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“Nick & Norah: Una noche de música y amor” y una lista de cinco oldies principales para cinco décadas

Escrito por el 11.02.09 a las 10:33
Archivado en: Años 50, Años 60, Años 70, Años 80, Años 90, Cine americano, Comedia, Escenas, Musical, Romance

¿Qué sucede con la canción favorita de una pareja? ¿A dónde va a parar una vez que la relación se disuelve? Una canción no es como un perro común, no puede cederse su salvaguarda a una de las partes implicadas para que la otra se someta a visitas regulares, ni tampoco se entierra su significado como se arrojan al contenedor de reciclaje todas las cartas y a la papelera todos los correos electrónicos. La canción pervive como la chica o el chico implicado: cualquier esquina o emisora resulta propicia para el temible reencuentro. Se activa entonces, como reacción subsecuente, una huida infantil o una contemplación nostálgica, la misma que pretende envolver los brazos del espectador a la butaca mientras decide si el oldie que suena en la escena le trae buenos o malos recuerdos. Nick (Michael Cera), el protagonista de “Nick & Norah”: Una noche de música y amor” (Peter Sollett, 2008), se enfrenta a ese tanteo cuando su ex novia Tris (Alexis Dziena) sube el volumen de “Sexy thing”, de Hot Chocolate, y abandona el coche para intentar convencerle mediante una seductora coreografía. Pero Nick sabe, como todos los protagonistas de noches en carreteras acompañados de corcheas y romances, como todos los amantes del cine que inevitablemente lo son de la música, que siempre vencerá la nostalgia.

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’90s: “You’re gonna miss me”, de The 13th Floor Elevators, oída en “Alta fidelidad” (Stephen Frears, 2000). Pertenece al cambio de siglo, pero la película de John Cusack y su tienda de vinilos cierra por méritos propios una etapa noventera dedicada a la reivindicación musical y a los desastres amorosos de parejas que se niegan a crecer. Esta canción de 1966 abría los créditos del film a la par que un tocadiscos teletransportaba a una legión de melómanos a la mejor comedia romántica de la última década. La reivindicación del oldie como punto de inflexión romántico y narrativo no impedía que en la banda sonora apareciesen ídolos más cercanos, como Bruce Springsteen dando consejos nocturnos al protagonista y “The river” al soundtrack, o Nirvana y Green Day en las conversaciones de los dependientes de la tienda, más prolijos en consejos musicales que en ganas de vender material. Rob (Cusack) ordenaba su repertorio de vinilos según un patrón vital, y entre medias le prestaban ayuda los versos de Aretha Franklin, Bob Dylan, The Kinks o The Velvet Underground, pero la apoteosis le correspondía a Jack Black y la certeza de que un nuevo horizonte en la comedia era posible.

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‘80s: “(What a) Wonderful World”, de Sam Cooke, oída en “Único testigo” (Peter Weir, 1985). Amor, música y coche en el marco nocturno más extraño de estas cinco principales: el detective John Book (Harrison Ford) invitaba a bailar a Rachel (Kelly McGillis) gracias a la radio del automóvil que habían escondido en un granero de la comunidad Amish. Ford escogió este clásico de 1960 porque se sentía cómodo cantándolo mientras daba unas vueltas con la chica alrededor del coche, aunque la versión que aparece en el film no es la original, sino la grabada por Greg Chapman el mismo año que la película. Una escena con todas las papeletas para despertar el carcajeo del personal consiguió ser la más recordada y emocionante de este maravilloso thriller, al que los más jóvenes acuden como debut de Viggo Mortensen, y que Weir rodó mucho antes de las otras dos joyas de la corona: “El show de Truman” (1998) y “Master and Commander: Al otro lado del mundo” (2003).

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‘70s: “One way out”, de The Allman Brothers Band, oída en “Casi famosos” (Cameron Crowe, 2000). Este hit del R&B cuyos orígenes se remontan a múltiples versiones de la década de los sesenta fue versionado por The Allman Brothers en 1971 y lanzado como parte de un álbum de 1972 al que recurrirían todos sus menciones posteriores, entre ellas esta semi-autobiografía del director Cameron Crowe sobre su juventud como reportero de la Rolling Stone. Plagada de éxitos musicales y groupies, la película recrea pero no representa el espíritu de los setenta, más presente en “Tommy” (Ken Russell, 1975), el musical de The Who, cuyo álbum escucha el protagonista de “Casi famosos”, o en auténticas pistas de baile para adolescentes que querían provocar en las salas el efecto terremoto del Sensurround, como “Por fin ya es viernes” (Robert Klane, 1978), con canciones de Donna Summer o The Village People; “Rock ‘n’ Roll High School” (Allan Arkush, 1979), que recuperaba a Chuck Berry, Ramones y Brian Eno; y “Fiebre del sábado noche” (John Badham, 1977), compendio de Bee Gees para aprendices de Tony Manero antes de que John Travolta dejase de ser un chico malote y no intentase violar a la repipi Sandy de “Grease” (1978).

