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REPORTAJE
EPISODIO V. EL IMPERIO CONTRAATACA 3 - CRÍTICA por Joaquín R. Fernández PUNTUACIÓN: 9.75 Como pueden ver por la puntuación que le he dado a "El Imperio Contraataca", pertenezco al club de los que piensan que esta secuela es un poco mejor que la primera película de la trilogía. Sí, todo el mundo pensaba que la sorpresa de la cinta original no se podría ya imitar, pero, de alguna forma, y para nuestra suerte, el pronóstico inicial no se cumplió. ¿Por qué era todo tan oscuro? ¿Cómo es que Boba Fett lograba huir, con Han Solo congelado en carbonita, de la Ciudad de las Nubes? ¿Qué era eso que decía Darth Vader sobre su paternidad? ¿Por qué no se había optado por ese final deslumbrante que todos vimos en "La Guerra de las Galaxias"? Estaba claro: George Lucas quería volver a sorprendernos; y lo consiguió, con la ayuda del director, por supuesto. Pero la trama de esta segunda parte proviene de la cabeza de Lucas, y es evidente que él quería un filme que uniera la primera parte con la tercera, dejando al espectador boquiabierto, deseoso de saber qué es lo que les ocurriría a nuestros protagonistas en el futuro. El fundador de la IL&M quiso recuperar los seriales con los que creció, aquéllos que dejaban al que los visionaba con ganas de ver la siguiente entrega. Y es lo que ocurre aquí: el público intuía que un final tan poco cerrado como el que se les presentaba tenía que clarificarse en una siguiente película. Y así sucedió. Cuando leí y vi algunos de los añadidos que tendría la edición especial de "El Imperio Contraataca", pocos en comparación con "La guerra de las galaxias", me dije que daba igual, que quería disfrutar esta película en el cine, por pocas nove-dades que tuviera. Pero la sorpresa (otra vez esta palabra) invadió mis retinas, puesto que hay mucho más de lo que se anunciaba en un filme que tiene a Darth Vader como uno de sus protagonistas principales. Comentaré, tal y como hice con "La Guerra de las Galaxias", toda la producción, deteniéndome en aquellos aspectos que considero más importantes, tanto de lo ya conocido como de lo nuevo. La imagen y el sonido han mejorado notablemente, y las técnicas digitales permiten una suave integración de los efectos especiales, tal y como se ve en las escenas de la batalla en la nieve y todas aquellas que suceden en el hermoso cielo de Bespin. Un poderoso destructor espacial cruza el espacio, cerca del planeta helado de Hoth. De su interior surgen varias sondas, una de las cuales va a parar al astro, donde se halla una base secreta de los rebeldes. Allí, Luke Skywalker patrulla por la helada superficie del lugar, y se fija en una especie de meteorito que cae muy cerca de donde él está. Justo cuando va a ver qué es, recibe el ataque de una bestia blanca, que tumba a su tauntaun (la montura que utiliza para su patrulla) y arrastra al discípulo de Kenobi hasta su cueva, donde lo cuelga boca abajo como si fuera una vulgar presa. Es entonces cuando Luke, con ayuda de la Fuerza, logra salvarse de las garras del monstruo de las nieves (antes vemos nuevas escenas en las que el animal come carroña). Tras cortarle un brazo con su espada de luz (ahora se ve al pobre bicho desmembrado), el Jedi huye; débil, agotado por el frío y las heridas, Luke Skywalker cae rendido en medio de la ventisca. Allí, como si de un sueño se tratara, el joven ve a Obi-Wan Kenobi, que le dice ha de ir a Dagobah, lugar en el que se encuentra el Maestro Jedi Yoda, el que ha de adiestrarle. Delirando, la imagen de Ben es traspasada por el tauntaun de Han Solo, que ha salido de la base rebelde en busca de su amigo, que tardaba demasiado en regresar al refugio. He de decir aquí que no hubiera estado mal retocar por ordenador a los tauntaun, pues quedan algo desfasados en su animación tras comprobar el excelente trabajo realizado por los artistas de la IL&M en "La Guerra de las Galaxias". Una vez recuperado de sus heridas, comienza a perfilarse algo que tan sólo se esbozó en la primera película de la trilogía: el triángulo