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Especial Star Wars] [Episodios I II III IV V VI]

REPORTAJE EPISODIO IV. UNA NUEVA ESPERANZA
EDICIÓN ESPECIAL

3 - CRÍTICA por Joaquín R. Fernández

PUNTUACIÓN: 9.5
BSO:
*****

Probablemente no sea objetivo al dar esta nota a "La Guerra de las Galaxias". Sus posibles defectos quedan ocultos bajo una aureola de misticismo que se creó incluso a los pocos momentos de su estreno en 1977. Sí, hay que valorar lo que esta película de George Lucas aportó a este mundillo cinematográfico, generando unos ingresos que aún hoy son difíciles de lograr. Pero no es sólo eso; hay que tener en cuenta la magnífica conjunción de calidad y evasión, de arte y de ocio, de profundidad y de diversión: un espectáculo que se transforma, en algunos momentos de su metraje, en una manera de pensar, representada por eso que Lucas denominó «La Fuerza». Y ahora, una evidencia ha resurgido de nuevo. La gente siente como propios los personajes de esta trilogía, se ha encariñado con ellos, los adora. Nunca antes se había visto nada igual: una reposición que genera unos ingresos deslumbrantes. Hay cambios, pero la mayoría del metraje permanece igual, aunque el mayor colorido y el mejorado sonido se magnifican en esta nueva visitación cinematográfica. Es toda esta simbología, con unos personajes tan aclamados por el público, la que ha hecho que nombres como los de Luke Skywalker, Han Solo, la princesa Leia, R2-D2, C-3PO y, sobre todo, Darth Vader, sean tan conocidos. Algunos critican la existencia de un esquema argumental débil, pero yo creo que uno de los aciertos de Lucas ha sido, precisamente, cautivar con algo que en manos de otros tal vez no llegase a ser lo mismo, pues lo llenarían de sopor y aburrimiento. Su empeño por ver plasmado en la pantalla un nuevo universo de personajes se ha visto recompensado con creces. Y se lo merece. Y creo que todos los que nos maravillamos con esta película también nos merecíamos poder ver esta trilogía en el cine. Gracias, George. Gracias por seguir creando maravillas del entreteni-miento, productos de calidad induscutida. Gracias...

¿Merece la pena que se haya hecho esta versión de "La Guerra de las Galaxias"? Para los que somos devotos de la serie, por supuesto. Para el resto de los mortales (aquéllos que sólo han visto la película dos o tres veces y ya hace bastante tiempo), también. Aunque, por desgracia, no he podido visionar el film con sonido THX, la impresión de oír los rugidos del destructor espacial que persigue a la nave de Leia, cerca de Tatooine, es colosal. El público se maravilla con unos efectos especiales (me refiero a los de siempre; esta escena sigue igual), que continúan vigentes hoy en día, que no "cantan" nada, a pesar de que son maquetas. En cuanto vemos a Darth Vader nos damos cuenta de su vil personalidad; no dice nada, pero su característico respirar y su negra vestimenta nos avisan del carácter del personaje que se oculta tras tan siniestra máscara. Por si fuera poco, todas nuestras sospechas se vuelven realidad en la primera intervención del hombre de negro, que con una fuerza descomunal (esta vez física), interroga a un prisionero rebelde. La princesa, por su parte, combina belleza con brío, pues no duda en hacer frente a la osadía de Vader, cuyo máximo objetivo es emparentarla con la Alianza Rebelde. También durante estos primeros minutos conocemos a otros personajes protagonistas, esta vez robots. Uno prudente y larguirucho, otro arriesgado y rechoncho. Es evidente su comi-cidad, incluso reflejada visualmente en los distintos andares de cada uno.

