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REPORTAJE EPISODIO I. LA AMENAZA FANTASMA 3.1 - CRÍTICA por Santiago L. Moreno A finales de la década de los setenta, el negocio hollywoodiense del cine pasaba por una de sus peores épocas. La pobre afluencia del público americano a las salas batía los peores registros de su historia, y las soluciones creadas para combatirlo, tales como el "cine de catástrofes" no acababan de funcionar del todo. El fenómeno de la televisión comenzaba a ganar una lucha que se veía venir desde hacía más de veinte años, y las mentes pensantes de Hollywood, con el star system ya difunto y la capacidad de contar buenas historias ya olvidada, se devanaban los sesos buscando cómo volver a conquistar el corazón de sus antiguos consumidores. En esto llegó George Lucas, un joven director con una obstinada idea en la cabeza, y lo cambió todo. La solución, el arma con la
que combatir a ese pequeño monstruo casero, no podía
ser más evidente. Lucas sabía que el cine contaba con
un importante elemento que la TV nunca podría tener: la
magia, ese sentimiento que se apodera del espectador
cuando se apagan las luces y el murmullo general cesa.
Lucas pensó seguramente que si no se podía agarrar al
público por el contenido, lo más lógico era tratar de
hacerlo por el continente, tratar de inundar la pantalla
de imágenes y sonidos como nunca se hubieran visto. Y
para apoyar todo eso mostrar una historia que se basara
en los temas que siempre habían arrastrado al público,
extrayendo incluso personajes famosos de otras grandes
películas, pero usando el disfraz de la actualización,
para que no se notara demasiado. Así creó La fiebre que desató esta
nueva tormenta visual, apoyada por un nuevo sentido del
marketing, fue de tal envergadura que el mismo Lucas
decidió aprovechar el filón y crear una trilogía, y
mientras una amplia gama de directores, con Steven
Spielberg a la cabeza, volvía a arrastrar al público a
los cines con filmes repletos de efectos visuales, dos
películas más con los mismos personajes que "Star
wars" veían la luz: Han pasado veinte años, y el
resultado nos ha mostrado alguna película digna de
elogio y muchas merecedoras del pronto olvido. La lucha
por mostrar el efecto visual más sorprendente continúa,
y los filmes con llamativos efectos especiales siguen
siendo los que más recaudan, sencillamente porque son
los que más gente va a ver, debido en gran parte a sus enormes
campañas de marketing. Desde luego sigue
existiendo el otro tipo de cine, el que trata de
contarnos historias que nos toquen el corazón y la
mente, pero no hay que engañarse: quien mantiene vivo al
mundo del cine es el artificio al que Lucas dotó de una
solvencia que no tenía en aquel lejano 77, lo que
llamamos efectos especiales. Y para que no nos olvidemos
de ello, el mismo George Lucas vuelve a la carga con una
segunda trilogía cuya primera parte ve la luz en 1999
con el título de "Star wars Episodio I: La amenaza
fantasma". Este primer episodio de la
serie suponía un gran reto para su director. La
trilogía original (episodios IV, V y VI) se ha
convertido en un mito, un fenómeno de masas, y su
precuela, aun con todo vendido de antemano, debía estar
a la altura. Lucas no ha querido o no ha sabido
arriesgar. Pudiendo innovar de algún modo,
teniendo la mayor oportunidad que cineasta alguno haya
tenido para sorprender y mostrar nuevos caminos, se ha
decidido sin embargo por afirmar aún más lo que creó
hace una veintena de años. Sabiendo dónde estaba el
valor seguro, lo que le pedían los más firmes
aficionados a la serie, ha vuelto de nuevo al principio,
al viejo caballo ganador, y de paso le ha dado un nuevo
espaldarazo a esos efectos visuales que él, con el apoyo
de su empresa Industrial Light and Magic, quiere llevar
todavía más allá, demostrando que su ambición
original quizá iba más lejos de lo que se ha podido
pensar. "La amenaza fantasma" goza de efectos
digitales en el 95% de su metraje. Es LA PELICULA de
efectos especiales. Y no se puede decir que estén mal
realizados, sino todo lo contrario. Visualmente
es una maravilla, y como espectáculo da lo que
promete. Es el producto final de cuatro años de esfuerzo
por parte de mucha gente, y como eso, como producto, su
acabado es perfecto. Incluso estoy convencido de que los
fans más acérrimos estarán muy a gusto con el filme,
puesto que se muestra coherente con los sucesos que
sabemos ocurrirán después, y cuenta con algunas escenas
especialmente creadas para mitómanos de la serie. Sin
embargo, como espectador objetivo, y valorando la
película y no el producto, el resultado es menos
positivo de lo que debería ser en principio, sin llegar
a ser decepcionante. Como decía, Lucas no ha
querido conceder nada al riesgo y ha configurado una
historia semejante a las anteriores. De hecho, "La
amenaza fantasma" no es más que un gigantesco
resumen de las escenas vividas en la trilogía original.