amoroso en el que están sumergidos los protagonistas. ¿Quién se "quedará" con Leia? ¿Han o Luke? Arrogante, Solo recuerda a la princesa la conversación que anteriormente habían tenido en uno de los túneles: él le decía que tenía que irse, y ella parecía querer retenerlo. El piloto del Halcón Milenario cree que Leia no lo ve como una baja más en las fuerzas rebeldes, sino como un amor perdido. Enfadada, Leia besa a un recuperado Luke ante el recochineo de Chewbacca (menos mal que los censores estadounidenses no sabían de aquélla que Leia era hermana de Luke). Mientras tanto, las sondas enviadas por el Imperio son detectadas en la base rebelde. Han y Chewie destrozan uno de los robots enviados para buscar a la Alianza, dándose cuenta de que el malvado Darth Vader está muy cerca de ellos. Y así es; cubriendo a los destructores espaciales, la sombra de un superdestructor hace diminutos a los poderosos navíos imperiales, aquéllos que nos asombraron la primera vez que los vimos, cuando perseguían al comienzo de "La Guerra de las Galaxias" al crucero de la princesa Leia. El espectador queda impresionado al comprobar la grandeza de la flota imperial. Al parecer, la Estrella de la Muerte sólo era un fragmento del poder del Emperador, un personaje al que más adelante conoceremos. Por suerte, nos damos cuenta de que esta vez es Lord Vader quien detenta todo el poder. No hay gobernadores que frenen sus impulsivos actos. Es el Mal en persona, capaz de eliminar a destacados miembros impe-riales si éstos no se muestran eficaces en sus cometidos. Está satisfecho. Ha dado con la base rebelde, aquélla que oculta a Luke Skywalker. Los rebeldes, conocedores del inminente ataque imperial (debido a las ineficacias del Imperio antes comentadas), se preparan para la evacuación, destinando parte de sus tropas a su defensa. Es aquí donde creo que se podría haber añadido otra mejora, mostrando al espectador cómo algunas naves imperiales descienden al planeta Hoth con sus avanzadillas. En todo caso es un mal menor, pues se supone que ha ocurrido eso (no obstante, una escena posterior, a la que luego me referiré, sí ha sido retocada, ocurriendo algo parecido a lo que ahora he descrito). Se nos presenta en este instante uno de los mejores pasajes de la trilogía. Los "walkers" imperiales sobresalen de la niebla, dejando perplejo al espectador en cuanto a su fisonomía. Pero enseguida uno se da cuenta de su probada valía, constituyendo un arma tan letal como maléfica. El objetivo de esos "walkers" son los generadores rebeldes, pues han de hacer caer el escudo que protege a la base de los renegados. Mientras tanto, Han debe llevar a Leia a su nave, y Luke sale al encuentro de tamaños monstruos con unas naves preparadas para la ocasión. Pero el pasillo de acceso al hangar de la nave de la princesa cae ante los atónitos ojos de Solo, que decide llevar a la princesa en el Halcón Milenario; junto a ellos van Chewbacca y C-3PO. Vader, una vez caídos los escudos, se adentra en la base rebelde, en busca de sus más altos representantes. Pero llega tarde. El Halcón Milenario logra despegar del planeta helado de Hoth; Luke observa cómo sus amigos han evadido el peligro. Él también ha tenido mucha suerte, pues su vehículo había sido derribado en la batalla contra los "walkers". Ahora se dirige al punto de reunión establecido en Hoth para recoger su nave, donde le espera R2-D2. Después, tendrá que volver a encontrarse con los suyos. Sin embargo, y ante la sorpresa del robot, cambia su rumbo hacia el planeta Dagobah. Es a partir de este momento cuando la acción de la película se divide en dos: por un lado se detallan las peripecias del Halcón Milenario y sus tripulantes para evadir a las fuerzas imperiales (ello da lugar a otra de las maravillas de esta película: el campo de asteroides). Además, tenemos la oportunidad de presenciar el nacimiento del amor existente entre la princesa y Solo. "A veces lo haces tan difícil", dice ella, reprochándole su carácter socarrón. "Lo sé", reconoce él. Y justo cuando él le coge su mano y comienza