La primera novedad de esta edición especial llega cuando observamos a los soldados imperiales que buscan a los androides huidos de la refriega en los cielos de Tatooine: los esbirros de Vader, que ahora son más, buscan con detenimiento la cápsula caída en el árido astro. Van montados en unos saurios que apenas se notaban en la versión de 1977. Así, antes los veíamos lejanos en el horizonte y ni siquiera se movían. Ahora los observamos de cerca, y los que se encuentran atrás se mueven, no permanecen como estatuas, sino que son seres vivos. Después contemplamos, en una nueva transición, el vehículo de los jawas, esta vez desde una nueva perspectiva (y espectacular, diría yo). Y he de reflejar que, al igual que ocurre con todas las nuevas escenas, la naturalidad es la nota característica de estas novedosas inserciones. Están dispuestas en el film de una forma encomiable, sin entorpecer el desarrollo de la acción, sin notarse que son pegotes establecidos para la ocasión. Es increíble, pero parece como si toda la vida esos soldados estuvieran ahí; es entonces cuando uno se da cuenta de que quiere más, sabiendo a poco lo que acabamos de ver. Por si fuera poco, John Williams realiza una nueva colaboración, creando una breve transición con la típica música de los jawas.

Conocemos entonces a Luke Skywalker, un joven atrapado en un mundo que no es el suyo. Busca aventuras (se entusiasma cuando oye hablar a C-3PO de la batalla rebelde, por no hablar del momento en el que ve el mensaje de la princesa Leia), y éstas parecen buscarle a él también cuando conoce a Ben Kenobi (un hombre entrañable, familiar, que en nada parece reflejar el poder que sustenta en su mente). Después, no llegará una nueva escena hasta que no estemos en la casa de Ben Kenobi, que se nos muestra desde una pespectiva más amplia, con predominio del paisaje.

Y llegó el momento de Mos Eisley, el lugar donde veremos las notables mejorías y añadidos que Lucas y su equipo han creado. La entrada inicial del vehículo de Luke se muestra ahora con unos exteriores de la ciudad repletos de unos bichitos llenos de vida, que se apartan vigorosamente del recorrido de la máquina. Posteriormente, nos deleitamos con el primer gag de estas nuevas escenas, donde un robot trabajador es molestado por otro, pequeño y volante; el pobre recibe un golpe que le hace besar el suelo. Los jawas, cuya montura se ve desequilibrada por una moto, tienen igual suerte en otra escena posterior. Luego entramos aún más en la ciudad, con nuevas edificaciones y personas (tropas de asalto, alienígenas, robots, naves que invaden el cielo,...), con una panorámica realmente espectacular. Es entonces cuando Luke y Ben hablan con los soldados imperiales, a los que les acompaña un robot volador, que pasa por detrás de uno de los milicianos. Luego, siguen su camino hacia la cantina, donde las gruñonas monturas de las tropas de Darth Vader no parecen muy contentas de ver a los androides (al menos no dejan de mirarlos). Y, después, todo sigue igual. Tras uno de los mejores chistes de la película (el dueño de la cantina no quiere "bichos raros" en su local, en referencia a C-3PO y R2-D2), Luke y Ben contactan con Han Solo (antes han de pasar por una refriega que, como se ha dicho hasta la saciedad, actualiza los cánones establecidos en los «westerns», un género por el que Lucas profesa simpatía.). Tras los oportunos regateos, consiguen una nave que les llevará a Alderaan. Han Solo, el que les conducirá al planeta (junto a Chewbacca, su inseparable copiloto), no ve con muy buenos ojos el hecho de que sus contratantes sean perseguidos por el Imperio, pero el dinero es el dinero. Y precisamente por el vil metal recibe la visita de un esbirro de Jabba, al que Han debe dinero, produciéndose otra pelea, saldada a favor del dueño del Halcón Milenario. Aquí es donde vemos un pequeño retoque. Según ha declarado (y estoy de acuerdo), Lucas creía que el resultado de esta parte del film era confuso, pues el público no veía a Han disparando contra el cazarrecom-pensas. Añadiendo brevísimas secuencias, el director de "La Guerra de las Galaxias" ofrece ahora una claridad total en la resolución de este pasaje.

