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Especial Star Wars] [Episodios I II III IV V VI]

REPORTAJE EPISODIO VI. EL RETORNO DEL JEDI
EDICIÓN ESPECIAL

2 - CRÍTICA por Joaquín R. Fernández

PUNTUACIÓN: 8
BSO:
*****

La mayoría de los críticos de cine y también gran parte de los fans de la saga lo dicen: "El retorno del Jedi", aunque es una película más que decente, no tiene la originalidad que en su día supuso "La Guerra de las Galaxias", y mucho menos se acerca a esa sorpresa que fue su magnífica continuación. Es algo que se percibe nada más comenzar la cinta, justo cuando un destructor imperial cruza los cielos de Endor, surgiendo del mismo un transporte que lleva a Lord Darh Vader hacia lo que se asemeja a una nueva Estrella de la Muerte. Exacto, otra vez los protagonistas de la saga galáctica de George Lucas tendrán que destruir el artefacto más poderoso del Imperio, y otra vez Luke Skywalker habrá que enfrentarse a su padre, en el tramo más complejo de la cinta y, sin duda, el mejor. La única novedad reside en la batalla en Endor, un derroche de originalidad que comienza justo cuando aparecen las moto-jet, el buque insignia de "El Retorno del Jedi".

Una vez hemos visto a Dath Vader (cuyo papel, por cierto, se ve mengüado en esta película por culpa de la presencia del Emperador), la acción se sitúa en Tatooine, planeta natal de Luke Skywalker y morada de Jabba el Hutt. Allí observamos a C-3PO y a R2-D2, que se dirigen hacia una inmensa puerta que da cobijo a la cohorte de Jabba. Es aquí donde se nos presenta uno de los bloques más aburridos de la cinta, el rescate de Han Solo, tardando la acción demasiado en aparecer. En esta versión especial se nos presenta un añadido, y es el número musical, más marchoso, que ha sustituido al de "Lapti Nek". Muñecos animados por ordenador (en una excelente combinación de luces y sombras), un nuevo coro que acompaña a la desgraciada Oola, más instrumentos musicales y un divertido final del espectáculo (los intérpretes interrumpen bruscamente su cantar cuando ven cómo Jabba resuelve la protesta de la bailarina, a quien, por cierto, ahora vemos caer a la guarida de Rancor). Por si fuera poco, observamos una escena curiosa: Boba Fett flirteando con una de las integrantes del coro (¿?). Está bien, pero tampoco era necesaria la modificación de esta parte del filme.

En todo caso, George Lucas siempre deseó que en el palacio de Jabba hubiera un número musical completo, por lo que él es, como creador de todo este universo, quien tiene que decidir lo que hay que poner o no. Una vez que Jabba ha capturado a la princesa Leia, aparece Luke, que desafía a la babosa gigante; el resultado es conocido por todos: el joven Jedi tendrá que enfrentarse al temible Rancor, al que consigue vencer, para desgracia de su cuidador (muy simpático el gag, por cierto). En vista de que nuestro héroe sigue vivo, Jabba decide dar otro castigo a los rebeldes: serán engullidos por Sarlace, una temible criatura de las arenas. Y es en estos momentos cuando vemos una nueva escena, sustituyendo a otra que aparecía en la versión original, donde un hombre penosamente animado cruzaba una de las barcazas de Jabba. Ahora vemos algo mejor, que nos sirve, además, para que recordemos que nos encontramos en el planeta natal de Skywalker: así, aparece una manada de los animales que montan los moradores de las arenas en "La Guerra de las Galaxias". Y también vemos a la criatura Sarlace, que tiene boca de planta carnívora donde antes sólo había un agujero repleto de pinchos que simulaban dientes. Jabba, que no ha atendido a las advertencias de Skywalker, ordena que tiren a nuestros amigos (Han, al que Leia ha sacado de la carbonita, está medio ciego por los efectos de su prolongada hibernación), momento que es aprovechado por Luke para entrar en acción. Cogiendo el sable de luz que le lanza R2-D2, comienza una bien realizada batalla (en la que varios esbirros, entre ellos Boba Fett, son ahora espectacularmente devorados por Sarlace), que acaba con la muerte de Jabba a manos de Leia.

