preciosidad de película nos encontramos con la alemana “¿En tu casa?”, de Sylvia Borges, una deliciosa, divertida y poco convencional comedia romántica que nos cuenta la historia de dos desconocidos cuya relación comienza casi sin hablar, pero de una forma genuinamente sincera, porque nuestras casas —y los objetos de los que nos rodeamos— pueden decir más de nosotros mismos que nuestras palabras. “¿En tu casa?” es dejar entrar a esa persona en nuestro lugar en el mundo y que sea nuestro pequeño universo personal quien hable por nosotros. Dice la canción que las personas se enamoran de formas misteriosas. Quizá, la mejor forma de enamorar sea entreabriendo puertas hacia nuestros misterios.

Cocoons

Pero aún hubo más, como “A running jump”, un anecdótico mediometraje cómico del prestigioso director Mike Leigh; la película noruega “Sólo me deseas a mí”, de Dag Johan Haugerud, con la actriz Andrea Braein Hovig enfrentándose completamente sola a la cámara para relatar paso a paso su inconfesable historia de amor; las francesas “Cocoons”, de Joasia Goldyn, una delicia cuya historia gira alrededor de una niña, una perra y dos familias desestructuradas, y “El último franchute”, de Pierre-Emmanuel Urcun, una amena comedia urbana que ayuda a normalizar la convivencia de una generación de jóvenes musulmanes nacidos en el seno de la sociedad gala; la británica “Wasted”, de Cathy Brady, un drama sobre la adolescencia tan real como la vida misma; y la danesa “Hot nasty teen”, de Jens Assur, un durísimo drama sobre la terrible lacra de la pedofilia durante el cual somos testigos de la descorazonadora experiencia de una adolescente de 15 años abusada sexualmente por adultos que en apariencia son personas normales e incluso exitosas en sus entornos familiares y sociales.

Kung fury

Completaron la Sección Oficial la alemana “Intermezzo”, de Igor Novic, un atípico drama romántico lleno de silencios y vacíos que acaban uniendo a una pareja de desconocidos; la chilena “Hambre”, de Carlos Leiva y Carlo Sánchez, un drama familiar y deportivo en torno a un partido de fútbol; la catalana “H”, de Lluís Galter, una políglota cinta de género histórico en la que oimos hablar con total naturalidad a sus protagonistas en catalán, español y francés a comienzos del siglo XXVIII; la española “Uranes”, de Chema García Ibarra, una comedia negra de ciencia-ficción absolutamente bizarra cuyo entrañable tema musical aún resuena en nuestras cabezas; y la sueca “Kung fury”, de David Sandberg, una absoluta obra maestra del cine de acción más absurdo, desenfrenado y descacharrante que se pueda imaginar y que garantiza carcajadas de principio a fin, todo un fenómeno viral de ambiente retrofuturista que enamoraría al mismísimo Ed Wood y que ya supera la cifra de 22 millones de reproducciones en YouTube.

La Cabina 2015 ha contado además con secciones paralelas (Amalgama, Inédits, Díptico Rock, Panorama Francés), aparte de otras proyecciones, numerosos coloquios y desenfadados shows como CinemaScupe que han convertido esta cita en una gran fiesta del cine. Parafraseando a Alfred Hitchcock cuando le dijo a François Truffaut que «El drama es una vida de la que se han eliminado los momentos aburridos», podemos decir sin ningún rubor que La Cabina es un festival del que se han eliminado las películas aburridas. Siempre fiel a su esencia: donde sobran minutos…

Parte del equipo de LA CABINA 2015

Es una verdadera lástima que películas tan interesantes como estas no estén llegando al gran público por la simple razón de que su duración no encaja en los estándares del actual circuito comercial. Quizá sea ya hora de replantear estrategias y, del mismo modo que surgen cineastas valientes que apuestan por el formato del mediometraje, sería una gran noticia que surgieran también canales de distribución que apuesten por ofrecer esta fórmula de cine breve y de calidad a sus espectadores. Con toda probabilidad no se arrepentirían. Mientras tanto, este refugio para amantes del cine que es La Cabina sigue creciendo año tras año y nos continúa regalando la vista y la imaginación a quienes ya nos hemos convertido sin remedio en parte de su público incondicional.

Insistíamos al comienzo de este artículo en que el secreto del éxito de La Cabina estaba en los detalles, pero no mencionábamos cuáles eran. Pues bien, tienen nombres y apellidos, la clave son ellos: Carlos Madrid, Sara Mansanet, Olga Palomares, Alicia Garrido, Ana Alborch, Lucía Carel, Joan Timoneda, Isthar Saldaña, María José Palacios y una veintena más de compañeros de un ejemplar equipo de gente bonita, llena de talento y entregada a un cautivador proyecto cinematográfico. Este formidable grupo consigue que merezcan la pena su esfuerzo y su sacrificio. El cine necesita a gente como ellos, así que, en nombre del séptimo arte y de todos los que disfrutamos con él, gracias por vuestro trabajo, el futuro del mediometraje pasa por vosotros. Hasta la próxima edición, amigos, sois muy grandes.

Escribe tu comentario

AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no representa la de LaButaca.net.

(obligatorio)

(obligatorio; no se mostrará)



1
Cincuenta sombras más oscurasRingsBatman: La Lego películaLa gran muralla

Cincuenta sombras más oscuras
Rings
Batman: La Lego película
Jackie
La gran muralla
El fundador
T2: Trainspotting
Logan
El guardián invisible
Kong: La Isla Calavera
El bar
La bella y la bestia
Los Pitufos: La aldea escondida
Ghost in the shell
Fast & furious 8
Alien: Covenant

 
Web de cine Más secciones Archivo de películas Facebook          Twitter                          
Actualidad:  Resident Evil: El capítulo final | Manchester frente al mar | Múltiple | La La Land | Lion | Figuras ocultas | Vivir de noche

© LABUTACA.NET - Orba, 12, 8 - 46910 Benetússer, Valencia, España - E-mail: redaccion@labutaca.net
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Prohibida la reproducción de los contenidos de este sitio sin consentimiento expreso de sus propietarios. Todos los derechos reservados.