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Los mejores vestidos… en percha masculina

Escrito por el 07.02.08 a las 21:50
Archivado en: Actores y actrices, Anécdotas y curiosidades, Hollywood

Llevo d√°ndole vueltas al injusto centralismo que los vestidos de se√Īora tienen¬†en las listas de cine. ¬ŅQu√© pasa con los mejor vestidos, como si los actores no pudieran ir de punta en blanco? Cierto es que la moda rota con no pocas dosis de frivolidad en torno a la mujer y que sus posibilidades de indumentaria se extienden hacia el infinito de las faldas y vuelos que del sexo opuesto s√≥lo se atreven a tocar escoceses y superh√©roes. Pero cuando el dise√Īador/dise√Īadora de turno lo ha querido, los protagonistas de una escena vistosa no ten√≠an nada que envidiar a sus compa√Īeras femeninas. O si no midamos la aureola luminosa de Tyrone Power en la fiesta de “El filo de la navaja” (1946), el haz misterioso de Cary Grant pase√°ndose por su villa en “Atrapa a un ladr√≥n” (1955) o la desarreglada paciencia de Clark Gable esperando al autob√ļs sobre una valla en “Sucedi√≥ una noche” (1934), y compar√©moslos con el brillo de Gene Tierney, Grace Kelly o Claudette Colbert. Bah, ¬Ņqui√©n se acuerda de ellas? Estos atuendos varoniles no s√≥lo se han ganado el puesto gracias a su estilismo rompedor, tambi√©n contin√ļan consider√°ndose prototipos de lo que significa ir bien arreglado o simplemente vestido de determinada manera.

 

El tipo melanc√≥lico que se enfunda una gabardina debe remitirse a Humphrey Bogart –quien por lo general no era el maniqu√≠ m√°s adecuado para lucir nada–, o a Gene Kelly con sombrero a juego mientras habla a los medios en “Cantando bajo la lluvia” (1952), y el bailar√≠n puede imitar sus polos arremangados para dar brincos sin parecer un mono de feria. Los gladiadores no ser√≠an lo mismo sin “Espartaco” (1960) o los mantones de pieles de Russell Crowe en “Gladiator” (2000) –el chiste sobre la relaci√≥n falditas metalizadas-homosexualidad ya est√° muy sobado desde “Aterriza como puedas” (1980) y a m√≠ siempre me ha parecido que tiene un punto muy viril–. Un prejuicio similar al que sufre el pobre Errol Flynn, tan capacitado como estaba para llevar mallas o casacas sin perder el respeto de la amada –o quiz√° era un pacto de silencio, al fin y al cabo √©l ten√≠a que aguantar interminables trenzas y cors√©s carcelarios–. Si se realizara un c√≥mputo general, el traje o esmoquin aterrizar√≠a en el peso cuantitativo y en algunos primeros puestos: aparte de los mencionados, c√≥mo olvidar a todos los James Bond –bueno, a Pierce Brosnan me lo quitan si puede ser–.

 

Al dueto Paul NewmanRobert Redford en “El golpe” (1973) o “Dos hombres y un destino” (1969), en pleno pedaleo campestre; todos los invitados de los saraos de “El gran Gatsby” (1974), una hilera de “Los intocables de Eliot Ness” (1987) avanzando al frente, George Clooney tirando dados en cualquier casino de la trilog√≠a Ocean, o, por qu√© no, ese impoluto Erich von Stroheim en “El crep√ļsculo de los dioses” (1950), fracci√≥n del entorno detallista que Norma Desmond deseaba aspirar al desperezarse por las ma√Īanas. Claro que, y como ocurr√≠a en el caso de las actrices, eso de ir bien vestido no supone un obligado sin√≥nimo de rectitud formal. A veces, y mucho m√°s poderosas, un cierto desarreglo conlleva pautas de estilismo, iconos de creaci√≥n y suspiros admirados con los que so√Īar√≠a una sosa pajarita en fondo blanco. Blanco guarro, como el de las camisetas de Marlon Brando en “La ley del silencio” (1954) o “Un tranv√≠a llamado deseo” (1951); la referencial cazadora roja de otro asilvestrado, James Dean, en “Rebelde sin causa” (1955), los uniformes caqui-polvo-barro del camino que difuminan a Indiana Jones, o los conjuntos no menos abandonados del grande de¬†grandes, Steve McQueen, quien a bordo de una de sus motos gana la carrera de los nuevos retrosexuales, como Clive Owen –un aplauso para √©l en gabardina o capa pirata–.

Y que no se escapen de la lista los raros, los que por despreciar la tangente acaban marcando tendencia, como Al Pacino y aquellas divertid√≠simas y a la par dolorosas pintas de narco en “El precio del poder” (1983), o Peter O’Toole haciendo amago de amoldarse al desierto en “Lawrence de Arabia” (1962). Por supuesto, lo de insinuar lo llevan mucho peor, pero los ejemplos no desmerecen una renovada confianza: en pijama —Paul Newman y “La gata sobre el tejado de zinc” (1958), y con pata escayolada, ah√≠ es nada en la victoria por seguir siendo sexy–, en ba√Īador –reciente pero ya m√≠tico Daniel Craig en “Casino Royale” (2006)– o en toalla –las que visti√≥ como nadie el pato Donald a la salida de cada ducha–, el menos es m√°s vale tanto para el espectador como para el ahorro del dise√Īo de vestuario. Privilegiado oficio de cine, pues pueden coser sus sue√Īos y colgarlos de la percha id√≥nea sin que los desluzca un solo pliegue. Porque esa es otra: incluso sobre las telas y las situaciones extremas impera la triste m√°xima de que la arruga no es bella.

En las im√°genes: Gene Tierney y Tyrone Power en “El filo de la navaja – Copyright ¬© 1946 Twentieth Century-Fox Film Corporation. Todos los derechos reservados. Cary Grant en “Atrapa a un ladr√≥n” – Copyright ¬© 1955 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados. Clark Gable en “Sucedi√≥ una noche” – Copyright ¬© 1934 Columbia Pictures Corporation. Todos los derechos reservados. Paul Newman y Robert Redford en “El golpe” – Copyright ¬© 1973 Zanuck/Brown Productions y Universal Pictures. Todos los derechos reservados. James Dean en “Rebelde sin causa” – Copyright ¬© 1955 Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados. Marlon Brando en “Un tranv√≠a llamado deseo” – Copyright ¬© 1951 Charles K. Feldman Group y Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados. Al Pacino en “El precio del poder” – Copyright ¬© 1983 Universal Pictures. Todos los derechos reservados. Kevin Costner y Sean Connery en “Los intocables de Eliot Ness” – Copyright ¬© 1987 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados. Y Paul Newman en “La gata sobre el tejado de zinc” – Copyright ¬© 1958 Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) y Avon Productions. Todos los derechos reservados.

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2 - Almudena Mu√Īoz P√©rez - 10:55 - 13.02.08

Vaya regalazo!! Gene Kelly bailando para m√≠?? Con lo que me gusta el claqu√© no podr√≠a resistirme a unirme a √©l… sin punto de comparaci√≥n, claro est√° XD Gracias, Julio!



1 - Julio Rodríguez Chico - 23:02 - 12.02.08

Almudena, vuelves a dejarme asombrado con tal despliegue de referencias cin√©filas, y m√°s a√ļn con el enorme trabajo que debe haber supuesto este art√≠culo, con sus enlaces y dem√°s. Pienso que Gene Kelly deber√≠a quitarse su sombrero de “Cantando bajo la lluvia”, pegarse un buen baile y felicitarte.



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