Muchas de las secuencias de aquella están recogidas en
esta película, disfrazadas convenientemente y servidas
como engañosa novedad.El paralelismo es inmediato en
muchas de ellas. Existe un duelo entre Caballeros Jedi en
un escenario semejante al de "El imperio
contraataca", con amenaza de caída al abismo
incluida; hay una destrucción de una gran base espacial
por medio de una nave que nos retrotrae hacia la
destrucción de la segunda Estrella de la Muerte; una
batalla protagonizada por seres de otra especie nos
recuerda a la Batalla de Endor, y algunos personajes, sin
necesidad de rascar mucho en su superficie, se nos
muestran como fiel reflejo de los arquetipos ya conocidos
en la primera trilogía. Lucas ha creado una nueva
historia con la misma estructura y elementos que ya
conocíamos, ha introducido alguna idea nueva, ha hecho
los cambios lógicos, y nos ha vuelto a contar lo mismo.
Que es un tipo listo ya lo había demostrado con creces,
y aquí vuelve a hacerlo. Más aún, porque sin duda los
dos mejores momentos del filme están sacados del pasado,
de escenas que ya demostraron funcionar y a las que sólo
ha tenido que dotar de sus queridos efectos especiales
para lavarles la cara. La carrera de vainas a reacción
no es otra cosa que la actualización de uno de los
mayores logros en la historia del cine (a pesar del
inadvertido error de cuentas): la carrera de cuádrigas
de "Ben-Hur", de William Wyler, aquí con
Herodes reencarnado extrañamente en Jabba el Hutt, Judá
en el niño Sin embargo, aunque no son
muchas, también existen novedades. Dentro de los nuevos
elementos cabe destacar para mal la apuesta por un
secundario de origen totalmente infográfico. Personaje
insufriblemente pesado, Jar Jar Binks es sin duda la
cuota a pagar con vistas al público infantil
que también disfrutará de la película, seguramente
más que los adultos. En el balance positivo, la otra
gran aportación, es un claro homenaje al Trántor de la
serie "Fundación", de Isaac Asimov. Se trata
de Coruscant, un planeta totalmente urbanizado, cuya
superficie está ocupada por una ciudad continua, y en
cuyo seno habita el gobierno de la República. Todo este guiso de
facturación impecable tiene un ritmo desigual.
Comienza defraudando por su lento transcurrir, para subir
significativamente tras la aparición precisamente de la
ciudad-planeta de Coruscant. A partir de ahí, la
incursión en el palacio, la batalla contra los droides,
el ataque a la nave insignia de la Federación y sobre
todo el enfrentamiento de los Caballeros hacen que el
ritmo suba y que la impresión final sea más
satisfactoria de lo que quizás debería ser. Y hablando de otra de las
cuestiones importantes, hay un interrogante que esta
película, más que ninguna otra, debía despejar, porque
sin duda va a marcar el futuro y ya está influyendo en
el presente: ¿en qué lugar dejan las nuevas
tecnologías a los actores y actrices? La
respuesta, desgraciadamente, es claramente negativa. Todo
pro tiene su contra, y en este caso, el hecho de que la
película se deba al efecto digital, incluyendo
personajes creados enteramente por ordenador, deja muy
poco espacio al resto de elementos tales como la
interpretación. Los actores han de combatir, primero con
el poco margen que les dejan sus personajes, creados por
Lucas totalmente vacíos, con una profundidad nula y
limitados a su simple presencia en las distintas escenas
de acción. Cuando acaba el filme no sabemos nada de
ellos, de sus caracteres o motivaciones. Por si eso fuera
poco, en una película de estas características, en la
mitad de los diálogos, los actores han de dirigirse a la
nada, allí donde luego se colocará un ser de animación
digital, y es muy difícil saber hacia dónde hay que
dirigir la fuerza interpretativa o, simplemente, la
vista. Ante esta nueva tecnología, el actor está
vendido, sobre todo porque el espectador, sabedor de que
aquello es un truco, mira más sus reacciones que las del
dibujo con el que están hablando, lo que acaba por
delatarlos. Todo esto hace que las actuaciones queden
mediatizadas irremisiblemente, dando como resultado unos
personajes que parecen de cartón piedra. Lo que sí se puede apreciar
es la magnífica banda sonora del maestro Como reflexión final,
podría decirse que Lucas ha hecho lo que tenía que
hacer, sin más preocupación que la de crear un producto
digerible, un producto que responda al espectro
completo de los muy distintos tipos de espectador
que asistirán en masa a ver su película, empujados
sobre todo por una abrasadora campaña mundial de
marketing. "La amenaza
fantasma" se deja ver, es entretenida pero
rápidamente olvidable, lo que no impedirá que
millones de fans esperen con ansiedad y entusiasmo la
segunda parte de esta nueva trilogía, en la que Lucas ya
no dirigirá, pero cuya presencia será determinante. Es
de esperar que, como en ésta, el espectáculo esté
garantizado, y que se vayan respondiendo algunas dudas
recientemente creadas, como el porqué del uso de humanos
en las tropas imperiales cuando más de 30 años antes ya
existían los droides de combate. Para la tercera ha prometido
un tono más tenebroso, algo que sin duda todos
agradeceremos. Durante la proyección, sólo hubo un
momento en el que parte del público rompió a aplaudir;
significativamente fue cuando el malvado Sith, Darth
Maul, el cual ni siquiera cruza más de dos frases en
toda su aparición con lo que mal se puede ganar el
afecto del espectador, asesina al buen Jedi, Qui
Gon-Jinn. Creo que eso quiere decir algo muy claro de con
qué lado de la fuerza están las simpatías de los
espectadores, un poco cansados ya de tanta bondad.
Quizás Lucas debería tenerlo en cuenta y, por una vez
en su vida caminar por el lado salvaje, para conocer el
significado de la palabra riesgo.
© 2002 LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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