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«La casa de mi padre» y la trayectoria consolidada de Carmelo Gómez

Actores y actrices

«La casa de mi padre» y la trayectoria consolidada de Carmelo Gómez

«La casa de mi padre» otorga de nuevo el protagonismo a un Carmelo Gómez que demuestra una versatilidad confirmada a lo largo de toda su trayectoria. Gómez ha sido portero, suicida enamorado de Salma Hayek o cámara de guerra, y ahora hace las veces de un empresario que vuelve a su pueblo tras 10 años en Argentina. A su vuelta, se encuentra con un hermano moribundo y un sobrino descarriado al que debe reencauzar. Un nuevo reto interpretativo que añadir a la carrera de uno de los mejores intérpretes del cine español.

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Este leonés nacido en 1962 comenzó su andadura artística en 1986 con «El viaje a ninguna parte», uno de los grandes títulos de Fernando Fernán-Gómez que le vería debutar como mozo. Pero este sería un conato que no se confirmaría en verdadero inicio de una carrera televisiva y cinematográfica hasta tres años después. En 1989 participaba en el telefilme «Muerte a destiempo» y en «Bajarse al moro», de Fernando Colomo. Compartió pantalla con Antonio Resines o Emilio Gutiérrez Caba en «Loco veneno» (1989) y con Antonio Banderas en «La otra historia de Rosendo Juárez» (1990), antes de formar parte del reparto de «El Quijote de Miguel de Cervantes» (1991), adaptación en formato mini-serie que llevara a cabo Manuel Gutiérrez Aragón. Sin embargo, sería la puesta en largo de Julio Medem, «Vacas» (1992), la que le sacaría del anonimato y le daría su primera colaboración con Emma Suárez, actriz con la que iba a repetir en varias películas, siendo «La casa de mi padre» la última de ellas.

En «Después del sueño» (1992) se puso bajo las órdenes de Mario Camus y en «La ardilla roja» (1993), volvía con Medem y Suárez. José Luis Garci le dirigía en 1994 en «Canción de cuna» y ese mismo año era Dark Man en «El detective y la muerte», donde compartía créditos con Javier Bardem, Maria de Medeiros y Héctor Alterio. Pero sería la estupenda «Días Contados» (Imanol Uribe, 1994) la que significaría su primer gran desafío, interpretando a un miembro de ETA que se embarcaba en una tormentosa relación con una drogadicta (Ruth Gabriel). El reconocimiento de la Academia del Cine no se hizo esperar, y de los 8 premios Goya que ganaría la película, uno sería para él como Mejor Actor Principal.

Tras el Goya, otra mini-serie, «La regenta» (1995), y otra colaboración con Medem y Suárez, «Tierra» (1996). La dupla Carmelo Gómez-Emma Suárez funcionaba, y la química se repitió en «Tu nombre envenena mis sueños» (1996) y «El perro del hortelano» (1996), ambas bajo las órdenes de Pilar Miró y la última de ellas, además, valedora de una nueva nominación al Goya para el actor. En «Territorio comanche» (1997) se jugaba el pellejo como cámara de guerra en Sarajevo, mientras que su papel en «Secretos del corazón» (1997) exigía menos riesgos. Después llegarían «Mararía» (Antonio José Betancor, 1998) y el thriller «Entre las piernas» (Manuel Gómez Pereira, 1999), en el que era policía y engañado marido de Victoria Abril. En «Extraños» (1999) volvió de nuevo bajo las órdenes de Uribe y «El portero» (Gonzalo Suárez, 2000) le valió su tercera candidatura al Goya como guardameta itinerante por los pueblos de una España de posguerra.

«La gran vida» (Antonio Cuadri, 2000) le depararía enamorarse de Salma Hayek en la ficción, mientras disfrutaba de sus últimas horas a cuenta de la mafia. Tras aquella juerga, Gómez volvería a trabajar para dos de sus cineastas favoritos: Mario Camus, en «La playa de los galgos» (2002), e Imanol Uribe, en «El viaje de Carol» (2002). Probó suerte con el terror patrio en «Nos miran» (Norberto López Amado, 2002) y también fuera de nuestras fronteras, primero con una producción holandesa, «Grimm» (Alex van Warmerdam, 2003), y luego con la mini-serie para televisión de los hermanos Taviani, «Luisa Sanfelice» (2004). Breves fueron sus papeles para «¡Hay motivo!» (2004) y la televisiva «Síndrome laboral» (Sigfrid Monleón, 2005), mientras que «Ojos de cristal» (Eros Puglielli, 2004) demostró su gusto por el thriller. Ser una de las cobayas del experimento en «El método» (Marcelo Piñeyro, 2005), le valió su segundo Goya, en esta ocasión como Mejor Actor de Reparto. A aquellas alturas, nada le quedaba por demostrar a Carmelo Gómez y tanto podía permitirse participar en el aplaudido debut de Jorge Sánchez-Cabezudo, «La noche de los girasoles» (2006) como en la segunda parte de la trilogía «Gol», «¡Goool! 2: Viviendo el sueño» (Jaume Collet-Serra, 2007). Con Uribe se embarcó en una nueva adaptación sobre una novela de Arturo Pérez-Reverte, «La carta esférica» (2007). Su último título en llegarnos fue «Oviedo Express» (Gonzalo Suárez, 2007), comedia cargada de rostros conocidos y prometedores, patrón que también se da en «La casa de mi padre», con un excelente reparto a disfrutar por el espectador. Pendiente queda de estreno «Cosas insignificantes», de Andrea Martínez, y casi a punto se encuentra «Agallas», en la que le veremos junto a Hugo Silva. Dos ocasiones más que tendremos para seguir a uno de los más firmes valores de nuestro cine.

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En las imágenes, fotogramas de: «La casa de mi padre» © 2008 Filmax. Todos los derechos reservados. «Vacas» © 1992 Sogetel. Todos los derechos reservados. «Días contados» © 1994 Aiete Films, Ariane Films, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y Sogepaq. Todos los derechos reservados. «Tierra» © 1996 Lolafilms, Sociedad General de Televisión. Todos los derechos reservados. «La carta esférica» © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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