Síguenos

«La doble vida de Verónica»: La poesía de la vida es métrica y alma

Años 90

«La doble vida de Verónica»: La poesía de la vida es métrica y alma

Hubo una vez un sueño que se hizo vida, aunque poseía trazos de pesadilla y sus habitantes nunca supieron que las fronteras que los separaban de sus anhelos habían caído durante un tiempo. Una premisa así recogería la casi totalidad de las obras de Kiewsloski, historias en apariencia corrientes que se mueven con una cadencia de oleaje pastoso. Un realismo mágico que no lo es porque algo tenebroso y punzante confunde la alegría de una función de títeres o los ensayos musicales de una banda infantil. Una magia real que tampoco resulta la acertada cuando sus designios provocan consecuencias cercanas a las malas artes. Un defecto, sin embargo, del que no se perjudicaría el director polaco ni siquiera en su relato más romántico y accesible, «La doble vida de Verónica» (1991), otra de esas «películas de suspense para el alma» que contagian una ambigüedad perpetua, amenazante, a ratos insoportable. No es posible describir la pequeña odisea de Weronika, estudiante de canto en Cracovia y que ofrece la más escalofriante aria de la Historia del Cine, adelantando la tesis de la regeneración y el sacrificio mortal como fuente creativa. No hay palabras que resuman la herencia deVéronique, joven francesa que sabe debe continuar una tarea interrumpida, sin un punto muerto diferenciado que le sirva de apoyo.

Irène Jacob encarna, con su belleza ingenua, el doble rol de Verónica, dos mujeres separadas por un cristal más fino que cualquier vidrio, unidas por los reflejos que entrevén cuando se asoman a esas frías barreras. Esta superposición de encuentros y desencuentros permite a Kieslowski componer su soneto –si «Azul» (1993) era un réquiem y «Blanco» (1994) y «Rojo» (1994) las notas inaudibles de la tragedia– y ordenar la película a partir de planos rimados que, con mayor o menor distancia temporal, proporcionan ese empaque rupturista a la historia. La separación del guión en dos bloques es sólo una estrategia de despiste, una certificación de la imposibilidad de la cercanía de dos mujeres idénticas. Más allá del orden argumental, al director le interesa rozar lo imposible, transmitir la difícil sensación de que ante la soledad cerrada hay una corriente de aire cálido que se acerca, que se descifra en las señales lumínicas del vecino, en los libros escritos por un desconocido, en las grabaciones sonoras que conducen a Veronique hacia la apertura de sus ojos ciegos a la verdad: que estamos solos y únicamente podemos remediarlo nosotros mismos, despertando del sueño de la vida a la vida misma.

En la imagen: Irène Jacob en «La doble vida de Verónica» – Copyright © 1991 Sidéral Productions, Zespol Filmowy «Tor», Norsk Film y Canal +. Distribuida en España por Ibero Films International S.A. Todos los derechos reservados.

Continue Reading
Publicidad

Novedades destacadas

Guía de películas

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z 1
Subir