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“Regreso al futuro (I)”: Amor

Escrito por el 12.03.08 a las 22:46
Archivado en: Años 80, Ciencia-ficción, Comedia, Críticas, Hollywood

Resulta curioso que una película dispuesta a cuestionar la visión nostálgica de los viejos tiempos se haya convertido en objeto de culto para una generación poco gustosa en admirar el pasado. El hecho de viajar a un tiempo añejo es para el joven Marty McFly (Michael J. Fox) fuente de vicisitudes indeseadas, encuentros morbosos y estrés in crescendo: su máximo deseo es volver al presente –de ahí la connotación del título, que adquiere otro sentido en la segunda parte–. La década de los cincuenta en la que se ven atrapados él y su genial amigo inventor Emmett Brown (Christopher Lloyd) se muestra como una pantalla televisiva que reproduce una y otra vez la misma horripilante sitcom familiar –preponderancia de los interiores, los travellings en las típicas avenidas y los escenarios reconocibles: la cafetería de costa oeste, el baile de instituto–. Anticipándose a la bastante lacrimógena “Pleasantville” (1998), “Regreso al futuro” (1985) inició un recorrido complejo, bucles espacio-temporales mediantes, discurso entretenido, vivaz y único sobre el frecuente acto referencial del cine y la sociedad.

Regreso al futuro

Frente a, por ejemplo, el ejercicio musical de George Lucas en “American Graffiti” (1973) –cuya Industrial Light&Magic participa en esta producción–, el director Robert Zemeckis cuestiona con ironía ese mal hábito de apoyarse en el hombro ajeno, una hilera que, por otra parte, recorre la totalidad de la Historia del cine. Ronald Reagan aparece en algún televisor, la madre se enamora del hijo, el hijo ejerce de celestino por puro instinto de superviviente –lo cual se opone a la estructura hogareña básica de la clase media estadounidense–, el ritmo rockero interrumpe el bailarpegados, un coche DeLorean sirve para alcanzar hiperbólicas velocidades y, herejía de herejías, el objeto del delito es una guía de resultados deportivos, pilar básico de la cultura norteamericana. Una rebeldía lúdica y lúcida que declara la construcción propia de un cine determinado por inevitables genes, pero no por ello menos cuestionables: lo demuestran las inumerables teorías y paradojas que espectadores siguen planteando en toda la saga. Al margen de la coherencia estructural, que aguanta muy bien el tipo, la primera entrega de esta trilogía no concebida inicialmente como tal se fundamenta también en una subsidiaria idea de amor.

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Tema estrella desde tiempos pretéritos, el mismo motivo debía aparecer y replantearse –siempre desde un punto de vista argumental– en esta crítica al convencionalismo. Y es que Marty tendrá el poder para regresar al presente –o al futuro, se entiende– cuando logre manejar el carácter imprevisible del amor que su madre adolescente siente por él, el sentimiento que esas teleseries clásicas mostraban como accesible, cotidiano, normal. Tampoco es casual, pues, que esta gran hazaña pase inadvertida ante los ojos de su propia novia, Jennifer (Claudia Wells), a quien, como representante moderna, sólo le interesa avanzar hacia el futuro. El enorme reloj que rige el tiempo dramático y fílmico es al mismo tiempo identificativo de la fugacidad de los actos de sus protagonistas: desde el amor variable a la dilatación de las fronteras entre décadas estilísticas. Las que espectadores contemporáneos eliminan para revisar una película que sufre su particular bucle espacio-tiempo: nuevo clásico que se rió de esa etiqueta, pieza de memoria que renegaba de las asociaciones sociales y tranquilizadora comedia que manejaba la perversa idea de transformarse a sí misma en lo odiado, en esa estampa perfecta de familia idílica. Quien ve “Regreso al futuro” se olvida de esa actitud nostálgica que, de algún modo, defendía un cine presente. Pero nada ilógico, porque el amor por el cine, como entre personajes, es capaz de salvar cualquier abismo espacio-temporal. El sarcasmo hecho profecía.

Imágenes de “Regreso al futuro” © 1985 Amblin Entertainment y Universal Pictures. Todos los derechos reservados.

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6 - dbq - 13:36 - 21.10.15

Grandísima trilogía del cine de culto.



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4 - betsi y jimena - 23:23 - 16.08.10

hola me ancantas eres muy lindo me encanta tu actuacion como quisieramos esta atu lado lo deceaoriamos demaciado . te cuento mi compañera jimena se muere x ti cada rato ablamos de ti chauuuuuuuuuuuuu cuidate



3 - Almudena Muñoz Pérez - 16:32 - 15.03.08

Pues no: ni Forrests, ni verdades escondidas, ni trenes polares, ni náufragos, ni guerreros sajones. Para mí este hombre ha ido perdiendo con los años. Pero consta de sobra que esta trilogía me pirra.



2 - Joaquín R. Fernández - 13:34 - 14.03.08

¿Que no te entusiasma Zemeckis? Nada, nada, a la hoguera XD



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