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’60: “I got you babe”, de Sonny & Cher, oída en “Atrapado en el tiempo” (Harold Ramis, 1993). El oldie como punto de no retorno o sabiduría zen: para que el curso de la vida continúe en su sentido normal, Phil Connors (Bill Murray) debía desprenderse de la mala leche con que apagaba el radio-despertador de su hotel en Punxsutawney, a donde acudía con su equipo televisivo para retransmitir en directo el famoso Día de la Marmota. Esta melosa canción de 1965 daba los buenos días a Phil en cada repetitiva mañana de coches que no circulan por culpa de la nieve y de noches sin amor o con amor que a las seis desaparece. Ramis transformó el cuento de la Cenicienta en una pesadilla circular que ya es obra maestra del humor, el romance y el oldie empleado como tuerca dramática que estanca el avance del protagonista. Nunca escuchar a Cher por la mañana había dado tanto miedo.

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’50: “Rock around the clock”, de Bill Haley & His Comets, oída en “Semilla de maldad” (Richard Brooks, 1955). El single de 1954 que Haley y sus chicos grabaron a partir de la canción de 1952 adquirió la mayor popularidad de la década gracias a esta película que asentaba tono en los créditos con la letra que hablaba de baile frenético y diversión hasta la madrugada. La cinta de Brooks, algo estirada de intenciones dramáticas como cojera habitual del cineasta, fue un intenso retrato de estudiantes rebeldes atrapados en el aburrimiento de las aulas, contrapuestas a la moda juvenil de su banda sonora, compuesta por otros tantos éxitos de Bill Haley, como “See you later, aligator” o “Razzle-Dazzle”, y The Platters. El triunfo rotundo de “Rock around the clock” en las emisoras, listas de ventas y preferencias adolescentes condujo a la banda a rodar su propia ficción en 1956, bajo el mismo título que el single, como posteriormente hicieran los Beatles en “¡Qué noche la de aquel día!” (Richard Lester, 1964), seguida de “Don’t knock the rock” (Fred F. Sears, 1956). Aquella película sobre una banda descubierta en un concierto de segunda daría pie a una revisión en “Twist around the clock” (Oscar Rudolph, 1961), y “American Graffiti” (George Lucas, 1974) la relanzaría al gran público poco antes de que “Superman” (Richard Donner, 1978) también la incluyese en su banda sonora, curiosamente, en una escena con Glenn Ford, que había encarnado al profesor protagonista de “Semilla de maldad”.

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No se necesita coche, ni pareja, ni haber trasnochado para que una canción adquiera un significado inmarcesible. Las películas tienen lo que le falta a las chicas y chicos de las listas de cinco principales, como la que elabora Rob en “Alta fidelidad”: el reencuentro es tan indoloro como agradecido, y escuchar los oldies de cintas que conmovieron o incitaron a bailar revela nuevas aristas del antiguo joven que uno fue. El cine es como la noche de Nick y Norah, un ipod o, para ser más románticos, una gigantesca jukebox donde tienen cabida todas las canciones que nunca se han compartido, o que se escucharon con alguien que no se recuerda, o que se fantasea ofrecer a esa alma gemela que en la noche adolescente neoyorquina puede medirse según el porcentaje de coincidencia de dos playlist.

En las imágenes, fotogramas de: “Nick & Norah: Una noche de música y amor” © 2008 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. “Alta Fidelidad” © 2000 Dogstar Films, New Crime Productions, Touchstone Pictures y Working Title Films. Todos los derechos reservados. “Único testigo” © 1985 Paramount Pictures y Edward S. Feldman Production. Todos los derechos reservados. “Casi famosos” © 2000 DreamWorks SKG y Vinyl Films. Todos los derechos reservados. “Atrapado en el tiempo” © 1993 Columbia Pictures Corporation. Y “Semilla de maldad”  © 1955 Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Todos los derechos reservados.

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2 - miguel - 18:41 - 02.03.11

nesecito la musica k suena de fondo en el capitulo final en la pelicula nick y nora una noche de musica y amor x favor enviamela se agradece



1 - Miguel A. Delgado - 11:09 - 11.02.09

Almudena, que sepas que me ha encantado el arranque de tu paseo musical. Es simplemente genial esa forma de ver eso tan manido de “está sonando nuestra canción…” :)

Un saludo!



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