Posteriormente, mientras Luke y Ben van hacia el lugar donde acordaron encontrarse con Han Solo, vemos, en mi opinión, la escena clave de esta primera película de la trilogía: la introducción de un Jabba espectacularmente informa-tizado. Se nos muestra una babosa andante, un ser vivo que se integra perfec-tamente con Harrison Ford en un alarde técnico sin precedentes (Solo, con su impetuoso carácter, le pisa la cola a Jabba, y éste reacciona con un alarido simpatiquísimo; bueno, a él no le haría tanta gracia). Aquí, Solo le promete a Jabba que le pagará. Al final, la figura de Boba Fett (el inseparable guarda-espaldas de la babosa) se sitúa en medio de la acción, como diciéndonos: "¡eh, estoy aquí!". En realidad, es un recordatorio de la importancia de este personaje en "El Imperio Contraataca". Por cierto, Williams introduce aquí el tema de Jabba, rescatado de "El Retorno del Jedi". Lógica y previsible decisión.

Finalmente, Luke y Ben, con los androides, llegan al lugar de embarque, pero los soldados imperiales los persiguen de cerca, produciéndose una pequeña batalla y una novedosa y espectacular escapada del Halcón Milenario (incluso se ven los disparos de los guardias, que se estrellan contra la parte trasera de la nave). Mientras tanto, vamos conociendo la fuerte personalidad de Leia, sometida a torturas por Vader, o el entramado imperial, con una de las mejores escenas del film, donde tecnología y fe se enfrentan en un mismo bando; es el gobernador Tarkin quien tiene que poner fin a las disputas entre uno de los constructores de la Estrella de la Muerte y el fiel sirviente del Emperador. También contemplamos la destrucción de Alderaan, magnificada ahora gracias a una onda expansiva inexistente en su momento. Es entonces cuando Ben percibe una perturbación en la Fuerza, un estremecimiento que lo sacude por dentro. Pronto se olvida del asunto e intenta mostrar a Solo la existencia de aquello en lo que él cree. Luke logra, con los ojos tapados, frenar los disparos de la bola que le sirve de entrenamiento. Por cierto, creo que ésta se presenta ahora mejor integrada con el fondo, gracias a la utilización de elementos digitales que se harán aún más presentes en "El Imperio Contraataca". También nos deleitamos con la continua comicidad de los droides en otra escena emblemática de la cinta (a todos nos gustaría tener esa especie de ajedrez con el que se entretienen R2-D2 y Chewbacca).

La alegría de haber escapado de los imperiales se transforma en desolación a la llegada a Alderaan: el planeta ya no está; se ha borrado literalmente del mapa (las piedras, con un colorido mayor, sobresalen más de entre el espacio). Y los protagonistas, persiguiendo a un caza enemigo, descubren por primera vez la Estrella de la Muerte, una impresionante estación de combate que se nos muestra remozada en su entrada (por ejemplo, dos soldados imperiales aparecen al lado de uno de los cañones exteriores). A partir de aquí, el espectador verá pocas novedades. El rescate de la princesa se nos muestra ágil y angustioso (en referencia al basurero de la zona de prisiones, donde se nos ofrece otro de los mejores gags de la película, a cargo de un siempre magnífico C-3PO).

Mientras, y siguiendo con los acontecimientos de la película, Ben intenta desactivar el escudo de tracción de la Estrella de la Muerte. Kenobi despista con la Fuerza, extendiendo su mano, a unos soldados imperiales, para así poder pasar él por la zona que vigilan. Llega entonces el duelo entre Vader y Obi-Wan, donde alumno y maestro se vuelven a encontrar. Ante la desesperación de Luke (y del espectador), Vader elimina al que fuera su mentor, pero pronto nos damos cuenta de que Kenobi sigue vivo... de una forma distinta. Los rebeldes escapan de la Estrella de la Muerte, son perseguidos por cazas (en estas escenas creo que no se ha cambiado nada) y logran huir hacia Yavin. Pero Vader ha sido muy astuto. Detectó la presencia de Kenobi en la Estrella de la Muerte y colocó el oportuno localizador en el Halcón Milenario.

