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“The visitor” es Richard Jenkins, un muerto muy vivo

Actores y actrices

“The visitor” es Richard Jenkins, un muerto muy vivo

No, no se ha ido al otro mundo: Richard Jenkins ahora mismo estará respirando a salvo en su casa de Rhode Island, pero un gran número de telespectadores pondrán rostro al protagonista de “The visitor” (Tom McCarthy, 2007) gracias a “A dos metros bajo tierra” (2001-2005), la serie creada por Alan Ball en la que el patriarca de la familia Fisher salía con los pies por delante en el primer episodio. Durante el acto de entrega de la estatuilla al Mejor Actor en la pasada edición de los Oscar®, los más despistados se preguntaban quién era aquel hombrecillo sentado entre los rutilantes Brad Pitt, Sean Penn, Mickey Rourke y Frank Langella, mientras Adrien Brody le dedicaba un discurso generoso en alabanzas y respeto. La respuesta era contundente: un actor que con 61 años recibe su primera nominación al Oscar® por un papel al que le han seguido otros cuatro estrenos, epítome del esfuerzo de Jenkins por convertirse en un brillante desapercibido.

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Al igual que su colega nominado Langella, Richard Jenkins comenzó su carrera sobre las tablas, en el Trinity Repertory Company de Rhode Island, donde desempeñó tanto tareas de actor como de producción y dirección artística. La gracia de curtirse previamente en el teatro permite a cualquier intérprete, al menos a priori, aguantar con estoicismo los primeros y pobres papeles cinematográficos que le caigan en suerte. De piezas clásicas de Shakespeare o Steinbeck a  la butaca del Kodak Theatre, pasando por cara recurrente de los hermanos Farrelly, se vislumbra una curva de gran interés que realza el eclecticismo de nuestros tiempos, cuando “un actor especializado en” ya prácticamente ha dejado de existir ante la caprichosa demanda de la industria. De ahí que Jenkins demostrase su habilidad al aceptar una comedia de apariencia liviana como “Silverado” (Lawrence Kasdan, 1985), y de aquel entretenido western dar el salto a a una de las obras de Woody Allen más aplaudidas, “Hannah y sus hermanas” (1986).

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La ambigua presencia de Jenkins, quien puede combinar su expresión más dura y desolada con una increíble facilidad para el patetismo humorístico cargado de ternura, lo afianzó como presencia secundaria recurrente en el thriller“Juguete mortal” (Marshall Brickman, 1986), “Espías sin identidad” (Richard Benjamin, 1988), “Acero azul” (Kathryn Bigelow, 1989) o “Melodía de seducción” (Harold Becker, 1989)—, la comedia —“Las brujas de Eastwick” (George Miller, 1987), “Desventuras de un estudiante” (Savage Steve Holland, 1989)—, e incluso en cintas de época —“On Valentine’s day” (Ken Harrison, 1986), o por qué Matthew Broderick tuvo que aprender por las malas que no era un galán romántico—. Tras un par de capítulos de “Corrupción en Miami” (1984-1989), los noventa arrancaron para Jenkins con numerosos trabajos televisivos y un puñado de papelitos en las irrelevantes “Lobo” (Mike Nichols, 1994), “Atrapados en el paraíso” (George Gallo, 1994), “La llave mágica” (Frank Oz, 1995), “Romance en Nueva York” (Chantal Akerman, 1996) o “Eddie” (Steve Rash, 1996), antes de convertirse en imán para la nueva comedia, como David O. Russell en “Flirteando con el desastre” (1996) y, sobre todo, los Farrelly en “Algo pasa con Mary” (1998).

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Su doble faceta y su reiterativa demanda para interpretar a agentes de la ley le permitieron participar en dramas cada vez más prestigiosos, como “Poder absoluto” (Clint Eastwood, 1997), “Mientras nieva sobre los cedros” (Scott Hicks, 1999), “Caprichos del destino” (Sidney Pollack, 1999), “El hombre que nunca estuvo allí” (Joel Coen, 2001) o “Al límite de la verdad” (Roger Michell, 2002), aunque la comedia continuó siendo su campo de cultivo favorito, ya fuesen compromisos con directores fetiche, como los Farrelly en “Yo, yo mismo e Irene” (2000) o los Coen en “Crueldad intolerable” y “Quemar después de leer” (2008); o patinazos alimenticios del tipo “Doce en casa” (Shawn Levy, 2003) o “Dicen por ahí…” (Rob Reiner, 2005). Coincidió con Charlize Theron, quien esta semana también estrena película en nuestro país, en “En tierra de hombres” (Niki Caro, 2005), y ambos han rodado a las órdenes de Peter Berg, Jenkins en “La sombra del reino” (2007).

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“The visitor” llega ahora a las carteleras a rebufo de la resaca de los Oscar®, pero un año después de haberla rodado lo hemos podido ver en “The broken” (Sean Ellis, 2008) y “Hermanos por pelotas” (Adam McKay, 2008), en ese papel de padre con aureola de pardillo que también borda J.K. Simmons, y oído en la versión original de “El valiente Desperaux” (Sam Fell y Robert Stevenhagen, 2008). En su cartera aguardan dos nuevas comedias, una de terror con sorpresa, “The cabin in the woods” (Drew Goddard), una colaboración con Lasse Hallström, “Dear John”, y una de aventuras, “The rum diary” (Bruce Robinson), junto a Johnny Depp y Aaron Eckhart.

En las imágenes, fotogramas de: “The visitor” © 2007 Karma Films. Todos los derechos reservados. “A dos metros bajo tierra” © 2001-2005 Home Box Office. Todos los derechos reservados. “Hermanos por pelotas” © 2008 Columbia Pictures, Relativity Media, Apatow Company, Mosaic Media Group y Gary Sanchez Productions. Todos los derechos reservados. Y “Quemar después de leer” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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