a besarla, aparece el chistoso C-3PO, interrumpiendo a los dos enamorados. Por otro lado, vemos la estancia y entrenamiento del joven Luke con Yoda, uno de los personajes más carismáticos de la película. Allí comenzará su instrucción (el Lado Oscuro de la Fuerza se le muestra como Vader; y dentro de Vader está él. Un presagio de lo que le puede ocurrir). A pesar de que el Maestro no ve con buenos ojos que, al final de su preparación, Skywalker quiera partir para ayudar a sus amigos, le deja marchar. Escuchamos entonces una importante revelación: "Es nuestra última esperanza", dice Ben a Yoda, en referencia a Skywalker. "No, hay otro", responde éste. Y es que Han y Leia consiguen escapar de Vader, camuflándose entre los des-perdicios que echan los destructores espaciales antes de entrar en la velocidad de la luz. Sin embargo, no cuentan con Boba Fett, uno de los cazarrecompensas contratados por Vader para encontrar a los rebeldes. Y es precisamente aquí don-de encontramos una pequeña secuencia añadida. Antes veíamos un punto lumi-noso que perseguía al Halcón, e intuíamos que era la nave de Boba Fett. Ahora, la máquina en forma de plancha se nos muestra en todo su esplendor, algo que es de agradecer para todos aquellos que admiramos a este personaje (por des-gracia muere en "El Retorno del Jedi"; pero, ¿quién sabe?, aún puede aparecer otra vez en la primera trilogía en preparación). Por fin llegamos a la Ciudad Nube, que se nos presenta con una nueva y acertadísima ambientación. Los protagonistas cruzan con el Halcón Milenario los cielos de Bespin, de tonos idílicamente anaranjados, como si de un paraíso se tratara. Han conoce en ese lugar a un amigo que tal vez les pueda ocultar del Imperio. Sin embargo, el recibimiento inicial no es todo lo grato que nuestros amigos desearían. Poco después, en nuevas escenas añadidas por ordenador, vemos cómo el Halcón Milenario cruza los edificios de la Ciudad, hasta posarse en el lugar establecido por los encargados de controlar el tráfico aéreo del lugar. Al fondo contemplamos una ciudad más recargada, con algunas naves que vuelan a lo lejos. Incluso pasa una especie de tren por debajo del puente donde se encuentran Han y Leia cuando son recibidos por Lando. Éste les enseña parte de la ciudad (es increíble ver cómo han superpuesto ventanales que muestran naves en movimiento, sin que se note para nada que se trata de un añadido; antes el decorado "cantaba" muchísimo). El pobre C-3PO, intrigado por unos sonidos que le recuerdan a R2-D2, entra en una sala donde se nos advierte del peligro que corren los rebeldes: alguien desintegra al robot por meterse en un lugar en el que no debería haberse introducido. Más cosas nuevas: una nave-escolta recorre los cielos de la Ciudad de las Nubes, sobrepasando los edificios, remozados para esta edición especial. Preci-samente en uno de sus ventanales encontramos a Leia, preocupada por la desaparición de C-3PO. Enseguida llega Lando, que ha convidado a sus amigos a un almuerzo. Les va explicando, por los pasillos de la edificación, con ascensores incorporados en esta edición especial, la tranquilidad que se respira en un lugar como aquél, alejados del dominio del Imperio. Justo cuando entran en el comedor, Han contempla horrorizado la negra figura de Lord Vader. La Fuerza del siniestro personaje detiene los disparos de Solo. La traición, ante los ojos del espectador, se hace visible. Está claro que todos suponíamos que algo raro estaba suce-diendo en aquel lugar. A partir de esta frenética media hora final (no hay muchas naves ni espectaculares efectos especiales, pero se consiguen unos minutos impresionantes, a base de una tensión que se va incrementando cada vez más), el espectador comprueba con estupor la maldad de Vader, que tortura a Solo ante la perplejidad de Boba Fett ("muerto no me sirve"). Pero lo peor está aún por llegar. Vader quiere a Han y a Leia para capturar a Skywalker, tal y como había prometido al Emperador anteriormente, justo cuando perseguía a los rebeldes en el campo de asteroides. Para