Si los datos que lleva R2-D2 son buenos, es la ocasión de la Alianza para asestarle un duro golpe al Imperio. Han, recompensado por sus servicios, abandona a sus nuevos amigos, a pesar de los reproches de Luke. Precisamente los exteriores del hangar en el que están las naves rebeldes, retocados digitalmente, y Yavin, más rojizo y tridimensional, han sido cambiados en esta edición especial. Pero hay más cosas nuevas, como el encuentro entre Luke y Biggs (del que Skywalker habla cuando riñe con su tío). Dispuestos para la batalla, las naves despegan en una inédita toma (al igual que ocurrió con la llegada al satélite de Yavin), mostrándosenos también una nueva formación de ataque.

Durante el combate espacial se intercalan tomas generadas completamente por ordenador (la mayoría) con otras ya clásicas (las del final, con Vader acosando a Luke), en un acertadísimo montaje que logra más dinamismo con respecto a la versión de 1977. Es una pena que algunas secuencias, en referencia a la estructura exterior de la Estrella de la Muerte, a la que Luke dispara con su Ala X, no se hayan retocado, pues claramente uno se da cuenta de que son maquetas. Luke, ayudado por la Fuerza, consigue destruir el astro artificial regido por Tarkin; las naves rebeldes que no han sido derribadas, junto al Ala X de Luke y al Halcón Milenario de Solo, que llega para ayudarle en el último momento, logran salvarse. A sus espaldas, el arma más poderosa del Imperio explota, generando una luminosidad muy semejante a la destrucción de Alderaan y, por tanto, creada por ordenador. El final, apoteósico, se nos muestra feliz y radiante. Por suerte para los que queríamos una segunda parte, Vader ha sobrevivido.

Valorar el trabajo de los actores es una tarea muy personal, donde cada uno refleja sus gustos por un tipo u otro de actuación. Yo me quedo con el carisma y buen hacer de Harrison Ford y Sean Connery antes que con la antinaturalidad de Brad Pitt o el histerismo de Dennis Hopper. Prefiero el atractivo y saber estar de Jodie Foster y Sigourney Weaver antes que la cara de tonta de Meg Ryan y la supuesta belleza (¿?) de Demi Moore. Digo esto porque en "La Guerra de las Galaxias" si alguien destaca es, precisamente, Harrison Ford, dando al personaje de Han Solo la chulería y el descaro necesarios, no sin olvidar ese toque de ironía que Ford muestra con una simple mueca en la boca o un divertido arqueo de cejas o movimiento de manos. Mark Hamill también está muy correcto, mas que nada por su juventud de aquellos momentos, dotando al personaje de Luke de una mezcla entre la inocencia de un joven que aún no ha descubierto mundo y la impetuosidad de alguien que desea hacerlo, que quiere ser alguien más. Una jovencísima Carrie Fisher aborda con seriedad un papel que podría tildarse de progresista, teniendo en cuenta que "La Guerra de las Galaxias" es de los años setenta. En vez de ser una princesa sumisa y débil, Leia Organa es una mujer decidida y fuerte, y la actriz sabe darle todo eso a su personaje, a pesar de su aspecto angelical. ¿Y qué decir de Alec Guinness? Pues que le da a Obi-Wan Kenobi la serenidad necesaria, un misticismo clave en un personaje fundamental, teniendo en cuenta que es el que muestra a Skywalker los caminos de la Fuerza. Y otro de mis favoritos, Peter Cushing, en mi opinión en uno de los mejores papeles de toda su carrera artística. Un hombre sin compasión, un malo que evita histerismos varios (de ésos que tanto se ven actualmente) y que parece tener dominada la situación. Sería injusto no hablar de aquéllos que no se ven, ésos que se enfundan en los trajes de Chewbacca, Darth Vader y C-3PO o que les prestan su cuerdas vocales. Así, James Earl Jones da voz al siniestro Darth Vader (y en España lo hizo un soberbio Constantino Romero, dotando de una fuerza arrebatadora a la representación del diablo en persona), y Anthony Daniels hace lo propio con el robot dorado.

