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“Quarantine”: Zombis, infectados y cintas de vídeo

No es descabellado pensar en los zombis como un subgénero propio. El terror tiene muchas vertientes, y la de los muertos vivientes ha sido fructífera pese a ser de más corta edad que las de figuras como los vampiros. La razón la encontramos en una titubeante fuente, que nos remite a los inicios de los años 30, y a las leyendas relacionadas con los ritos de magia negra y vudú haitianos. Fruto de la superstición y el folclore, los zombis tardaron muy poco en encontrar su respuesta en un séptimo arte que les iba a definir a ojos del mundo con sus propias reglas. Por supuesto que no faltarían las reinvenciones de las mismas, las variantes que hacen posible una película como “Quarantine”, la cual llega para revisar un modelo bien diferente al original, adaptado a las necesidades del frenetismo del audiovisual moderno.

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Empezando por el principio, suele señalarse “La legión de los hombres sin alma” (1932) como el título que dio pistoletazo de salida al cine de zombis. De ser así, este cine nacía casi en paralelo a los primeros reportes del fenómeno en Haití y lo hacía proponiendo una primera regla que se perdería con el tiempo: el villano es el que dirige el ejército de zombis con aviesas intenciones. Y que ese villano, además, fuera Bela Lugosi, es un lujo para inaugurar un subgénero de terror que se iría consolidando con cuentagotas. Por ejemplo, Michael Curtiz pondría al gran rival de Lugosi en la pantalla, Boris Karloff, al frente de  “Los muertos andan” (1936), mientras que Steve Sekely pondría de manifiesto una maravillosa analogía en “Revenge of the zombies” (1943) al hacer de los no muertos el ejército sin voluntad propia comandado por un doctor nazi. Otro ejemplo más notable sería la célebre “Yo anduve con un zombie”, que Jacques Tourneur dirigió en 1943 tras haber firmado el año anterior la magnífica “La mujer pantera”. En ella, Tourneur revisaba el mito volviendo a su enclave original, asentando su trama en una caribeña isla y recurriendo al vudú como el desencadenante de la maldición.

En 1954 Richard Matheson publica su novela “Soy Leyenda”, la cual nos presenta una Tierra devastada en la que el último ser humano vivo se enfrenta a una plaga de vampirismo. No obstante, los vampiros de Matheson poco tienen que ver con los de Bram Stoker, pues son caníbales, cuerpos sin alma errantes que más bien se acercan a la definición de zombis. Así lo entiende Ubaldo Ragona, que en 1964 dirige el mejor y más fiel de los tres largometrajes que han adaptado la novela de Matheson, “El último hombre sobre la Tierra” (que era Vincent Price, antes de que lo fueran Charlton Heston [“El último hombre vivo”] y Will Smith [“Soy leyenda”]). Dos años después, la Hammer ofrece su propia versión del mito en “La plaga de los zombies”, justo antes de que llegue George A. Romero y marque un antes y un después con “La noche de los muertos vivientes” (1968). Pocas películas con un presupuesto tan exiguo han tenido una repercusión tan extraordinaria. La obra maestra de Romero conserva su inestimable valor intacto porque estableció las señas de identidad de los zombis, a saber la peligrosidad de su número o el modo único de acabar con ellos de un certero tiro en la cabeza.

En 1978, Romero repitió temática en “Zombi”, que en 2004 disfrutaría del estupendo remake “Amanecer de los muertos” a manos de Zack Snyder. El padre del zombi moderno volvería por sus derroteros en tres ocasiones más: “El día de los muertos” (1985), “La tierra de los muertos vivientes” (2005) y la reciente “El diario de los muertos de George A. Romero”, aún sin fecha de estreno en España (incomprensible cuando guarda puntos en común con “[Rec]” y, por extensión, con “Quarantine”). Desde que Romero llegara para redefinir el subgénero, ha habido tiempo para ver florecer todo tipo de excentricidades de temática zombi llegadas desde diversas cinematografías. Italia se lleva la palma, explotando a los muertos vivientes hasta límites insospechados. Tras “Nueva York bajo el terror de los zombies”, de Lucio Fulci (cuyo título original era “Zombi 2”, sin tener nada que ver con el filme de Romero), se dispararon las producciones baratas, dando como resultado títulos tan peculiares como “Las noches eróticas de los muertos vivientes”. La plaga de los zombis se había extendido de tal forma que estos tenían hueco hasta en el cine de blaxploitation: “Sugar Hill: La venganza de los zombies” nos mostró unos muertos (negros, por supuesto) volviendo de la tumba para matar a criminales blancos.