ello, pretende conge-larle en carbonita, y así presentárselo a su superior. Pero teme que muera en el intento, por lo que utiliza a Solo como cobaya. Estas escenas, acompañadas por las soberbias notas de Williams, nos muestran la reveladora mirada entre Leia y Vader. ¿Intuyen los dos algo? ¿Se reconocen, aunque sea vagamente, padre e hija? En mi opinión, se consigue lo que se busca: anticipar al espectador lo que será el cierre de la trilogía. El dolor de Leia al ver a su amado, pues así lo reconocen ambos justo cuando se han de separar, se alivia en el instante en que Lando comprueba que su amigo está vivo. Es entonces cuando, tal y como le había prometido Vader, se dispone a hacerse cargo de Leia y del wookie (que encuentra a C-3PO en los basureros de la Ciudad de las Nubes e intenta arre-glarlo, provocando, de nuevo, escenas jocosas, sólo comparables a las que el robot vive con Han Solo; lo de "típico de los humanos" pasará a la memoria de todo buen aficionado a esta trilogía). El Sith desea que la princesa y Chewbacca sean llevados a su nave. Lando se da cuenta de que ha estado haciendo tratos que una de las partes nunca iba a cumplir, por lo que decide liberar a los prisioneros de camino al transporte de Vader. Después, Chewbacca (quien casi mata a Lando estrujándole el cuello; C-3PO, diplomático, intenta disculparse) y Leia se enteran por Calrissian de que aún pueden salvar a Solo, que es intro-ducido en esos momentos por Boba Fett en su nave, dispuesto a entregárselo a Jabba el Hutt. Nuevas escenas se añaden al original. Lando avisa por un intercomunicador a su gente para que evacúe la Ciudad, pues el Imperio se ha adueñado de la misma. Y, mientras habla, vemos a los habitantes del lugar, que se detienen a escuchar las palabras de su superior en uno de los pasillos de la impresionante cons-trucción. Por si fuera poco, también observamos las zonas exteriores de la ciu-dad, repletas de gente que escucha con interés sus órdenes. Uno se emociona viendo cosas como éstas, insignificantes para alguien que no tenga esta trilogía en un trozo de su corazón, pero altamente significativas para los que hemos visto decenas y decenas de veces cada película de la saga. Por si fuera poco, ahora aparecen zonas completamente cambiadas con respecto al original: nuestros amigos corren por un pasillo que en esta edición especial se ha transformado en terraza, mientras que en otras zonas se añaden ventanales perfectamente inte-grados en el metraje antiguo. ¡Una auténtica maravilla que sólo podía haber creado la IL&M! Cuando Leia llega a la pista de despegue es demasiado tarde: Boba Fett logra escapar con Solo. El espectador siente aquí el mismo desa-sosiego que la princesa: ¿por qué todo les sale tan mal? Mientras tanto, Luke ya comienza a batirse con Darth Vader en unas intensísi-mas escenas que llegan a su punto culminante cuando el Sith acorrala a Luke en el puente, segándole la mano al aprendiz de Jedi. Y se produce la terrible reve-lación: "Yo soy tu padre". Consternación (de Luke y nuestra). ¿Es verdad lo que dice? ¡Imposible! ¡Es una contradicción! Obi-Wan Kenobi le había dicho a Luke qué le había pasado a su padre. Pero, por otra parte, el tío de Luke, en "La Guerra de las Galaxias", se había mostrado preocupado ante el hecho de que su sobrino se pareciese tanto a su hermano. "Es como su padre", dice tía Beru. "Eso es lo que me preocupa", replica su marido. El desconcierto crece aún más cuando Vader le dice a Luke que examine sus sentimientos, "sabes que es verdad". Éste, prisionero de Vader, opta por lanzarse al vacío. Un (inédito) alarido se oye mientras Luke cae. Por suerte (¿será cosa de la Fuerza?), logra introducirse en un túnel, que le lleva hasta otro que termina en una antena, suspendida en la parte más baja de la estructura de la Ciudad de las Nubes. Su muerte parece inminente, pues no logrará sobrevivir si cae desde una altura tan elevada. Mientras, Vader (doblado de nuevo por Constantino Romero, pues se añaden otras palabras al guión original) ordena que dispongan su transporte, pues ha