Cuando hablamos de la banda sonora de "La Guerra de las Galaxias" no pode-mos disociarla de la película: ambas lograron sus objetivos. Mientras el filme consiguió que muchos amáramos determinado tipo de cine (¡vivan George Lucas y Steven Spielberg!), la música de John Williams hizo que la gente prestara más atención a las partituras de las películas. No en vano es una de las bandas sonoras más vendidas de todos los tiempos, y con justificación. Sí, porque la fuerza de esta trilogía se reduciría si Williams no hubiera trabajado en la misma. Ya he hablado de las novedades de esta edición especial (son muy pocas, básicamente sirven de transición), por lo que ahora me voy a extender más en lo que es la partitura original, que dio a Williams otro merecido Oscar©. Con una fanfarria inicial (que seguro en su época sorprendió al espectador) mil veces imitada, el ya veterano compositor creó músicas melódicas que reflejaran la personalidad de cada personaje, tal y como quería Lucas. Así, la princesa Leia tiene un tema dulce, que utiliza flautas y violines, y Luke Skywalker tiene otro, identificado con la Fuerza, que según la película avanza se hace más intenso. Personajes como los jawas (con una característica música que los define a la perfección) o las tropas imperiales (un tema que no satisfacía a Williams, por lo que creó la maravillosa y sublime marcha imperial para "El Imperio Contraataca", que acompaña a Darth Vader continuamente), tienen su propia composición, e incluso a los androides se les puede intuir una musicalidad que, sin embargo, también será sustituida en la posterior cinta de la trilogía. Pero no es sólo eso. Williams describe a la perfección numerosas escenas de la película: el ataque del destructor espacial a la nave de la princesa Leia, Luke viendo los cadáveres de sus tíos, la cantina y sus inconfundibles temas de jazz, la destrucción de Alderaan, la llegada del Halcón Milenario a la Estrella de la Muerte, los protagonistas a punto de ser aplastados en la cámara de los residuos (donde logra una insuperable ambientación), el ataque de los cazas al Halcón Milenario, la encomiable escena final (la música alcanza cotas de genialidad cuando Vader va aproximándose a Luke), la destrucción de la Estrella de la Muerte y, finalmente, la entrega de medallas en la base rebelde, una maravilla que ya les gustaría tener como himno nacional a muchos países. En fin, ¿qué se puede esperar de un genio? Es evidente: genialidades.

En resumen, una mítica película de la que estaba deseando hablar. He tenido que esperar bastante tiempo para así poder extenderme con deleite sobre esta fantástica producción (entiéndase esto en todos los sentidos posibles) de George Lucas. Me alegra saber que aún continúa vigente, que sigue despierta en el corazón de todos. Y eso es algo que muy pocos han conseguido. Ni tiburones, ni marcianitos venidos de lejos (exceptuando a "E.T. El estraterrestre", claro), ni dinosaurios, ni murciélagos, ni... En fin, "La Guerra de las Galaxias" no ha sido una moda pasajera. Prueba de ello es este reestreno, veinte años después de aquel mágico mayo de 1977. George Lucas no tenía ni idea lo que se le venía encima. Había creado las bases de lo que hoy es la industria cinematográfica. Y no contento con ello, siguió adelantándose a los demás: creó la Industrial Light & Magic, buscó una nueva calidad de sonido con el THX y, ahora, pretende que nos olvidemos del celuloide, dispuesto a abaratar los costes de las películas y a dejarlo todo en manos de la tecnología digital. Por mi parte, encantado. Ahora bien, él sabe que hay muchos intereses de por medio; todo dependerá de los más grandes, como siempre. Pero estoy seguro de que al final, todo será como él dice. Sólo es cuestión de esperar...


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