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Cine y videojuegos: condenados a entenderse

Historia

Cine y videojuegos: condenados a entenderse

Cuesta creer la importancia que han adquirido los videojuegos con el paso de los años y, en concreto, la estrecha relación que se ha ido consolidando entre este tipo de ocio y el cinematográfico. Así, en la década de los 80 eran muy pocos los que apostaban por un divertimento que, desde luego, nadie consideraba un arte, y ello a pesar de que numerosos programadores estaban creando lo que se podría calificar como verdaderas obras maestras. Sin embargo, por aquella época George Lucas ya fundó Lucasfilm Games, ahora conocida como LucasArts, lanzándose al mercado una serie de títulos que pronto alcanzaron la categoría de míticos (ahí está, por ejemplo, «The secret of Monkey Island»).

Tanto para los ordenadores como para las consolas llegaron una serie de juegos que adaptaban conocidas películas, siendo Ocean una compañía líder en este campo, aunque fuera pagando a los grandes estudios importantes cantidades de dinero con tal de hacerse con los derechos de largometrajes como «Robocop», «Rambo», «Terminator», «Batman», «Desafío total», «Los intocables de Eliot Ness» o «Parque jurásico». Sin embargo, poco a poco se produjo un cambio radical en estas empresas, puesto que muchas simplemente querían aprovecharse del éxito de ciertos filmes, de ahí que buena parte de sus productos no ofrecieran una calidad adecuada y los usuarios comenzaran a darles la espalda.

La irrupción de las consolas de 8 y 16 bits provocó que aparecieran en el mercado títulos originales que nada tenían que ver con la gran pantalla, algo que, en términos generales, se mantuvo hasta hace escasos años, volviendo a recurrirse a las licencias cuando los programadores se percataron de que podían ofrecer a los jugadores nuevas experiencias e introducirlos de lleno en mundos que hasta hace bien poco sólo podían disfrutar en una sala de cine. Actualmente, cintas de animación («Shrek», «Madagascar», «Los Increíbles», «Cars»), propuestas comerciales (la sagas de «Matrix» o «Spider-Man») o incluso películas de culto como «El padrino» y «El precio del poder» cuentan con sus respectivas adaptaciones para consolas de sobremesa o portátiles. Además, son incontables los videojuegos que utilizan recursos más propios de una superproducción hollywoodiense, caso de «Shenmue», cuyo presupuesto alcanzó los 70 millones dólares, o la saga «Grand Theft Auto», siendo cada vez mayor el número de intérpretes, guionistas y compositores que colaboran en estas propuestas (de hecho, el músico Michael Giacchino se dio a conocer en este campo).

Existe también otro aspecto a tener en cuenta a la hora de hablar de la relación entre el cine y los videojuegos, y es la traslación de estos últimos a la gran pantalla. Ciertamente, la fortuna no ha acompañado a estos filmes, sobre todo porque la calidad artística de la mayoría de ellos es, por decirlo suavemente, bastante floja. «Super Mario Bros.» se convirtió en un auténtico esperpento, y algo parecido sucedió con «Double Dragon», «Mortal Kombat» y «Street Fighter». «Lara Croft: Tomb Raider» es la única película de estas características que obtuvo un gran éxito en la taquilla (alrededor de 275 millones de dólares en todo el mundo), pudiendo añadirse al grupo la trilogía iniciada con «Resident evil». Sin embargo, «Final Fantasy: La Fuerza interior» y «Doom» no consiguieron el respaldo del público, siendo ahora un mediocre director llamado Uwe Boll el que está empeñado en hacernos sufrir con sus incontestables bazofias («House of the dead», «Alone in the dark»).

Es muy probable que, debido a estos fracasos, las majors no se atrevan a invertir en este tipo de producciones, de ahí que el proyecto de Peter Jackson de producir una película sobre «Halo» se esté encontrando con no pocas dificultades, y eso que «Halo 3» ha vendido más de tres millones de copias en los Estados Unidos durante el pasado mes de septiembre. De hecho, la industria hollywoodiense ha culpado a este juego del descenso en el número de espectadores que en las últimas semanas se han acercado a las salas de cine. Sin embargo, estas grandes compañías no tienen reparos a la hora de utilizar a las consolas de última generación para promocionar los formatos de alta definición, en este caso el Blu-ray (Playstation 3) y el HD-DVD (Xbox 360), compitiendo ambos por hacerse con el dominio del mercado doméstico.

En las imágenes: Cartel de «The secret of Monkey Island» © 1990 LucasArts Entertainment Company. Todos los derechos reservados. Fotograma de «Shenmue II» © 2001 Sega/AM2 Company. Todos los derechos reservados. Fotograma de «Grand Theft Auto: San Andreas» © 2004 Rockstar. Todos los derechos reservados. Angelina Jolie en «Lara Croft. Tomb raider: La cuna de la vida» © 2003 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Fotograma de «Halo 3» © 2007 Bungie Studios. Todos los derechos reservados.

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