de partir a su destructor. Vemos nuevas secuencias, con Vader entrando en su nave, ésta saliendo de Bespin y aterrizando en el destructor, y la salida de Vader del vehículo (¿tomadas de "El Retorno del Jedi"?). Se insertan de forma acertada, pues no interrumpen la acción principal y aclaran adónde quería ir el padre de Luke (en la cinta original dice simplemente que le traigan su nave; después, ya aparece directamente en su superdestructor espacial). Utilizando de nuevo la Fuerza, Skywalker se comunica con Leia. Ésta reconoce la llamada de Luke. Sí, sabe dónde está. Han logrado escapar en el Halcón Mile-nario, pero la princesa quiere rescatar a Luke ante las protestas inútiles de Lando. Vader intenta atraer a Luke ("padre"; "hijo"). Los dos se sienten. Por suerte, R2-D2 conecta el sistema de hipervelocidad, desactivado por las huestes imperiales. Los protagonistas logran huir, pero a un precio muy alto. Ya en la parte final, Lando y Chewie parten en busca de Solo y se despiden de Leia y de Luke, que permanecen en una flota rebelde. Luke, con una mano artifi-cial, rodea los hombros de Leia. Nada se dice sobre Vader y su padre. ¿Será cierto? El espectador se queda con la incógnita, aunque al menos sabe que habrá una tercera parte que cerrará sus aventuras. Sí, se nos aclararán nuestras dudas, y mientras tanto el seguidor incondicional de Lucas esperará ansioso el nuevo filme. Bajo la espectacular música de Han y Leia, entristecida para la ocasión, surgen los ya conocidos créditos finales. Esta vez sólo tendremos que esperar dos semanas para ver el desenlace. Conocemos la resolución de la trilogía, pero es como si uno no lo supiera. Es increíble comprobar cómo estas películas con-tinúan vigentes después de tantos años, sin perder la magia inicial con la que fueron concebidas. ¿Qué voy a decir a estas alturas del maestro Williams? El mejor compositor de todos los tiempos (y no sólo cinematográfico) vuelve a repetir lo mejor de sí mismo en un trabajo que podía haberse basado exclusivamente en lo ya creado para la primera parte de la trilogía, algo que nunca sucedió. Pocos añadidos musicales hay en esta versión de 1997, tan sólo alargamientos de escenas que conllevan más minutos de música, pero sin crear nada nuevo (a estas alturas sería algo imposible). Así ocurre también en los créditos finales, donde el tema imperial crece en duración (hay que poner los nombres no sólo de los que hicieron la película original, sino también de los que intervinieron en la nueva edición). Conviene resaltar la buena música que hay en esta película, aquélla que todos conocemos de siempre y que, inmerecidamente, no recibió un Oscar©. Oír por primera vez el tema imperial (el de Darth Vader) es una sensación única, pues te atrapa y te engancha de principio a fin. Sabedor de la importancia de Vader en el filme (no en vano el título de la película ya refleja la importancia de los malos en la misma), Williams prefirió crear una nueva pieza para el tenebroso hombre de negro, consiguiendo reflejar en ella toda su personalidad. Además, nos regala maravillas como las de la batalla de Hoth (en tonos claramente bélicos), el campo de asteroides (¡qué bien sabe acompañar a la acción!), el romance de Han y Leia (en mi opinión el mejor de todos los temas melódicos de la trilogía, pues define muy bien la relación de la pareja), la personalidad de Yoda (un tema que oculta aspectos alegres y vivarachos con una melodía seria y, en ciertos aspectos, triste), la Ciudad de las Nubes (¡espléndido!), el tema de Boba Fett (tan intrigante y enigmático como el propio personaje) o la huida del Halcón Milenario de Bespin. Mantiene temas ya conocidos (el principal o el de Luke y la Fuerza), pero sin aprovecharse de ellos. En definitiva, se necesita tener la creatividad de un genio para lograr lo que Williams ha conseguido. 1 - FICHA Imágenes de Star wars - Copyright © 1977-2002 Lucasfilm Ltd. Distribuidora en España: Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. © 2002 LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España). |