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[
Especial Star Wars] [Episodios I II III IV V VI]

REPORTAJE EPISODIO I. LA AMENAZA FANTASMA

3.1 - CRÍTICA por Joaquín R. Fernández

Puntuación: 7.5
BSO:
*****

Para todos aquellos que amamos el cine gracias a La Guerra de las Galaxias, y casi siempre considerándolo desde la perspectiva de un instrumento que sirve para la evasión, el estreno de esta película suponía todo un acontecimiento. Las críticas mayoritariamente negativas que llegaban desde Estados Unidos sólo servían para hundirnos la moral a los que deseábamos verla. ¿Tan mala era? ¿Podría incluso ser peor que "La Momia" o "Godzilla"? Por suerte, nos encontramos ante un producto ameno, entretenidísimo y muy divertido, un buen comienzo, radiante y lleno de optimismo, hacia lo que será la tenebrosidad de los siguientes capítulos.

Como George Lucas declaró en su momento, La Amenaza Fantasma es muy distinta a la otra trilogía; hay personajes nuevos, situaciones distintas, un mundo en relativa calma... Sin embargo, algo permanece; están los Jedi, su filosofía, la existencia de un mal que nos acecha... Ah, y su nada casual parecido con "El Retorno del Jedi" (más abajo lo explicaré). Pero, en general, uno tiene la impresión de que tiene que acostumbrarse un poco a todo aquello que va a ver. Así, la media hora inicial, introductoria y trepidante, más por la rapidez de los acontecimientos que por los momentos de acción que se ven, no ayuda mucho a que nos acostumbremos a este nuevo episodio de la saga de La Guerra de las Galaxias. Vamos, prácticamente ni nos da tiempo a situarnos en la historia. Conocemos muchos personajes de golpe (algunos de ellos nada carismáticos; me refiero en concreto a los virreyes, los peores personajes de la película en cuanto a contenido) y todo el mundo parece tener prisa. Sin embargo, al adoptar esta decisión, Lucas consigue que el aburrimiento sea algo imposible en el espectador, por lo que uno contempla las batallas y la travesía por el mundo submarino como algo vistoso pero no excesivamente profundo.

En resumen, un bonito espectáculo. Quisiera hacer aquí una mención a Jar Jar Binks, puesto que sale prácticamente al principio del metraje. ¡Se ha hablado tanto de él! ¡Pobre hombre! Bien, yo tengo que decir, y no es por llevar la contraria, que me encanta. Que me acusen de ser infantil, pero me parece mucho más divertido que los ewoks, con su extraña forma de hablar (mucho mejor que la de su jefe, por cierto) y sus andares despreocupados. En todo caso, los que lo odian tienen suerte, ya que su protagonismo decae durante la segunda mitad del filme.

La situación comienza a cambiar cuando la reina Amidala y sus nuevos amigos huyen de Naboo. La llegada a Tatooine es lo mejor que les podía pasar a los protagonistas, y también al espectador. Surgen personajes tan interesantes como Watto, Anakin y Shmi. En contreto, la referencia a la esclavitud y el sometimiento de madre e hijo a este vil ser, merecen un destacado tratamiento por parte de Lucas. Y es que en este planeta no sólo vamos a encontrar una escena tan espectacular e impresionante como la de la carrera de vainas, sino también un contenido que muchos críticos no han visto o no han querido ver. La relación entre madre e hijo está muy bien tratada en el guión. Hay momentos muy emotivos, como cuando los protagonistas están reunidos ante la mesa (con Jar Jar comiendo a su manera) o, sobre todo, cuando Anakin tiene que despedirse de aquélla que lo vio nacer.

Evidentemente, La Amenaza Fantasma no se sustenta sólo en buenos (buenísimos efectos especiales); George Lucas, al igual que Steven Spielberg, sabe que el empleo de la tecnología sólo puede servir para desarrollar la historia. Llegados hasta este punto, existen intermedios en los cuales contemplamos a Darth Sidious. El pésimo doblaje en español le quita carisma a su figura, pero al menos conocemos a su discípulo, Darth Maul, lo mejor de la película. Su llegada a Tatooine es impresionante, causa un cierto recelo en el espectador. ¡Qué pena que salga tan poco! En este sentido pienso que Lucas debería haber explicado algo sobre los Sith, era el momento adecuado... Habrá que esperar a los otros episodios y después juzgar.

