CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Cómo
actualizar fórmulas sin aburrir
En el
2001, el director y guionista Victor Salva presentaba una
in-teresante cinta de terror titulada “Jeepers
Creepers”, cuyo éxito fa-cilitó la consecución de una
secuela bastante digna dos años des-pués. Ese notable film no
escondía en ningún momento sus claras influencias, sin embargo
Salva logró aunar míticos elementos de antaño bajo un barniz
renovador consiguiendo un producto fresco, entretenido y
ciertamente competente, alejado de los cansinos re-fritos y de
las fotocopias poco imaginativas que tan a menudo nos ofrece
Hollywood para poca gloria y mayor desgaste de un género
sobreexplotado.
Algo muy
similar le ocurre a este “Alta tensión”, largometraje del ignoto
realizador francés Alexandre Aja,
asimismo coautor del li-breto junto a
Grégory Levasseur. Su película se alimenta de un
puñado de clásicos del terror y del gore, desde “La matanza de
Te-xas” hasta “Evil
dead (Posesión infernal)”, pasando por “La noche de
Halloween” o “Psicosis”, pero en esta grata puesta al día se
en-trevé no sólo un honesto homenaje sino también la considerada
vo-luntad de levantar una idea bien labrada regresando a esos
oríge-nes que tan bien rinden, precisamente —y valga o no valga
la re-dundancia— porque rinden bien. Así, esa coletilla del
“otra vez más de lo mismo” que nos atormenta con frecuencia, se
transfor-ma en este caso en un complacido “qué bien, de nuevo
eso que tanto me gusta”.
A través
de un flash back que prácticamente ocupa su hora y veinte
minutos de extensión, “Alta tensión” explica la llegada de dos
jóvenes amigas, Marie (Cécile De France)
y Alex (Maïwenn Le Besco), a
la casa de los padres de la segunda, una granja apartada situada
en medio de vastos campos de maíz. Lo que pro-mete ser una
estancia tranquila dedicada al estudio, ya se tuerce la primera
noche después de irse a la cama, cuando un ruido aler-ta al
perro de la familia y un desconocido llama a la puerta. La
in-terminable pesadilla está a punto de comenzar.
“Alta tensión” cumple con aque-llo a lo que incita su
título; regala una experiencia dilatada e inten-sa, llena de
angustia, sobresaltos, agitación y sangría, que mantiene en vilo
al espectador. Incluso si tie-nen el estómago avezado en el
cam-po del susto —hablo por experiencia propia— lo pasarán
felizmente mal. Creo que, en ese sentido, será del disfrute del
público en general y, muy en especial, de los fans del cóctel
miedo-vísceras-hemoglobina. Cuenta, además, con dos personajes
con en-canto: una peleona heroína y un villa-no memorable
—sádico, parco en palabras y al que nunca vemos con claridad,
cuya presencia, construida a base de pequeños de-talles, hiela
el aliento—. Pero “Alta tensión” es también, y sobre to-do, un
producto excelentemente confeccionado, de un alto perfil, tanto
en lo técnico como en lo artístico, poco acostumbrado, más
cercano a un cine de autor que a un mercader de la gran
industria. El joven Alexandre Aja se revela como un narrador
intuitivo y eficaz que acierta en las decisiones que toma para
adaptar su lenguaje a cada circunstancia, garantizando el
ambiente opresivo y amena-zante tanto en el interior de la
vivienda protagonista como en aque-llos otros puntos a los que
se desplaza la acción. Del mismo mo-do, Aja domina los tiempos y
administra bien la información que exhibe, así como ejerce un
buen control sobre actores y escena-rios.
Igual
cuidado y solvencia se trasladan al resto de los apartados. La
fotografía de Maxime Alexandre
se adecua perfectamente a los diferentes requisitos de la
luz y dota a “Alta tensión” de una hermosa plasticidad, más
evidente en los exteriores diurnos. Des-tacable es también su
edición de sonido, que saca provecho de la situación para que el
más cotidiano de los ruidos erice el vello.
De esta
forma, “Alta tensión” es una película que sobresale de lo
ordinario, logrando que uno olvide, hasta agradezca, el hecho de
que repita una vieja fórmula, porque lejos de arruinarla, le da
esplendor, incluso en esos breves instantes en que se
autoparodia.
Tal vez
los únicos reproches recaigan sobre una trama que fun-ciona a la
perfección hasta que se da a conocer su resolución fi-nal. Esta
sorpresa postrera, que obliga a replantearse lo visto des-de una
nueva perspectiva —maravillosa por perturbadora—, ayuda a
explicar mejor algunos aspectos pero también deja al
descubier-to unas cuantas brechas para las cuales el guión no
parece contar con respuesta. Aun así, las costuras que pudieran
reventar a tenor de este giro inesperado, se disculpan por el
entusiasmo que des-pierta cuanto precede y prosigue, y no logran
empañar el estupen-do resultado global.
Otra de las grandes bazas que atesora este film es su nivel
inter-pretativo. La prometedora Cécile De France (“Una
casa de locos”), en la piel de Marie, ya se perfila
desde el comienzo como la protagonista indis-cutible que cargará
sobre sus hom-bros todo el peso dramático y de acción. Y
realmente, es esta De France, entregada en cuerpo y alma, quien,
delante de las cámaras, consi-gue llevar hasta buen puerto las
in-tenciones del director. La secundan, las competentes
actuaciones de Maï-wenn Le Besco —vista en “El quinto elemento”
de Luc Besson, el padre de su hija—, encarnando a su compañera
Alex; los padres de esta última en la ficción,
Andrei Finti (“Amen.”)
y la rumana Oana Pellea; y
un Philippe Nahon
—secundario habitual en producciones francesas de primera línea,
caso de “Irreversible”,
“El
pacto de los lobos” y “Los
ríos de color púrpura”—, que con su parecido físico
al inefable Chiquito de La Calzada —o a pesar de él— se erige
como uno de esos espeluz-nantes asesinos que merecen pasar a la
historia.
Lamentablemente, largometrajes talentosos y amenos como és-te,
que responden con buen gusto y generosidad a las exigencias de
un público ávido de emociones fuertes, pasan desapercibidos
entre otros intentos convencionales que finalizan sin ni
siquiera ha-ber cumplido con su cometido. No puedo dejar de
recomendarles “Alta tensión”, porque tanto los aficionados como
los consumido-res ocasionales de terror encontrarán justo
aquello que andaban buscando, y además servido en bandeja de
plata.
Calificación:
    
Imágenes de "Alta tensión" - Copyright © 2003 Alexandre Films y
Europa Corp. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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