En los 80, la tendencia continúa dando multitud de variopintos ejemplos que, en su mayoría, hunden al subgénero en la serie B. No obstante, algunos títulos merecen mención, caso de “Muertos y enterrados” (1981), “The return of the living dead” (1985), y sobre todo, el debut de Sam Raimi “Posesión infernal” (1982) y su secuela “Terroríficamente muertos” (1987), en las que los zombis eran el resultado de la posesión de espíritus malignos. También Wes Craven lo intentó en “La serpiente y el arco iris”, conocida entre otras cosas por las rumoreadas dificultades del rodaje en Haití y la República Dominicana. Los 90 no fueron mejores para las películas de zombis, pese a que habrá un hito destacado como es otra ópera prima, esta vez la de Peter Jackson y su “Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro” (1992), cinta de culto y cumbre del gore que aún hoy es señalada por muchos como la película más sangrienta de la historia (los 300 litros de sangre falsa utilizados en el rodaje la avalan).

Y así llegamos a la presente década, en la que este subgénero ha vivido su mayor revitalización en décadas, en parte gracias a nuevos talentos como Edgar Wright, capaz de llevar a cabo una comedia tan hilarante como “Zombies party” (2004) y no fracasar en el intento. Buena parte de culpa la tiene un nuevo cambio en las normas del juego, esta vez prescribido por Danny Boyle (¿acaso no había hecho John Carpenter lo mismo con los vampiros?). En “28 días después” (2002), el británico reconvirtió a los muertos vivientes en infectados por un virus que les contagiaba de ira y hambre de carne humana. Si bien la variante es rechazada por algunos como parte de este cine, los infectados, pese a correr y tener peligrosidad en su individualidad, siguen formando ejércitos desposeídos de voluntad y movidos por instinto de supervivencia. Los infectados de Boyle dieron con una secuela de 2007 dirigida por Juan Carlos Fresnadillo, “28 semanas después”, y fueron el modelo que el mismo año tomarían Paco Plaza y Jaume Balagueró para “[Rec]”. Su propuesta era la de un relato de terror que enfatizaba las ansiedades del contagio y que, además, nos era contado a través del objetivo de una cámara, recurso brillantemente incorporado al cine de terror de los últimos tiempos, desde The blair witch project” a “Monstruoso” pasando por “The descent”.

El meritorio y merecido éxito de “[Rec]” ha dado, en poco menos de un año, con “Quarantine”, remake norteamericano que llega a nuestras carteleras para seguir haciendo de zombis e infectados los flamantes protagonistas del género. Bienvenidos sean, pues, los herederos de Romero o de Boyle mientras sigan helándonos la sangre como antaño.

En las imágenes: Fotograma de “Quarantine” © 2008 Filmax. Todos los derechos reservados. Cartel de “La legión de los hombres sin alma” © 1932 Edward Halperin Productions y Victor Halperin Productions. Todos los derechos reservados. Fotograma de “La noche de los muertos vivientes” © 1968 Image Ten, Laurel Group, Market Square Productions y Off Color Films. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Amanecer de los muertos” © 2004 UIP. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Terroríficamente muertos” © 1987 De Laurentiis Entertainment Group y Renaissance Pictures. Todos los derechos reservados. Fotograma de “[Rec]” © 2007 Filmax. Todos los derechos reservados.

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3 - LaButaca.net » Opinión de cine - 22:11 - 12.01.09

“Quarantine”: Fidedigno reflejo de “[Rec]”…

Ante “Quarantine”, los espectadores que acudan desconocedores de la fuente original, la “[Rec]” de Paco Plaza y Jaume Balagueró, se encontrarán en la posición idónea para experimentar hora y media de terror efectivo y angust…



2 - Jordi Revert - 12:12 - 12.01.09

Pues sí, no tiene nombre que todavía no hayamos visto “El diario de los muertos” por aquí. Más cuando podría aprovechar perfectamente el rebufo del éxito de “[Rec]”.

Saludos



1 - Miguel A. Delgado - 22:57 - 11.01.09

Lo de que aún no se haya estrenado la última de Romero es otro de esos misterios de la distribución española que a uno sólo es capaz de ponerle de los nervios… (aunque no tanto como si le persiguiera un ejército de no muertos, todo hay que decirlo :) )

Un saludo!



 
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