Una vez que Anakin se une a Qui-Gon Jinn y a Obi-Wan Kenobi (que desaparece de la función durante esta parte de la película), nuestros amigos se encaminan a Coruscant. Probablemente sea la parte más desacertada de la película, pues supone un bajón de ritmo con respecto a lo que vimos anteriormente. No obstante, hay aspectos interesantes: las maquinaciones del senador Palpatine hacen acto de presencia. Todos los que conocemos su "historial" nos damos cuenta de que en sus palabras se encuentra el inicio de lo que va a ser el Imperio. Por lo demás, el mayor hallazgo en estas secuencias es la aparición de un enorme Senado formado por estrados flotantes, donde la política se muestra desde una posición crítica, en un paso hacia la inestabilidad. Es entonces cuando llega la batalla final, con cuatro pequeñas peleas impresionantes, entretenidísimas y, en el caso de los gungan, divertidísimas. La mejor, aunque no por su aparatosidad, es la que enfrenta a Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi con Darth Maul. Ver a los Jedi en todo su esplendor supone un auténtico deleite para la vista, saltando y utilizando continuamente la Fuerza para que la victoria caiga a su lado. Por otro lado, los gungan montados en sus bestias nos hacen creer que por momentos estamos contemplando la película que sobre «El Señor de los Anillos» está preparando Peter Jackson. Significa introducirnos en un mundo de fantasía que la saga de La Guerra de las Galaxias nunca había explotado del todo.

Hablaba más arriba del parecido que, en mi opinión, existe entre La Amenaza Fantasma y El Retorno del Jedi. Voy a razonar mi argumento con estas pruebas:

En ambas películas existe un comienzo confuso, lento aunque no del todo aburrido. Se presentan muchos personajes.

En el tramo central de El Retorno del Jedi nos encontramos con una magnífica secuencia de acción en la que Luke y Leia deben enfrentarse a unos soldados imperiales que van montados en unas motos futuristas. Son escenas largas y trepidantes, y muy bien resueltas. Pues bien, La Amenaza Fantasma nos presenta aquí una carrera de vainas que goza de las mismas características que las ya descritas.

La batalla final es prácticamente la misma: Estrella de la Muerte/Nave de Control de los Droides; Duelo entre Vader y Luke/Enfrentamiento entre Darth Maul, Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi; Batalla de los ewoks en Endor/Batalla de los gungan en Naboo. Tal vez se queda descolgada la captura de los virreyes por parte de Amidala y sus seguidores, aunque en cierta medida entronca con la destrucción de los generadores por parte de Han Solo y su equipo, aunque en este caso los parecidos son ciertamente remotos.

En las dos existe un funeral que se desarrolla de igual forma.

Por último, el ambiente festivo, la alegría de la victoria, es algo que se reproduce tanto en el Episodio I como en el Episodio VI.

Quiere esto decir que Lucas ha utilizado la misma estructura en ambas películas, por lo que, aquéllos que critican a La Amenaza Fantasma por ser muy distinta a todo lo ya conocido en décadas pasadas, pueden aferrarse a este argumento para cambiar de opinión. Y es que, en definitiva, lo que realmente cuenta es el entretenimiento, y ambas producciones cumplen esa labor con creces.

Llegó el momento de hablar de los efectos especiales. Describirlos es casi imposible: hay que verlos. La naturalidad con la que se integran Jar Jar y otras criaturas en la acción es inaudita. Tenía mis dudas, y aunque en algunas escenas la perfección no es absoluta, en otras, como aquéllas en las que aparecen los robots de la Federación escoltando a seres humanos, la técnica hace que nos olvidemos de que, en realidad, se tratan de criaturas animadas por ordenador. Reseñar aquí que un aspecto muy positivo de La Amenaza Fantasma es el hecho de que los robots sean un poco tontos. En realidad, se trata de máquinas anticuadas con respecto a las que se podían ver en las películas de la primera, ahora segunda, trilogía. Por ello, es lógico que sean tan frágiles y estúpidas; su único cometido es combatir, no importan las bajas. Por otra parte, la ambientación es lo mejor de la película. Los planos en los que sólo vemos las estructuras de las ciudades o los paisajes no son, desgraciadamente, muy largos, pero al menos sí los podemos contemplar muy bien cuando sirven de fondo a los protagonistas. La llegada a Coruscant es una auténtica maravilla, o los paisajes venecianos de Naboo. Por otra parte, la escena de la carrera es lo mejor de la película. Tenía mis dudas sobre ella, pero la verdad es que uno se lo pasa muy bien contemplándola. Está repleta de humor y ofrece una oportunidad única para escuchar unos efectos sonoros que se adueñan por completo de la función. Maravillosa. Tal vez la única pega que se le pueda poner a los efectos especiales de La Amenaza Fantasma sean las escenas de la batalla de los gungan; en algunos momentos parece que estemos viendo una película tipo "Toy Story", y ello es debido a la acumulación de personajes en la pantalla.