Una vez logran salir de Tatooine, todos ya a salvo y nuevamente reunidos, Luke se dirige a Dagobah, pues sabe que ha de ver a Yoda para que continúe su adiestramiento. Pero éste, cuyo ciclo vital se apaga, le dice que su entrenamiento ya ha finalizado, y le confirma lo que Vader ya le había dicho a Luke: el lacayo del Emperador es su padre. Aparece Ben, resolviendo ingeniosamente una contra-dicción que se daría con la primera parte si no se hiciera referencia a la misma; pero, claro, ¿sabía Lucas cuando hizo "La Guerra de las Galaxias" que iba a haber posteriores entregas de las andanzas de Skywalker? (¡Por supuesto que no!). Luke conoce entonces que Vader fue atraído por el Lado Oscuro de la Fuerza, desvelándole además algo que ya le había anticipado Yoda: hay otro Jedi; es Leia, la hermana melliza de Luke. Conociendo el espectador estos datos (y quedando clarificadas las incógnitas que aparecían en "El Imperio Contraataca"), Luke se une a la flota rebelde, que ya tiene conocimiento de la situación de la nueva Estrella de la Muerte, a la que, por cierto, acude el Emperador. Ha de destruirse un generador de energía en la luna de Endor para dejar sin escudos al astro artificial, para después efectuar un ataque similar al realizado en su mo-mento con la primera Estrella.

La primera misión la realizarán Han, Luke y Leia, y la segunda la hará Lando, que comandará las naves rebeldes. Un transporte capturado por los rebeldes servirá para adentrarse en Endor; Luke, que detecta la presencia de su padre en una nave comandante cercana, ve peligrar la misión de destruir el generador. Ante su sorpresa, los mandos imperiales dejan pasar a la nave en la que van los rebeldes. Una vez en los bosques, Han, Leia y Luke, junto con Chewbacca y las tropas rebeldes, se dirigen al generador. Sin embargo, una patrulla de motoristas impe-riales les detecta, por lo que se produce una intensísima persecución en moto-jets, uno de los momentos más espectaculares de toda la trilogía, con unas superposiciones y un dinamismo que ya quisieran para sí muchas de las pro-ducciones de Hollywood de última creación. Y ahora, en el cine, es cuando se puede apreciar en toda su magnitud estas escenas, con el rugido de las motos interrumpiendo la tranquilidad de un bosque que, aparentemente, se nos muestra despoblado.

Leia, en persecución de uno de los milicianos imperiales, se separa de Luke, que regresa a la posición en la que dejaron a Han Solo y al resto de los rebeldes. No hay rastro de Leia. La princesa, mientras tanto, aparece de nuevo en escena, y conoce a un simpático ewok que le insta, tras una pequeña escaramuza con un soldado del Imperio, a seguirle. Más tarde, la glotonería de Chewbacca hará que nuestros amigos caigan en manos de los ewoks, unos ositos pequeños que, en principio, iban a ser wookies. Sin embargo, como a Lucas le gustaba mucho esta raza que había creado, pero no aparecían en la trama de "La Guerra de las Galaxias", incorporó a uno de su especie al film como copiloto del Halcón Milenario. Al realizar "El Retorno del Jedi" era evidente que el bosque de Endor no podía estar poblado por wookies, por lo que Lucas optó por reducirlos a la mitad y crear a los ewoks. Los pequeños ositos creen haber encontrado la cena para su tribu, e incluso confunden a C-3PO con un dios, aturdidos por el brillo del androide. Es entonces, ya en el poblado (donde se encuentran con Leia de nuevo), cuando se produce un simpático gag en el que C-3PO asombra a los indígenas (y a sí mismo) con su "magia". Los ewoks, convencidos de que esos seres no son su cena, los dejan libres, y escuchan interesados el relato que C-3PO realiza de las andanzas de los rebeldes. Este tramo que he narrado debería haberse acortado, muestra evidente de la irregularidad que en algunas partes de su metraje presenta esta, no obstante, brillante conclusión de la trilogía.

Mientras C-3PO informa a nuestros amigos que forman parte de la tribu (donde se produce otro simpatiquísimo roce entre Han Solo y el androide), Luke sale de la choza de los ewok. Leia le sigue, y en uno de los momentos más intensos de la trilogía, habla con él. Luke le dice algo que la princesa ya intuía: son hermanos; Vader es su padre y ha de enfrentarse a él. Leia, que no quiere perderlo, le dice que no lo haga, pero el Jedi tiene clara su posición y abandona el poblado. Han, que sale en esos momentos de la cabaña, halla a Leia sollozando. Ésta, que no se encuentra con ánimos de contarle lo sucedido, hace que su amado se enfade. Reconociendo su error, Solo pide disculpas y abraza a la princesa por deseo de ella.

