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“Terminator salvation”: Larga vida a los tecnófobos

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“Terminator salvation”: Larga vida a los tecnófobos

El miedo a la mecanización, a la homogeneización social que dibuja la más cruel distopía, a la sumisión ante la voluntad de aquello que no entiende de tal cosa, la pesadilla industrial que atormenta al hombre desde los albores del siglo pasado. La tecnofobia no es una noción dada por el cine, pero sí plenamente aprovechada por el mismo a lo largo de su historia y sus géneros. Esta surge, fundamentalmente, como respuesta a la pérdida progresiva de libertad, reacción necesaria ante la humanidad amenazada por un orden mecanizado. Con la revolución industrial nace el primer contexto perfecto para escenificar los miedos y la impotencia, y el expresionismo alemán construye su propia “Metrópolis” (Fritz Lang, 1927). Joh Fredersen (Alfred Abel) trata de liberar a la clase trabajadora de Metrópolis y la proclama del triunfo se revela plenamente humanista: «el mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón». Sentencia que, por cierto, le gustaba bien poco a Lang.

“Tiempos modernos” (Charles Chaplin, 1936) supone la iconización definitiva de esa pesadilla industrial. Chaplin no puede dejar de apretar tornillos y acaba protagonizando el delirio entre los gigantescos engranajes de la cadena de montaje. “Tiempos modernos” está tan llena de comedia como de ansiedad, fíjense si no en la máquina experimental que pretende dar de comer al trabajador mientras cumple su turno, probada con descacharrantes (y angustiosas) consecuencias en nuestro protagonista. David Lynch va más allá en “Cabeza borradora” (1977), y convierte la opresión del entorno industrial en una banda sonora de ruidos de fábrica, desquiciantes sonidos que aplastan, conducen al hundimiento psicológico de Henry Spencer (Jack Nance) en su diminuto apartamento. Sin embargo, la consumación del terror tecnofóbico venciendo al individuo bien la podríamos encontrar en “Tetsuo, el hombre de hierro” (Shinya Tsukamoto, 1989), en la que el metal pervierte la carne en un festín de chatarra y cuerpo en agónica transformación, transgresión de los límites físicos hasta el óxido, body horror extremo que nada envidia al mejor David Cronenberg.

En el capítulo de las distopías, títulos como “THX 1138” (George Lucas, 1971) encuentran un fuerte componente tecnofóbico. En una sociedad orwelliana revestida de minimalismo estético, pantalla inundada de intenso blanco que resalta la uniformidad de individuos de cabezas afeitadas e identidades reducidas a números, la autoridad viene dada por una policía robótica. Y entre las prácticas para la insensibilización y sumisión humana, una televisión holográfica emite imágenes de sexo y violencia, un Videodrome para la masa. La imagen omnipresente, los televisores de la represión son herederos directos de “1984” de George Orwell, publicada en 1949 y por dos veces trasladada al cine, en 1956 y 1984. La influencia de la novela traspasó las fronteras del cine a la publicidad, campo en el que Ridley Scott utilizó la distopía orwelliana para su spot de Macintosh.

Precisamente Scott es el responsable de otra distopía que algo tiene de tecnofóbica. Esta es, claro, “Blade Runner”, en la que el replicante supone un peligro que debe ser extinguido desde el mismo momento en que empieza a mostrar aptitudes evidentemente superiores a las de su creador. Es decir, el miedo a la humanización del androide e incluso a verse superado por él, la fricción en las relaciones entre humanos y máquinas, promulgada desde el relato de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”. Y pese a todo, queda la ambigüedad de la reconciliación final entre Rachael (Sean Young) y Deckard (Harrison Ford). “Yo, robot” (Alex Proyas, 2004), inspirada en los textos de Isaac Asimov, canaliza la tecnofobia en el rechazo frontal, desconfianza de Del Spooner (Will Smith) hacia los beneficios sociales de los robots inteligentes. Algo así como el John McClane (Bruce Willis) de “La jungla 4.0”, tecnófobo declarado y superado por las circunstancias de una amenaza informática a gran escala.

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Michael Ryan y Douglas Kellner1 señalan a “Terminator” (James Cameron, 1984) como probable continuadora de cierta corriente de conservadora ciencia-ficción tecnófoba de los 70 y principios de los 80 (en la que incluyen dos ejemplos aquí mencionados, “THX 1138” y “Blade Runner”).  La llegada de un ciborg desde el futuro para protagonizar el quintaesencial enfrentamiento contra el ser humano (aquí Kyle Reese) es sólo el anunciador del holocausto nuclear que vivirá la humanidad y que marcará el inicio de la guerra contra las máquinas (un supuesto, el de la batalla por la supervivencia de la especie, también contemplado en la saga “Matrix”). Si en “Terminator 2: El juicio final” (James Cameron, 1991) y “Terminator 3: La rebelión de las máquinas” (Jonathan Mostow, 2003) los Connor lograban pequeñas victorias que de nada servían ante la inevitabilidad del futuro (idea especialmente abrazada en la tercera entrega), en “Terminator salvation” ya nos hallamos en el escenario post-apocalíptico de la guerra, y la aparición de Marcus Wright (Sam Worthington) quizá sí pueda significar una alternativa al futuro previsto en las anteriores. Sea como sea, la contienda entre máquinas y hombres, hoy como ayer, se presenta un disfrute inagotable y sin caducidad en el género.

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1RYAN, Michael y KELLNER, Douglas. Technophobia, en “Alien zone: Cultural Theory and Contemporary Science Fiction Cinema”. Ed. Annette Kuhn. Verso, 1990.

  • Más información sobre “Terminator salvation”
  • Tráiler español de “Terminator salvation”
  • Fotos de “Terminator salvation” (45)
  • Crítica (7/10): El protagonista es Marcus Wright, por J.R. Fernández
  • Crítica (7/10): Un buen punto de partida, por J. Arce
  • Crítica (6/10): Futuro incierto, por J. Revert
  • BSO: Danny Elfman crea un nuevo y sencillo tema central, por J.R. Fernández
  • Tráiler del videojuego basado en “Terminator salvation”
  • Noticias relacionadas con la película y su equipo
  • En las imágenes: “Metrópolis” © 1927 Universum Film (UFA). Todos los derechos reservados. “Tetsuo, el hombre de hierro” © 1989 Japan Home Video, K2 Spirit, Kaijyu Theater, SEN. Todos los derechos reservados. “THX 1138” © 1971 American Zoetrope y Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados. “Yo, robot” © 2004 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. “Terminator salvation” © 2009 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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