Una de las cuestiones que más recalcaban en las primeras críticas llegadas de Estados Unidos era la mediocridad de las actuaciones. No sé, yo he visto la película pésimamente doblada, pero, a pesar de ello, y guiándome por los tráilers en su versión original, puedo afirmar que en absoluto sucede algo así. Liam Neeson destila carisma por todo su cuerpo, era el actor adecuado para este personaje. Las actrices Pernilla August y Natalie Portman también están maravillosas, y Jake Lloyd aguanta el tipo más que acertadamente. Tal vez Ewan McGregor, sobre todo debido a la poca importancia de su personaje, sea el más desacertado de todos, pero es algo que se podrá solucionar en los próximos años. Ah, Ian McDiarmid, como el senador Palpatine, está muy bien. Todos creemos saber quién es, por lo que sus comentarios, en apariencia inocentes, tienen suma importancia en el desarrollo de la película. El actor consigue un perfecto equilibrio entre la desfachatez de los intereses que su personaje representa y la realidad que debe mostrar. Y, por último, Ray Park consigue que Darth Maul sea lo mejor de la película. Cuando pelea con Qui-Gon Jinn, y a éste le detiene una especie de escudo de energía, se pasea delante del Maestro Jedi con sarcasmo y arrogancia. Es una escena muy interesante, aunque también intrigante.

¿Y qué decir de George Lucas? Su regreso a la dirección no puede ser más contundente. Algunos dirán que su presencia pasa desapercibida, obviando la excelente narración cinematográfica que se encuentra en determinadas secuencias. ¿Qué es mejor, llamar innecesariamente la atención a lo Michael Bay o aplicar una oportuna y aparente modestia en la realización? Porque, si una cosa tiene clara el espectador, es cómo se suceden las batallas, las luchas, todo en un planificado orden maravillosamente orquestado por el director. Además, Lucas muestra su pericia en cada una de las apariciones de Darth Maul (hay que destacar, sobre todo, aquélla en la que el discípulo de Darth Sidious ve partir a los Jedis en la nave que los llevará a Coruscant) y particularmente en la pelea con las espadas láser, cuando nos acerca la cara de los tres combatientes, sobre todo la del aliado de los Sith. Por último, reseñar que uno no se explica cómo es posible construir una película tan monumental como ésta utilizando tan sólo unos "modestos" 110 millones de dólares, mucho menos que los requeridos para Godzilla o Titanic. Y Lucas aún pretende abaratar más los costes de los siguientes episodios, y todo gracias a la tecnología digital.

Cuando escuché, a mediados de mayo, la banda sonora que John Williams había compuesto para La Amenaza Fantasma, el desconcierto se adueñó de mi mente. No creía estar ante una música que reflejara adecuadamente el universo de La Guerra de las Galaxias, aunque sabía que este juicio sólo podría ser definitivo cuando viera la película. Sin embargo, la relativa inquietud inicial se fue transformando en una satisfacción evidente con cada nueva audición de la última obra del maestro. Es cierto que no se abusa de temas ya creados, y tal vez por ello me sumí en tal perplejidad; no obstante, hay referencias indirectas a temas ya construidos, puesto que, por ejemplo, el tema de Jar Jar recuerda al que en su día Williams creó para los jawas. Pero hay otros completamente nuevos y novedosos, como la marcha que se escucha antes de la carrera (y que se asemeja intencionadamente a la música de décadas pasadas en las películas de romanos) y la del desfile final, que me parece una auténtica maravilla. El tema de Anakin, melódico pero no tan bello como el de la princesa Leia o el de ésta y su hermano, está bien, aunque el que más destaca es el de los coros, contundente y maravillosamente siniestro. En fin, es una pena que en el CD no encontremos toda la música que se escucha en la película. Así, la lucha final tiene otra estructura durante el metraje, la despedida entre Anakin y su madre se ve adornada por una preciosa música melódica, y en la fiesta final los coros infantiles son distintos, incluso se puede decir que más bonitos.



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