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Not made in Ireland: Personajes invitados a la fiesta de San Patricio

Cine americano

Not made in Ireland: Personajes invitados a la fiesta de San Patricio

No me verán aquí analizando películas de capirotes, historias escritas en papel de fumar, épicas de cinemascope, moralinas o herejías con aroma a Antena 3. Mientras por estas tierras resuenan los panderos de la Semana Santa, los irlandeses celebran hoy su Día de San Patricio y las tabernas se preparan para recibir patriotas sedientos de juerga y cerveza. Una actitud tan jovial como estereotipada en las pantallas de cine, donde podríamos reunir nuestra propia tropa de irlandeses festivos. Mis favoritos, los que retrató John Ford en la aldea de Innisfree, a la que llega «El hombre tranquilo» (1952) con ánimo de romper su título y participar en las carreras, borracheras, peleas y bodas siempre resueltas a golpe de buen humor. No hay nada como un buen vendaval irlandés para un beso espectacular. Y sin perder de vista a Ford y John Wayne, habría que ubicar la fiesta en «La taberna del irlandés» (1963), película de similar tono simpático, pero que repetía con escaso éxito la fórmula de «Hatari!», estrenada el año anterior. La bronca vendría de los emigrantes que se acechan como halcones y palomas en los muelles de «La ley del silencio» (1954) o de los «Ángeles con caras sucias» (1938), amén de la nota política de «El delator» (1935), «Larga es la noche» (1947), «En el nombre del padre» (1993), «The boxer» (1997) o «Michael Collins» (1996).

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Entre tanta actitud reivindicativa, alguien tan sarcástico como Sergio Leone supo colar a un militante del IRA en «¡Agáchate, maldito!» (1971). El toque familiar, con semblanza de personaje ilustre incluida, lo aporta «Larga jornada hacia la noche» (1962), que retrata a Eugene O’Neill, dramaturgo de obvio apellido irlandés. Que se apunten también Michael O’Hara —«La dama de Shanghai» (1947)– o Jim Malone —«Los intocables de Eliot Ness» (1987)–. Sin contar las numerosas aproximaciones a personajes irlandeses en los últimos años, desde el tópico del inmigrante en USA desafortunado —«En América» (2002)– o afortunado —«Camino a la perdición» (2002)–, hasta retratos rancios —«El viento que agita la cebada» (2006)– y contemporáneos de un Dublín triste, donde la inmigración es una convivencia —«Once» (2006)–. En su mayoría protagonistas de golpe y porrazo, los irlandeses de gran parte del cine extranjero que acoge su nacionalidad como tema no se identificarán con los que esta noche celebren el día de su color patrio: el verde. Verdes de envidia nosotros, que pasamos la semana entre el púrpura y el rojo sangre…

En las imágenes: Fotogramas de «El hombre tranquilo» – Copyright © 1952 Argosy Pictures. Todos los derechos reservados. «El delator» – Copyright © 1935 RKO Radio Pictures. Todos los derechos reservados. Y «La taberna del irlandés» – Copyright © 1963 Paramount Pictures y John Ford Productions. Todos los derechos reservados.

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