A partir de aquí la película se divide en tres partes claramente diferenciadas: por un lado, la lucha de Luke para atraer a su padre hacia el bien (el primer diálogo de padre e hijo en su reencuentro termina con la imagen de un pensativo Vader). Además, se incluye un nuevo enfrentamiento del siervo del Emperador con Luke, tal y como desea el malvado dirigente supremo del Imperio Galáctico, cuyo objetivo final es que el Lado Oscuro de la Fuerza se apodere del joven Skywalker. Mientras, Han y Leia, tras escapar de la trampa del Emperador con la ayuda de los ewoks, logran destruir  el generador. Por último, Lando, una vez que detecta la caída del escudo de la Estrella de la Muerte, ataca a la misma, introduciéndose con el Halcón Milenario en un espectacular túnel que lleva al reactor principal del astro artificial. Una vez destruido, y mientras Luke escapa del lugar tras la muerte de Vader (que ataca al Emperador una vez ve que éste quiere destruir a Luke, que reniega por completo del Mal tentador que le ofrece tan vomitivo personaje), el Imperio ve cómo su poder ha quedado completamente reducido a cenizas. Esta parte de la cinta, que dura más de media hora, es también muy intensa, combinando excelentemente la batalla terrestre con la aérea. Aunque algunos todavía no se crean que unos ewoks puedan con todo un batallón imperial; lo cierto es que, en mi opinión, lo que se pretende demostrar es que el ingenio de los peludos indígenas, además de su coraje por salvaguardar su territorio del avance imperial, queda patente en los diversos artilugios que utilizan para doblegar a las fuerzas del Emperador, que no cuentan con estos inesperados refuerzos rebeldes.

Los efectos especiales no han necesitado aquí muchos retoques, pues, a dife-rencia de los de "La Guerra de las Galaxias", son muy ágiles y cumplen per-fectamente con su cometido, salvo cuando el superdestructor de Darth Vader cae sobre la Estrella de la Muerte, escena que, por desgracia, no se ha renovado a través del ordenador. Por si fuera poco, contamos con el aliciente del duelo entre Vader y Luke, contemplado por el Emperador como la culminación de su maléfico plan para dominar a la Alianza Rebelde. Una vez que la Estrella de la Muerte ha sido destruida (con una explosión retocada a semejanza de lo que pudimos ver en la edición especial de "La Guerra de las Galaxias"), y justo tras el momento en el cual Han (que cree que Leia está enamorada de Luke) conoce el hecho de que la princesa y el Jedi son hermanos, vemos a Skywalker quemar los restos de su padre, al que le ha podido ver el rostro en sus últimos instantes de vida, cuando el Bien y la sinceridad habían llegado a su alma. Los típicos fuegos artificiales que brillan en Endor dan paso a unas espectaculares y nuevas escenas en las que se celebra la caída del Imperio; así, la Ciudad de las Nubes aparece repleta de gente, que celebra emocionada la victoria de la Alianza; observamos Tatooine, con la población de Mos Eisley invadiendo las calles; y, finalmente, Coruscant, la capital del Imperio, donde los fuegos artificiales restallan en la noche, mostrán-donos un lugar que nunca antes habíamos conocido, para dar paso después a una nueva celebración de los ewoks, y a momentos finales ya conocidos en la versión original. Conclusión aún más apoteósica para una trilogía que, por suerte, dentro de poco resucitará con nuevas películas en las pantallas cinematográficas de todo el mundo.

John Williams compuso de nuevo una brillante partitura para este cierre de la trilogía, realizando maravillosas músicas para nuevas escenas y per-sonajes (el Emperador y sus enigmáticos coros; el tema melódico de Luke y Leia; los ewoks y su simpática e inconfundible música; Jabba el Hutt y su soca-rrona sintonía; el ataque de los cruceros rebeldes;...). No obstante, continúan apareciendo músicas inconfundibles que, obviamente, Williams estaba obligado a utilizar (el tema imperial; el de Yoda;...). Hay novedades musicales en la edición especial, como la canción que se oye en la guarida de Jabba (que no es de él, puesto que Lucas pretendía que la compusiera Elton John, que denegó la oferta del productor) y, sobre todo, la pieza de la escena final, una maravillosa y rítmica melodía que describe la alegría de la victoria.


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