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Susan Sarandon, la aritmética emocional y la ecuación cinematográfica

Escrito por el 03.06.08 a las 21:14
Archivado en: Actores y actrices, Cine americano

El nombre de Susan Sarandon se vincula con rapidez a hechos ajenos al mundo cinematográfico: su apoyo al candidato demócrata Barack Obama, su sólido matrimonio con el actor y director Tim Robbins –ya van dos décadas–, su activismo variopinto no exento de polémica allá en su tierra, como una versión femenina de Sean Penn, su compañero en “Pena de muerte” (1995), la película que le valió el Oscar® –que dice guardar en el baño, qué original– y su rápida asociación al rol de monja benévola y luchadora, después de que Jennifer Jones ganase el primer premio de la Academia por un papel de monja en “La canción de Bernadette” (1943). La formación de sus bases como actriz se remontan a unas décadas atrás, pero muy relacionadas con el personaje mítico de la hermana Helen Prejean, pues Sarandon se preparó como intérprete en la Universidad Católica de Washington D.C. Allí conoció a su primer marido, el también aspirante a actor Chris Sarandon –cuyo apellido mantuvo como nombre artístico, a pesar de que en su acta de nacimiento figure Susan Abigail Tomelin–, quien ha terminado haciendo mucha televisión, aunque el espectador puede recordarlo como el malévolo príncipe Humperdinck de “La princesa prometida” (1987).

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Ambos acudieron a Nueva York para el casting de “Joe, ciudadano americano” (1970), del que Chris se fue de vacío y Susan con un papel protagonista bajo el brazo. Hoy parece una paradoja que la actriz se estrenase con un drama en el que se diseccionaba la fidelidad a las barras y las estrellas, así como la memoria de Vietnam y la repulsión por ciertos nuevos valores estadounidenses, como el movimiento hippie. La jovencita que encarnaba a la hija de Peter Boyle no llamó la atención, y Sarandon, que lucía una apariencia modosa por esta época, continuó cultivándose en cintas menores, a veces junto a estrellas mayores como Sofia Loren en “Mortadela” (1971) o Robert Redford en “El carnaval de las águilas” (1975), o cineastas como Sidney Lumet en “Lovin’ Molly” (1974) o Billy Wilder en “Primera plana” (197). Su pausado avance en el mundillo halló el resorte en la producción menos esperada: un alocado y filogay musical que enseguida adquiere la categoría de film de culto, “The Rocky Horror Picture Show” (1975).

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En la película, ella y su prometido llaman a la puerta de la residencia del doctor Frank-N-Furter como dos turistillas de clase media que serán absorbidos por el frenesí de la América oculta. Nunca después Sarandon se mostraría tan inocente y presa de un mundo desconocido para las niñas bien como ella –quizá en “Las brujas de Eastwick” (1987), antes de conjurar al demonio-Nicholson–, de ahí su apuesta consecutiva por papeles cada vez más rotos o agresivos, como la prostituta de “La pequeña” (1978), la croupier de “Atlantic City” (1980), ambas de Louis Malle, la doctora de “El ansia” (1983), una curiosa cinta-vehículo para David Bowie dirigida por el imprevisible Tony Scott, o, por supuesto, la vigorosa Louise de “Thelma y Louise” (1991), del otro Scott, el presuntuoso y decadente Ridley. Veinte años después de su debut, a lo Dumas, Susan Sarandon empieza a beber de un estrellato luminoso y hollywoodiense con el que nunca ha sido demasiado afectuosa, a pesar de su participación, cada vez más asidua, en superproducciones o películas de corte convencional, como “Los Búfalos de Durham” (1988) –donde conoció a Robbins– o “El cliente” (1994).

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Algunas de ellas portadoras de un espíritu meloso que despiertan la vena maternal de la actriz al mismo tiempo que chirrían junto al resto de sus elecciones: “Los enredos de la vida” (198), “El aceite de la vida” (1992), “Mujercitas” (1994), que parece confeccionada a medida de sus amigos los republicanos, o “Quédate a mi lado” (1998). Pero la conciencia de una mujer de hierro, o el esnobismo de una actriz que escora hacia las vías secundarias, según quiera verse, ha supuesto que las opciones arriesgadas no falten en su carrera, desde el politicismo de “Una árida estación blanca” (1989) hasta el cada vez más minoritario Paul Scharder en “Posibilidad de escape” (1992). Lo que está claro es que la faceta personal de la actriz se ha ido escindiendo del tono de sus películas a un ritmo vertiginoso: a excepción de “En el valle de Elah” (2007), en los últimos años su presencia en la gran pantalla se asocia con producciones de gran bombo y escasa calidad o, al menos, típicas por un corte frívolo que apenas deja paso a la interpretación.

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Y en la comedia Sarandon es agradable, pero no excepcional. Ahí está esa especie de Thelma y Louise patéticas en “Amigas a la fuerza” (2002), y comedias blandas como “Alfie” (2004), “Elizabethtown” (2005), “Encantada: La historia de Giselle” (2007) o “Speed Racer” (2008), en las que apechuga con irrisorios papeles que pretenden aprovecharse de su nombre más que ofrecerle una oportunidad valiosa. Quisiéramos verla en menos películas, más tiempo en pantalla y mejor, aunque quizá el frenesí de su trabajo –también participa en productos televisivos y doblajes– compense las incursiones esporádicas de su marido tras la cámara, que siempre ha contado con ella –de “Ciudadano Bob Roberts” (1992) a “Abajo el telón” (1999)–. Para remediarlo, esta semana estrena en nuestro país “Aritmética emocional” (2007), una cinta pequeña, de familias, interiores y aroma francés –no en vano su nacionalidad es canadiense–, que precede a su aparición en la esperada “The lovely bones”, de Peter Jackson, retrasada hasta 2009.

En las imágenes: Fotograma de “Aritmética emocional” – Copyright © 2007 Triptych Media y BBR Productions. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados. Fotograma de “The Rocky Horror Picture Show” – Copyright © 1975 Twentieth Century-Fox Film Corporation. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Thelma y Louise” – Copyright © 1991 Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Pathé Entertainment y Percy Main. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Cuestión de pelotas (Mr. Woodcock)” – Copyright © 2007 New Line Cinema y Landscape Pictures. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos reservados.

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1 - Manuel Márquez - 8:17 - 04.06.08

Excelente reseña, compa Almudena, que viene a “complementar” (en mi caso), desde un punto de vista más cinematográfico, y no tan personal, la lectura de una entrevista que, muy recientemente, publicaba el suplemento semanal de El País con esta excelente actriz (y no menos atractiva señora), que es Susan Sarandon. Ah, y me sumo a tu petición de “reenfoque de carrera”: menos papelillos en bodrios, y más papelones en pelis de verdad, si pudiera ser, claro…

Un abrazo.



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